
Fic Toll de Nathaly Kaulitz
Capítulo 8
By: Tom Kaulitz
Gire mis ojos, nuevamente había fallado, Bufé frustrado y tome su débil cuerpo, y lo estampe contra el duro material de aquella pared.
-Bill, tienes que concentrarte, ¡Llevamos más de una hora intentando que aprendas a manejar el arma más fácil! ¡Es una maldita navaja!- Grite, el cerro sus ojos con miedo.
-Lo siento…- Susurro.
Mi respiración era agitada, al igual que la de el, Su maldito cuerpo era una distracción, y claro que algunos errores eran míos, pero no selo diría, por el momento tenía que trabajar con debilidad.
Había mandado a comprarle ropa, mucha, justamente estaba usando un conjunto para estás prácticas, vestía unos leggings negros, y una camiseta de tirantes del mismo color, ambas ajustadas, ese era el propósito.
Me aleje y tome el saco de boxeo entre mis manos, el se fue acercando, en su cara ya reflejaba el cansancio, su frustración, su enojo, lo entendía , cuando yo también era principiante, quería darme un tiro.
– Toma.- Le regrese la navaja, y el la miraba con miedo.
-¿Como debo sostenerla??..- Pregunto, cuando está la sostenía entre sus manos
– Deja que tú mamo lo decida…- Ahí me volví a distraer con su cuerpo su pecho se movía por su respiración agitada .-No debe de sentirse como algo ajeno, tiene que ser parte de ti..-Quite mi vista de su cuerpo y volví a tomar el saco, el observo con atención. – Si usas Una navaja, cerca de un adversario significa… El peligro, de la muerte.- mire Cómo se tensaba.-Debes de dejar tu miedo para actuar de inmediato, No habrá tiempo para un segundo ataque, la primera puñalada debe ser letal, definitiva, Vamos inténtalo, ponte en posición.
El me miraba confundido, levantando la navaja a nivel de su torso, eso era tan tonto. Bufé y me acerque, me puse detrás de él y tome su fina cintura con fuerza, puse mi boca en su oído, y el se estremecía.
-Nene. ¿Parece que no me has prestado atención en nada de lo que te he dicho?.
-N-no, es solo…-No pudo terminar la frase, Su cuerpo temblaba, su respiración se agitaba.
Mis manos se deslizaban por sus brazos con lentitud y suavidad por su frágil piel, que con mi tacto se iba erizando asta que llegue a su mano apretando de está.
Su brazo estaba inclinado hacía el saco, mientras mi mano sujetaba su puño que sujetaba la navaja fuertemente.
-La cuchilla siempre debe estar de frente al adversario…-Le susurré, con toda la intención de que mi aliento chocará contra su cuello, el cerraba sus ojos. -con la cuchilla atacas..-Di un leve golpe a su mano haciendo que abriera sus ojos y diera un leve salto.-Con la cuchilla bloqueas.
-Siempre párate de costado nunca de frente, no le ofrezcas el cuerpo a tu oponente.- Tome sus hombros, dejando que mis dieron tocaran más allá. -Y con el otro brazo, encuentra tu equilibrio
Sonreí satisfecho por lo que le estaba provocando, y aproveche que está distraído para rozar mi entrepierna en su trasero, el parecía no notarlo, deslice mis manos, asiendo un masaje en sus hombros, pero claramente no era eso lo que hacía.
Me aleje de él con una sonrisa pícara, y me coloque detrás del saco, tomando este con firmeza.
-Dale aquí..-Señale la parte media. -En el costado.-Me sorprendió al sentir como el gran impulso de su fuerza dio contra el saco, y me hizo tambalear solo un poco, con rapidez arrastró la navaja hacia abajo, haciendo más grande la puñalada, «eso me encantó».-Ahora tu víctima sentirá un dolor insoportable, pero puede que sobreviva, Ahora aquí en el corazón.-El lo hizo, usando mucha más fuerza.-Se desmayara de inmediato. -Subió su mirada hacía mi con timidez.-Y a los tres segundos estará muerto.
