My bad boy 20

«My bad boy» Fic Toll de Nathaly Kaulitz

Capítulo 20

By: Bill

Luego del extraño incidente que sucedió con Andreas el estuvo muy callado
solo se limitaba a contestar con un “si” o un “No” y si preguntábamos algo
sobre el tema nos evadía como si nada.

Ya eran las nueve de la noche y era hora de prepararme para la carrera, me
encontraba dentro de mi habitación terminando de planchar mi pelo.

Salí de mi habitación y baje a la sala para esperar a Cassie que vendría
conmigo a la carrera para conocer más sobre Stuttgart, escuché ruido que
provenía de la cocina me acerque para mirar a Andreas lavando los trastos
sucios.

– Andreas.- Lo llame y el giró a mirarme.

– ¿Qué pasa Bill?.- Pregunto mientras secaba sus manos.

– ¿Sucede algo contigo?.- Pregunté.

– No ¿Por qué la pregunta?.

– Has actuado extraño desde lo sucedido está mañana.

– Debe ser tu imaginación, estoy súper bien.

– Está bien, sabes que puedes contar conmigo, ¿Verdad?.- Dije tomando
su mano.

– Claro que lo se hermanito, gracias.- Contesto sonriente, volteamos al
escuchar pasos bajar por las escaleras y vimos a Cassie con una gran
sonrisa.

– ¿Cómo me veo?.- Pregunto dando una vuelta sobre su lugar, Andy y yo
la miramos.

– Súper linda.- Respondió Andreas.

– Hermosa como siempre.- Conteste ahora yo provocando un sonrojo en
su rostro.

– Ya vámonos Billy.- Pidió tomando mi mano.

– Claro preciosa.- Nos despedimos de Andreas y salimos de la casa,
subimos a mi moto ella tras de mi abrazando mi cintura fuertemente,
cuando estuvo bien sujeta arranque a toda velocidad levantando el
polvo.

&

Después de un corto trayecto llegamos al fin, pude notar el mismo ambiente
gente ebria, música a todo volumen, sujetos haciendo rugir sus motores y
mujeres en poca ropa.

– Se siente como si estuviéramos en casa.- Dijo Cassie bajando de la
moto.

– Sentí lo mismo la primera vez que llegue.- Respondí, vi a Gustav
acercarse a nosotros con su nueva novia Melanie.

– ¡Hermano volviste!.- Grito Gustav dándome un gran abrazo.

– Te dije que regresaría.- Me separe de su abrazo y el miro a Cassie.

– Y esta hermosa señorita quien es.- Dijo y Melanie lo cadio frunciendo el
ceño.

– Ella es Cassie mi ex novia y mi mejor amiga, Cass el es Gustav y su
novia Melanie mis amigos.- Presente.

– Un gusto conocerlos Gus y Meli.- Dijo estirando su mano para
estrecharla con la de ellos.

– El gusto es mío, quieres venir conmigo y te presentaré a mis amigas.-
Dijo Melanie dando pequeños brinquitos.

– Claro vamos.- Respondió Cassie y las dos se fueron hasta perderlas de
mi campo de visión.

– Y el rey de roma.- Pregunté a Gustav obviamente refiriéndome a Tom.

– Está aún lado de la pista, sentado en su moto bañando de mujeres junto
a su mejor y único amigo Georg.-Dijo y yo asentí con la cabeza.

– Iré a inscribirme y a comprar cerveza.- Dije.

– De acuerdo, yo voy a llamar a mi madre antes de que me golpee.- Dijo,
yo reí por su ocurrencia, camine entre la gente para llegar a la mesa de
inscripciones, al acercarme observé a David sentado tras la mesa que al
verme sonrió.

– Pero miren quien ha vuelto a las calles.- Mencionó David saludado.

– Aquí me tienes de nuevo.- Dije y el río.

– Me alegra, me alegra mucho hermanito.

