
«My bad boy» Fic Toll de Nathaly Kaulitz
Capítulo 33
By: Tom
Me desperté con un fuerte dolor de cabeza y con algo húmedo en mi frente que al tocarlo supe que era un pañuelo.
Me enderece sobre la cama sintiéndome un poco mareado y pegue un bote al sentir algo moviéndose a mi lado, al mirarlo me sorprendió al verlo ¿Qué hacía aquí? ¿Cómo entró?.
-¿Bill?.— Susurre confundido, estaba dormido apoyando su cabeza en las sábanas y agarrando fuertemente mi mano.— Bill despierta.— Dije más fuerte moviéndolo.
El poco a poco comenzó a abrir los ojos hasta que logro despertar por completo, me miró por unos segundos pestañeando para de un momento a otro lanzarse sobre mi y abrazarme con todas sus fuerzas.
-Despertaste, tenía mucho miedo de que no lo volvieras a hacer.— Dijo sollozando.
Un sentimiento inundó mi pecho ¿Por qué el chico que había violado estaba llorando por mi? Era algo que no podía comprender y a pesar de estar confundido no pude evitar sentirme bien por tenerlo abrazado a mi cuerpo emitiendo ese calor que tanto extrañaba que sin dudarlo lo tome de su fina cintura estrechandolo entre mis brazos y pegando a un más nuestros cuerpos.
-Tranquilo, estoy bien no me sucedió nada.— Lo consolé, mientras acariciaba su espalda para tranquilizarlo.
El se separó secando sus lágrimas que extrañamente me molestaba verlo llorar y que tuviera una carita triste con los ojos hinchados.
-Ya no llores, nene.— Con las manos aún en su cintura lo levanté para sentarlo sobre mi regazo y secar sus lágrimas que volvieron a salir.
-¿Seguro que te sientes bien? ¿ No quieres ir al hospital?.— Dijo con voz tierna pareciendo un niño pequeño.
Sonreí sin poder evitarlo, y acaricie su cintura mirandolo a los ojos, realmente este chico me quería matar con su ternura, ya que tenía sus mejillas rojas por tanto llanto.
-Seguro, estoy muy bien.— Respondí seguro.
-Estaba muy desesperado realmente no sabía que hacer, Georg me dijo que no le avisará a nadie, pero me asusté por qué tenías mucha fiebre.— Estaba hablando demasiado rápido moviendo sus manos con nerviosismo que no tuve otra opción que callarlo con un beso.
El respondió agarrando mis mejillas con sus suaves manos para profundizar el beso que cada vez se volvía más húmedo con nuestras lenguas acariciando la cavidad del otro, nos terminamos separando cuando el aire comenzó a faltar pero con una sonrisa en el rostro de ambos.
-Heee ¿Me perdí de algo?.— Pregunté extrañado ya que lo único que recordaba era que habíamos terminado mal. El me dio una sonrisa coqueta pasando sus brazos y enrollarlos en mi cuello.
-Se podria desir que tu subconsciente hablo por ti.— Respondió sonriente dejando un beso fugaz sobre la comisura de mis labios.
-¿Qué?.— Volvió a preguntar sin entender.
-Que mientras estabas inconsciente no parabas de decir que te perdonará y que no lo fue tu intención lastimarme.— Me sorprendió realmente no pensaba confesarme mientras estaba desmayado.
-¿Eso quiere decir que tú me as perdonado?.— Pregunté mirandolo a los ojos, él sonrió mostrando sus perfectos dientes.
-Sip, te he perdonado, por qué me di cuenta que por dentro hay mucho más de lo que aparentas.— Contesto, suspire aliviado ya no tenía que llevar esa carga de que Bill jamás me perdonaría lo que ise.
-Lamento mucho el haberme disculpado de esa manera y no mirándote a los ojos.— Dije sincero.
-Fueron las disculpas más sinceras que he escuchado en mi vida.— Dijo y volvió a juntar nuestros labios.
No pude soportarlo más y lo tome con firmeza de la cintura para rápidamente cambiar de posición quedando encima de él y devorar sus labios.
Nos separamos por falta de aire momento que aprovechamos para quitarnos nuestras camisas y pantalones como desesperados quedando desnudos solo con los boxers y volver a fundirnos en un nuevo beso más apasionado.
-Te necesito.— Susurré pagando mi frente con la sulla, el me miró por unos segundos para después abrir poco a poco las piernas y entrelazarlas en mi cintura.
-También te necesito.— Dijo sin despegar la vista de mis ojos.
Deseoso por su cuerpo ataque su cuello sintiendo la excitación que me daba al rasgar mi espalda con sus uñas, mordí su cuello dejando la marca de mis dientes mientras escuchaba sus gemidos haciéndose cada vez más fuertes.
-Entra en mi.— Rogó muy cerca de mi oido se podía escuchar la excitación en su voz.
Sonreí gustoso y ambos nos quitamos los boxers ante la atenta mirada del otro, ver de nuevo su cuerpo desnudo en todo su esplendor me hizo estremecer, sentir esa corriente eléctrica bajar por mi columna cada ves que lo veía era algo que solo podía sentir con el, rápidamente cambiamos de posición ahora el quedando a horcajadas sobre mi regazo.
Estire mi mano para buscar en un cajón y sacar un condon pero en lugar de eso encontré el lubricante.
-No tengo condones.— Dije sacando solo el lubricante, él sonrió coqueto acomodándose mejor sobre mi.
-No quiero un condon, te quiero a ti.— Dijo seductor inclinándose sobre mi para esconder su cabeza en mi cuello levantando su tracero para que lo pueda preparar.
Puse lubricante en mis dedos y los lleve a su entrada acariciando de ella hasta meter un dedo y moverlo poco a poco sintiendo lo caliente de su interior y escuchar los suspiros que soltaba.
