Mentes Criminales 24

Mentes Criminales 24

Fic Toll de Nathaly Kaulitz

Capítulo 24

NARRADOR

Aaron subía las escaleras con tranquilidad, su mente divagaba en como hablar con Andreas sin llorar como un bebé en el intento.

Las órdenes de Tom eran claras, bien pudo no haberlas cumplido, inventando sin fin de excusas, pero las ganas que tenía de ver a su pequeño castaño, con sonrisa encantadora, lo eran más.

Finalmente llegó a la puerta de la habitación, y comenzó a dar pequeños golpes en esta, pasaron algunos segundos, casi inmediatamente escucho esa tierna voz.

–¿Quién es?.- Solo de escuchar esas palabras se puso nervioso, y comenzó a morder su labio inferior, pensaba en las Miles de formas que usaría el castaño para no querer hablar con el.

–S-soy…. Soy yo – Apena y podía hablar sus manos le comenzaban a sudar.

-¿Aarón?.

–Si, podemos hablar.- Tomo una gran bocanada de aire, y con mucho valor pudo responder con más firmeza.

–Yo no quiero, mejor vete.

–Andreas..

–No entiendes, Estoy ocupado.

–Por favor….Ábreme, Esto es muy importante.

–No me interesa, estoy cansado, quiero dormir.

El rubio soltó un gran suspiro, sin remedio saco un llave de sus bolsillos, una que tenían reservada para esos momentos, dónde sabía que el pelinegro se negaría a verlo, ni mucho menos tenerlo enfrente.

Andreas abrió sus ojos, alterado por los movimientos que comenzaba hacer la cerradura, rápidamente camino asta la puerta tratando de bloquearla con su cuerpo, pero no fue más rápido que el rubio que la abrió de golpe, asiendo que Andreas se estampara con su pecho.

El castaño rápidamente se aparto de su cuerpo, levantando la mirada para conectarla con Aarón, quien permanecía estático en la puerta, procesando el pequeño rose de piel que habían tenido.

–¡¿Y a ti quien te dio la autorización para entrar de esta manera en mi habitación?!- Escucho el grito molesto de Andreas sacándolo de sus pensamientos.

–Escúchame… Lo siento pero lo que te tengo que decir es muy importante, no tengo tiempo para tus berrinches.- Dijo en tono firme, tratando de que no le afectará la mirada fría del castaño.

Andreas arrugó las cejas, sintiendo aquel sentimiento de inconformidad, sabiendo que todo dentro de el cambiaba cuando tenía al maridito rubio, con mirada profunda frente a el.

–Si tanto te molestan mis berrinches puedes lárgate por dónde viniste, de igual manera yo no te invité a pasar.

–Andreas…

–Habla rápido, no tengo todo el tiempo.

–¿Ah, si? ¿Y a que otra cosa tenías que hacer?

–Umm… Eso es de tu incumbencia.

Aaron rodó sus ojos y cerro la puerta detrás de el, se giró para mirar al castaño, quien permanecía firme en su lugar, con la mirada fija en el

Aaron no pudo evitar sonreír internamente, amaba esa forma tan arisca que tenía el castaño, quien no retrocedió ni un centímetro, ante su presencia, el no sentía miedo, sus ojos retadores y su mira desafiante.

¿Solo eso? No…. Había más.

Su suave cabello castaño, su fino rostro varonil, pero con una mezcla de dulzura, inocencia, sus lindos ojos cafés oscuros dónde muchas veces se quedo perdido, su cuerpo fornido con hombros anchos y musculatura en los brazos, sus labios carnosos, aquellos que por mucho tiempo le pertenecieron, y que no supo valorar.

–Y-yo eh….-Comenzó a tartamudear, aquella valentía que sentía se esfumó, Andrea arqueo una ceja, al mirar a aquel nervioso rubio.

-¿Ajá?

–Necesito que te vayas de este lugar, es mejor que regreses a Rusia.- Dijo sin rodeos, dejando con una cara de confusión al castaño, el quería replicar pero Aaron respondió enseguida.- Estamos apunto de entrar a una masacre, donde todos estaremos involucrados, yo no quiero que tú seas parte de esta guerra.

