MPDQ 7

«Mi profesor de Química» Temporada I

& Capítulo 7 &

& Bill &

¿Por qué todos dicen que cuando uno se enamora la vida se ve color de rosa? Y qué sientes mariposas en el estómago, ¿de dónde han sacado eso? Creo que se han olvidado que a veces una sola palabra, puede matar una a una las mariposas y esfumar el rosa de un solo soplo. Toda la maldita noche, la palabra ‘amigos’ me mató tortuosamente, tanto que he llorado y ni siquiera sé, de dónde he obtenido tantas lágrimas.

Andreas no me dijo nada, no emitió palabra alguna. Sólo me abrazó y me contuvo, creo que fue lo mejor que ha hecho hasta ahora por mí. Es mi primo, y mejor amigo.

Esta mañana noté que tenía un poco de temperatura, pero claro que no le dije a mi madre o me ordenaría que me quedara en casa y yo…yo tenía que venir por él.

— Una sal es un compuesto químico formado por cationes enlazados a aniones — Thomas explicaba ante todos, como si nada hubiese pasado, como si realmente no sintiera molestia alguna, como si no conociera lo que es el dolor; mientras yo estaba sintiéndolo dentro de mi pecho ahogándome constantemente — Las sales se denominan de acuerdo con el ácido del que derivan — Si tan sólo existiese la fórmula química para acabar con todo esto, si tan sólo tuviera la técnica o experiencia para darle mi amor y transformarlo en la persona más feliz del planeta…si tan sólo pudiera decirle cuán grande es esto que llevo dentro. Tal vez, él sea demasiado para mí.

Saqué mi móvil del bolsillo, miré a mi alrededor y al notar como todos tenían las miradas puestas en él le tomé una foto justo de perfil. Es tan precioso cuando sonríe, aunque me pregunto si la sonrisa que ahora cuelga de su bonito rostro ¿es verdadera o fingida? El profesor a mí, en apenas unos pocos días de clase —algo más de una semana para ser preciso— me ha enseñado muchas cosas. Y no me refiero ni al apoyo en matemáticas, ni a cómo se forman ciertos compuestos químicos — como las moléculas inorgánicas de fácil ionización en presencia de agua— él me ha enseñado lo que es el amor, y aunque no lo sepa yo no sé dar la lección…porque no siente lo mismo.

Y ahora el colegio está lejos de ser un punto para el futuro o educativo, solo asisto por él. ¿Lo ves Bill? Estás enfermo, no dejas de toser e incluso ya tienes fiebre pero con tal de verlo vienes arrastrándote hasta aquí. ¿Necesito clases de moderación del amor? Asistir a clases estaba logrando que en mi cabeza no apareciera otra palabra que no sea Tom, y mi estúpido corazón lo relacionaba todo… colegio, clases, aula, recreo, libros, tareas, exámenes, apuntes… pero había algo más grave y cruel a todo esto. Él necesitaba clases. El mismo profesor necesitaba clases de amor, y el único alumno dispuesto a dárselas era un maldito cobarde.

— ¿Trümper estas bien? — me llevé la mano al pecho intentando respirar, hasta que sentí una mano depositarse sobre mi frente y el contraste de su piel y la mía, el frío y el caliente me hizo estremecer y mis ojos se llenaron de lágrimas por sí solos — tiene fiebre profesor.

Era la voz de Yuki. Me recosté sobre el pupitre, y mi tibia mejilla dio contra la fría madera. ¡Mierda! mi cuerpo se estaba inundando de un calor desagradable.

— ¿Bill estás bien? — levanté apenas la vista y lo vi. Me miraba preocupado, asustado. Se arrodilló en el suelo para observarme a la misma altura — ¿Quieres que llamemos a tu casa? ¿Qué alguien venga a por ti?

— No — susurré — ya se me…

Pero nuevamente comencé a toser sin poder terminar la frase. Mi adorado profesor me cargo de los brazos y casi arrastrándome me sacó del aula.

— ¿Has visto a un médico? — Insistió y negué avergonzado — Estas ardiendo, lo mejor será que vayas a la dirección y regreses a casa a descasar. No dejaré que andes tirado por aquí y por allá.

Sonreí débilmente y terminé asintiendo.

— No puedo dejar la clase sola — miró apenado el desastre que estaba formándose dentro, Andreas estaba a punto de comerle la boca a la chica de los senos grandes, y el gordito de gafas comenzó a arrojar bolas de papel a todos — mejórate.

— Gracias — suspiré comenzando a sentir frío. Se acercó y me abrazó, cerré mis ojos y por un instante creí que me derretiría en sus brazos.

— ¿Tienes móvil? — me dolía la garganta, comenzaba a fastidiarme hasta para hablar, por lo que nuevamente afirmé con un gesto. Thomas se llevó la mano al bolsillo de su enorme pantalón y sacó una tarjeta color ámbar — es mi número, por favor avísame cómo te sientes por la noche.

Acarició mis cabellos y mi corazón se aceleró ante su contacto. Le saludé con un beso en la mejilla y eché a andar por los pasillos rumbo a la dirección. Necesitaba meterme en la cama urgente, cubrirme hasta las narices y no salir nunca más.

— Bill aquí estás ven, llamaremos a tu casa — me pregunto cómo Jost supo tan rápido de mi estado que prácticamente me aventó hasta el escritorio — Aguárdame aquí. ¿Están tus padres en casa?

— Mi madre — respondí desplomándome sobre la silla — perdón que me siente, no doy más.

— ¿Hola? Buenas tardes, habla el director de la escuela a la que asiste su hijo… — David me guiñó un ojo o yo estaba delirando, miré hacia otra parte — verá el niño no se siente muy bien y bueno si pueden venir por él… ¡Oh! Perfecto, gracias.

