My bad boy 30

«My bad boy» Fic Toll de Nathaly Kaulitz

Capítulo 30

Una semana después

By: Bill

Estaba tirado sobre mi cama hablando con Gustav por teléfono que como siempre trataba de convencerme de ir a una fiesta que se harían en la playa.

Llamada..

Gustav: Vamos Bi ven a la fiesta.- Rogó por quinta vez, se le había vuelto costumbre llamarme Bi.

Bill: Ya te había dicho que no tenía ganas de salir.- Dije cansado de su insistencia.

Gustav: Vamos Bi, no seas malito solo por esta vez, y prometo lavar la trastos sucios por una semana.- Eso sonaba tentador.

Bill: Mejor un mes.- Dije, escuché como suspiraba asiendome sonreír con malicia.

Gustav: Está bien, tu ganas.- Soltó resignado y yo chille emocionado.

Bill: Ya que insistes demaciado. ¿A que hora va hacer?.- Pregunté.

Gustav: Empieza a la Diez, pero como tengo una diva por amigo que tarda más de una hora en arreglárse estaré en tu casa a las once.- Rei por su comentario.

Bill: Okey, bye.- Y con eso colgué la llamada.

Fin de la llamada…

Me levanté de la cama para ir a mi closet y escoger la ropa que me pondría, eran las nueve cincuenta me tenía que a listar antes de que llegara.

Con todo listo me metí a bañar, para después salir a los treinta minutos ya cambiado con unos vaqueros ajustados en negros, una playera igual en negro pero con letra de color rojas y encima un chaleco de cuero rojo, y mis botas altas de charol, planche el poco cabello sin rasta que tenía y maquille mis ojos con sombra negra poniendo algo de blanco en mis lagrimales, alargue mis pestañas con rimel y por último un poco de bálsamo para mis labios.

Ya había acabado y solo faltaban cinco minutos para que llegara Gustav, me puse perfume de vainilla y coloque los últimos accesorios, unas cadenas de plata sobre mi cuello, sin ningún tipo de anillos ya que llevaría guantes de cuero.

A Tom no lo había visto desde la última vez que estuve en su departamento, aún que ase dos días me mandó un audio por Whatsapp borracho diciendo que quería volver a follar conmigo y muchas más estupideces que no entendía.

Y con Black…. Ya casi no hablábamos, las cosas habían quedado demasiado incómodas entre nosotros, aún que no quería admitir que la pregunta que me había hecho aún daba vueltas en mi cabeza.

No sé que es lo que me pasaba con Tom,
Pero no creo que sea enamoramiento me niego a creer que lo sea, no podía ser tan idiota para enamorarme de una persona como el, ¿O si?.

La bocina de un auto sonó afuera de mi casa avisando que Gustav había llegado al fin, tome mi celular y salí de mi habitación.

-¿Saldrás?.- Pregunto Andreas sentado en el sofá de la sala.

-Si, iré con Gus.

-Me alegra, ya era hora enano.- Dijo sonriente, ya que en esas dos semanas que no había visto a Tom tampoco había salido de mi casa nada más a trabajar.

-Vendré temprano.

-Está bien, ten.- Me tendió las llaves de la casa y yo las tome.

-¿Tu vas a salir?.- Pregunté curioso.

-Si, a las cinco tengo que irme de viaje por trabajo, regreso pasado mañana.- Informo yo solo asentí con la cabeza, ya que estaría solo esos días, Cassie ya se había ido una semana atrás a California.

-Está bien, ten buen viaje.- El asintió con una sonrisa.

-Tu también enano.- Me despedí con un movimiento de mano y salí de la casa para acercarme a Gustav en el auto de su madre.

-¿Listo para embriagarme y tal vez morir de un coma etílico ¿.- Dijo emocionado ya estando dentro del auto, el tras el volante y yo en el del copiloto, afirme entre risas para después marchar a la fiesta.

&

Llegamos a la dichosa fiesta donde la música se escuchaba fuertemente era una casa cerca de la playa un poco alejada de Stuttgart.

-Se ve buena.- Dije señalando la fiesta con varias chicas bailando exóticamente en diminutos bikinis.

-Te dije que no te ibas a arrepentir de venir.- Salimos del auto para adentrarnos en esta donde nos recibió el anfitrión de la fiesta que al verlo me sorprendió, no era nada más ni menos que David.

-Pero miren qué tenemos aquí, al chico que se hizo leyenda por ganarle a la misma Bestia.- Dijo haciendo una pequeña reverencia que me hizo reír.

