Mentes Criminales 25

Mentes Criminales 25

Fic Toll de Nathaly Kaulitz

Capítulo 25

NARRADOR

Tom manejaba aquel auto con tranquilidad, pero sus manos apretaban aquel volante con tanta fuerza que sus nudillos se volvían blancos, Andreas miraba a su mayor desde el asiento de atrás,  estaba preocupado, el mas que nadie sabía que cuando el rostro de Tom se reflejaba tranquilo, su mente trabajaba de forma aterradora.

Aaron se encontraba en el asiento del copiloto, con una laptop entre sus piernas, sus ojos fijos en la pantalla, con sus dedos tecleando sin parar, todos estaban concentrados en una cosa, solo había un solo objetivo, solo uno.

Recuperar a Bill…

–Treinta minutos para dar  inicio.– Indicó el de trenzas, dando indicaciones a través de un radio que servía para comunicarse con los demás equipos.

El rubio paso saliva, su especialidad siempre fue la tecnología, por eso Tom le dejaba esa aria, pero está ves era difícil, demasiado difícil, estaba tratando de encontrar a uno de los mafiosos más peligrosos se toda Italia… Pero claro, este se estaba escondiendo de Tom Kaulitz, había niveles.

Erwin, dame información del perímetro.– Hablo el rubio y solo pasaron algunos segundos para que esté le diera respuesta.

Todo párese transcurrir con normalidad, hay personas en el club con normalidad, la mayoría son hombres, entre ellos muchos son amigos del jefe.– Informo.– Espero órdenes.

Tom asintió con la cabeza dándole a entender al rubio que habían escuchado toda la información, no tenía ninguna opción acerca de esas palabras, eso le pareció extraño, ya que el líder siempre, tenía mas de una opinión que decir, pero está ves no fue así…. Solo había silencio.

Alexander, ¿Qué es lo que ves?– Hablo nuevamente Aaron, por el micrófono.

Nos encontramos detrás de la casa, cundo se marque el tiempo indicado la vamos a rodear para  poder atacar, todo párese normal, solo que hay mas guardias de seguridad.– Informo

–¿Pueden con ellos?.– Respondió Tom.

Claro jefe, sus armas sus una completa decepción.– Se burlo.– Espero sus órdenes.

Aaron asintió, cortando la comunicación, Andrea giró su cabeza para mirar hacia atrás, observando dos camionetas que los seguían.

Tom… Ellos pertenecen a nuestro equipo. ¿Verdad?.– Preguntó el castaño, aún mirando los vehículos.

Si,  con ellos entraremos y saldremos de dónde sea que se encuentre David, Andreas necesito que cuando recibas la orden de Aaron actives la bomba que será colocada en cuanto lleguemos, no quiero que salgas de este auto, por nada del mundo se te ocurra.

El castaño rodó sus ojos, mientras se dejaba caer sobre su asiento, Tom ignoro el suspiro frustrado de su hermano, no estaba asiendo aquello para “protegerlo” no el no dudaba de que Andréas sabía luchar como nadie, pero era el único que sabía cómo activar aquella máquina mortal.

Aaron ¿Cuánto falta para que lleguemos al laboratorio?.– Pregunto el de trenzas, ya que ese era el lugar destinado donde se encontraba el equipo de inteligencia y rastreo.

Ya estamos cercas, gira aquí.– Hizo una pequeña seña y casi inmediato observaron una especie de búnker subterráneo, siendo custodiado por tres hombres, quienes rodeaban la puerta.

No salgan, esperen mi señal.– Ordenó el de trenzas, mientras abría su puerta y salía del vehículo con tranquilidad, con discreción busco el arma de su cintura, asegurándose de que seguía en su lugar

Camino con tranquilidad en dirección al búnker, los hombros rápidamente levantaron sus armas apuntándolo, Tom solo soltó una pequeña risa seca.

Tengo trato con Jhona. Habrán.– Ordeno, pero los guardias no hicieron caso y siguieron en sus posiciones, unos de ellos negó con lentitud.

No podemos, necesitamos autorización.– Hablo uno de ellos.

Tom arqueo una de sus cejas, apretando su mandíbula, tratando de no perder el control.

¿De quien necesitan una autorización si mis palabras son más que claras? Idiotas.

No podemos.

