Mentes Criminales 32

Mentes Criminales 32

Fic Toll de Nathaly Kaulitz

Capítulo 32

Narrador Omnisciente

Tom arrugó su rostro, aquel sentimiento de angustia era cada vez más fuerte, se volvía cada vez más presente, hasta el punto que realmente le molestaba, que le estresaba.

Movió su cabeza de lado a lado, intentando ignorar ese horroroso y molesto sentimiento, no quería interrupciones, no teniendo un caso muy importante que atender.

Se encontraba en aquella sala de su club, en aquella sala donde por primera vez le mostró a Bill lo que era capaz de hacer si lo tocaban, que le importaba, aunque comenzaba a aceptarlo, le gustaba, solo un poco.

A su lado estaba cómodamente Jhona con una computadora en sus piernas, mientras tecleaba con rapidez, muchas veces le llegó a recordar a Aaron, la emoción en los ojos del rubio al ver algo de tecnología, las veces que lloro por qué le regalaba alguna estupidez.

El espíritu de Daniel se centraba en Alexander, cada vez que miraba al moreno, siempre le hacía recordar a su más fiel compañero, pero nada… Nadie, por más hombres que tuviera, ninguno se compara a los que conocio cuando tan solo era una cría.

Soltó una pequeña risa, atrayendo la mirada del peli largo, quien hizo una mueca, prefiriendo no preguntar.

¿Cómo está Bill?.— Pregunto el mayor, Tom bajo levemente la cabeza, intentando ocultar la sonrisa.

Bien… Está bien, está mejorando.— El de trenzas se encogió de hombros, aparentando tranquilidad.

Y… ¿Lo de ustedes?

Tom arrugó su frente, volteando su rostro hacia su amigo, confundido, y segundos después pudo captar a lo que se refería.

-Ah… Eso.- Lamió sus labios, y guardo silencio por unos momentos, buscando, por primera vez, las palabras indicadas.

-Nosotros… N-nosotros, estamos ¿Normal? -Jhona soltó una carcajada ante aquello, sin despegar su vista de la pantalla, recibiendo un gruñido molesto.

-Le compre flores… – Susurro, muy, muy bajito.

-¿Qué dijiste?

-Le compré flores. -Susurro de la misma manera, pero esta vez Jhona si logro escuchar las palabras, dejo de teclear y se quedó ido por unos segundos, su boca se abría cada vez más, y sus manos temblaban levemente, volteo lentamente su rostro hacia el de trenzas, dispuesto a hablar. -No digas nada.— Amenazó. -Solo… Fue un impulso.

Jhona apretó sus labios, sus ojos se abrieron de par en par, y una risa reprimida se podía notar en su rostro.

Flores.. Tom, le compraste flores…

-Exactamente… Rosas blancas.- Aclaró.

El peli largo estaba por decir algo más, cuando una alarma en la computadora comenzó a sonar, inundando sus oídos, y los de su compañero, quien rápidamente borro la sonrisa de su rostro, y se concentro en el objeto ruidoso.

-¿Qué mierda?…-Susurro el de cabellos largos. -Tom, los censores de movimiento agresivo se han activado. — Su voz comenzaba a alterarse. -¡Tom, alguien entro y derribo la puerta!- El de trenzas sintió como el sentimiento de angustia explotaba dentro de el, estaba apunto de vomitar, pero la preocupación de que Bill estaba solo le era más.

Sin esperar ninguna otra palabra, se levantó desesperado y corrió a escaleras abajo, sin importarle las miradas de todos en el lugar, sin importarle una mierda la ubicación de David, entro al auto y tomo su móvil entre sus manos, temblorosas, el nudo en su garganta se hacia cada vez más grande.

Prendio el motor, y las llantas chillaron al momento de arrancar, coloco su móvil en su oreja, mientras con la otra mano conducia como mercenario, podía escuchar los gritos de las personas molestas, y de algunos conductores molestos, no le importo.

Jhona le seguía detrás con su auto, preocupado por la reacción de su menor, y por el cómo llevaba la velocidad del vehículo, la computadora a su lado, aún sin dejar de sonar, pues los censores no se desactivan hasta que el movimiento no pare.

-¡Maldita seas niño, por favor contestame!- Suplico el de trenzas, intentando no estrellarse en medio de la calle, llevaba al menos unas siete llamadas, y ninguna era contestada.

-¡Tom!- Y el alma parecio volverle al cuerpo cuando escucho la voz del menor, pero su respiración era acelerada, no era buena señal.

-¡Mierda mocoso ¡¿Dónde estás?! ¡¿Tienes algo para defenderte?! ¡¿Cuántos son?! – Las palabras salían por si solas, ni siquiera sabía cómo había mantenido el margen del auto.

¡Estoy en tu habitación, tengo un arma cargada, puedo usarla!.- Aseguro.— Son unos tres creo, pero tiene demasiadas armas…

-¡Bien, no te preocupes! ¿Si? ¡Mierda, mierda! ¡Mocoso, no dejaré que te toquen! ¿Lo entiendes? Nadie podr-

No pudo seguir hablando nada más, cuando sintió un gran impacto a su lado, a penas y le dio tiempo para divisar lo que estaba pasando, una camioneta color negra le había embestido por el costado y segundos después, está se daba a la fuga.

Eso y Jhona corriendo hacia el, intentando sacarlo de todo aquello, su rostro angustiado, mostrando la evidente desesperación.

Bill..- Un leve susurro salió de sus labios, para que el cansancio le invadiera por completo, pero había algo… Alguien que no le dejaba cerrar sus ojos.