– Vine a inscribirme en la primera carrera.- Dije con una sonrisa picara en
mi rostro.

– Como siempre vas de frente California.- Dijo y yo reí.

– ¿Quiénes correrán en la primera?.- Pregunté curioso.

– La Bestia, Georg, Logan, y ahora tu.- Contesto mirando la lista.

– ¿Georg también va a correr?.- Pregunté sorprendido.

– El casi no corre, pero se puede decir que el es uno de los grandes,
aparte de Bestia.- Contesto, Asentí sonriente, ganarle igual al amigo de
Tom me daría más puntos.

– Iré a alistarme, deberíamos ir a tomar unas cervezas luego.

– Cuando quieres amigo.- Dijo y chocamos puños.

Me dirigí al local donde vendían cervezas, pedí dos cervezas y espere unos
minutos en lo que el cantinero las servía.

.

By: Tom

Me encontraba besando a una castaña con un cuerpo de ensueño, cuando ví
una figura delgada cruzar hacia la barra, sonreí al ver de quién se trataba y
quite a la chica de entre mis piernas.

– Iré a comprar unas cervezas.- Dije mirando a Georg.

– Okey, te espero.- Dijo abrazando a la morena.

Aparte a las demás chicas que me rodeaban y camine a la barra, me quedé
unos metros atrás de el viéndolo por la espalda mientras lo atendían.

– Así que la princesa volvió.- Solté, el giró a mirarme.

– Creías que me iría para siempre.- Respondió con su porte chulo
haciéndome sonreír mostrando toda mi dentadura.

– De ti me lo podría esperar.

– Lamento mucho decepcionarte.- Dijo y yo reí.

– Sobre la carrera, te aseguro que no me vas a poder ganar, será mejor
que te rindas ahora.

– Lo mismo me dijiste la última vez, ¿Me recuerdas el resultado?.-
Contesto arrogante.

– Al parecer el aire de California te sentó bien.- Solte.

– No te imaginas lo bien que me la pasé.- Entendí al instante la indirecta
ya que sabía con quién se la paso.

– Tranquilo muñeco últimamente no estoy de buen humor.- Nuestras
miradas conectaron por algunos segundos, hasta que el de la barra le
trajo sus cervezas y rompió la conexión de nuestras miradas para
pagarlas y caminar hasta quedar aún lado de mi.

– Lo anotaré en mi lista de las cosas que me importan una mierda.- Dijo
para perderse entre la gente, dejándome parado sin decir nada.

&

Después de veinte minutos las carreras dieron inicio David dio el aviso y los
cuatro que correríamos nos dirigimos al inicio de la pista.

– ¡ESTAN LISTOS!.-Grito David por el alto parlante, la gente comenzó a
gritar eufórica colocándose a los extremos de la pista, los cuatro
respondimos acelerando las motos haciendo rugir los motores.

– ¡AHORAAAAA!.- Grito, y todos aceleramos.

Bill salió disparado primero levantando su moto en una rueda asiendo wheelie,
yo iba atrás de el con Georg a mi lado y el mediocre de Logan hasta el último,
seguimos así la primera vuelta hasta que logré llegar a lado de Bill que giró la
cabeza para mirarme.

– En serio crees que me vas a ganar princesa.- Hablé alto y el me sonrió
para volver a fijar su vista al frente.

– ¡ Bestia Cuidado!.- Grito Bill y gire mi vista al frente para ver un auto
oscuro que se cruza justo en medio de la pista.

Quise frenar pero ya era demasiado tarde para hacerlo aquel auto estaba
demasiado cercas, doble el volante para derrapar cuando sentí como otra moto
choco con la mía y un cuerpo cubría el mío haciendo que ambos rodáramos
colina abajo solo pude sentir ese fuerte agarre apretar de mi con fuerza y el
rubio de las motos haciéndose pedazos.

Nuestros cuerpos siguieron rodando hasta el final de la colina haciéndome
quedar arriba del cuerpo que aún me abrazaba, me moví para verlo, y observé
que tenía un golpe en la cien y demasiada sangre que salir por su boca.

