Mentes Criminales 29

Mentes Criminales 29

Fic Toll de Nathaly Kaulitz

Capítulo 29

By: Bill Trümper

Deje que mis pies tocaran levemente el agua, estaba fría, y su aspecto tranquilo en cierta manera me tranquilizaba un poco, podía ver las rocas en el fondo, y por su transparencia y su hermosa liquidez, mis ojos no podían apartarse, pero mi mente ya era otra situación.

No me gusta sentirme ansioso porque me producían muchos nervios, y no cualquier nervios, si no los que me instaba a hacerme daño, las marcas en mis piernas y brazos, los rasguños que me provocaba cada ves eran más grandes y sangrantes, aprovechaba cada momento del día en el que Tom no sé encontraba para poder liberar toda esa presión en mi alma.

No puedo controlarme, no puedo dejar de pensar en todo aquello, en todo lo que pasó, y mentía, siempre lo hacía cuando Tom me preguntaba por mi estado.

“¿Cómo te sientes?”

“ Estoy bien…. Creo que estoy mejorando”

Y con inteligencia lograba cambiar de tema, sabía que no tardaría mucho tiempo para que el descubriera que seguía haciéndome daño en mi cuerpo, y la ansiedad que sentía por poder clavar mis uñas en mis palmas pero serían demasiado visibles.

Deje que mis pies profundizarán en el agua, me apoye en mis manos, sentado sobre el muelle, incline mi cabeza hacia atrás dejando que las pequeñas brisas golpearan mi rostro.

Una de las grandes sudaderas de Tom cubrían mi cuerpo, cubriendo gran parte de mis cicatrices, mi cabello lo traía lacio, que fluía con los movimientos del viento.

Escucho unos pasos hacercandose, y mi cuerpo se erizo por un momento, pero luego recordé que con la única persona que vivía era segura.

De pronto los pasos se detuvieron, y supe que se encontraba detrás de mi, observandome, analizandome, como era su costumbre hacerlo, ya no me incómoda, me había acostumbrado tanto que ya hasta sabía el cómo mentirle y lo hacía perfectamente.

–Mocoso. ¿Puedo hacerte compañía?- Escuche su voz, tan calmante y grave como siempre, tan el…. Palmeé a mi lado, y me recorri aún lado, dandole suficiente espacio, y no tardó mucho en tomar asiento.- ¿Qué es lo que piensa tu cabecita?

Volteé mi mirada hacia el, dedicándole una sonrisa tranquila, mintiendo nueva mente.

–El lago es precioso…. Sabes, las formas que dan las nubes son algo curiosas, el sol no pega tanto, así que no me molesta, y los árboles dan un ambiente hermoso…- Me encogi de hombros, y me acomode a su lado, moviendo los pies en el lago.

Sentí su mirada sobre mi, analizandome, tratando de encontrar aquello que el también podía sentir, aquello que por más que intentará, en algún momento lo descubriría.

Teníamos algunas semanas, dos exactamente de estar en esta cabaña, y se podía decir que ya me sentía un poco mejor, que cuando estábamos en su antigua casa, me aliviaba poder andar por ahí, sin el miedo de que uno de los armados se me acerque y no saber cómo reaccionar ante el tacto de otro hombre, me asquea de solo pensarlo.

–¿Cómo supiste de este lugar? – Pregunte, era posible que no me respondiera, siempre que no le apetecía, no lo hacía, y era su última palabra.

Pasaron algunos minutos y afirme que no obtendría ninguna respuesta de su parte, cerré mis ojos, concentrándome en el tacto de mis pies sobre el agua, el viento en mi rostro, su fragancia rodeando, al igual que su arisca y protectora presencia.

–Era de mis padres….- Susurré bajo, y solo por algunos segundos, por una milésima de tiempo, pude notar algo de dolor en su voz.- Mis padres adoptivos….- Y de inmediato volvió a su estado natural.- Fue uno de los últimos terrenos que dejaron a mi nombre, aún que Andreas tiene aún más.- Soltó con una risa seca.- Es un lugar común, no tiene nada en especial…. Nadie sabe se su ubicación, en excepción de Jhona y mía.