-¿M-morirá…?- Pregunto, y supe del esfuerzo que hizo para no llorar.
-Pequeño, debes de saber que después de esto las prácticas no solo serán aún más duras, si no, que más sangrientas, deberás entrenar con personas de verdad, es sencillo o matas o te mueres esas son las reglas de oro.
-Hmm.. Bien.
-Y si le das aquí… En el cuello.-Señale la parte superior y me incline hacia el.- Abra treinta segundos antes de que se ahogue con su propia sangre, y lo último que verá serás tú…-Sus pupilas se dilataron, su labio temblaba ligeramente.-La Venganza más cruel, No Crees
Me acerque a el tomando de su cintura, el solo subió la mirada dejándome ver sus mejillas rojizas, y sus ojos saltones y asustados, están moviendo algo en mi que simple mente no tenía explicación, mendigo mocoso. ¿En qué maldito momento tuve la idea de llevarte con migo?
-Este mundo es una mierda, especialmente el mío, y ahora tu as entrado en el. ¿Sabes cuántos enemigos tengo? Buscarán por dónde atacarme y lo primero que investigarán ahora es por qué Tom Kaulitz cánselo un acuerdo millonario con Deimon, Su mejor cliente de años, solo por proteger aún simple mocoso.
-Yo no te pedí que lo hicieras…
-No es necesario, y tampoco me importa mucho si lo querías, pero este entrenamiento lo tienes que tomar con seriedad, es por tu bien.-Apreté mi agarre de su cintura y le sonreí burlón.
-Ahora sube a ducharte, saldremos dentro de un par de horas.
Me gire para salir de aquel cuarto, haciéndole una seña a Daniel, quién se acercó de forma tranquila.
-Vigila a Bill, llévalo a mi habitación, seba hadar una ducha, y avísale que su ropa se encuentra en el closet. Y que ninguno de esos idiotas se le acerque , no le quites la vista de encima, el mocoso es impredecible.
Daniel asintió y camino rumbo ala habitación, dónde el pelinegro apenas estaba yendo, nuestras miradas se cruzaron, yo le ofrecí una amplia sonrisa, que el, ignoro por completo.
«Me gusta eso»
Reí entre dientes y camine hacia afuera, dónde se hallaba Aaron, que se encontraba tranquilamente recostada en unos de los sillones.
-¿Que as sabido de Deimon?- Pregunte.- No es que importe, pero el hombre me caía bien.
-No, aún no se sabe nada de el, quizás más tarde mandé averiguar que paso con su representante, que en estos momentos se encuentra muerto en el sótano.
Solté una risa y negué divertido, cierto me olvide de ese pobre diablo que estaba desecho en mi sótano, me gire para salir de ahí yo también necesito una ducha, subiendo las escaleras despacio, hace tiempo no visito mis negocios, es hora de ver cómo iban las cosas en este lugar.
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Tomé de su mano con firmeza, la música rezumbaba por todo el lugar, Daniel y Aaron estaban a cada lado de nosotros, no me molestaba en ocultar las armas en mi cintura y las que portaban ellos, todo el lugar era mío, y con tan solo mi presencia nadie se atrevía a nada.
Bill se encontraba tenso, por el solo toque de nuestras manos, llevaba unos pantalones vaqueros ajustados negros , una camisa negra con un estampado en dorado, una chaqueta blanca sobre esta, unas botas de tacón en color negro, y su peculiar tono escuro sobre sus ojos.
No podía mentir, el condenado Lucia precioso, por mas que tratara que se viera de lo más simple, llamada la atención de cualquiera en este lugar, me comenzaba a molestar la manera como lo miraban.
Observé a lo lejos a Nathaly, quién llevaba el orden de mis chicas y chicos en este lugar, ella se encargaba de ofrecer la mercancía, y recibir las grandes ganancias.
La rubia de ojos azules me sonrió al verme, comenzó a caminar meneando sus caderas en nuestra dirección, con una copa de vino en sus manos, el vestido negro, ajustado, sus lindas curvas, Rubias… Totalmente mi tipo, pero en estos momentos no tenía la necesidad de tenerla.
