MPDQ 20

«Mi profesor de Química» Temporada I

& Capítulo 20 &

& Bill &

El día del musical ha llegado. Hace semanas vine preparando una canción, y lo cierto es que estoy realmente nervioso. Espero que mi pronunciación en ese momento sea buena, estará toda la preparatoria mirándome, Tom… Él me oirá. ¿Cuál será la canción? Pues una hecha para Tom y nuestra relación.

Desde que le he dicho que me inscribiría para participar en el musical, no ha hecho más que insistirme para oírme cantar. Pero claro, que no le he cantado ni una canción de cuna, prefiero que sea algo así como sorpresa. Aish, es que jamás estuve sobre un escenario con tanta gente viéndome. ¿Y si canto mal? ¿Y si se ríen de mí? Oh no, de ser así, no volveré jamás aquí. ¡Que me da algo, que me da!

Levanté la vista, intentando seguir el rollo de la clase. Literatura, puaj. Jessica.

— Especialistas han dicho, casi seguros, que uno de los sonetos del gran Shakespeare, ha señalado como una posible referencia a Anne Hathaway, precisamente en el término hate away, visto como ‘fuera; odio’; aunque bien puede ser una paronomasia*, sobre todo por la pronunciación de los isabelinos, sobre Hathaway. — ¿Shakespeare? Me gusta un poco, sobre todo Romeo y Julieta. Me recuerda a Tom entrando por mi ventana en las noches.

— ¿Esto no lo inventa usted? — Andreas se atrevió a preguntar y ella le fulminó con la mirada. En mi rostro, una media sonrisa se dibujó triunfal. La ponían en duda, una ofensa para la zorra.

— ¿Quieres otro ejemplo? — su tono sonó seco y desafiante — También se ha sospechado que la siguiente frase: And saved my life —’Y salvó mi vida’— , hubiese sido indistinguible oralmente de Anne saved my life.

— Pues esa la creo más — rió irónico y la clase no dijo nada. ¿Iban a pelear profesora-alumno? Más bien, parecía una guerra de dos mentes amantes por la literatura. ¡Que va, en esa no me meteré!

— Trümper — Oh no, demonios. Que no me quieren meter, y ya me meten. A mí siempre tienen que meterme todo. De Tom no me quejo, en fin… Levanté la vista y la vi delante de mí — Pasa al frente, y relata en voz alta parte del soneto de Charles Dibdin que ha sido escrito para el festival de Shakespeare, en el siglo dieciocho.

¡Joder, qué vergonzoso! Resoplé, cogí la hoja que estaba sobre mi escritorio y mi espalda se adhirió a la pizarra. Un calor invadió mis mejillas y no me atreví a mirar a la clase. Carraspeé un poco y comencé.

— Ella tiene un camino para el control, y para dar el éxtasis a tan encerrada alma, y el cielo más dulce sobre la tierra expone — leí en voz alta sintiendo como la vergüenza invadía hasta mis orejas. De repente todo se había vuelto muy sofocante — Que para ser el paraíso Ann tiene un camino. Ella tiene un camino, Ann Hathaway. Para ser el mismo cielo, Ann tiene un camino.

— ¿Y bien? — ¿¡Qué!? Ya he acabado estúpida. No lo dije, sólo le grité a mi interior — Dime, tu punto de vista.

Le eché un vistazo al soneto, y tragué saliva. Luego, volví a mirar a la clase — Se repite mucho ‘ella tiene un camino’ — la clase rompió a reír, como si mi análisis fuera el más estúpido. ¿Qué? ¡Lo acepto! No leo mucho, pero tampoco soy un bruto.

Me volteé a la pizarra y escribí — Ann hath a way.— le miré. La sonrisa de su rostro, se había esfumado. ¡Oh sí, Oh sí, te di, te di! Bill Trümper uno — Jessica la zorra cero.

— Allí es dónde él claramente se explícita en mencionar a la esposa detrás de los versos. ¿No lo cree? — sonreí, y mitad de la clase me aplaudió en tono de burla.