Perfecto.– Tom camino con rapidez hacia unos de los tipos y tomo el cañón de su arma, se coloco detrás del hombre y con su fuerza hizo presión en la misma, pateando la parte trasera de su rodilla, haciendo que este callera sobre esta ella, su mirada se dirigió hacia lo otros dos guardias, que miraban la escena atónito.

Pensé que esto sería interesante.– Bufo, saco su arma, y disparo directo en la cabeza de los  hombres, y casi enseguida se escuchó la puerta del búnker abrir.

¡TOM! ¿Qué mierdas estás haciendo? ¡Apenas estaban en su entrenamiento!.– Lloriqueo el hombre, observando a dos de sus hombres muertos en el suelo, y al otro siendo estrangulado por el de trenzas.

¡No me dejaban pasar!.– Se defendió, terminando de romperle el cuello al hombre.

–¡Santo cielo! ¿Y todavía lo matas? ¿Sabes de lo mucho que me cuesta encontrar hombres de confianza?

Eres un chillón.– Bufo el menor, soltando el cuerpo del hombre que callo sobre el suelo inerte.

Jhona rodó los ojos, y se dio la vuelta, dándole entrada al de trenzas, quien les hizo una ceña a su compañero y a su hermano para que salieran  del auto

Tom comenzó a seguir al mayor, observando como el paso del tiempo se hacía más notable, su cabello un poco más largo,  por sus hombros, su barba no tan larga, y algunas arrugas notables en su rostro, sintió un poco de lastima, sabía que el nunca pudo disfrutar de su vida por el estricto reglamento de su familia.

¿Por qué diablos haces esto Kaulitz?.– Le pregunto el  hombre, recostado su cuerpo sobre una de las  paredes, aprovechando que aún seguían solos.– Esto no se trata de mercancía, ya que no la necesitas, tampoco es por negocios, nadie es capaz de retarte con algo de tus territorios.

Ya lo hicieron.– Respondió, cruzándose de brazos por encima de su  pecho.– Tienen algo que me pertenece, algo importante para mí.

¿Aquel chico?…–Soltó el mayor, con una media sonrisa que se formó en su rostro.– Ya era hora que el magnífico sentimiento del amor te atrapará, Kaulitz.

Tom se quedó callado, en el fondo sabía que el mayor tenía razón.

–Es David…. Esa sabandija se lo llevó.– Informo.

Al Parecer te importa, te importa demasiado, si no, no hubieras llegado a estos extremos de comunicarte conmigo…. Haz hecho tu orgullo  a un lado por el.– Jhona sonrió por completo.– No tuve ninguna información de ti durante Diez años, y de la  nada llamas para pedir  ayuda, para rescatar aún chico…

Lo dices como si todo fuera así de simple…  Pero el es todo menos simple.– Lamió sus labios, un poco nervioso.– Creo… C-creo que el me agrada……

Te agrada, No… No te equivoques…. El no solo te “agrada” el te gusta, y peor aún, estás perdidamente enamorado de él, Kaulitz.– Soltó, acercándose al de trenzas recargando su mano sobre su hombro.– ¿Y sabes del peligro que corre al estar a tu lado?

Por supuesto que Lo se… Voy a salirme de todo esto, dejare atrás todo, me iré lejos y comenzaré una vida con el.

Lamento decirte, que por  más que trates, tu pasado siempre te seguirá.– Jhona dejo unas pequeñas palmaditas en su hombro del menor.– Tom… Tu y yo sabemos que lo correcto sería dejarlo ir.

Nunca… No puedo dejarlo ir, menos ahora que se los sentimientos que tengo por el, no ahora que se lo mucho que me importa, daría todo por el, dejaría todo esto solo por qué el este a mi lado.– Negó con la cabeza.

Amar es saber dejar ir, más si se encuentra en peligro.

El Sabía que mi amor traía consecuencias,  yo se lo advertí pero el aún así lo aceptó.

El amor es ciego Kaulitz…. Sabes lo que sucedió con Sabela, sabes lo que ella tuvo que pagar por amarte.

El de trenzas trago saliva, esquivando la mirada del mayor, sabía del peligro que corría Bill si se quedaba a su lado, pero el no estaba dispuesto a dejarlo ir, pero si a morir por el.

Deja de intentarlo… Deja de querer convencerme, yo quiero a Bill, y estoy dispuesto a dar todo por el, no dejaré que nadie le vuelva a tocar, un solo pelo y esto solo será una advertencia del que intente lastimarlo, no saldrán vivos en el intento.