-Mhha ahhh.— Gimió en mi odio, lo que hizo que mi erección creciera tanto al punto de dolerme.
Seguí penetrando ya con tres dedos en su interior hasta que estuvo lo suficientemente lubricado, él comenzó a besar mi cuello bajando hasta llegar a mi abdomen dejando pequeñas mordidas traviesas sin despegar su mirada de mi, después comenzó a lamer mis abdominales y llegar a mi miembro dejando pequeñas caricias haciéndome inclinar mi cabeza hacia atrás.
-Uff, nene lo haces muy bien.— Dije entre jadeos cuando sentí la calidez de su boca alrededor de mi miembro haciéndome ver las estrellas.— S-sigue lo haces de….. M-maravilla.— Dije acariciando su pelo disfrutando de lo increíble de su mamada.
Seguía metiendo y sacando de su boca aun ritmo maravilloso, pasando su lengua desde el tallo y subiendo asta la punta dónde se detenía a jugar con el frio de su piercig, seguía saboreando cada centímetro de mi extensión hasta que me corrí en su boca, y el se lo trago completo para volver a unir nuestros labios en un beso lleno de deseó.
-Tom, por favor. Mételo ya.— Rogó con voz excitada.
Sonreí satisfecho y rodamos en la cama quedando yo encima de él ante su confusa mirada.
— Primero debo devolverte el favor.— Sonreí con picardía. Comencé a besar su cuello haciendo un camino húmedo hasta su abdomen dejando a mi paso pequeñas mordidas rojas sobre todo su pecho, seguí descendiendo hasta su pelvis dando tiernos besos que hizo su cuerpo estremecer.
-¿Q-que…harás?.— Pregunto confundido, y sin dar explicaciones introduje todo su miembro en mi boca, sacándole un gemido ronco mientras apretaba los ojos.— Unhm… Ahm… Hmm…Se, siente bien.— Le salió entre jadeos y gemidos.
Era la primera vez que metía un pene a mi boca, pero saber a quien le pertenece me excitaba aún más. Quería darle todo tipo de placer a Bill que al parecer no lo hacía nada mal al escuchar cada gemido que escapaba de su boca en cada estímulo que le daba, cuando sentí que su cuerpo comenzó a tensarse y su miembro se endureció más en mi boca lo saque poniendo mi dedo sobre el glande evitando que se corriera.
-Di que soy el único.— Susurré sobre sus labios.
-Por favor… Tom.— Rogó con los ojos cerrados y todo su cuerpo perlado en sudor.
-Entonces, Dilo.— Lami sus labios con la punta de mi lengua, apretando más el agarre en su miembro.
-T-tu… tu eres el… Único.— Soltó entrecortado.
Sonreí victorioso al escucharlo salir de su boca y solté su miembro dejandolo eyacular sobre su abdomen y parte del mío.
Al recuperar el aliento Bill volvió a cambiar de posición quedando nuevamente sobre mi, lo tome de la cintura para levantarlo un poco y alinear mi miembro en su en entrada.
-Lo haremos despacio, si.— Dije suave mientras acariciaba su cintura con mis pulgares, no quería volver a equivocarme. No ahora que lo tenía nuevamente.
Sin despegar su mirada de la mía Bill asintió con la cabeza para aferrarse a mi cuello y esconder su rostro en la curvatura de este, con mis manos en su cintura comencé a bajarlo, penetrándolo poco a poco hasta que pude meterme por completo y escuchar pequeños gemidos de dolor.
-Tranquilo, cuando te acostumbres empieza a moverte.— Susurre en su oído.
Solo pasaron cinco minutos para que el empezará a dar pequeños saltitos que me hicieron jadear por volver a sentir lo estrecho y caliente de su entrada.
-Ungh…. Tan apretado.— Jadee cuando empezó a aumentar la velocidad de sus brincos sobre mi miembro, penetrandose con más profundidad.
-Ahaaah…. Hmmm..Tom.— Gimió, quitando las manos de mi cuello, colocándolas detrás de el y sostenerse en mis muslos, dejando espacio entre nuestros cuerpos.
Ahora la vista que tenía de Bill era la más exquisita y lujuriosa que había visto en mi vida, con su cabeza echada hacia atrás, su pelo oscuro, y esas rastras blancas colgando de sus hombros, sus ojos cerrados, y sus labios entre abiertos, su pecho lechoso brillante por el sudor y su miembro duro mojado por el pre-semen sacudiéndose en cada movimiento que el hacía duro y profundo.
-Ahaaah … Ahaaah.— Los gemidos de Bill eran los únicos que se escuchaban en toda la habitación junto con nuestras pieles al chocando.
Me enderece para quedar sentado y pegar más mi cuerpo con el suyo, tome con más fuerza sus caderas para darle más impulso y velocidad. El tomo de mi nuca y me atrajo a el para devorar mi boca en un beso lleno de pasión y deseo.
Seguimos así por media hora hasta que ambos nos corrimos el en mi abdomen y yo dentro de el. Después de eso quedó rendido acostado aun lado de mi tratando de regular nuestras respiraciónes.
-¿Te gustó?.— Pregunté ya con mi respiración normal.
-Me encantó.— Contesto pasando su mano por todo mi abdomen y hacer círculos con la llamas de sus dedos.
-Bueno nene. Sigamos con la segunda ronda.— Dije subiendome sobre el quedando entre sus piernas.
El soltó una de las mas hermosas risas como aceptación y yo volví a besar sus labios más hambriento que nunca, tenerlo como lo tengo ahora y disfrutar de su cuerpo es lo mejor que me pudo haber pasado.
Continúa…
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