-No exageres.- Dije riendo dandole un pequeño abrazo.

-Mi sonrisa fue borrada al escuchar la aceleración de una moto infórmando que alguien había llegado, mi piel se estremecía al saber perfectamente de que moto se trataba.

-Oh, pero si a llegado el rey de la pista.- Dijo David viendo de dónde provenía el sonido.

-Entramos.- Le dije rápidamente a Gustav que asintió.

Lo menos que quería ahora era cruzarme con Tom quiero olvidarlo completamente y sobre todo lo que habíamos pasado.

Llegamos a la barra donde pedimos Smirnoff con speed y comenzamos a tomar, después de unos cuantos tragos Gustav se fue a bailar con una chica castaña muy bonita dejándome solo en la barra tomando mi Smirnoff.

-No esperaba verte aquí.- Una voz conocida hablo detrás de mi, agradecí internamente por saber quién era.

-Debo admitir que yo tampoco.- Dijo viendo a Black sentarse alado de mi, para después quedar en un silencio algo incómodo de parte de los dos.

-El está aquí.- Dijo rompiendo con el silencio.

-Lo se.- Sabía de quién hablaba, di otro trago de mi bebida.

-Bill…. Lo que sucedió la última vez…..- Trato de decir pero no lo deje terminar.

-Por favor….. Olvidemos eso.- Solté serio, no quería terminar con la misma pregunta que genere más dudas en mi.

-Okey como tú quieras, olvidemoslo.- Pude notar el dolor en sus palabras, me lastimaba mucho causarle dolor pero no podía corresponder.

-Gracias.- Dije mirándolo para sonreírle.

-Lo que más me importa es tu bienestar…. Es mejor que me valla, mañana tengo que trabajar.- Dio un beso en mi mejilla para después irse dejándome una ves más solo.

Solté un gran suspiro y ordene otra cerveza tomándola poco apoco mientras disfrutaba de la fiesta.

&

Había transcurrido la fiesta sin ningún tipo de percance, ya eran las seis de la mañana, desde hace rato había dejado de disfrutar la fiesta comenzando a aburrirme, fui por última vez a la barra para pedir una botella de agua y quitarme el dolor de cabeza.

Agradecia el no haberme cruzado con Tom en todo el tiempo que llevábamos aquí, era consciente que se estaba embriagando con sus amigos y una que otra chica pero en ningún momento nos vimos de frente.

Salí de la casa para caminar hacia la playa, sonreí por lo tranquilo que estaba al no haber ninguna persona, me senté sobre la arena viendo las tranquilas olas del mar y la refrescante brisa rosar mi rostros.

Me mantube en silencio por algunos segundos hasta que algo o mejor dicho alguien apareció de la nada perturbando la tranquilidad que tenía.

-¡Tu!, mocoso estúpido.- Escuché su vos a mi costostado haciéndome poner los ojos en blanco, gire a mirarlo como caminaba con dificultad tambaleándose de un lado a otro con una botella de whisky en la mano.

-Lárgate, estás demasiado borracho.- Dije al tenerlo frente a mi, el tomo de brazo alzandome de un jalón quedando a muy corta distancia, y poder sentir el fuerte olor a alcohol que se cargaba.

-A Quien carajos crees que le estás……. Hablando… Así, iph.- Dijo acercándome más a su cuerpo.

-Sueltame.- Dije safandome de su agarre de mi brazo con tanta fuerza que callo de rodillas para después comenzar a vomitar y toser sin parar, rodé los ojos y me incline a su altura para darle la botella de agua.

-Ten, toma un poco.- Ofrecí sin mirarlo por el asco que me causaba el vómito.

-No necesito de tu estúpida lastima.- Quitó la botella de su cara comenzando a vomitar de nuevo.

-Te traeré pañuelos para que te limpies y más agua.- Dije me endereze y camine una vez más a la casa.

Una ves que regrese con las cosas lo encontré sentado en la arena con ambas manos tapando su rostro.

-Aquí tienes.- Dije tendiendole las cosas.

-Llévame a casa.- Pidió después de haberse enjuagado la cara y darme las llaves de su moto, yo fruncí

El ceño.

-Ni de coña, vete tu solo.- Dije regresandole las llaves.

-Como quieres.- Dio vuelta y comenzó a alejarse, solo me quede mirando como tambaleaba con cada paso que daba, nege con la cabeza por la estupidez que aria.