– Bill.- Dije sorprendido al verlo inconsciente.- Bill despierta, Bill.- Lo movía
pero no reaccionaba y su respiración era demasiado lenta.

– ¡Tom!.- Escuché el grito de Georg y pude ver cómo bajaba de la colina
para llegar a nosotros.- Que fue lo que pasó.- Pregunto al ver el cuerpo
de Bill.

– No lo se, un puto auto se atravesó en nuestro camino y Bill se tiró asía
mi abrazándome para protegerme de la caída.- Dije ocultando la
desesperación en mi voz.

– Bill, Bill despierta, vamos amigo despierta.- Decía Georg tratando de
hacerlo reaccionar, yo me incline a su boca para poder sentir si
respiraba pero no sentía nada.

– Georg no está respirando, ¡Llama a emergencias!.- Grite.

– Está bien.- Dijo tomando su celular para marcar.

– Por que lo hiciste Bill eres un imbécil, por favor despierta.- Pedí tomando
el rostro de Bill con ambas manos, por primera vez en tanto tiempo me
dieron ganas de llorar.

Después de un rato llego la ambulancia junto con los paramédicos, subieron a
Bill a un camilla y se lo llevaron junto con una rubia que lloraba a mares
aferrándose al cuerpo de Bill, sentí la mano de Georg posarse en mi hombro.

– Tranquilo va estar bien.- Dijo Georg.- Será mejor ir a casa.- Yo asentí.

Levanté lo que quedó de mi moto solo se había destrozado las tapas de los
costados y los faros de las luces, Observé la moto de Bill aún en el piso y a su
amigo rubio levantando las piezas junto con lo que parecía su novia.

Me fui a casa de Georg y ahí me quedé toda la noche pensando el por qué Bill
había hecho eso.

&

Ya había pasado una tarde completa luego del accidente de a noche, no me
he atrevido a ir al hospital donde el está o tan siquiera preguntar, soy un
completo idiota.

Me encontraba en mi departamento sentado en el sillón esperando cualquier
noticia lo cual sería absurdo pero no podía ir a verlo, la puerta de la entrada se
abrió y Georg entro mirándome molesto.

– Aún no has ido.—Dijo serio.

– No.- Respondí, esquivando su mirada.

– ¡Que carajo! ¡Tom ese chico sin ni siquiera conocerte arriesgo su vida
por salvarte y tú aquí sentado como un imbécil!.- Grito enojado.

– Y que quieres que haga Geo que vaya y que le agradezca de hacer algo
que yo no le pedí.- Dije, el se me quedó mirando por algunos segundos.

– Sabia que eras frío un tanto cruel pero no hasta este punto, Bill no tiene
la culpa de la mierda que viviste de crío.- Dio vuelta y se fue dando un
portazo.

Me quedé sentado por un rato antes de ir a mi habitación y sentarme en el
borde de la cama, abrí el cajón de mi mesita de noche y saque las mismas
pastillas que me ayudaban a salir de esta maldita realidad y eso fue lo que
pasó al tomar dos pastillas de golpe y desmayarme en medio de la habitación
sobre el suelo.

Narracion del sueño.

Desperté en mi antigua casa todo se veía igual como si nunca se hubiera
quemado, me levanté del piso y comencé a caminar, podía escuchar la
televisión encendida en la sala.

Al entrar a la sala ví a mi padre sentado en su mismo sillón de siempre
llenando el cuarto del repulsivo olor a marihuana y bebiendo cerveza mientras
miraba fútbol, me escondí un poco en la pared que dividía el pasillo de la sala
para que no me pudiera ver.

– La perra de tu madre murió por salvar tu miserable vida y tú no pudiste
hacer nada.- hablo mi padre con burla, al escuchar eso mi sangre
empezó a hervir

– Mi madre no era una perra.-Solte con odio en mis palabras.

