
«My bad boy» Fic Toll de Nathaly Kaulitz
Capítulo 5
By: Tom
Me Quede parado sin poder moverme, está que pude escuchar la puerta de la entrada cerrase de un azote, ¡Que mierda acabo de hacer!
— ¡Soy un jodido imbécil!.—Grite, mientras daba un puñetazo contra la pared, pude escuchar el crujir de mis huesos, y el ardor en mis nudillos.
Tenia que arreglar ese error, salí del baño en busca de mi móvil que se encontraba sobre la cómoda, y marque el número de Georg el me puede ayudar a encontrar al maricon ya que yo no tenía ni jodida idea de como llamarlo o como encontrarlo.
Llamada…..
Tom: hermano necesito que me ayude.—Fue lo primero que dije.
Georg: ¡Tom, también me da mucho gusto escuchar tu hermosa voz, ¿Qué como estoy? De maravilla hermano gracias por preguntar!.
Tom: Dejate de estupideces quieres.—Dije fastidiado.
Georg: Aver que hiciste ahora brother.—Dijo, me pude imaginar cómo rodaba los ojos.
Tom: Me metí en un problema con el chico que me gano anoche.
Georg: ¿Qué paso? ¿Qué isiste?.—Dijo con tono preocupado.
Tom: Le dije algo que no tenía que decirle.- Conteste, mientras recordaba como lo trate, el terror en sus pequeños ojos color almendra.
Georg: Okey, quieres que lo golpee para que se quede callado.
Tom: Puedo resolverlo yo mismo, puedes solamente averiguar su dirección o decirme si lo ves.
Georg: Okey bro, movere mis contactos, y estaré atento te llamaré en cuanto tenga algo.
Tom: De acuerdo esperaré tu llamada, gracias hermano.
Georg: No hay de que imbécil.—Dijo entre risas y yo rei junto con el.
Llamada finalizada.
Me senté en el sillón mas tranquilo, sabía que podía confiar en Georg el tenía ojos y oídos en todas partes, así que encontrar al chico nuevo de Stuttgart con aspecto de mujer no sería tan complicado.
Me puse a jugar con la pley por dos horas, hasta que mi móvil comenzo a sonar y pude ver el nombre de Georg en el, me dispuse a contestar.
Llamada.
Georg: Bro, lo encontré.
Tom: Dónde.—Pregunte impaciente.
Georg: Está corriendo en el parque, al parecer le gusta el ejercicio.
Tom: Okey, gracias bro.
Georg: No hagas nada estúpido Tom, se ve que es buen chico.
Tom: Okey, no era nada solamente hablaré con el.
Georg: No suenas convincente, pero me tengo que ir Sami está aquí y quiere jugar todo el tiempo.—Dijo, y yo rei recordando al pequeño diablito que era ella.
Tom: Okey bro nos vemos.
Fin de la llamada.
Sin importar mas Sali de mi departamento y me prendí un cigarrillo, camine en dirección a mi auto, y conduje atoda velocidad.
Solo tarde quince minutos en llegar, y estacione el auto justo enfrente de aquel parque, donde Georg me había enviado la ubicación, entre, y pude observarlo corriendo con auriculares, con su cabello largo atado en una coleta, su cuerpo delgado y lechoso aperlado por el sudor, me acerque a el sigilosamente sin que el pudiera darse cuenta, sin poder quitar la mirada de su fina cintura, al estar más sercas de el mis ojos bajaban cada ves más asu pequeño trasero redondeado, tube que darme una cachetada mental por fijarme en esa parte de su cuerpo.
Toque su hombro y pego un salto, dando vuelta sobre sus talones, frunció el ceño mirándome furioso se sacó los auriculares, y se cruzó de brazos parandose en pose chula.
— ¿Qué carajos querés?.—Dijo de mala gana.
–Necesito hablar con tigo, ahora.—Dije en tono serio.
–Yo no tengo ganas de hablar con tigo.- Dijo, volviendo a colocarse denuebo los auriculares, tratando de dar media vuelta para seguir corriendo, pero tan rápido como pude lo tomé del brazo apretando mi agarre sobre este.
–Necesitamos hablar de lo que pasó.- Repeti una vez más, el me miró disgustado soltándose de mi agarre de un manotaso.
–Tu no entiendes, o necesitas que te hable en otro idioma, dije que NO.- Dijo aún más molesto, en definitiva no entiendo cómo puede ser tan obstinado.
–Mira princesa no me hagas perder la poca paciencia que tengo.
–¿Qué vas hacer? ¿Me vas a golpear? No te tengo miedo Bestia.- Dijo en tono desafiante.
–Pues deberías por qué no me conoces, y creeme no te gustaría hacerlo.- Dijo igual en tono desafiante, y el comenzó a reír sin ningún tipo de gracia.
–Y ahora me amenazas, por qué no me dejas en paz quieres.- Dijo y quiso volver a irse, pero yo nuevamente lo tomé del brazo.
