
«My bad boy» Fic Toll de Nathaly Kaulitz
Capítulo 3
By: Bill Trümper
Ya era sábado por la noche, había quedado con Gustav de vernos para ir a esa dichosa carrera.
Me estaba duchando, tengo que apurarme ya que tardo más tiempo en maquillar mis ojos y acomodar mi cabello por las rastas, no me podía sacar a ese sujeto de la cabeza, quería bajarle los humos, bajarlo de ese pedestal donde todo el mundo lo tenía.
Salí de bañarme con una toalla atada a mi cintura secando mi cabello con otra, me mire al espejo que habia en mi habitación, observé mi cuerpo era delgado pero lo mantenía en forma, tenia algunos tatuajes en el, ya que siempre me gusto el arte así que me hice algunos a muy corta edad.
Justo en mi pelvis.
Otro en mi brazo izquierdo este era de gran significado para mí, ya que lo Ise al cumplir los dieciocho.
Y por último uno a lo largo de mi costado izquierdo tengo dos frases una que rodea a la otra, “ Nunca vamos a dejar de gritar Volveremos a nuestros orígenes”
Termine de cambiarme quería algo no tan llamativo, así que escogí unos vaqueros oscuros rasgados de las rodillas, una camiseta ajustada en color blanco que me dejaba descubierto un hombro, una chaqueta de cuero negra y mis botas de tacón, seque y planche mi poco cabello que cubrían las rastas.
Mi móvil comenzo a sonar, en la pantalla apareció un mensaje de Gustav, termine de poner mis anillos y collares de plata, y tome el móvil para contestar.
Hera un audio de WhatsApp.
Gustav-Audio: Amigo la carrera comienza a las once imedia y si te interesa me enteré de que La Bestia correrá en la primera.
Visto ✔️ 10:35pm
Bill-Audio: Ya boy en camino, y gracias por la información.
Visto. ✔️ 10:36pm
Gustav-Audio: De nada hermano no agradezcas.
Visto ✔️ 10:38pm
Fin del chat.
Tome las llaves de la moto y salí de mi habitación, pude ver a mi hermano sentado en uno de los sillones de la sala.
–¿ Dónde vas a esta hora?.- Pregunto Andreas, mirándome.
–Conocí a un amigo anoche, me llevará a una carrera de motos.- Conteste y el soltó un suspiro cansado.
–Aquí no es lo mismo que en California Bill.- Dijo, y yo rodeé los ojos.
–Yo lo sé Andy, no te preocupes estaré bien.
–Sabes que no dormiré hasta que vengas.- Dijo cruzandose de brazos, y yo comenze a reír.
–Ambos sabemos que dentro de diez minutos estarás roncando como una morza.- Dije, y el giró su vista a otro lado.
–Puede que sea cierto, pero esta vez pienso quedarme a esperarte.- Dijo poniendo cara sería.
–Esta bien como quieras, nos vemos.- Dije, y me despedí con un gesto de mano, para salir por la puerta.
–Mándame un mensaje cuando ya llegues.- Grito Andreas desde la puerta.
–Okey, okey.- Dije aunque sabía que no que no lo iba hacer por qué siempre se me olvidaba.
Subí a la moto y acelere llegué a la carrera después de unos veinte minutos encontrándome con Gustav.
–Hey bro.- Dije tocando su hombro, el me miro sonriente.
–Amiguito como estás.- Dijo emocionado y nos dimos un abrazo típico de amigos.
–Bien, ¿Y tú? ¿Cómo vas con esos golpes?.- Dije, al ver su cara se veia un poco mal.
–Mejor que ayer supongo.-. Contesto elevando los hombros.
–¿No has ido al hospital?.- Pregunté.
–Enserio créeme, si me movía de la habitación madre me molia a golpes.- Dijo, y yo rei por sus ocurrencias.
–Bien te creo, iré a inscribirme.- Dije, y el me miró con cara de incredula.
–¿Piensas correr?.- Pregunto incredulo.
–Si me dieron ganas de ganarle a cierto estúpido con trenzas.- Conteste con una sonrisa de oreja a oreja en mi rostro.
–Muero por ver eso, iré a comprar unas cervezas, te veo aquí.
–Ten cuidado.- Dije.
Camino en dirección al bullicio de gente empujando aún par, y yo camine en dirección contraria, hasta que pude llegar a la mesa de inscripciónes donde el hombre que se encontraba sentado detrás de ella me observo fijamente.
–¿Eres nuevo?- Pregunto el hombre.
–Sip, mi nombre es Bill vengo a inscribirme.- Conteste.
–Nunca te había visto por aquí, mi nombre es David.
–Vengo de California, me mudé aquí hace poco.
–Hooo California y ¿Dime chico te inscribes en la segunda carrera?.- Pregunto.
–De hecho venía a inscribirme en la primera carrera.- Conteste sonríen.
–Bill no se si estés enterado, pero La Bestia corre en la primera y es uno de los mejores corredores, ¿Estás seguro?.- Pregunto David.
–Algo escuchado de el, pero poco me importa, ¿Me anotas o que?.- Pregunté arrogante.