Jhona no dijo nada más solo asintió con la cabeza, y con una sonrisa observo como otros dos más entraban al búnker, se giró alejándose del menor y camino en dirección a todas  las computadoras listas para ayudar al de trenzas.

Bien…Este es mi equipo, es una de las tecnologías más avanzadas es lo suficiente rápido e inteligente podrán detectar los movimientos de tus enemigos…. Si tan solo logramos que David mandé un mensaje o a cualquier persona, lo tendremos a la vista.– Dijo el de cabello largo, con orgullo tocando unos de los botones de la computadora para que todas las demás se iluminarán de color rojo.

Iniciando sesión de máxima seguridad.

Una vos robótica salió del objeto dejándolos atónitos, la mirada del rubio se ilumino, nunca había ocultado su gusto por la tecnología, estar en aquel lugar era un paraíso.

Aaron ¿Trajiste el radio de comunicación?– Pregunto el de trenzas, el rubio solo asintió sin dejar de observar las computadoras con adoración.– Dámelo.– Se giró a su compañero y le arrebato el radio de las manos, rodó sus ojos de solo mirar la cara del rubio, que miraba con más amor a las computadoras que a su hermano.– Erwin….– Llamo por el radio.

Lo escucho jefe.

Llévalos al infierno, Haz que todo ese lugar arda….

Órdenes acatadas, Iniciando fuego en Uno… Dos…Tres…

&

Bill mantenía la cabeza agachada, sus ojos estaban cubiertos, el mismo había tapado sus ojos, Ya no quiera observar aquellas sábanas, tan sucias  y repugnantes, tan sequerosas, tan culpables.

Hace pocas horas David le había dado una habitación, con una cama, limpio…. Todo estaba completamente limpio,  menos el, se sentía sucio, exactamente unos pocos segundos el hombre  había abusado nuevamente de el, se sentía muy sucio.

Ya no tenía fuerzas, ni lágrimas para llorar, ya no tenía lágrimas que derramar, ya no tenía fuerzas para quejarse, ya ni siquiera se inmutaba en alertarse cuando sentía las frías y rasposas manos del italiano en su cuerpo, ya se había acostumbrado, siempre lo hacía.

Sus esperanzas se esfumaron, ya no pensaba en como salir de aquel lugar, podía sonar exagerado, pero ya no sentía que Tom podría venir a rescatarlo, tal vez él nunca pensó en hacerlo, talvez  solo le mentía cuando le decía que siempre iba a protegerlo.

El dolor que sentía en su vientre era insoportable, al igual que en su recto ni siquiera podía sentarse derecho sin sentir arcadas de dolor, pero su mente se encontraba nublada, su cuerpo sin fuerzas, ya no reaccionaba ante los dolores, ante el sangrado constante, ya no le preocupaba, solo esperaba que la muerte se apiadará y lo llevará con ella.

Una…

Dos…

Tres…

Cuatro…

Ya no llevaba la cuanta de las veces que el italiano lo había violado,  en su mente solo estaban las peores, solo podía recordar las que llevaban golpes, en las cuales lloraba, pataleaba para liberarse, suplicaba para que ya no lo lastimara, pero nada de eso lo paro.

Escucho la puerta de la habitación siendo abierta lentamente, por los pasos poco pronunciados supo de quien se trataba, supo que el diablo se acercaba.

Sintió como un lado de la cama se hundía, exactamente frente a el pudo deducir que se había tomado asiento en los pies del colchón.

Te traje un poco de comida, pequeño.– Escucho el medio susurro del hombre, parecía que quería ser amable.

La comida…. Era otro de sus tantos problemas, otro hoyo del cual había logrado salir, pero ahora nuevamente se un día en el, estaba vez cayendo en su profundidad, le daba asco en tan solo pensar en esta, cuando pasaba sus manos por su cuerpo, brazos, rodillas, por cualquier lado podía sentir los huesos, era algo que odiaba mucho, odia sentirse vulnerable en aquel tema, aquel que habían logrado superar.

Y cuando por fin había podido comer algo, se atragantaba con todo lo que era llevado, para terminarlo vomitando en el baño más cercano.

¿No piensas comer? Vamos, no quiere hacerme enojar.