– Me tienes miedo hijo.- salí de mi escondite y me acerque a el para
pararme delante y encararlo.

– Nunca.- Dije firme, el me miró directo a los ojos.

– Mi hijo ha crecido, se ha convertido en todo un hombre.- Dijo sonriente.

– Ahora soy capaz de arrancarte el alma si me lo propongo.- Solté serio y
el comenzó a reír a carcajadas.

– Pero sin embargo no puedes cambiar el hecho de que ese chico allá
muerto.- Dijo haciéndome fruncir el ceño.

– De que hablas.- Dije confundido.

– Bill ese es su nombre, talvez también me lo lleve al infierno como lo hice
con la zorra de tu madre.- Dijo sonriente, sus palabras me hicieron
enfurecer, lo tomé del cuello y lo levanté.

– Atrévete a tocarlo y juro que te destrozare la maldita garganta.-Escupí
furioso, sentí una suave mano en mi hombro y gire para mirar a la
persona que estaba aún a mi lado.

– Suéltalo tesoro, el no vale la pena.- Dijo mi madre con un hermosa
sonrisa adornando su rostro, mis ojos se iluminaron ante su presencia.

– Mamá.- Dije apunto de llorar.

– Mi hermoso niño ven conmigo.- Dijo tomando de mi mano llevándome a
una habitación donde entramos, era un hermoso jardín con diferentes
tipos de flores y un gran árbol de cerezos en el centro, ella me llevo asta
este para sentarnos bajo el.

– Ese chico arriesgo su vida por salvarte, ¿Verdad?.- Pregunto mi madre.

– Así es, ahora el muy imbécil se está muriendo.- Dije serio.

– Así que yo soy una imbécil por salvarte.- Mi madre me miró sería
haciéndome tragar duro.

– ¿Qué? Claro que no mamá, tu eres mi madre y el no tiene nada que ver
conmigo.

– Pero aún así te salvó.- Dijo sonriente.

– Lo se, no se que pensar sobre eso.- Dije y agachando mi cabeza
mirando el piso.

– Solo ve a verlo y dale mis bendiciones para que se cure.- Dijo
levantando mi rostro con sus manos.

– ¿Y por qué lo haría?.- Pregunté rezongando.

– Por que mami te lo pido cariño.- Dijo dando un beso en mi mejilla.

– Está bien mamá iré si así lo quieres.- Dije no muy convencido, mi madre
me sonrió y se levantó extendiendo su mano para ayudarme a levantar.

– Eres lo más hermoso que tengo mi niño.- Dio otro beso en mi mejilla.

Fin del sueño

Me desperté asustado y transpirando, sentí mi estómago como una montaña
rusa sin control provocando que saliera disparado al baño a vomitar todo lo que
había ingerido en el día junto con las pastillas.

Suspire con pesadez al terminar de haber sacado todo, me levanté para
lavarme los dientes, y me metí a bañar y me arreglé para salir.

Agarre las llaves de mi moto y salí de mi departamento, subí en ella y arranque
a toda velocidad hasta el hospital, al llegar entre y me acerque a la área de
información donde había una enfermera.

– Buenas noches que desea.- Pregunto la enfermera Sonriente.

– Busco al paciente Bill Trümper, ingreso anoche por un accidente.-
Respondí.

– Llegó justo a la hora de visitas, el joven se encontraba en el aria de
cuidados intensivos.

– Gracias.- Dije, y camine a la sala de cuidados intensivos, mire a la
misma chica rubia junto con otro chico castaño esperando en uno de los
sillones para entrar a verlo yo me acerque hasta ellos que me miraron
una vez estuve frente a ellos.

– ¿Tu quien eres?.- Pregunto el chico castaño.

– Me llaman Bestia, soy el chico que salvó Bill.- Dije serio, y una fuerte
cachetada por parte de la chica hizo que girará mi rostro bruscamente.