–¿Disculpa? ¿Tu quien eres para darme órdenes?.- Dijo refunfuñando.

–Te quiero proteger, Andy..- el castaño su aviso el rostro, al escuchar aquel tonto, estúpido, pero hermoso apodo que algún día el rubio le puso.

–No me vuelvas a llamar así.- Ordenó, fingiendo molestia.

–Tu hermano está planeando hacer algo grande, algo demasiado arriesgado, incluso se está poniendo en peligro a el mismo, y ha todos aquí, incluyéndote, no quiero que estés aquí cuando todo esté caos comience.- Aclaro, ignorando sus antiguas palabras.

-¿Acaso crees que no puedo protegerme? No sabes absolutamente nada de mi, no sabes cómo sobrevivir todo esté tiempo, así que deja de ser hipócrita y deja de fingir que te importo.

Aaron soltó un gran suspiro, frustrado ante las palabras del castaño, de un rápido movimiento tomo de la cintura de este entre sus dos manos.

-¿Acaso no me entiendes? Andreas, es una guerra entre dos mafias, y Tom está dispuesto a darlo todo para poder ganarla, y créeme lo hará, es por eso que esto es tan peligroso, David está buscando vengarse, y me aterra el simple hecho de pensar que esta vez se le ocurra ir por ti, ¿Sabes de lo que soy capaz por ti? Ahora comprendo la desesperación de Tom por querer recuperar a Bill, si yo fuera el me volvería loco por recuperarte.

No tuvo tiempo de protestar sobre la manera que lo tenía sujeto el rubio, ni siquiera tuvo tiempo de renegar todas las palabras que Aaron había dicho.

No cuando había atrapado sus labios entre los suyos devorando de ellos como si de muerte o vida se tratara.

Andréas coloco sus manos lentamente sobre el pecho del ruido, descansando sobre sus hombros de este, quien apretó con más fuerza su cintura, mordió su labio inferior de este, y rápidamente le dio acceso a su garganta.

Aaron le encantaba explotar la cavidad volcar del castaño, elevó su mano por su nuca, para acariciar su cabello, sabía que ese acto de amor no sería para siempre.

Lentamente separaron sus rostros, el latido de sus corazones era desenfrenado, se sincronizaban, transmitían las mismas emociones, compartían el mismo hormigueo en el estómago, aquel que dejaron de sentir hace mucho tiempo,

Sus respiraciones eran aceleradas, sus miradas seguían conectadas, ninguno de ellos la podía apartar.

–¿Por qué?…. ¿Por qué hiciste eso?- Preguntó el castaño, casi en susurro.

-Por que te quiero… Y nunca he dejado quererte. Andy se que me equivoqué, se lo mierda que me porte con la persona que siempre estuvo a mi lado, se todo lo que perdí, y créeme no hay noche que no me lamente por eso, pero ya no puedo más… Ya no puedo verte por la casa y saber que no estoy luchando por ti.

–Aro…

-Enserio quiero… Quiero volver tenerte a mi lado, Quiero poder abrazarte, hacerte el amor como nunca nadie sabrá hacértelo… Pero primero quiero que estés a salvo, y viviendo aquí eso no será posible.

–Aaron soy líder en Rusia. ¿Sabes cuántos enemigos tengo? Y sigo vivo, el que Tom sea mi mayor, y se vea más rudo no significa que yo sea más débil que el.

–No dudo de ti, jamás lo he hecho, se de lo que eres capaz, pero me aterra perderte en esta guerra con estos idiotas, Andreas no podré seguir donde no puedo protégete.

–Lo siento, pero no pienso cambiar de decisión.- Los dedos del castaño se adentraron en el cabello del rubio, uniendo una vez más sus labios, en un beso más apasionado, con más lujuria, dónde ambos lo querían, deseaban pertenecerse al otro una vez más.

A pasos torpes caminaron hacia la cama del castaño, Aaron recostó su cuerpo suavemente sobre la cama, mientras el se recostaba sobre el.

