Mentes Criminales 7

Mentes Criminales 7

Fic Toll de Nathaly Kaulitz

Capítulo 7

By: Tom Kaulitz

-¡¡Ahg!!-Salió un quejido de mis labios al estirar mi cuerpo, viendo mis nudillos manchados de sangre… QUE ASCO.

Me reincorpore y mire a Daniel, quién se encontraba encendiendo un cigarrillo, su expresión era tranquila, aún que su camisa este manchada de aquel líquido rojo y asqueroso.

-Tom…-Me llamo.-¿Por qué?…- Pregunto dándole una gran calada al cigarrillo.-¿ Por que haces todo esto? Acaso el mocoso? Bill… Te interesa?

Saque una pequeña risa y me acerque, a el apoyando mi espalda en la pared, le quite el cigarrillo de la boca y lo introduje en mis labios, cerré mis hijos disfrutando del relajamiento que me daba.

-No… Me da igual ese niño.- Respondí sin mas.-Ese idiota se quería pasar de listo… Sabes que soy muy cuidadoso si se trata de mis chicos.-Le devolví el cigarrillo.

-Haber… Explícame que no entendí, me estás diciendo que solo por ese simple toque en su pequeña carita tuvimos que encerrarlo, quebrar y cortar sus dedos, mientras me hiciste susurrarle miles de veces, como un maldito demente. “Lo tocaste, imbécil, te mataré, pero primero te haré sufrir.”

Solté una risita, en realidad no me importa lo que estos pensaran, la verdad me daba igual, ellos no les debería importar si el mocoso era de mi interés, solo era mi problema, de nadie más.

-Es que no solo tocó su rostro… También sus piernas y algo más.- Solté entre dientes ya un poco enojado.

-Y Hera necesario cancelar el contrato con Deimon… ¿Qué pasará con los millones que ibas a ganar?

-Me importa una mierda… Tengo de sobra.- Me encogí de hombres

-Que te está pasando Kaulitz.-Soltó con una sonrisa de burla.-A Andreas le resultará divertido tu comportamiento.

-Ya cállate.-Me enojada aún más el escuchar el nombre de mi hermano, camine en dirección ala salida.-No limpies esto, llama a alguien para que lo limpie Ya as ayudado demasiado esta noche, Mercedes descansar.

Ya con todo hecho no me interesaba nada más y sin mas empecé a caminar escaleras arriba, posiblemente el pelinegro ya esté dormido, y eso me emocionaba, podría observarlo dormir sin problema alguno.

Subía las escaleras con tranquilidad, mi mente divagaba y me cuestionaba cada una de mis acciones con el, y el por que las causaba.

¿Me interesaba? Por supuesto que si, sentía la necesidad de saber mas, el probar más, y sobre todo, en ver más haya de esa ropa ajustada.

Era simple.. solo me acostaría con el y lo más antes posible lo mandaría a otro lugar un poco mejor, por primera vez pensaba en tenerle un poco de piedad, tal ves lo mandé a Nueva Zelanda, era muy hermoso, y le daría un trabajo, no me podía negar que me empezaba a agradar.

Observe a Aaron, quién se encontraba fumando, era normal, todos los hacíamos, pero los únicos que lo tenían permitido dentro de la casa éramos nosotros tres.

-¿Terminaron?- Dijo sin mirarme.

-Si, temprano.

-¿Tú lo crees? Son las cuatro de la madrugada.- Reclamo.-Estoy agotado Me muero de sueño.

-Ok. Ya vete.- Rodó los ojos, levantándose de su lugar, para después marcharse- Gracias.

El se quedó helado en su lugar, y después de pocos segundos solamente asintió y se marchó perdiéndose en los pasillos, yo solo sonreí de lado y negué con la cabeza.

Abrí la puerta y entre en la habitación , era un maldito desastre en un solo día este mocoso lo puso así, tendría que mandar a qué alguien arreglará esto,

Mi vista viajo hacia el pequeño cuerpo acurrucado en mi cama.

Con una sonrisa camine con lentitud cerrando la puerta, tras de mi, con la mirada fija en aquel chico, su cabello Negro cayendo por sus hombros, y la almohada, sus pequeños ojos cerrados, sus carnosos labios entre abiertos, esa expresión de tranquilidad en su rostro… No pude evitar bajar la mirada al darme cuenta que solo usaba una camiseta de las mías, que sin duda le quedaba grande le llegaba hasta las rodillas, dejándome ala vista sus piernas, largas, blancas y que podrían ser perfectas si no tuvieran como el resto de su cuerpo esas odiosas cicatrices.

Con tranquilidad me fui quitando mi chaqueta dejando de está por cualquier parte de la habitación, mi vista aún seguía fija en el, era la primera vez que me sentía tan indeciso… ¿Debería dormir con el?

Bufé irritado, no podía creer que aquel mocoso se haya adueñado de mi cama, me Voltee dirigiéndome al baño, tenía un calor infernal, y las manchas de sangre me hacían sentir asqueado, Una ducha eso no me caería nada mal.

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By: Bill Trümper

Abrí los ojos al sentir como un peso hundía el otro lado de la cama, mi corazón se aceleró, recordé las palabras de Tom “No te confíes de nadie” y eso me recordaba que esté maldito lugar era una completa tortura, aunque eso ya lo sabía desde que llegué.

Volví mi mano en un puño apretando de ella, asta que los nudillos se pusieron blancos, no sabía que hacer ahora, no sabía quién podría ser, armándome de valor di un rápido giro estampando mi puño con algo totalmente duro y plano.. en definitiva eso me dolió más a mi.

