
«My bad boy» Fic Toll de Nathaly Kaulitz
Capítulo 23
By: Bill
Suspire cansado al ver el reloj sobre el mostrador eran las diez y quise de la noche hace tres horas termino mi turno, pero con el castigo de Doña Ceci me quedé a limpiar toda la pizzería junto con la cocina y baños estaba agotado.
Prendí mi celular que mantenía cargando por falta de batería, al instante me arrepentí de haberlo hecho ya que las notificaciones de llamadas perdidas y mensajes de Andreas y Cassie empezaron a llegar una tras otra.
Maldecí por dentro me iban a matar por no haberles avisado que tenía horas extras, sobre todo Andy que desde mi accidente que tuve por salvar a Tom andaba más sobre protector de lo normal, sin perder más tiempo busque su número para llamar.
Llamada …..
Andreas: ¡Bill! ¡¿Dónde carajos estás?!
Bill: Lo siento, se me olvidó avisar que me quedaría hacer horas extras en mi trabajo.
Andreas: Está bien, que bueno que estás bien, nos habías preocupado.
Bill: No volverá a pasar lo prometo.
Andreas: De acuerdo ¿Ya bienes?
Bill: Sip, recién voy saliendo.
Andreas: Okey, Cassie cocino tu pasta favorita, apúrate para que no se enfríe.
Bill: Hecho.
Fin de la llamada….
Al salir de la pizzería volví a maldecir no me acordaba que había dejado mi moto está mañana frente a la cafetería donde Black me invitó a desayunar, todo por querer montarme en su Ferrari como niño chiquito con juguete nuevo.
Empecé a caminar rumbo a mi casa por un camino más o menos transitado, al pasar frente aún callejón escuché gritos de personas que al parecer festejaban algo, decidí pasar de largo sin tomar la mínima importancia hasta que escuché un grito que ocupo toda mi atención frenando al instante.
¡Golpéalo Bestia Golpéalo Más!.— Grito un chico, al reconocer a quién le gritaba me adentre al callejón a paso rápido acercándome a la bola de gente que había
Me abrí paso entre toda esa gente para poder estar en primer lugar y poder observar ahogando un grito al instante de solo verlo, en efecto era Bestia tirándose a los golpes con otro sujeto más grande que el.
Lo tenia acorralado contra la pared hasta que Tom dio un golpe para sacárselo de encima, escupió un poco de sangre y al levantar la cabeza nuestras miradas se cruzaron, yo solo le podía demostrar mi preocupación al ver su rostro tan lastimado.
El me sonrió coqueto sacándose la playera dejando su torso desnudo aperlado por el sudor, alzo las manos llamando al otro sujeto para provocarle, este al instante se le dejo ir para disparar golpe en diferentes partes.
No podía ver eso prácticamente era una masacre, Tom podía lastimarme de muchas maneras pero yo no podía ver qué a el le hicieran daño, tape mis ojos con ambas manos para no seguir mirando.
Los golpes y los gritos se seguían escuchando yo no era capaz de moverme ni de quitar las manos de mis ojos tenía miedo de verlo en el piso siendo golpeado, pasaron quince minutitos los que parecieron los más largos de toda mi vida para que pararán los gritos todo se quedó en total silencio dejándome en la incertidumbre de lo que pudo pasar.
Me encontraba pensando lo peor en ese momento ese hombre dos metros más grande que Tom y mucho más Fornido, sentía mi corazón golpear mi pecho como si quisiera salir por el, mis piernas temblaban como gelatina, hasta que sentí unas manos cálidas tomar de las mías para retirarlas de mi rostro poco a poco asta que me encontré con unos hermosos ojos marrón y una preciosa sonrisa dejándome idiotizado al instante.
—Gane.— Dijo Tom sonriente.
Mi vista viajo por todo el callejón notando que ya no había ni una sola persona en el, y sin pensarlo dos veces me lance a sus labios devorando por completo su boca, pude sentir como sonreía en el beso, agarro mi cintura para acercarme más a su cuerpo, mientras yo le rodeaba el cuello con mis brazos tomando de su nuca para profundizar más el beso.
Nos separamos por falta de aire con una gran sonrisa, ni siquiera me di cuenta cuando él metió sus manos por debajo de mi camisa para acariciar mi cintura, mi cuerpo reaccionaba como si fuera suyo, como si el fuera el dueño y en el fondo de mi sabía que yo solo era de el.
—Mierda Bill si que sabes cómo calentar a alguien.— Soltó Sonriente arrugando los ojos sacándome una sonrisa boba.
—Vamos a tu casa, para desinfectar y curar tus heridas.— Dije mientras acariciaba suavemente con mi mano un moretón sobre su mejilla.
—Vamos, traje mi auto.— Dijo tomando mi mano para salir del callejón y llegar a su auto.
—¿Por qué participas en ese tipo de peleas?.— Pregunté al ya estar dentro del auto.
—Dinero rey, así sobrevivo de las peleas y carreras.— Respondió con cinismo.
—Pero ese tipo te lastimo demasiado.— Solté tocando sus nudillos suavemente con la yema de los dedos que aún así le provocó dolor por la mueca que hizo por el simple rose.
