
Fic Toll de Nathaly Kaulitz
Capítulo 33
NARRADOR
El menor movía sus piernas con desesperación, mordiendo su labio con nerviosismo, las lágrimas no habían dejado de salir en ningún instante, en su cabeza aun seguía la imagen del mayor con sus ojos cerrados, su frente ensangrentada, algunas heridas superficiales, y la ropa clara ( que tanto le costó lavar) llena del mismo color.
Jhona se mantenía de igual o peor manera, su mirada se encontraba perdida, mientras apoyaba sus codos en sus rodillas, y sus dedos entre su cabello, ambos sentados a los extremos del sofá, ambos esperando alguna noticia del médico que atendia al de trenzas, sabía los peligros que eran las calles y por ende, también los hospitales, así que lo mejor era llamar a sus médicos de confianza, bueno mejor dicho, secuestrarlos.
–O-oye….¿Tu crees que este…..bien?– Se atrevió a preguntar el pelinegro, obteniendo la atención del mayor.
Jhona guardo silencio por algunos segundos, tratando de encontrar las palabras adecuadas, si por alguna circunstancia Tom llegaba a morir, el tendría que proteger a Bill, estaba comenzando a planearlo.
–Es fuerte….
–Yo lo sé….– Trago saliva.– No quiero que me deje…. No quiero que muera.
–Yo tampoco….. Es como un hijo para mí.– Aclaro.– Y por eso se que el estará bien, el sabe que tú estás aquí, no te dejará solo.– Voltio su rostro hacia el menor, formando una cálida sonrisa.– Y aunque no lo quiera aceptar, haría cualquier cosa por ti.
El menor estaba por responder, tenía curiosidad al saber a qué se refería, o simplemente queria saber si el sentimiento fluía por ambos lados, quería confirmar que no solo era el quien estaba enamorado.
–Tengo noticias.– La voz firme del doctor les hizo voltear con rapidez, prentandole su completa atención.– Estaba apunto de morir, algunos minutos de más, y ya estubieran preparado un funeral.
El ambiente se tenso, los corazones de ambos se aceleraron con rapidez, el miedo los invadió.
–Pero el se encuentra estable.– A claro. – Gracias a ustedes, amables personas, que me han sacado de mi lugar de trabajo, amenazandome con matar a toda mi familia si no salvaba la vida de ese chico.– Dijo el doctor formando una sonrisa sarcástica en su rostro.– Su situación aún es delicada, los golpes en la cabeza fueron muy fuertes, y el sangrado casi se convierte en una hemorragia, el esfuerzo que hizo fue el detonante, realmente me sorprende que siga vivo.
Un suspiro de alivio salió de sus bocas, el menor cerro sus ojos, dejando caer su cuerpo en el sofá, mientras su pecho subía y bajaba, las ganas de vomitar desaparecían, y las ganas de llorar aumentaron, pero está ves de felicidad.
–Gracias Doc….. Puede alojarse en alguna de las habitaciones.– Le ofreció Jhona con una sonrisa, que solo el doctor contesto con un bufido y una mueca de desagrado, para retirarse hacia algunas de las habitaciones.
El silencio reino en el lugar, ambos sumergidos en sus pensamientos y sentimientos de alivio, sintiendo como un pequeña gota de esperanza comenzaba a llenar en sus pechos.
–Dudo que este despierto… Pero puedes ir con el, ve haberlo.– Sonreo el mayor, y este mismo pudo jurar ver exactamente como un brillo especial se colocaba en los ojos del menor, quien sin dudar, salió directamente hacia el cuarto donde se encontraba el de trenzas.
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El menor se adentro con lentitud, por más feliz que se sintiera el saber que Tom estaba vivo, aún existían los riesgos, y muchos.
Se quedó congelado por unos segundos, en su frente se encontraba una benda que le enbolvia toda la cabeza, manchada con lagunas gotas sangre, su torso desnudo, únicamente con aquella tela blanca cubriéndolo, y de alguna manera, la sangre sobresalía.
Su rostro se encontraba neutral, aún que si le prestaba mucha atención podía notar su ceño fruncido, sus trenzas desordenadas, los moretones en su cuerpo, los raspones y cada una de sus heridas.
Las ganas de llorar nuevamente lo invadieron, tenía totalmente claro que Tom estaba en esa posición por su culpa, por no saber protegerse, por ser débil…..
El menor camino lentamente hacia la cama, aún no podía procesar, aún no podía aceptar ver a Tom de esa manera, y el tan solo imaginar si no hubieran encontrado un doctor con rapidez.
De algo si estaba seguro, siempre…. Siempre estaría plenamente agradecido con el, por qué de una forma u otra el lo salvó, lo salvó de muchas maneras, de todas las maneras posibles, el siempre lo salvó, el siempre……
–Eres completo tonto lo sabías….– Susurro el menor, con lágrimas pesadas resbalando por sus mejillas.– Casi mueres idiota….. No vuelvas a hacer algo así ¿Lo entiendes? No quiero volver a llorar tanto por ti, no quiero verte de esta manera, me duele…..– Levantó su mano, temblorosa, hacia el rostro del mayor, pasando sus dedos con delicadeza, delineando sus ojos, sus labios, y algunas heridas, sin hacer un contacto directo, con estás.– Te quiero…. Si, te quiero, y por eso no puedo evitar preocuparme tanto por ti, no se si tú sientes lo mismo, me confundes demasiado, pero trato de no hacerme ideas equivocadas.