-Está bien te llevaré.- Dije pasando por un lado de el quitándole las llaves.

Antes de llegar a su moto el se detuvo buscando algo entre sus bolsillos, soltando un gran gruñido al no encontrarlo.

-Mierda.- Susurro.

-¿Qué pasa?.- Pregunté.

-Las llaves de mi casa las tienes Georg.- Dijo como si nada, volví a negar por la segunda estupidez que aria.

-Vendrás a mi casa.- Dije derrotado comenzando a caminar de nuevo hacía la moto.

-¿Por qué me ayudas.- Pregunto con el ceño fruncido.

-Porque a diferencia de ti, yo no soy una mierda.- Solté serio.

Salimos de la fiesta y después subir a la moto yo tomando del volante y el detrás de mi pegándose a mi cuerpo y posando sus brazos alrededor de mi cintura haciéndome asentir algo incómodo por volverlo a sentirlo tan cerca de mi.

Al llegar a mi casa prácticamente tuve que cargar con todo su malito cuerpo por qué se había quedado dormido.

-Ayúdame un poco también.- Dije sosteniendolo de un hombro para que no se callera.

Nos dirigimos a la habitación de mi hermano y lo tire sobre la cama agotado por el cansancio de cargar con un cuerpo mas grande y pesado que el mío.

Lo mire una vez más para darme cuenta que estaba todo empapado de sudor, me acerque a el para acomodarlo y comenzar a desvestir.

-Thomas, tienes que desvestirte.- Dije al saber que se me complicaría la tarea, el solo se removí sin abrir los ojos.

-No Bill, luego fallamos.- Soltó adormilado provocando un sonrojo en mi cara.

-No estúpido, es por qué tienes calor idiota.- Dije tratando de quitar esos pensamientos de mi cabeza.

El solo se seguía removiendo sin dejar quitar la sudadera, hasta que como pude lo hice tomar asiento sobre la cama.

-Que molesto eres Bill, te he dicho que después.- Gruño dormido.

Termine de sacar su playera y como pude sus Vans, lo volví a acomodar sobre la cama para salir de la habitación e ir a la mía, pero antes de poder separarme de la cama el tomo de mi mano con mucha fuerza para mirarlo.

-Por favor no me dejes solo, tu no por favor.- Pude escuchar la suplica en su voz removiendome algo por dentro.

Me quise negar pero simplemente no podía hacerlo, me acerque a el para sentarme a su lado recargamos mi espalda en la cabecera de la cama, el se acercó más a mi recostando su cabeza sobre mis piernas, y abrazarse de estás con fuerza. Sonreí con cariño comenzando a acariciar su cabeza pasando mis dedos por cada una de sus trenzas

-Eres tan lindo cuando duermes.- Sonreí al sentir su calor fluir por mi cuerpo y ver lo tranquila de su respiración. Me quite las batas junto con el chaleco, mis cadenas, y guantes y por último mi playera para después acostarme a un lado de el, que al sentirme se aferró a mi cintura apoyando su cabeza en mi pecho.- Descansa.- Susurré junto a su oído para después de un rato terminar profundamente dormido.

.

By: Tom

Me desperté con el entrecejo fruncido al sentir el gran destello de luz golpeando mi cara al tener las cortinas de las ventanas abiertas, ¡Mierda!.

Moví mi cabeza acurrucandome en ese lugar cálido y con un olor riquísimo de ¿Hombre o mujer? Levanté un poco mi cabeza para subir la mirada y ver a Bill haciéndome sonreír por verlo dormir con su respiración calmada, pase las llamas de mis dedos por su lechoso abdomen acariciando cada centímetro de el.

Volví a mirar su rostro sonriendo como un idiota realmente tenía un rostro hermoso o se podría decir que perfecto, con facciones delicadas, largas pestañas y labios rosados un poco delgados pero carnosos totalmente apetecible a la vista de cualquiera.

-Ya deja de mirarme así.- Dijo sondoliento provocandome risa al ser atrapado, di un pequeño golpee en su hombro para que abriera los ojos pero solo sonrió.

-Idiota.- Dije, y el soltó ena risita que extrañamente extrañaba, abrió los ojos quejándose al instante el también por el sol.

-Mierda, olvide cerrar las cortinas.- Se cubrió con ambas manos tapando sus ojos hasta que se acostumbraron a la luz y conectando su mirada con la mía.- ¿Cómo dormiste?.

-Supongo que bien, salvó que me duele mucho la cabeza.- Conteste sin apartarme de su cuerpo.