–N-no….No tengo hambre.– Dijo en un hilo de voz que Sele había escapado fue suficiente para que el italiano arrugará las cejas.

Nos iremos portó pequeño….– informo.–  Ya tengo un avión listo, te sacare del país, para poder disfrutarte… Podremos disfrutar de una nueva vida.– La mano del hombre comenzó a subir por la pierna del menor, quien al sentir su tacto comenzó a temblar, aterrado.

Ya no por favor… me duele, me duele mucho… por favor….– Suplico.

Tu insignificante dolor  no me detendrá, precioso.

El sonido de un gran estruendo, detuvo los movimientos del hombre, y no se tardó en escuchar las ráfagas de disparos provenientes de abajo, el italiano se alertó y comenzó a caminar hacia la puerta, por la cual uno de sus hombres entro con desesperación.

–¡Señor estamos siendo atacados, debe salir en este instante!.– Grito, siendo levemente escuchado.

–¡¿Quién se atrevió?!

Es Tom… Tom Kaulitz está aquí.

Solo el escuchar esas palabras el menor se llenos de felicidad, y una sonrisa débil se dibujo en su rustro, todo esto asta que escucho las palabras del italiano.

¡NO!.. No lo dejaré aquí, no voy a permitir que se lo lleve.

–¡Tiene que dejarlo, si no sale en este instante, Kaulitz lo atrapará!.– Advirtió el hombre.

El italiano paso saliva, solo de pensar en estar en manos del Alemán le causaba escalofríos, se voltio con rapidez, hacia el pelinegro y tomo su mentón con brusquedad.

Regresaré por ti, Bill.– Amenazó, dejando un lametón en su mejilla.

Sin más salió de la habitación, comenzando a correr por los pasillos, siendo escoltado por dos guardias más, quienes iban encargados de su seguridad.

Dos jóvenes asesinos y su grupo disparando sin parar, sin mirar, sin prestar atención en la súplica de los demás hombres que se encontraban en ese horrible y descuidada casa, que se encontraba al centro de un bosque, un buen escondite, pero muy común.

–¡No está! ¡Bill no está en ninguna parte!..– Grito el rubio con desesperación al no tener ninguna señal de vida del chico, temía por el  castaño que se había quedado en el auto de su hermano.

La vista de Tom subió a las putrefactas escaleras, dónde pudo reconocer aquel rostro, aquel que era su principal objetivo de asesinar de la manera más lenta y despiadada del mundo, aquel que añoraba tener en sus manos y poderlo destrozar.

David pudo jurar sentir como la presión le bajaba de repente, sus pies se congelaron, sus piernas comenzaron a temblar, y por primera vez sentía la necesidad de orinarse  encima, estaba aterrado.

Aaron se aseguro que nadie estuviera vivo en aquel lugar y siguió la mirada del de trenzas, y una sonrisa burlona se dibujo en su rostro, el también había desarrollado un odio hacia el italiano.

–¡David!…– Saludo al italiano con emoción.

Tom se acercó con rapidez al italiano, que solo retrocedió, dejándole ver a los dos hombres que le acompañaban.

–¿Dónde estás? – Pregunto con firmeza en sus palabras, y con odio en su mirada.– ¡¿Dónde ESTA BILL?!

El grito furioso fue el que detonó todo en el lugar, los disparos por parte de los hombres de David, y los hombres que venían con Tom y Aaron respondieron inmediato al ataque.

Tom pudo observar como el italiano corría hacia dentro, gruño molesto por la cobardía del hombre, sin importarle que se encontraba en medio de la balacera corrió detrás de el, persiguiéndolo  por los pasillos de aquella casa tan vieja.

El de trenzas no dudo en comenzar a disparar su arma, dando en una de las piernas del italiano, sonrió satisfecho y pudo jurar sentir algo en su pecho, algo que  nunca en su vida había sentido, aquel odio, aquella satisfacción por tener ala persona destruida.

Pero su mirada por desgracia giró a una de las habitaciones, el latido de su corazón se comenzaba a volver lento, y su respiración se volvió pesada, sus manos le comenzaban

A sudar, podía sentir un leve temblor en sus piernas.

Ahí se encontraba el ……

Su cabello azabache, alborotado, su piel era más pálida, su rostro estaba chupado y con varios hematomas, sus ojos estaban cubiertos con un tela, las sábanas…. Las sábanas estaban manchadas de un color rojo intenso.