Sin apoyar demasiado su cuerpo sobre el, se inclino un poco, para dejar un suave y profundo beso en la frente del mayor.
–Yo te quiero y no me importaba si tú no lo haces…. Por qué de eso se trata ¿Verdad? Por favor, recupérate pronto, no creo poder estar en esta casa sin escuchar tus “¡Maldicion!” Desde la mañana, o ver cómo acumulas ropa en la sala, esperando que yo vaya por ella, o cuando discutimos por cosas estúpidas, pero al mismo tiempo es algo que nos une, es algo que nos pertenece…..– Sonrió, tomando la mano del mayor, dejando un casto beso.– Te quiero, Tomy.
Se quedó por algunos minutos más, hasta que pudo calmar sus sentimientos, para después darle una última mirada y salir por la puerta, sin darse cuenta de que dicho joven estaba comenzando a despertar y a escuchar levemente sus palabras.
&
Una semana…. Una semana desde el accidente de Tom, el cual ya se encontraba un poco recuperado, gracias a la insistencia del menor en que descansará y todo el cuidado que el doctor le propinaba.
Las cosas habían cambiado un poco…. Tom tenia más claras sus ideas, sabía lo que tenía que hacer, y por más que se negara a aceptar el dolor en su corazón, por más que trataba de fingir que no le importaba, siempre le carcomía por dentro.
El de trenzas mantenia su vista fija en su amigo de cabello largo, ambos se encontraban frente a frente, Tom sentado en la orilla de la cama, su vestimenta común había vuelto, pero todos sabían que debajo de aquellas grandes telas, habitaban unas vendas con sangre.
–Lo haré….– Soltó el menor, por primera vez, después de unos largos y tensos minutos en los que no se atrevía a decir nada, Jhona lo miro confundido, exigiendo con la mirada algo más.– Me alejaré de Bill.– Trago pesado, suspirando con seriedad.– Lo mandaré lejos de todo esto, del peligro que corre, lejos de…. Mi.
Jhona asintió, atento a las palabras de su menor, aquellas que alguna vez el también había dicho, no le sorprendió, siempre supo que Tom amaba al chico, su amor era protector, era… Y aunque podría sonar extraño, era algo sano……
Supo identificar de inmediato el dolor en las palabras del joven, aunque este se negara a dejarlo salir, a el nunca Sele escaparía nada.
–¿Por qué?.– Pregunto, sabiendo perfectamente la respuesta, pero necesitaba escucharlo de su propia boca.
–Corre peligro.– Contesto seguro.– Ami lado el no está seguro, y por más que intente protegerlo, el no está a salvo, nunca lo estará si yo me encuentro cercas.– Lamió de sus labios.– Soñé… Soñé con el…. Hace unos días, pensé que fue real, pero no lo creo, los efectos de la anestesia debieron ser fuertes.– Soltó una risa seca.– Me dijo que me quería….
–¿Y si no lo fue? ¿Y si realmente el te quiere?… Corrijo, el te ama, como tú también lo amas a él.– Aclaro.
–No… Yo no lo amo, simplemente me agrada en alguna forma.– Se enconjio de hombros, intentando negarse al sentimiento que le provoca aquella palabra.– Solo… Quiero que consigas un boleto a Luxemburgo, pero antes encuentra algún apartamento o casa donde el pueda vivir, comprala, no importa el precio, quiero que siga con sus estudios, investiga las mejores universidades, comprale ropa, su maquillaje, sus accesorios, todas esas cosas que el ocupa, todo lo que un adolescente de su edad necesite.– Trago pesado, preparándose para aquella ocasión.– Y una de las cosas más importantes….. Cuando encuentres el lugar donde el se establecera, investiga a los chicos que vivan por ahí, sus trabajos, sus amores pasados, todo de ellos…
–¿Y eso como para que?
–Por que cuando el por fin se valla…. Pueda comenzar de nuevo, una nueva vida, una nueva escuela, nuevos amigos, un nuevo… Amor, y quiero que ese nuevo amor sea el indicado, quiero lo mejor para el, ¿Lo entiendes?
Jhona asintio, y aquel inevitable sentimiento de lastima invadió su pecho, era extraño ver a Tom Kaulitz de esa manera, tan perdido en si mismo, tan profundo en aquel abismo que el había creado, el que tanto juro nunca volver a caer.
–El sufrirá Tom…. El te ama.– Informo el mayor.
–Lo hará… Pero con el tiempo lo entenderá que fue lo mejor para el, cuando esté casado, con una carrera y un buena familia, entenderá que todo lo que hice fue por su bien, por qué me importa.– Aclaro.
–De acuerdo… Dame dos días, dos días y obtendrás toda la información, al igual que los boletos.
–Ok, Solo dos….
Tal vez por dentro Tom se estaba muriendo de dolor de perder a su pequeño mocoso, pero prefería sentir su corazón partirse, a tener que arriesgar a Bill, tenerlo lejos era mejor que verlo muerto o sufrir con lo mismo que sufrió con David.
Bill tenía que estar a salvo, tenía que ser feliz, tenía que amar y ser amado, el no merecía estar en medio de guerras, en medio de armas y criminales.
No en la mente de todos esos criminales…
Continúa…
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