-Debe ser la resaca.- Dijo, sonreí travieso para levantarme y sentarme en su regazo dejándolo confundido con el ceño fruncido.

-¿Qué haces?. – Pregunto serio.

Me costaba reconocer la cruda realidad que en verdad lo necesitaba conmigo, tenerlo entre mis brazos, volverlo a tener debajo de mi haciéndolo gemir mi nombre, que con tan solo mirar aquellos hermosos ojos almendra recordaba cada beso y caricia que compartíamos con deceo el uno con el otro.

-Te necesito Bill.- Solté sin despegar mi vista de sus ojos, el me miró entre confundido y sorprendido para rápidamente empujarme y levantarse de la cama.

-En serio creíste que iba a volver a pasar después de la mierda que me hiciste.- La seriedad de sus palabras afirmaban el rencor que aún sentía por mi, agache la cabeza con el sentimiento de culpa inundar mi pecho.

-Bill yo….- Trate de decir pero fui interrumpido al momento.

-No….no quiero escuchar más malditas escusas.- Dijo mientras se ponía la camisa y salía de la habitación contigo siguiendo sus pasos.

-Por favor Bill escúchame.- Dije agarrando su brazo que el soltó bruscamente.

-¡Ya dejame en paz!.- Grito alejándose de mi.

-¡Lo siento joder, por favor perdóname!.- Grite con los sentimientos a flor de piel, totalmente desesperado por el.

Al escuchar mi grito desesperado el paro de golpe, volteando poco a poco hasta que nuestras miradas conectaron y después reír sin una pisca de gracia.

-Me rompiste de la peor manera, y solo intentas arreglarlo con un simple lo siento.- Dijo con tristeza, volví a agachar mi cabeza sabiendo que nada de lo que yo hiciera borraría ese hecho, odiandome a mi mismo por provocar tanto desprecio en el.

-¿Qué quieres que haga entonces?.- Pregunte, el suspiro y dio vuelta para darme la espalda.

-Por ahora solo quiero que te vayas. – Respondió sin mirarme.

-Está bien, como tú quieras.- Sin más fui a la habitación poniéndome la ropa que me había quitado.

Mientras terminaba de acomodar mi ropa el celular de Bill comenzó a sonar provocándome tanta curiosidad que me fijé que no viniera para tomarlo y una vez más hacerme rabiar del coraje al ver un estúpido mensaje de Black.

Mensaje

Black: Bill crees que podamos hablar sobre lo que pasó entré nosotros la otra vez.

Apreté tan fuerte el celular entre mis manos furioso con una y mil preguntas el la cabeza, ¿Qué mierdas había pasado entre Bill y Black?, inmediatamente escuché un portazo y gire a mirar.

-¿Qué haces con mi celular?.- Dijo con el ceño fruncido acercándose a mi para arrebatarlo de mis manos y leer el mensaje.

-¿Qué fue lo que pasó entré el y tu?- Pregunté serio tratando de no explotar ahí mismo.

-No te importa.- Respondió dando vuelta para volver a irse.

-¿Te….te acostaste con el?.- Pregunté con temor al escuchar la respuesta.

-¿Qué?.- Para su andar para mirarme.

-Lo que oíste, ¿Te acostaste con el? ¿Es mejor que yo?.- Trate de acercarme a el pero era imposible si el retrocedia a cada paso que daba.

-Y que si lo hice.- Dijo al quedar acorralado contra la pared.

-No juegues con migo Bill.- Advertí con los puños apretados.

-¿Estás celoso?.- Pregunto arqueando una ceja y una sonría burlona formándose en su rostro.

Sabia lo que quería hacer, no me iba a confundir no estoy celoso solo me molestaba el hecho de saber que alguien más lo había tocado como yo solo podía tocarlo.

-Lo que es mío, lo es, no importa cuántas personas lo quieran robar.- Dije con toda la arrogancia que tenía.

-No soy tuyo ni de nadie idiota.- Dijo enojado.

-Eso no está en discusión Bill, siempre serás mío.- Dije acariciando su mejilla.

Sus mejillas se tornaron rojas y su labio inferior comenzó a temblar, su cuerpo se estremecía con cada caricia que le daba haciéndome sonreír complacido de saber que no lo había perdido del todo.

Antes de poder besarlo quito mi mano de su mejilla y me empujó para salir de la habitación maldiciendo una mil veces.

«Al final y como siempre el único que sale ganando aquí soy yo»

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

Un comentario en «My bad boy 30»

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