–Todavía no e terminado de hablar con tigo.- Dije sin inportarme si lo lastimaba o no, el solo soltó un suspiro cansado.
–Eres demasiado denso y no te soporto.- Dijo y comenzó a caminar en dirección a la salida del parque y comenze a seguirlo.
–Puedes dejar de caminar y escucharme.- Dije ya cabreado, frustrado por el capricho de este niño, ya estábamos sercas de mi auto el solo voltio a mirarme.
-¿Por qué carajos me estás siguiendo? Si es por lo que pasó en tu departamento no estoy interesado en escuchar ninguna explicación.
–Tampoco tengo que darte una.- Dije serio, y el soltó un gran suspiro sobandoce la cien.
–¿Aque veniste entonces Bestia?.- Pregunto.
–Vine a desirte que lo que pasó no selo tienes que contar a nadie ok, porque si me entero que fuiste capaz de habrir tu boquita enserio te va air mal.
–No he dicho nada, ¿Contento? Ya te puedes ir.
–Eso espero princesa.- Dije en tono burlón, y el rodó los ojos.
–Mhum, te tavas.
Ya terminado ese asunto di vuelta para subirme a mi auto, pero mi mirada se dirijio a la vereda del frente a los tres tipos en moto que conocía a la perfección, maldije en mi enterior y mire rápidamente a Bill Que estaba dando vuelta para irse.
–Sude al auto.- Dije, apuntando con la mirada a mi auto.
-¿Qué?.- Dijo confundido.
–Que subas al maldito auto ahora.- Grite en susurro.
–No pienso ir a ningún lado con tigo.- Dijo, cruzandose de brazos.
Yo perdí la paciencia y tome de su brazo fuertemente y comenze a arrastrarlo asta el otro extremo del auto, metiéndolo al acieto del copiloto para disponerme a subír el del piloto.
–¿Qué carajos estás haciendo?.- Grito, tratando de abrir la puerta.
-¡Cállate!.- Grite serío, y arranque el auto a velocidad máxima, escuchando el derrape de los neumáticos sobre la acera.
–¡ Bestia para, para que nos vas a matar!.- Grito histérico, agarrando el aciendo del auto con fuerza por la velocidad en la que íbamos, los disparos se hicieron presentes junto com las tres motos que nos perseguían.
–Ponte el cinturón, necesito perderlos.- Dije sin mirarlo.
–¿Qué está pasando?.- su voz sonaba asustada, sin moverse de su lugar.
–¡Ponte el maldito cinturón!.- Grite, y el me obedeció.
Los disparos no paraban de escucharse, en una maneobra rápida doble a la esquina, esquivando a los autos frente a mi, los terminamos perdiendo en un par de curvas más, y yo no disminuía la velocidad.
–Para el auto.- Dijo Bill apenas audible, yo me mantenía con la vista en el frente sin Aser el mínimo caso.- Para el auto Bestia, ¡Joder que pares!.- Grito eso último, agarrando la palanca del freno de mano la movió hacia atrás y el auto freno de golpe.
–¿Qué mierda estas haciendo? ¿Quién te dijo que tocaras algo?.- Pregunte enojado, y gire a mirarlo por primera vez en toda esa persecución, pude notar su cuerpo temblando, su respiración agitada, su cara más pálida y sus mejillas empapadas por las lágrimas que había derramado, estaba muy asustado.
–N-necesito respirar…. Habré la puerta.- Dijo en pequeños sollozos, yo asentí con la cabeza y quite el seguro de su lado de la puerta para que pudiera habrila,
El silio casi corriendo, y se sentó sobre la acera recargado su cabeza sobre la pared y serró sus ojos empezando a buscar aire, solté un suspiro no me gustaba verlo a si, no es que me importará pero tampoco me agradaba verlo asustado, beje del auto y me agache a su altura.
–¿Te encuentras bien?.- Pregunte.
–¿Quiénes eran?.- Pregunto, respirando para tomar más aire.
–Eso no te importa.- Dije cortante.
–¿Qué era lo que querían? ¿Por qué te quieren matar? ¿Qué está sucediendo?.- Pregunto en un tono más desesperado, talvez preocupado.
–Nada de eso te importa, ¿Te encuentras mejor?.
–Si, estoy mejor.- Dijo limpiando las lágrimas con el dorso de su mano.
–Ven, vamos a casa, necesitas tomar un poco de agua.- Me reincorpore en mi lugar, y le extendi la mano para ayudarlo a levantarse, el miró mi mano dudoso si tomarla o no, pero después de algunos segundos asintio y la tomo para levantarse.
Tomados de la mano lo diriji al asiento del copiloto una vez más, serre su puerta y rodie el auto para subirme y conducir, el trayecto a mi departamento fue silencioso, yo solo lo miraba de reojo, observando su perfil parecía muy inocente como un niño pequeño sin ese maquillaje negro sobre sus ojos.
“ ¿Será que su aspecto femenino me confunde y por eso siento la necesidad de protegerlo junto ahora?”
Continúa…
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Jajajajajaja ya valiste