–Te sobran huevos amigo, me agradas.- Dijo mientras anotaba mi nombre, yo comencé a reír.
Comenzó a preguntarme mis datos, y a explicarme las reglas de la carrera, no me parecieron difíciles ya que eran iguales a las reglas que había en California.
–Gracias.- Dije cuando ya había terminado de inscribirme, y di media vuelta para irme.
–Oye Bill.- Me llamo David.
–¿Si?.- Pregunté.
–Ten cuidado con La Bestia, me caiste muy bien, y ese tipo es muy violento.- Dijo y yo sonreí.
–Es la segunda vez que escucho eso, creeme que me tienen sin cuidado.- Dije, para después escabullirme entre el bullido de gente, en el camino una chica se tropezó y me tiro su bebida encima.
–Diablos, lo lamento mucho, soy muy torpe lo lamento.- Dijo la chica nerviosa, lo cual yo sonreí.
–Tranquila preciosa no pasa nada.- Dije quitándome la chaqueta.
–En serio lo siento.- Repitió agachando la mirada por la vergüenza.
“Pero que chica tan adorable”
–Insisto no te preocupes, anda ten.- Dije dándole mi chaqueta ya que gran parte de su pecho se había empapado.
Ella solo sonrió coqueta y antes de que pudiera decir algo me marche caminando en dirección a mi moto dónde seguramente Gustav ya me estaba esperando.
Solo llevaba puesta la camiseta blanca que dejaba a la vista mi hombro y mis brazos, pude sentir las miradas de las chicas y algunos chicos, no me importaba mucho las miradas estaba acostumbrado a llamar la atención de las chicas aunque la de los chicos me incómoda un poco.
Llegué a mi moto y me senté sobre esta, esperando a qué nos llamarán para ir a la línea de meta, ví a Gustav y lo llame con la mano.
–Hey amiguito, donde te habías metido ¿Y dónde quedó tu chaqueta?.- Pregunto extendiendo me una cerveza la cual tome.
–Una chica derramó su bebida sin querer sobre ella, Simplemente me la quite y se la di.- Conteste restándole importancia.
–Hombre pero si tienes el cuerpo delgado como el de una chica, me sorprende ese puñetazo que le diste a La Bestia.- Dijo impresionado y yo rei.
–Me gusta mantenerme en forma, pero no soy de los sujetos a los que les gusta tener un gran cuerpo, un poco de musculatura nada más, ¿Y que hay sobre ti?.- Pregunte mirando el cuerpo robustito de mi amigo.
–Horrible, si me sacas a correr a la primera esquina Sara para comprar una pizza familiar con extra queso.- Dijo y comenzamos a reír los dos al mismo tiempo.
–¿Qué carajos ases aquí?.- Una voz a mis espaldas se escuchó, gire a mirar de quién se trataba, y ahí estaba el “la Bestia” parado frente a mi con cara de pocos amigos.
–¿Y a ti que te importa?.- Dije arqueando una ceja.
–Más te vale lárgate de aquí.- Dijo en tono amenazante y yo rei en su cara.
–Yo no sabía que este lugar te pertenecía, No te Jude eso.- Dije con ironía.
–Bill.- Susurro Gustav golpeando disimuladamente mi brazo.
–No sabes con quién te estás metiendo imbécil.- Dijo La Bestia acercándose amenazante.
–Con un idiota que le hacen llamar “La Bestia” o eso escuché.- Dije, dandole un trago a mi cerveza.
–Así que ya te tienen informado he.
–Se supone que ese patético apodo debería darme miedo.- Dije parado frente a el, y todas las personas que ya nos rodeaban hicieron el típico “Wooooooo”
–Ten cuidado con lo que dices nenaza, te lo advierto me enojo muy fácilmente.- Dijo fulminandome con la mirada.
–Dicen que los perros ladran pero no muerde.- Dije de la misma manera.
–Tu estás buscando que te rompa la cara o que imbécil.- Dijo, tan cerca de mi rostro que podía sentir su aliento chocar contra mi el mío, sin miedo igual lo encare.
–Te crees que te tengo miedo.- Dije serio.
–¡COMPETIDORES A LA PISTA!.- Dijo David, por el alto parlante.
–Creo que es hora de que vayamos a correr.- Dije, y el frunci el ceño.
–Te haré pedazos dentro de la pista y fuera de ella, maldito maricon.- Dijo molesto.
–Eso lo veremos.- Dije, el se giró dandome la espalda, comenzando a caminar.
–Y ponte algo encima, te ves patético.- Dijo mirándome con asco.
–No quisieras prestarme tu chaqueta.- Dije con burla.
El no respondío y comenzó a caminar perdiéndose entre la multitud.
–Amigo si que estás jodido.- Dijo Gustav a mi lado.
–Logré lo que quería.- Dije con una sonrisa, mientras subía a mi moto y la prendía.
–¿Hacerlo enojar?.- Pregunto Gustav confundido.
–Exactamente.- Respondi con satisfacción, arrancando mi moto para dirigirme a la pista.
“ Vamos a ver lo que tienes Bestia.
Continúa…
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Solo puedo decir que, del odio al amor solo hay un paso 🥴