-¡Tommy!-Grito, con felicidad , yo Arrugue mis cejas enojado, al parecer estaba ebria para atreverse a decirme de esa manera.-¡Que bueno que viniste te extrañe bastante! Me tienes abandonada – Dijo haciendo un puchero, enrollando sus brazos en mi cuello.
– Nathaly, ¿Cuántas veces te e advertido que no debes de tomar en el momento que estás haciendo las ventas? ¿Dime si eres estúpida?-Le reclame, y de inmediato puse mis manos en su cintura, empujando de su cuerpo, para apartarlo de mi.
Voltee a mirar al pelinegro , el cual tenía la cabeza agachada y las manos en sus bolsillos traseros, Sele notaba la incomodidad, lo podía notar con facilidad en cada una de sus acciones y miradas, Daniel se allana Asus espaldas y parecía que le estaba susurrando algo,
«No me gustaba»
Tome de Bill por sus hombros, obligándolo a colocarse a mi lado, Nathaly notó aquello, alzó una ceja y sonrió en grande.
-¿Otro nuevo?- Pregunto, Complacida.- Es Muy Hermoso….- Dijo acercándose al pelinegro, tomando con dulzura su rostro.- Precioso.-Afirmo, a lo que sonreí con orgullo y arrogancia.
Nathaly abrió sus ojos, la alegría en su rostro era evidente abrió su boca para anunciar.
-¿Sabes cuánto dinero ganaremos con el cuando esté a la venta? Tommy, es una gran oportunidad.
-Aun no te he cortado la lengua por llamarme de ese estúpido apodo, Pero pienso hacerlo si sigues desobedeciendo, mis malditas Órdenes. Ahora quiero el registro completo de los movimientos de este lugar, los clientes, las propinas, y en especial de las ganancias, entregárselas a Aaron el lo recibirá.
Sin verla pase por su lado, volviendo a tomar de la mano del pelinegro, quién no había hecho nada en todo el trayecto, Hera algo extraño, este mocoso hablaba hasta por los codos.
Subimos las escaleras a la zona VIP, la música ya se escuchaba más baja, ya podíamos escuchar las voces con normalidad, y había menos sujetos con miradas depravadas observando de el.
-¿Qué te parece?- le pregunto sacándolo de aquel silencio.
-Es… Interesante.-Entramos ala sala vip, aquella zona que solo podían pasar las personas que realmente estaban llenadas de dinero para gastar la cantidad de dinero que costaba.
– ¿Ves aquel hombre de allá?- Le señale al tipo que nos miraba, el voltio a mirarlo.-Ese tipo está pensando en millones de escenarios donde tú eres su protagonista. ¿Sabes que lo detiene a seguir sus fantasías? Por qué estoy A tu lado, vienes con migo por lo tanto, eres intocable.
Solté una risita seca y prendí un cigarrillo, llevándolo a mis labios mi mirada de fijaba en aquel bastardo, que tenía los huevos muy grande para no bajar la mirada de el.
El lugar era grande, todos teníamos nuestra privacidad, habían algunos meseros y las chicas acompañando de sus clientes, pero el hombre parecía desear a mi pequeño pelinegro y nadie más.
Aaron y Daniel ya se encontraban en los sillones, hablando con las chicas, ellos no necesitaban pagar, el ser mis acompañantes lo tenían gratis.
Bill se volvió a mirarme, y por un momento tuve que apartar la mirada de aquel sujeto y conectarla con la de el, en aquellos ojos color almendra que miraban con una luz estupenda..
De un rápido movimiento Tome su cintura y lo pegue a mi cuerpo, escondí mi cabeza en su cuello, con mis ojos, seguían puestos en aquel idiota, le sonreí con burla, baje una de mis manos al trasero de Bill, sobándole con delicadeza.
El dio un salto y sentí su respiración agitada el miedo lo comenzó a invadir.
-¿Q-que haces?-Su voz salió temblorosa, intentando alejarse, de mi pero lo único que provocó que reforzará más mi agarre de el.
-Estoy apunto de Matar a alguien. ¿Quieres adivinar quién será?.
Continúa…
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