— Bien, siéntate — me ordenó molesta. Caminé victorioso hasta mi escritorio levantando una ceja a la clase, vaya, vaya. Me querrían por desafiar a la zorra.

— Creo que Trümper se merece un diez — dijo alguien fuerte y claro — ¿No es así?

— Siiii — contestó la clase y vi a Yuki, sonriéndome desde su lugar. Qué extraño apoyándome. — ¡Que le ponga un diez, que le ponga un diez, que le ponga un diez!

El coreo de la clase me intimidó un poquito, y sonreí ruborizado sin dejar de mirar la expresión de Yuki. ¿Qué se traía? ¿Por qué su cambio?

— ¿¡Quién es la profesora!? — gritó Jessica de repente, y el silencio absoluto reinó en el aula — Yo es quién decido a quién calificar, cómo hacerlo, cuándo y de qué forma. Así que dejen de decirme, como tengo que hacer mi deber.

— Disculpe — el tono suave y calmado de Mateo — Pero mi compañero, tiene razón. Un análisis como el de Bill, ni a usted misma le ha salido. Creo que se lo merece.

Estos dos si que estaban bien raros. ¿Sería una broma para la televisión? ¿Las cámaras? ¿Dónde están las cámaras?

Luego de mirar cada pared insistentemente, noté como Jessica cogía la libreta de calificaciones — Bien, tienes un diez. — resopló y la campana se hizo notar. Oh no… Luego del receso, sería el musical.

Ring, ring, ring.

Aún debo maquillarme, vestirme, vocalizar…

Ring, ring, ring.

Calzarme las botas, buscar al guitarrista… todo en quince minutos.

Ring, ring, ring.

¿Quién es el imbécil que siempre se pega a la campana?

— Te estaba buscando — dijo una voz a mis espaldas, mientras me dirigía al baño — Muero por oírte cantar.

— Tomi — suspiré. Cuanto daría por besarle, pero estaba lleno de gente… Y yo necesitaba de su seguridad, de la seguridad que sus labios me brindaban — Me iré a cambiar.

— Suerte pequeño — me sonrió. — Te amo ¿sabes?

— Y yo a ti — le abracé con cuidado y le dejé un corto beso en la mejilla — La canción será para ti. Óyela con atención.

& Tom &

— Alumnos, padres, docentes y directivos — comenzó David entre risas. Mientras yo luchaba intensamente por ordenar a los niños en fila. Vi a Teresa discutiendo con Yuki, intentando quitarle el móvil y se fue de culo al suelo. No pude evitar soltar una carcajada. David se tropezó con el cable del micrófono y el parlante emitió un sonido ensordecedor. Pidió una disculpa a todos y volvió a tropezar, cayendo encima de uno de los encargados del sonido. ¡Qué tipo!

Era el encargado de anunciar los números. Odiaba esta parte, pero en fin. Pesadamente subí al escenario y se me entregó una planilla. Intenté buscar a mi pequeño pero no lo vi anotado… me llamó la atención enormemente. ¿Acaso no iba a actuar? ¿Se habría arrepentido de cantar?

— Bueno, demos comienzo al musical — carraspeé nervioso y leí la primer línea — Andreas y Annie bailarán ‘la danza sensual’.

Me quedé de a cuadros y sonreí. ¿Danza sensual? La música comenzó a sonar y los muchachos se hicieron presentes. Pero si estos ya se comían con la mirada. Sus caderas se movían a la par, y sus bocas se rozaban deseosas. El público miraba hipnotizado. Míralo al rubio…

Al terminar, me acerqué al micrófono y ellos bajaron un tanto ruborizados — Ahora, Listing nos enseñará su habilidad abajo, quiero decir con el bajo. Perdón — Qué letra de mierda. Ya comenzaba a leer mal.

Así, uno, parejas. Diferentes tipos de habilidades y bailes. Ninguna voz. ¿Mi pequeño?

