
Fic Toll de Nathaly Kaulitz
Capítulo 6
By: Tom Kaulitz
Mi mano presionaba su brazo, no puedo negar que lo estaba haciendo al propósito, mi gusta sentir como tiembla con tan solo tocarlo, su miedo con tan solo mirarlo, con tan solo escuchar mi voz sus ojos se cristalizan, es divertido verlo tan débil ante mi.
Mire el reloj en mi muñeca, faltaban pocos minutos para que el hombre que mando Deimon llegara, Bill se encontraba en un sofá individual, con la mirada perdida en el suelo, y yo en uno más grande, en espera de nuestro invitado.
No pude evitar mirar su cuerpo, no iba a mentir, sus piernas largas me gritaban para meterme entre ellas, tenía curiosidad del sabor de esos labios, color rosa los cuales eran natural de el, me gustaría saber cómo era el brillo de esos ojos color almendra en el momento que la luz de la luna se pose en ellos…. Tenía mucha curiosidad.
Apretaba las manos desesperadamente, su miedo brotaba por su cuerpo, y solo por un leve momento llegue a pensar que si realmente esto era lo correcto… ¿Podría entregarlo así de fácil?… Por su puesto que lo aria, y que lo hare, me pagarán millones.
—Deberías calmarte.—Hable, intentado contener esas ganas de colocar mi mano en aquel tentador muslo.– Al cliente no le gustan los chicos tímidos y nerviosos.
—¿Y caso eso me importa? No es que yo quisiera estar aquí.– Dijo molesto, a lo que yo levanté la ceja, y el rápidamente agachó la cabeza. – Lo siento…
—Deimon… Es un cliente antiguo, lo conozco, es de los mejores, no tiene fama de maltratar Asus amantes, es más… Puedes enamorarlo posiblemente podrás ser su consentido.– Me encogí de hombres y sonreí, tratando de ignorar aquel enojo sin sentido al decir aquellas palabras.
El me ignoro, y volvió a jugar con sus delicadas manos, su nerviosismo era más que notorio, eso me empezó a llenar de frustración.
—Jefe…Está aquí.– Escuché la vos de uno de mis esclavos, anunciando la llegada de aquel hombre, con un movimiento de cabeza asentí con la mirada fija en el.
—Déjalo que pase, si viene acompañado que se quede a esperar afuera. Estos son mis territorios por lo tanto, son mis ordenes. ,– Hablé sin poder dejar de mirarlo, y ver cómo enterraba las uñas en sus palmas.
Maldito mocoso. ¿Por qué carajos se ponía tan Nervioso? ¿Pero que parecía que quería soltarse en llanto? ¿Por qué mierdas me entraba un leve instinto de sacarlo de ahí y encerrarlo en una cajita?
—Buenas tardes…– Escuché la voz rasposa y chillona, a mis espaldas lo que me saco de mis pensamientos.– Mi nombre es Calep…. Vengo en representación de Deimon.– Era un hombre de tal ves unos treinta años.
Sin moverme acepte su mano estrechándola con amabilidad, y le indique aun lado de mi para que pudiera tomar asiendo.
—Bien… Entonces, supongo que Deimon ya te explico sobre el negocio que tenemos acordado.– Hablé inclinando un poco mi cuerpo, para servir dos tragos en los vasos de la mesa de cristal, ofreciéndole uno, el cual acepto con confianza, no tenía opción, de inmediato le di un sorbo al mío.
—Si…. Él se quería asegurar que la mercancía realmente valía la pena…– Abrió su porta folio sacando unas fotos, eran aquellos a los que yo anteriormente le había mandado, inclino su rostro mirando y observando a Bill y comparándolo. – Es… Es el, perfecto.
Una sonrisa se dibujo en mi rostro con total orgullo.
—Deimon sabe que mis chicas y mis chicos siempre son una preciosura..– Eleve una de mis cejas, mirando fijo al pelinegro.– Y Bill entre todos es el mejor.
Calep sonrió y se acercó a el, Arrugue mi rostro al ver cómo una de sus manos tomaban su rostro del pequeño pelinegro, quién reflejaba la tristeza en sus ojos, y temblaba de miedo su piel pálida hacía juego con el rojo de sus mejillas asiendo de el más tierno.
–¿Qué crees que haces?– Pregunte, observando como sus asquerosas manos tomaban ese fino rostro.– Suéltalo.– Hablé entre dientes, pero este no acato mi orden, y sin saber por qué me estaba enfurecido.– S-U-E-L-T-A-L-O.– Repetí, nunca había tenido esas acciones antes, Deimon y yo tendríamos una sería conversación.
—Pero jefe… Solo estoy inspección ando…– Susurro, y una de sus malditas manos llegaron hacia sus piernas, en pesando a acariciar, las cuales temblaban y los ojos de Bill se cerraban apretado de ellos.