&

Bill se quedó congelado ante el gran estruendo que se escucho otra vez de la línea, su labios inferior comenzó a temblar, todo su cuerpo lo hizo, su corazón paro por unos segundos, su respiración se volvio lenta, el móvil cayó al suelo, y aún sin poder reaccionar unas cuantas lágrimas bajaron por su rostro con expresión congelada.

-¿Tom?… ¿Tom, que pasa? No puedo escucharte.- sus manos comenzaron a sudar y su mente daba miles de vueltas. ¡¿Tom, que carajos pasa?! – Y el sonido de los autos alrededor y algunos gritos de personas, le dieron respuesta a su pregunta.

El móvil se resbaló de sus manos, cayendo hacia el suelo, al igual que su cuerpo, dejándose llevar por el gran lío en su pecho, por todas las ganas de llorar que le inundaba, por la presión en su corazón, por el ardor en su garganta, y no pudo… No pudo contenerse.

Un grito desgarrador salió de sus labios, las lágrimas bajaron, tomando el control de la situación y su mano apretaba fuertemente la pistola en su mano, muchas ideas pasaron por su mente, pero no era capaz de cumplir ninguna.

«Mocosa, no dejaré que te toquen! ¿Lo entiendes? >>>

¿Se quebró algún hueso? ¿Se habra golpeado la cabeza? ¿Tendrá alguna lesión grave? ¿Había muerto?…

Esas y muchas más dudas invadian su cabeza con rapidez, los pensamientos destructivos no tardaron en llegar, sus uñas se enterraron en sus palmas con agresividad, desgarrando los cascarones, provocando la sangre.

Negui rotundamente, no podía dejar de preguntarse que había pasado, y aunque las respuestas eran obvias, no quería creerlas.

El sonido de la puerta siendo brutalmente abierta le saco de sus pensamientos, y ni siquiera se inmuto, solo se limito a alzar su rostro, mostrando sus ojos heridos, el sentimiento que estos transmitían, dejando a la vista su labios tembloroso, sus cara mojada.

-Tanto tiempo sin verte… Niño.— Pudo escuchar, y reconocer perfectamente a aquel hombre.

Los otros dos soltaron una risa burlesca, alzando y mostrando sus armas, amenzando con estas.

-¿Pensaste que nunca te encontraria?- Se burló el primero. David esta ansioso por volver a verte… No sabes las ganas que tengo de volver a escucharte gritar. — Escupio con oído, mientras se acercaba a al menor en el suelo, quien en velocidad de segundos alzó el arma que su mano aún sostenía.

A-alejate…- Su voz era débil. — Alejate o te vuelvo la cabeza maldito asqueroso. — Y está vez fue ella quien mostró todo el odio de sus palabras.

A cómo pudo, se reincorporo, apoyo sus manos ensangrentadas en el suelo, para colocarse de pie, sin dejar de apuntar el arma en la frente de aquel hombre.

Victor… ¿Disparamos?.— Pregunto uno de los otros.

David lo quiere con vida, y si no cumplimos no nos pagarán, idiota. — Gruño el antes mencionado.

El pelinegro alzo su cabeza, encarando contra los tres tipos, y a pesar de todo una sonrisa burlona se formo en su rostro.

Si se acercan un poco más, me disparare en la cabeza, moriré y David no estará contento ¿Cierto?

La sonrisa en el rostro de los tres hombres se borró con rapidez, y el menor aparto el arma de la cabeza de Víctor para colocarla en la suya, amenazando con dañarse.

Niño, suelta el arma, ahora.

-¿Debería? No tengo nada por lo que estar vivo, ustedes han lastimado a Tom, era lo único que me quedaba. -Dedujo, dando en el blanco.

-¿Hablas del accidente? ¿Crees que eso puede matar a Tom kaulitz? Ese tipo es peor que cucarachas. – Se burló el líder, y con lentitud se acercó a la menor.

-Un paso mas… Te mato a ti, y me disparó directamente.

-No eres capaz.— Dijo con burla acercandose cada ves más al pelinegro.

-El no, pero yo si. -Una quinta voz, y tres disparos.

El menor elevó su vista, encontrandose con la figura de Tom, su rostro lleno de heridas, especialmente en el costado de su frente, su ropa, por primera vez con colores algo claros, ensangrentadas, su respiración agitada y cansada, se daba a relucir el esfuerzo por no desmayarse ahí mismo, su mirada estaba puesta fijamente en los dos cuerpos, completamente muertes, y el otro, Victor con una herida en la pierna, sus intenciones eran obvias.

-A ti aún no te doy el tan exclamado regalo de la muerte porque no te lo mereces, antes sufrirás.— Una sonrisa ladina y algo caída se dibujo en sus labios, Jhona entro segundos después, algunos cabellos pegados a su rostro, llenos de gotas de sudor.

Tom abrazo el delgado cuerpo del chico, olisqueando su cabello, sintiendose cada vez más relajado, cada vez más cansado, el esfuerzo que había hecho desde el accidente, todo lo que se tuvo que aguantar para no morir en ese instante, ahora parecía que todo le caía como una cascada.

Los sollozos del menor pararon por unos segundos, quien subió su vista confundido, observando los ojos entreabiertos y débiles de Tom, sus manos habian dejado de abrazar su cintura, y comenzaba a tambalearse.

Tom… ¡Jhona, Tom está muy mal! – El mencionado se volteo con rapidez, y con mucha de esta, también corrió hacia los dos jóvenes, tomando el cuerpo del de trenzas quien había estado por caer directamente al suelo, y golpear mortalmente su cabeza.

Tom se había desmayado… ¿ podría ser que?…

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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