-¡¿Qué mierda te pasa mocoso?!- Escuché su grito alterado, mientras se levantaba de golpe, para prender la luz, cuando está ya hacía prendida pude notar el lugar donde fue impactado mi golpe había sido su abdomen

No me lo podía creer lleve mis manos a mi boca, sorprendió y con total arrepentimiento de aquella acción y empezando a sentir miedo al saber cuál sería su reacción.

-L-lo siento… D-de verdad, yo no sabía que eras tú…. – Apenas pudo salir de mi boca.

-¡¿Entonces golpeas a todo aquel que se te acerque?!

-Pero… ¡Si fuiste tu quién me dijo que no me confiara de nadie, yo solo estoy obedeciendo tu orden!.- El Grupo, y camino por la habitación, con una de sus manos en su abdomen.

Pude ver cómo estaba completamente desnudo, solo usaba los boxers, dejándome apreciar ese perfecto cuerpo completamente bien trabajado, no pude evitar morder de mi labio inferior.

Pase saliva cuando lo observe caminando en dirección a mi con agresividad, cerré mis ojos esperando un golpe por haberlo tocado o algunos de sus insultos hirientes de su parte, pero no llegaba nada.

Escuché sus carcajadas de el, lo que me hizo abrir mis ojos confundido para poder mirarle.

-¡Si que eres muy débil! ¿Acaso no me pudiste golpear con más fuerza?

– Soltó en mi cara con burla, tenía ese pequeño instinto de lanzarme sobre el y mostrarle cuál fuerza podía tener.- Pequeño, tienes que trabajar en tu propia defensa, es un tema serio.

Quería decir algo en mi defensa, pero esos poderosos ojos cafés se encontraron con los míos, y por algún motivo los encontraba más atractivos que nunca, volvía eso que me hacía sentir sumamente sumiso ante el.

El lo pudo notar, y sonrió satisfecho, pero igual con la misma burla, y se acercó aún más a mi, haciéndome tragar saliva al poder ver esa posición en la que aviamos quedado podría decirse que era algo…. Cuestionable.

Yo estaba en la cama sentado en la orilla, y el estaba de pie frente a mi completamente cercas, con el simple hacho que el que estaba frente a mi cara era su “PENE” marcado en aquellos delgados boxers, me mordí el labio.

Levanté la mirada hacía el, quién no había despegado su mirada de mi, me sentía totalmente apenado, sabía lo que quería, y el también lo sabía de mi, y eso lo hacía aún peor.

Pase saliva su mirada sobre mi intimidante pero seductora ala vez y esa sonrisa ladina…

No sé porqué… Pero me estaba gustando.

Inclino su cabeza hacia atrás alejándose de mi, podía ver cómo se reía mientras prendía un cigarrillo, sentía una chispa, tal ves del miedo, pero había una más grande, la cuál me pedía a gritos que fuera lo más sumiso ante el, cumpliendo cada una de sus órdenes… Creo que de alguna manera debería agradecer lo que hizo asé un rato. ¿No?

Esa pensamiento era estúpido, ni siquiera sabía cómo Hacer tal cosa, nunca en mi miserable y patética existencia había dejado que un hombre me tocará más de lo normal, ni cuando cambie mis preferencias, y aún peor… Jamás en mi estúpida vida los había masturbado…

-No te tocaré si eso es lo que piensas-Dijo sacándome de mis pensamientos ¿Qué? ¿Por qué no quería?-Puedes estar tranquilo.-Soltó con esa sonrisa de burla que no desaparece y un tono de voz tranquilo -Puedes Tomarlo con una promesa.

Subí mis cejas ante esas palabras, podía sentir como me miraba, escaneando cada una de mis expresiones, movimiento, siendo consciente que tan solo una de sus sonrisas provocaba algo nuevo en mi..

-Y ahora… ¿Qué se supone que pasará?¿Me quedaré aquí como tú esclavo?-Pregunte, intentado entrar un su juego.

-Si es lo que quiero…Así se hará.-Se encogió de hombros.-Eres muy afortunado, comenzaste a agradarme, tu debilidad ya no es tan molesta.

– Comenzó a mover su piercing que tenía en su labio jugando con el con su lengua.-Mañana a primera hora, no me importa si estás cansado, haré que mejores y fortalezcas esos movimientos, en el ámbito de pelea, vas a necesitarlo.-Se volvió a acercar y se inclino sobre mi rostro a escasos centímetros, podía sentir su aliento chocar en mi cara.-Quiero que esa maldita debilidad tuya, dejé de ser una excusa, y Quiero descubrir el por qué me atraes de una manera tan distinta alas que pude sentir antes, El por qué me causas tanta curiosidad, Por que un maldito mocoso , que en en mi puta vida había pensado, ahora se encuentra dominando mis acciones y pensamientos.

Por favor Lastímame y dime qué soy tuyo te lo ruego… No entiendo el por qué pero me gustas.

-¿Q-que….?

-Dormiré en la habitación de junto, no te desveles, trabajaremos muy duro, créeme que tú entrenamiento será el peor de todos, te estoy advirtiendo.-Me dio la espalda y sin mas salió de la habitación dejando un maldito portazo que lo caracteriza.

Mi vista se fijo en la puerta, en mi cabeza daban vueltas todas sus palabras, su tono de su voz, al como sus ojos cambiaban cada vez más oscuros, como sus músculos se tensaban.

No sé por qué… pero me gustaba.

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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