— Bill Trümper — leí con el corazón latiéndome muy fuerte, golpeando con fuerza contra mi pecho. — Heilig

Bajé del escenario, las manos me sudaban nervioso por oírlo cantar. Un grito se hizo presente, y noté como un grupo de muchachas se acercaba hacia delante, discutiendo con un profesor para verle de cerca. Y allí, fui cuando le miré. Lucía… precioso, perfecto. Más que nunca. Una sonrisa se dibujó en su rostro y se sentó sobre una alta banqueta en el medio del escenario.

Su voz sonó. Por un momento, creí que estaba el cielo oyendo el canto de los ángeles. Su voz era diferente a todas, suave y masculina al mismo tiempo. Delicada, bonita, estremecedora. Sus ojos se fijaron en los míos y su voz, tomó más fuerza. Estaba impresionado, jamás creí que… Dios, me enamoraría aún más. ¿Acaso se podía amar sin medida como lo estaba haciendo en ese momento? Él es mi pequeño sagrado.

David se acercó a mí con lágrimas en los ojos, y noté como le miraba a Bill insistentemente — la voz de ese niño es magnífica — suspiró.

— Excelente, celestial — agregué. Mi niño cerró sus ojos y continuó la canción. — Parece… tan profesional.

— Aguárdame un momento — dejé a David de lado, y me concentré en continuar oyéndolo. Mi pequeño… ¿Cómo te empeñas en hacerme tan feliz? ¿Cómo logras que el mundo se detenga y sólo te vea a ti?

— Hola Frankie — este imbécil hablaba en mi oreja, a los gritos — Habla Jost, David Jost. Tengo un niño que…puede interesarte.

— ¿Niño? — susurré. Bill dio finalizada la canción, y me uní a los aplausos de la multitud, sonriéndonos mutuamente. Mordió su labio inferior y gritó un ‘gracias’. Moví lo labios diciendo: ‘el baño’.

— Un niño, tiene una voz de Dioses joder. Tendrías que oírle. ¡Es lo que estás buscando! Tú lo llevas al estrellato, y nadas en dinero — ¿Hablaba de Bill? — Se llama Bill Trümper, créeme que si lo oyes, y le ayudas tú terminaras sonriente. De acuerdo, en la semana hablaremos. Adiós.

¿David quería que mi pequeño fuera una estrella? Pues eso sonaba muy bien pero, luego tendrían fans, se enamorarían de él. ¿Y yo? Caminé a través de los solitarios pasillos hasta dar con el baño, donde ingresé silencioso.

— ¿Y? — Sonrió ampliamente, dejando la crema desmaquillante sobre los lavabos — ¿Te ha gustado la letra? ¿Ha sonado bonito?

Permanecí en silencio, intentando procesar los planes de Jost. Joder, es increíble. En el fondo sería — tal vez— un sueño cumplido para mi pequeño.

— No te ha gustado — suspiró — tal vez, si hubiese intentado en otro idioma…

Le besé, tomándole por sorpresa aferrándome a su delgado cuerpo sin importar si a alguien se le antojaba orinar en ese momento — ¿T-tom?

— Me ha encantado, ha sido la canción más hermosa que he oído en mi vida, ¿y tú me preguntas que si me gusta? — le sonreí como un loco, hablando apresurado — Tienes una voz tan particular que me ha congelado a la primera línea. ¿Otro idioma? ¿Para qué quieres aprender otro idioma? Si tú mismo me has enseñado el idioma del amor, y créeme que he aprendido muy rápido y estoy encantado con ello.

— Oh Tomi… — se estaba ruborizando. Buscó mis labios y los besó con suavidad. Pero yo no tardé en profundizar el beso tomándole por la nuca. Entreabrí los ojos para ver su expresión y noté como Yuki ingresaba en uno de los retretes. Genial, nos habían pillado.

Continúa…

por Ignacio Pelozo

Escritor del Fandom

Un comentario en «MPDQ 20»
  1. ¡Oh, no, joder! ¿Cómo los pillan en lo mejor? Y Además Yuki, que según yo, le tiene ganas a Bill. Y ese Jost que lo quiere hacer artista y esa Jessy que se fue de lengua con los padres de Tom. Waaa este fic me enloquece.

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