Lo escuché atentamente, descubriendo como obligaba a su voz para que saliera de menos interés en el tema, intentando parecer que no le importaba en lo más mínimo.

Voltee mi vista hacia el, dandole a entender que podía seguir hablando, y que mi completo interés la tenía en su persona y lo que saliera de sus labios.

–Jhorgen y Reichel…. Nos adoptaron cuando Andrea tenía unos meses de haber nacido, y yo apenas tenía un año y medio de edad, o algo así escuché.- Se encogió de hombros.- Ellos… Ellos eran tan empalagosos que daban nauseas, pero nunca supieron tratarnos como “sus hijos” y de alguna manera siempre nos recordaban que no éramos de sangre, en especial Jhorgen. Muriendo cuando tenía Diez años, el idiota de Jhorgen no puedo contra el cáncer y después Reichel se suicidó, dejando a dos crias solas… excelentes padres nos tocaron ¿No lo crees?

Me límite a quedarme callado, no quería que alguna de mis opciones pudiera afectar esta parte de Tom, aún que dudo mucho que eso pasara, pero era la primera vez que se habria ante mi de esa manera.

–Cuando me di cuenta que volveríamos al orfanato, escapamos de casa, con algunos papeles, que en ese momento no sabía para que eran, pero también en una maleta teníamos dinero, y con eso sobrevivimos al menos por unas dos semanas. – Guardo silencio por unos minutos, y supe que ya no quería seguir relatando aquella historia.

–Tom… No tienes que contarme si no quieres….- Le dije con una gran sonrisa.

–Quiero hacerlo…. Te quiero demostrar de alguna manera que me importas y que no me desagradas tanto.- Hizo una mueca, y esas palabras causaron un revoltijo en mi estómago.

“Me importas, me agradas en su lenguaje, era su forma de decirme que le gustó….O eso quiero creer”

-Jhona… Jhona nos encontró y rápidamente nos reconoció, el es hermano de Reichel, y nos conoció desde muy pequeños, nos dio un hogar, comida…. En pocas palabras cuido de nosotros por un corto tiempo, comencé a aprender de la calle, entre en negocios sucios, y a mis doce años ya sabía de la existencia de las drogas y el poder que traía venderla.- Soltó una risa -Nuevamente, nos escapamos de casa con la diferencia que teníamos más dinero, Conocí a Daniel, y el fue uno de los primeros en ayudarnos, meses después fue Aaron, éramos toda una pandilla, completa, Las personas llegaban a mi como si de un imán se tratara, los drogadictos ingenuos, pensando que podían manipularnos por nuestra edad, y ellos terminaron peor… ¿Sabes? Casi todos los hombres que trabajan para mí, lo an pedido de rodillas, el que me sean fieles tiene sus beneficios, además de la buena paga, también les brindo una buena protección a sus familias, y cada mes una canasta con toda la comida necesaria, llega hasta sus casas.

Entre abri mis labios, mi infancia fue dura… Pero la de el, la de Tom fue tres veces peor, aprender a sobrevivir solo, en las calles, con su hermano menor, cuidarlo, y entrar en aquellos negocios aún siendo un niño pequeño.

–Fuiste muy valiente…- Solté, tratando de encontrar su mirada, pero el se encontraba perdido.- A pesar de todo, tu siempre cuidaste de tu hermano, saliste adelante con el.

Por fin lo logré… Su mirada se encontró con la mía, y por primera vez dejaba a la vista sus sentimientos, podía leerlos, estos más claros que nunca, esos ojos marrón expresivos, ahora se encontraban llenos de ilusiones

–Creo que es hora de volver adentro, la noche está cayendo, y no me gusta el frío.- Corto el contacto visual, pero antes me sonrió…. De la manera que nunca me lo había hecho, borrándola al instante.

Se levantó tendiendome la mano, la cual dude en aceptar, pero por obvias razones termine tomándola, podía sentir las chispas de nuestras pieles al momento del contacto.

Y fue aun peor cuando sus dedos se entrelazaron con los míos…. Aun peor….

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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