Una irá recorría mis venas, me levanté de inmediato y estampe mi copa contra el suelo, provocando que el hombre alejara sus manos de sus piernas, levantándose rápidamente, y Bill dando un brinco en su asiento por el susto.
—¡¿ACASO NO MEAS ESCUCHADO?!.– me sentía tan estúpidamente fastidiado, tan malditamente molesto, que ni yo mismo podía entender el porque, sentía como si el hubiera tocado algo que era mío.
–J-jefe… – Su voz temblaba, y su mirada aterrada viendo los restos de cristales del suelo.
Rápidamente Tome la muñeca de Bill obligándolo a qué se levantara, y el sin entender lo hizo, fijé mi mirada en el, el claro miedo que tenía, se está muriendo por el miedo.
Todos estaban observando la escena, sobre todo Aaron y Daniel.
—¡¿Qué mierda crees que haces?!– Volví a Gritar.
—L-lo siento jefe, pero el joven Deimon me dijo que observará muy a profundidad que su nuevo amante estuviera en condiciones.– Se excusó.
—Mi importa un carajo lo que Deimon te haya ordenado, yo no dejo que toquen mi mercancía antes del pago, y créeme el no será la excepción. – Voltee la mirada a Bill quien estaba a lado de mi.– Sube, y entra en mi habitación, y enciérrate con el seguro asta que yo vaya.
—Señor… No creo que a Deimon le guste esto.
—¿Acaso crees que me interesa lo que a él le guste o lo que no? Que no sele olvide que si vive es gracias a mi, el gana toda esa fortuna gracias a mi, el es alguien gracias a mi. ¡Me importa una mierda lo que el quería!.– Su rostro palideció, me acerque a el con lentitud causando su retroceso, y con una risa irónica saliendo de mis labios me gire a Aaron y lo llame con solo una mirada, y sin palabras lo entendió.– El trato se a Cancelado, ya no le daré mi mercancía a estos idiotas, y Bill ahora se queda contigo.
Me marche dándoles una última mirada y me encamine alas escaleras, dónde estaba uno de mis sirvientes.
—Que no se valla enciérralo en el sótano, quiebren y corten cada uno de sus huesos y empiecen especialmente con las manos que…,– Hice una pausa.– Con las que se atrevió a tocar a mi chico.
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By: Bill Trümper
Me recosté sobre su cama, ya la puerta se encuentra cerrada con seguro, y siendo totalmente vigilada por aquel chico rubio, que al parecer me odiaba, no se por que todos aquí lo hacían, pero mis sentimientos por ellos eran mutuos.
Aún me encontraba pensando y procesando lo que sucedió asé unos segundos, aún sentía las malditas manos de ese bastardo sobre mi rostro y recorrer mis piernas, intentado tocar mi entrepierna, me sentía sucio, me sentía tan frustrado y confundido.
Todo eso se esfumó al oler ese aroma que se encontraba en toda la habitación, aquel tan embriagante perfume, aquella fragancia tan suave y fuerte al mismo tiempo, su estilo, todo de el estaba en esa habitación llenándome de el.
¿Por qué no habrá querido que me llevaran? ¿No se supone que le iban a pagar bien por mi? ¿Por qué había actuado de esa manera? ¿Por qué me hacía sentir tan malditamente protegido con el? ¿Por qué el?…
El sonido de la puerta siendo abierta, me saco de mis pensamientos, gire mi rostro y observe al chico rubio con unas cosas en sus manos.
—Tom ordenó que te cambies.– Me extendió las prendas, las cuales tome, agradeciendo en voz baja.– Y dijo que duermas aquí, el no estará…– hizo una leve pausa.– El está ocupado, y no vendrá en toda la noche.– Asentí, esperando que se marchará, cosa que no sucedió.– No te preocupes por la cena te la traerán pronto.– Me miró por última ves y salió de la habitación, dando un portazo, no como los que daba Tom.
Me levanté de la cama y observe la ropa la extendí sobre ella otros pantalones negros con si eres alrededor de las piernas y una camisa de manda larga blanca con otra negra de manga corta y un pantalón de chándal yo creo como pijama era suave aún que creo que tomaría una de sus camisas para dormir.
En los pocos días que había convivido con Tom, pude observar que era una persona muy burlesca, y lo mucho que le encantaba el sarcasmo, y también encontraba la debilidad en todo aquel frente a el, para usarlas en su contra, era frío, con cada una de sus palabras y movimientos… Pero… ¿Por qué ahora comenzaba a sentir un poco de calor? ¿Por qué se comportaba de esa manera? Y aún peor… ¿Por qué comenzaba a gustarme?
¿Por qué?..
Continúa…
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