“No”…..

Se negó rotundamente, paso saliva, ya ni siquiera le importo que el italiano se estuviera levantado, comenzó a correr  una salida secreta, al de trenzas ya no le importaba cuando lo tenía a el enfrente, tan lastimado.

Trago saliva, mientras se adentraba en la habitación, por primera vez en mucho tiempo sintió sus ojos aguarse, su arma callo al piso, causando un sonido sonoro en la habitación.

Pudo observar como el menor se encogió en su lugar, temeroso, abrazando sus piernas, las cuales temblaban como el resto de su cuerpo con desesperación.

Se acercó con rapidez he intento tocarlo,  trato de abrazarlo, pero el menor se alertó y lo empujó con brusquedad, mientras negaba desenfrenado, pudo observar como las lágrimas bajaban por sus mejillas.

¡No! ¡Ya no me toques! ¡Por favor no! ¡Duele! ¡Vete!.–Los Gritos desgarradores del menor le golpearon el pecho de una manera tan dolorosa, el miedo de que estuviera cercas de el fuera David lo invadía con rapidez.

M-mocoso… Soy yo, soy Tom.– Dijo con un nudo en la garganta siendo apretado cada ves más.

El pelinegro se quedó atónito con aquella confesión, ante aquella voz, ante aquella presencia.

–¿T-tom?… Tom.– Susurro rompiendo, aquello era lo mas nostálgico que puso sentir.

El de trenzas asintió con rapidez, y comenzó a quitar la tela que cubría sus ojos, dejando que sus miradas se volverían a encontrar, que los destellos de sus ojos volverían a dominar en el, volver a ver aquel color almendra después de tanto tiempo fue como si tocará el mismo cielo, volver a verlo…..

Pero su mirada carecía de aquel brillo que lo caracterizaba, ahora eran marchitos, ya no tenían aquella energía, ya no había nada…

Niño.– Tom tomo el rostro del menor entre sus manos, para poder unir sus frentes.– Mocoso…¿Qué te han hecho?

N-no…. No  te acerques.– Susurro separándose se el.– Estoy sucio… Tom, el me violo…– Dijo sollozando, escondiendo su rostro entre sus piernas, se sentía avergonzado.

Tom se negó rotundamente, tragando saliva con dureza, tratando de controlar aquellas ganas de romper a llorar, al ver a su pequeño destrozado de aquella manera.

No..–Puso una mano sobre su mejilla acariciándola con dulzura, el chico elevó su cara, conectando sus miradas.– Tu no estás sucio, tu estás perfecto, para mí siempre serás el mimo ángel que me salvó de caer en el infierno.

No Tom… ya no soy tu ángel, ahora soy solo un objeto usado, un objeto acostumbrado al dolor.

Tom no pudo responder, no quería hacerlo, no cuando sabía que si soltaba alguna palabra, aquel nudo en su garganta explotaría dentro de el, y con eso las lágrimas se derramarían por sus ojos.

Salgamos de este lugar – El de trenzas rodeo la cama, tomando al chico entre sus brazos, este se sujeto enrollando sus manos por su cuello, apoyando su cabeza en el pecho del mayor, cerrando sus ojos, dejando fluir sus últimas y más pesadas lágrimas.

Tom salió de la habitación observando cada esquina de esta, cada rincón,  hasta que se aseguro que no había amenaza, bajo las escaleras, y pudo observar algunos de sus guardias, inertes en el suelo, su mirada se dirigió en dirección al rubio, que se encontraba de espaldas y el sonido de un gatillo alertó.

–¡AARON!.– El grito desgarrador de Andreas se escucho, quien estaba entrando en la casa, para poder alertarlos que solo había unos cuantos minutos para que la bomba se activará y explotará.

Abrió sus ojos de par en par, al ver cómo el cuerpo del rubio caía hacia el suelo, este llevo sus manos a su estómago, dónde la sangre comenzaba a brotar por chorros.

El castaño saco su arma, comenzando a disparar incontables veces al hombre que se atrevía a herir a Aaron,  podía jurar que Andreas se estaba acabando las balas de su cartucho, cuando el tipo estaba más que muerto sobre el piso.

Al no tener más balas que disparar, Andreas dejo caer su arma al piso, mientras corría en dirección al rubio, quien se encontraba agonizando en el suelo, Tom m

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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