—Era un ex convicto.— Dijo como si nada, dejándome sorprendido.
—¿Arriesgas tu vida por dinero?.— Pregunté serio sin poder creerlo, el levanto una mano para acariciar mi barbilla y acercarme hasta él.
—Es así como vivo y no lo pienso cambiar, ni mucho menos por ti.— Dijo dando un corto beso por encima de mis labios y alejándome al momento.
Suspire rendido, no me podía creer que estaba con alguien que le importaba un carajo su vida por tal de tener dinero, después de un corto trayecto llegamos a su casa los dos bajamos del auto para adentrarnos a su departamento, una ves dentro de su habitación el se tiró a la cama cansado.
—¿Dónde esta el botiquín de primeros auxilios?.— Pregunté un poco tímido.
—En el baño.— Respondió, yo me adentre a este para buscarlo hasta que lo encontré y volví a subir.
El ya había cambiado de posición se encontraba recostado con la espalda recargada en el respaldo de la cama y solo con los boxers puestos, recorrí su cuerpo con la mirada disimuladamente hasta parar en su paquete haciéndome sonrojar al momento.
—Ven a qui.— Me llamo palmeando su regazo apuntando que me asentará sobre el, sonreí aún sonrojado pero obedecí inmediato, me senté sobre el y comencé a curar su rostro sintiendo como el colaba sus manos por debajo de mi camisa acariciando mi abdomen, al terminar de desinfectarlas lo mire.
—Dame tu mano.— Señale la mano que tenía colada debajo de mi ropa.
—Pero estás muy calientito.— Reprochó haciendo un puchero súper tierno haciéndome reír dando un rapidito beso en sus labios.
Saco su mano a regañadientes y comencé a curarla provocándole muecas de dolor, después de terminar de desinfectar le puse una venda sobre el área lastimada, sonreí al haber acabado tomándome por sorpresa lo que el aria.
Una vez solté su mano el me abrazo de la cintura recostando su cabeza sobre mi pecho como un pequeño niño indefenso, no pude evitar soltar un suspiro y acariciar sus trenzas con mi mano.
—¿Te quedas a dormir?.— Pregunto en un tono de voz apenas audible.
Ya no quería confundirme más de lo que ya estaba, pero la manera en la que pregunto se me hizo súper rara y aún más que me hubiera invitado a dormir con el, pero en definitiva me tenía que negar no podía seguir cometiendo el mismos error.
—Por favor…. Bill.— Soltó de repente, y con eso fue suficiente para doblegarme por completo y suspirar rendido.
—Está bien, me quedare contigo.— Conteste acariciando aún su nuca y trenzas con las dos manos, sintiendo como su cuerpo se relajaba por mi tacto.
—Tus caricias me hacen sentir bien.— Mencionó aferrándose a un más a mi cintura haciéndome sonreír bobamente.
Justo en este momento me encantaba estar a su lado, justo ahora no parecía la Bestia que siempre andaba suelta por ahí intimidando a media ciudad, en este momento bajo mis brazos parecía alguien tranquilo buscando cariños, y yo estaba dispuesto a dárselos sin problema, eso me llenaba de emoción.
—Quiero ir al baño.— Rompí el momento ya que en serio me estaba orinando, el renegó un poco pero al final me soltó.
—Apúrate.— Demandó serio, mientras me bajaba de su regazo.
Me metí al baño e hice mis necesidades, después de eso me desvestí por completo para salir del baño solo con los boxers puestos, al parecer el ya estaba dormido abrazando una almohada, sonreí una vez más por culpa de el, y me recosté a su lado con cuida de no despertarlo dándole la espalda, tapándome con las mantas.
Sentí como tiraba la almohada al suelo para pasar su brazo alrededor de mi cintura pegándome a su cuerpo, haciéndome sentir su miembro en mi culo pero no de una manera sexual, acaricie su mano con ternura y me di vuelta quedando frente a el.
—¿Por qué estás asi?.— Pregunté, refiriéndome a su repentino cambio de humor.
El abrió sus hermosos ojos marrones mirándome fijamente, podía sentir la intensidad de ella, no era intimidante parecía algo ¿Triste?
—No lo se, simplemente necesito de tus caricias.— Dijo con un tono de voz suave, tal vez era la primera vez que me hablaba de esa manera pero no me importaba solo podía sonreírle ese sentimiento dentro de mi crecía sin que yo pudiera detenerlo.
Acaricie su mejilla y el cerro sus ojos al sentir mi tacto soltando un pequeño suspiro, nos acomodamos mejor sobre la cama, yo quedé recostado boca arriba con su cabeza de el recostada sobre mi pecho, tomo mi mano y la entrelazó con la suya al igual que con nuestras piernas, yo seguía acariciando sus trenzas sintiendo su respiración sobre mi pecho y lo cálido de su cuerpo sobre el mío.
Sabia que está situación me traerá más confusiones de las que ya tengo, pero no podía evitar no ser víctima de esos hermanos ojos profundos y sonrisa encantadora, tal vez me arrepentiría de esto pero solo por esta noche puedo dormir junto a Mi Chico malo.
Continúa…
Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.