My Boss 3

Bueno he aquí el nuevo capítulo, la verdad es que Tom es algo bipolar jaja pero bueno me gusta describir diferentes tipos de Tom jaja y este en particular me es muy curioso, nunca sabes lo que puede hacer jejeje

“My Boss” Fic de tomoeandikr

3. SORPRESAS INESPERADAS

Estaba nervioso, no quería quedarme sin trabajo, pero la verdad es que el jefe se lo había buscado, me acorrala en un elevador y después me acusa de ser tan… polígamo como Natalie por decirlo de una manera educada y esperaba calma de parte. No suceden las cosas así.

Así que esa mañana me levanté pensando lo peor, me quedaría sin empleo, quizás podría ahorrarme la vergüenza y no ir hoy, pero eso podría considerarse cobarde, no, mejor afrontar las consecuencias, me despedirían y con mi liquidación podría vivir un mes o algo así, mientras buscaba otro empleo.

Esa mañana incluso llegué temprano, Alex iba llegando también cuando encendí mi computadora.

— ¿tu temprano? — me preguntó extrañado.
— No pude dormir con la perspectiva de mi despido — le dije serio, derrotado.
— ¿despido? ¿Qué hiciste chico?
— Ayer le grité al jefe que solo había sido una apuesta, que nunca me acostaría con él y que en mi vida lo haría — le dije avergonzado. — en mi defensa puedo decir que acababa de tener un ataque de pánico.
— Vaya — dijo Alex pensando. — ¿quieres que te pase páginas de empleo? Mi sobrina acaba de encontrar empleo en una de ellas.
— ¿Por qué querrías páginas de busca empleos? — preguntó Andreas al llegar.
— Le gritó al jefe lo de la apuesta — contestó Alex por mi.
— ¿Qué hiciste Bill? — me preguntó mi amigo sorprendido.
— ¡él me encerró en un elevador! Sabes como me pongo — le dije avergonzado.

Iban a agregar algo más cuando la voz del jefe entrando nos hizo entrar en alerta, quise esconderme debajo del escritorio pero se vería muy infantil, pero quizás si fingía que buscaba algo…

— Bill — me dijo el jefe que estaba ya de pie enfrente de mi cubículo. — ¿puedes pasar a mi oficina en 10 minutos?
— De acuerdo — le dije serio.

Pensé en todas la posibles excusas para gritarle, pensé en varias pero ninguna válida. Suspire algo derrotado y me dirigí a la oficina dispuesto a luchar por mi trabajo a pesar de que fuera una causa pérdida.

El jefe estaba sentado bebiendo su café matutino cuando me vio llegar. Me hizo un ademán con la mano para que me sentara.

— Como sabes hoy hay una reunión — dijo Tom mientras ponía unos archivos en el escritorio — quiero que le saques copias a esto, doce copias por favor, manda a Natalie a hacerlo mientras tú preparas la sala de juntas, te vas a quedar como ya sabes dentro de la reunión, lleva libreta.
— Ah…— ¿Qué no me iba a correr? Yo estaba seguro que estaba por formar parte de las filas de desempleados, pero aquí estaba fingiendo que nada había pasado.
— ¿Qué? — me preguntó el jefe levantando una ceja.
— Nada — le dije de prisa — ahora mismo tendré todo listo.
— Gracias Bill — dijo Tom serio y antes que pudiera salir — y Bill, que no se repita lo de ayer.
— No señor.
— Retírate.

Salí de la oficina lo más rápido posible, no se que mosca le había picado pero mejor aprovecharse de su extraño humor y conservar mi empleo.

Natalie me miraba furiosa, sabía que al entregarle las cosas para que le sacara copia sería como declararle la guerra, claro que no era mi culpa, pero ¿Qué se le iba hacer?

— buenos días Natalie — le dije sonriendo — el jefe dice que si puedes sacar doce copias de esto, va haber junta por lo que te recomienda no te tardes… ¡gracias!

Me di la media vuelta sonriendo mientras que Natalie maldecía en voz baja.

Preparar la sala de juntas no era tan complicado, puse todo lo que se necesitaba, encendí todo y la deje lista cinco minutos antes que la junta comenzara.

Salí de la oficina para ir por mi cuaderno, Andreas se asomó, sabía que preguntaría que era lo que sucedía, le dije que le contaba después, mejor eso a que me retrasara, no iba a correr riesgos, iba a jugar seguro, cero errores.

Entré en la sala de juntas y me senté en el mismo lugar que la junta pasada, Tom comenzó con la reunión al mismo tiempo que Natalie entraba con esa minifalda suya y repartía las copias con movimientos coquetos y sonrisas halagadoras. Pude ver que a mas de la mitad de los hombres presentes se les iban los ojos, pero Tom se concentró en el papel que tenía en su poder, no le dedico ni una mirada, al contrario la ignoro por completo y en un momento me volteo a ver y me guiño el ojo.