Aún saboreaban sus bocas, devoraban sus labios, las caritas ardientes sobre sus pieles, de sus erecciones ya crecientes.

–Tienes que irte… Pero antes de eso tienes que ser mío.- Gruño el rubio.

-No pienso hacerlo… Y si sigues insistiendo con lo mismo te sacaré de mi habitación a patadas.- Respondió con una sonrisa.

Aaron soltó una ligera carcajada, mientras negaba, y un día su cabeza en el cuello de su amante, dejando pequeños y húmedos besos sobre este, haciendo un camino hasta su pecho.

Sabía que de una o otra forma debía deshacerse del castaño, y no por que el quisiera, si no por que sabía del peligro que este corría estando dentro de la casa, cerca de ellos.

Las manos de Andreas viajaron por toda la espalda del rubio, acariciando de esta, dibujando círculos sobre ella, mientras los jadeos apenas salían de su boca al sentir los labios fogosos de su amante sobre su cuello, mordiendo, succionando y lamiendo de este.

–Aro.- Gimoteo.- Por favor no hagas que me arrepienta de esto….

–No te lastimare, no de nuevo.- Subió su cabeza conectando sus miradas otra vez… Dejando un beso sobre su frente.- No quiero perderte otra vez.

&

Tom movía su pierna desesperado, mientras mantenía su cabeza en el techo, su cuerpo se encontraba echado en un gran sillón, su mente se encontraba perdida, su corazón alocado, acompañado con su pecho que no dejaba de doler.

Hace años que no se sentía de esa manera, no desde la muerte de sus padres, no desde que observo a Andreas llorar de esa manera tan desgarradora, no desde hace mucho tiempo.

Solo podía pensar en aquel pelinegro, y de lo mal que seguramente lo estaba pasando, la desesperación que sentía de sacarlo de aquel lugar no era normal, las ganas de volver a tenerlo, de tan solo verlo…. Aunque sea unos segundos y saber que está bien, solo eso.

Ya todo estaba planeado, el primer momento de recuperarlo era definitivo, se alejaría de aquel mundo, acabaría con todo lo malo en su vida, y se iría lejos con el, tan lejos que nadie podrá encontrarlos, le daría la vida de sus sueños, estaba seguro que sería feliz con el a su lado.

El sonido de unos pasos bajando por las escaleras lo saco de sus pensamientos, bajo su mirada para poder observar a su rubio compañero, frunció el ceño hace más de dos horas lo había enviado a hablar con su hermano y hasta ahora se aparecía.

-¿Por qué tardaste tanto? Ya te hacia muerto a manos de Andreas.- Soltó con burla.

–Sabes más que nadie lo terco que es tu hermano, me costó convencerlo.- Se encogió de hombros, con un mini sonrisa en su boca

-¿A si? ¿Y como lo convenciste?.- pregunto un poco molesto.

–B-bueno, Y-yo….

–Serás idiota, Te acabas de follar Ami hermano… En mi propia casa.- Soltó con una ceja arqueada, Aaron abrió la boca para defenderse, pero el de trenzas fue más rápido.- Es bueno que por fin arreglen sus diferencias.

-Ehh…¿Gracias?.

–Mañana atacamos, necesito que prepares a todos, que se entrenen una vez más, no descansaremos hasta que Bill este a mi lado, sano y salvo.- Informo, ignorando sus últimas palabras.- No te preocupes por Andreas es fuerte, el sabe manejar armas a la perfección.

–No quiero que se involucre en esta guerra.

–Aaron, ¿Acaso no sabes cómo se le llamaba en Rusia?.- Sonrió con orgullo.- “El encanto de la muerte” los habitantes decían que Andy era encantador, pero solo con a secarse se podía saber que estabas frente a la misma muerte.

Aaron paso saliva, ante aquella información, mientras mordía su lengua, nervioso, Tom se paró de su lugar y comenzó a caminar en dirección a la puerta.

–Prepárense para lo que viene, no estoy dispuesto a iré me o abandonar la guerra no sin que mi mocoso este entre mis brazos, los quiero a todos aquí, mañana a primera hora.

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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