– ¡Cómo te atreves a venir hasta ahora, acaso tú no tienes vergüenza!.-
Me Grito enojada.

– Que carajos te pasa, yo no le pedí que me salvará por esa razón no
vine.- Dije molesto.

– Eres un completo idioma Bestia.- Dijo aún más enojada.

– ¿Y tu quien carajos te crees que eres?.- Pregunte arto.

– Soy Cassie la ex novia de Bill y su mejor amiga.- Soltó y yo fruncí el
ceño.

– ¿Tu eres su ex? ¿Y por qué estás aquí si eres su ex novia?.- Pregunté
serio.

– Por que yo quiero muchísimo a Bill, a diferencia de ti que solo juegas
con el.- Dijo con la vena de enojo marcada, lo cual yo reí.

– Y a ti quien mierdas te dijo que te metieras.- Solté aún riendo.

– Tranquilo a ella no le hables así.- Se metió el castaño parándose entre
ella y yo.

-Y tu que, ahora también tiene un ex novio.- Dije empujando al castaño.

– Soy Andreas Trümper el hermano mayor de Bill Idiota.

– No pienso seguir perdiendo mi tiempo con ustedes dos.- Solté, un doctor
salió de la sala y nos miro.

– Familiares de Bill Trümper.- Pregunto el doctor.- Solo uno puede entrar a
ver al chico.- Antes de que esos dos se movieran yo me metí a la
habitación cerrando la puerta con llave.

Mire a la cama que se encontraba en medio de la habitación y ahí estaba el
con una máscara de oxígeno tapando su boca y nariz, con cables conectados a
su brazo, aún seguía inconsciente, me senté en una de las sillas que se
encontraban al lado de su cama, lo mire más de cerca estaba más pálido de lo
normal podía ver las venas de su cuerpo marcarse por completo, tome su
mano acariciando la con mi pulgar.

– ¿Por qué lo hiciste? Que soy para ti para que arriesgaras así tu vida por
la mía.- Dije acariciando su rostro con mi otra mano libre.

Estuve en silencio por un largo rato solo contemplaba su fino rostro hasta que
la hora de visitas se terminó y tuve que salir de su habitación, no le dirigí la
palabra a esos dos idiotas que me miraron y solo salí del hospital hasta llegar a
mi moto.

– Bestia.- Escuché la voz de esa insoportable rubia a mis espaldas, rodeé
los ojos y me di vuelta para mirarla.

– ¿Qué es lo que quieres ahora?.- Solté con molestia.

– Hablar contigo idiota.

– Sobre que.- dije.

– Sobre Bill por quien más.- Dijo molesta, sonreí para molestarla aún más.

– Te escucho.- Dije Sonriente.

– Apresar que lo mío con Bill ya terminó yo aún lo sigo queriendo.- Dijo.

– Y eso en que me incumbe a mi.

– Quiero que lo dejes de lastimar, que seas sincero con el.- Dijo.

– Deja te digo una cosa niña.- Me acerque intimidante.- Lo que yo haga o
deje de hacer con Bill es cosa que a ti no te importa, así que hazme un
favor y deja de meter tu estúpida cara dónde no te llaman.- Dije y ella
sonrió.

– Está bien, si es lo que quieres, pero deja que te advierta de una cosa
Bestia.- Dijo acercándose aún más a mi.

– Que.

– Una vez que pierdes a Bill, lo pierdes para siempre, trata de no
perderlo.- Dijo con voz melancólica.

– No te equivoques niña eso no pasará conmigo, y créeme a mi no me
interesa perderlo.- Dije.

– Eso lo veremos, Bestia.- Dijo con una sonrisa y se fue para entrar al
hospital de nuevo.

Me subí a mi moto para ir a la casa de Georg a ver como seguía su sobrina, en
el camino solo pensaba en las palabras de la rubia que se repetían
constantemente en mi cabeza.

“ Una vez que pierdes a Bill, Lo perderás para siempre”

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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