
Fic Slash de lyra
Epílogo
Tres meses después Bill volaba de regreso a Londres. Iba solo, Michael no había podido acompañarle esa vez a visitar a sus padres. La nueva oficina estaba ya acomodada en el mejor de los barrios de Londres y Michael tenía que estar para supervisar el trabajo.
Y mientras Bill se encargaba de hacer las tareas de casa, descubriendo que le relajaba. Salía a hacer la compra, Michael le había enseñado a cocinar y se había encargado de decorar el cómodo apartamento que se habían comprado para ellos dos con lo que sacaron de la venta del piso del de Los Ángeles y tras darle a Tom su parte, que cogió a regañadientes.
Su vida era más sencilla de lo que se esperaba, pero en el fondo le gustaba. De vez en cuando Michael le conseguía algún trabajo de modelo, como ser la imagen de las nuevas oficinas. Había participado en un par de desfiles benéficos y Michael había estado siempre a su lado. No porque no se fiara, sino para apoyarle. Por suerte nadie se le había acercado con otras intenciones que no fueran conocerle o saludarle, al deshacerse de su móvil no había manera de ponerse en contacto con él y en persona nadie se atrevía.
Suspiró al tiempo que se acomodaba en el asiento, le quedaba menos de una hora para aterrizar y Michael le estaría esperando. El último viaje que hicieron a Alemania fue por la reunión que hicieron él y Tom con su antiguo compañero de grupo y con David. Fue una cena en parejas, Georg vino acompañada de su radiante esposa embarazada de 7 meses, David fue con su prometida, Tom con Clarisse y él presentó formalmente a Michael.
Nadie comentó la ausencia del ex batería, en los últimos años nadie había logrado ponerse en contacto con él y esa vez Tom y Bill ni lo intentaron.
Y antes de esa visita estuvo el viaje a París prometido por Tom. Clarisse actuó a los pies de la torre Eiffel pasaron 4 días haciendo turismo y compartiendo risas. Y no solo eso, Clarisse y él empezaron a hablar de moda y no pudieron parar. Clarisse halagaba su buen gusto y gracias a sus consejos se compró varios modelos en Paris y le hizo una proposición que no se esperaba y a la que no se pudo negar.
—Sé mi estilista—pidió Clarisse.
— ¿Tu estilista? —repitió Bill alzando una ceja.
—Sí, por favor—suplicó Clarisse—Todo lo que me he comprado gracias a ti es precioso, si no fuera por ti yo no sabría donde comprar ni el qué.
—Pero…estás de gira y vives en Alemania—dijo Bill esperando no sonar descortés—Yo estoy en Londres con Michael y ahora no me planteo volver a los viejos tiempos yendo de un lado a otro. Lo siento, esa época ya se acabó.
—Pero no hace falta que viajes conmigo si no quieres—insistió Clarisse—Estaremos en contacto por teléfono y haremos las compras on line. Di que sí por favor.
¿Cómo podía negarse? La moda era su vida y Clarisse la novia de Tom. La idea le gustaba mucho y decidió aceptarla. Sería su estilista, trabajaría a distancia y si alguna vez podían él y Michael se acercarían a Alemania o donde estuviera Clarisse de gira.
Y no solo eso, su relación con Tom volvía a ser la misma de antes, se llamaban todos los días y Tom iba a Londres a visitarle siempre que podía, asombrado del cambió experimentado por él. Se le veía realmente enamorado de Michael y Tom no podía pensar en nadie mejor para cuidar de su hermano ahora que sus caminos se habían separado y cada uno contaba con alguien especial en sus vidas.
Y gracias a eso Bill volvió a retomar su viejo hábito de escribir. Tom le inspiraba nuevas canciones que sabía que jamás iba a cantar. Y ahí entraba Clarisse, habló con ella y tras pasarle un par de letras, Clarisse las incluyó en su última actuación y fueron muy bien acogidas por el público.
Tom se encargó de todo y preparó un contrato aunque Bill no lo veía necesario, pero Tom insistió y le nombró letrista del grupo de Clarisse. Su nombre aparecería en cada uno de sus discos como autor de las canciones y participaría de los beneficios obtenidos.
Y gracias a eso no le faltaría nada. Aunque con Michael, lo tenía todo y no necesitaba más.
Y así se lo hizo saber esa noche en su apartamento de Londres. Tumbados los dos en la cama recuperaban el aliento tras haber hecho el amor como si llevaran años sin verse cuando había sido apenas unos días.
—Nunca antes te había visto así—comentó Michael abrazándolo fuertemente.
—Es que soy muy feliz—dijo Bill suspirando.
Michael sabía que era así. En el pasado jamás le había visto tan feliz como en esa nueva etapa de su vida que habían empezado. Antes Bill siempre estaba triste y preocupado, pero en esos momentos siempre lucía una amplia sonrisa en los labios y sus ojos brillaban.
—Y todo te lo debo a ti—susurró Bill levantando la cara.
Acostado sobre el pecho de Michael, se acercó a su cara y le besó en los labios.
—Muchas gracias por haberme salvado—musitó contra sus labios.
Michael sonrió y le abrazó con más fuerza. Bill suspiró y acomodándose sobre él de nuevo cerró los ojos también sonriendo. Ya no le daba miedo dormir pensando que al día siguiente su vida seguiría igual de destrozada por culpa suya.
Desde que aceptara a Michael como su novio, su otra mitad y alma gemela, no había mañana que no despertara en sus brazos con una sonrisa en los labios.
Su vida al final era la que él siempre soñó. Tenía alguien a su lado que le amaba con toda su alma, y había recuperado a ese hermano que siempre le quiso y cuidó de él. Su vida había permanecido vacía sin él, y en esos momentos…no podía ser más feliz…
F I N
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