Cortó la comunicación y se quedó viéndome fijamente — iré a tu curso por tus cosas — este hombre está loco de remate, esas reacciones repentinas me asustan.

Echó a correr dejándome solo en su oficina y me puse de pie. Unas fotografías llamaron mi atención.

— Los profesores — sonreí. La foto marcaba el año pasado y todos llevaban un disfraz diferente. Al parecer un evento o fiesta de ellos. ¡La vieja de matemáticas disfrazada de Blancanieves! ¿Y Tom? ¿Cuál es Tom? Miré detenidamente uno a uno, sus apariencias físicas no respondían a la de mi Tom. ¿Un perro? ¿Un disfraz de sabueso? ¡Ese era Tom! ¡Siempre dulce él!

— ¡Ten Trümper! — me gritó el director a mis espaldas y casi muero. Y no por la garganta, de un infarto — tu madre está en camino.

— Gracias — suspiré — oiga… una pregunta.

— Dígame jovencito — se acercó hasta mí mientras señalaba tímidamente las fotos — ¿Quién es él?

— Sí, ¿quién está debajo del perro? — sonreí esperando oír su nombre.

— La perra — ¿eh? ¡Ah! Qué idiota… — ¿Buen chiste cierto? El profesor Kaulitz.

— Lo sabía — y mi mirada volvió a la fotografía. Mi profesor, mi hombre. Mi perro.

Mío… mío.

& Tom &

Es inevitable. Intranquilo e inquieto, preocupado por la salud de mi alumno preferido, no le di atención a la clase en todo el día. ¡Y encima ahora, tengo que tolerar que Jessica me toque los huevos contándome cómo fue su día!

De lo alterado que estoy, ya crucé mínimo cinco semáforos con luz roja espero no hacerme puré como diría Bill. Otra vez Bill…

— Y bueno cuando le pregunté a Teresa en qué ha pensado y me ha dicho que no sería mala idea de festejar nuestro tiempo juntos — encendí la radio, no tenía ganas de oírla decir estupideces. Una balada en español… no son de mi gusto, pero esa sonaba bonito — y que hacemos una pareja súper bonita, que tú eres uno de los profesores más sexys.

— ¿¡Puedes parar de hablar!? — Me superó, ya no la toleraba — bájate del auto.

— ¿Q-qué? — Encima pregunta — ¿Cómo quieres que me baje en la mitad de la carretera y lejos de casa?

— Deja de decir tu casa a la mía — frené cerca de la banquina — bájate, me has jodido la paciencia todo el camino.

— Pero Tom — comenzó a acercarse sensualmente — tú sabes…

— ¡Nada! ¡Que te bajes! — Abrí la puerta y la empujé un poco — ¡Quédate hablando tú sola!

Aceleré sonoramente y a toda velocidad desaparecí por la carretera. Ya no tenía su voz de caricatura taladrándome el cerebro. ¡Dios! Necesito pensar.

Flashback

Lo cierto es que esto apesta, la gente aquí no tiene ritmo. No están bailando ¡vamos! Están restregando sus partes, manoseándose el culo.

— Tom ¿quieres bailar? — Jessica era bonita, y jodidamente sensual por lo que esa combinación la transformaba en irresistible — solo una canción, luego no sé…podríamos desaparecernos juntos.

Fin del flashback.

¡Claro! Lo que todos me decían que había sido un flechazo a primera vista, no había sido más que unos tragos y unas ganas impresionantes de echar un polvo esa noche.

Flashback.

— Ven a dormir cariño — convivíamos hace tiempo, pero aún así todo era lo mismo. Siempre es igual con ella — ¿Por qué jamás me has dicho te amo?

— No me vengas con eso ahora — me quejé — somos grandes.

Fin del flashback.

Jamás demostré amor por ella. Ahora tengo la seguridad de que jamás le amé, y sé que jamás podré hacerlo. Porque la persona que me ha dicho Bill que busque, no es Jess.

Flashback.

Esa niña no paraba de hablar y yo tenía que comenzar la clase. El muchacho rubio le tocó el hombro y se giró. Aferré con fuerza las manos a su pupitre y le miré desafiante.

— Buenos días alumnos — saludé. Luego el imbécil comenzó a hacerme burlas. Mocoso estúpido. ¿Cree que podrá molestarme con darme opiniones de vestuario? Míralo, su ropa ajustada y esos cabellos, si hasta pareciera que al levantarse metió dos dedos en un enchufe. No permitiré que un niño me saque de mis casillas, es un alumno más, contrólate Tom, contrólate. Pero niña o niño… me ha cautivado.

Fin del flashback.

Tarde… esa persona es mi propio alumno.

Si sólo miras hacia fuera, pero te quedas dentro jamás podrás saber que se siente estar allí.

Sácame pequeño, demuéstrame que hay fuera. Enséñame el mundo Bill. Ámame.

& Bill &

Desde la cama estuve observando su fotografía todo el día. Su sonrisa lograba que por un momento olvidara mi estado.

— No me gusta nada — oí la voz de Gordon a lo lejos — Simone debemos llevarlo a la clínica, está delirando.

— ¿Bill te duele aún la garganta? Abre la boca — Andreas sujetaba mi mano y yo no hacía más que reír y suspirar…por él.

— Mira como respira — la voz de mamá… pero cada vez se oía más lejos.

— ¡Gordon coge las llaves del auto! ¡Hay que llevarlo a un hospital!

— Está ardiendo… ¿Bill?

¡Ups!…tengo sueño, todo se vuelve oscuro.

Continúa…

por Ignacio Pelozo

Escritor del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!