Natalie se quedo de piedra, pude ver como le costaba trabajo no abalanzarse sobre mi. Sabía bien a lo que estaba jugando Tom, estaba enfureciendo a la rubia, a mi costa. Podía ser el jefe pero también era joven y hacer ese tipo de bromas seguro le mantenía despierto en una reunión como la de hoy.

En cuanto Natalie salió de la sala de juntas volví a ser ignorado y no supe si eso me causaba alivio o estrés.

Tuve que luchar por no quedarme dormido a mitad de la junta, lo único que me mantenía despierto eran las pocas anotaciones que tenía que hacer y la idea que me rondaba la cabeza ¿Qué estaría pensando el jefe? Había ignorado mis gritos y siguió como si nada, quizás se había sentido culpable por el episodio del elevador, yo esperaba que si.

Cuando la junta termino todos los accionistas salieron del salón de juntas, así que me puse de pie y espere a que todos salieran para cerrar el salón. No me di cuenta que Natalie estaba detrás con la cafetera en las manos, así que me voltee y el café caliente se derramo en mi brazo y parte del pecho.

Ardía como el demonio así que grite antes de darme cuenta. Todos voltearon a vernos y entonces sentí mi cara enrojecer. Natalie sonreía como si de verdad estuviera apenada, pero yo sabía que era una arpía y que había sido con toda la intención.

— lo siento Bill, fue sin querer — dijo fingiendo preocupación.

“¿Lo sientes? Maldita arpía!” quería gritarle pero me callé todos mis insultos.

— esta bien — masculle despegando la camisa de mi torso y de mi brazo. Ardía.
— Nunca había visto tanta estupidez — dijo Tom detrás de nosotros. Voltee a verlo, estaba viendo directamente a Natalie.
— ¿señor? — preguntó ella desconcertada.
— Derramar café caliente es muy bajo de tu parte — dijo Tom serio — Bill ve a la enfermería, que te den algo, si es necesario que vayas al doctor no te preocupes.
— Ahora vengo — dijo Bill serio.

Primero baje a enfermería, me hicieron quitarme la camisa y me untaron algo de una crema especial y vendaron después, no había sido tan grave. Intente quitar la mancha del café pero nada, no salía. Maldita vieja arpía.

Subí totalmente molesto, tendría que estar con una camisa manchada, con una picazón en el brazo y ver a la rubia oxigenada contonearse por ahí.

Me senté en mi lugar, Andreas se inclino sobre su escritorio.

— ¿estas bien? — preguntó preocupado.
— Si ya, solo fue una quemadura leve — dije molesto.
— Bill — dijo alguien enfrente de mi. Voltee la cabeza y vi a Tom de pie frente a mi escritorio — guarda tus cosas, vas a cambiar lugar con Natalie.
— ¿perdón? — pregunté sorprendido.
— Vas a ser mi asistente, es mejor así, ya me acostumbre a pedirte a ti las cosas, Natalie tuvo hoy una actitud poco profesional y será un escarmiento para ella volver a las bases de su empleo, en cuanto estés instalado vas a mi oficina.

Después de eso Tom desapareció en los pasillos. Fue entonces cuando me levante y vi a Natalie llorando de coraje. Volví a sentarme sorprendido.

— ¿acabas de escuchar eso? — le pregunté a Andreas.
— Lo has dejado flechado — dijo Andreas viendo hacia la oficina del jefe — ¿o te acostaste con él y no me has contado? ¿Qué tan bueno eres en la cama?
— Shhh — le dije avergonzado — no me he acostado con él, Dios…
— Solo decía, una promoción como esa… Dios, debes gustarle mucho — dijo mi amigo.
— No, solo es trabajo — le dije tratando de convencerme a mi mismo — ya lo verás.
— Aja si…— dijo mi amigo escéptico.

No quise pensar más en eso a pesar que mi corazón estaba latiendo a mil por hora, recogí mis cosas en una caja y las acomode como pude. Natalie estaba ya lista y la vi acercarse a mi lugar, me apresuré a evitarla como pude, no quería otro tipo de accidente ¿de cuantos centímetros eran sus tacones? ¿15? No gracias, no los quería clavados en mis pies.

Pase por el largo pasillo hasta llegar al lindo escritorio de vidrio, con el amplio ventanal con vista a la ciudad, Dios este lugar era magnifico, Natalie siempre estaba aquí sentada pero es que era realmente divino, con toda la luz, y el espacio…

— Bill — me llamo Tom desde la puerta.
— Perdón — dije de inmediato. — ahora voy a la oficina.
— En cinco minutos Bill — me dijo serio.
— Si señor.

Deje la caja con mis cosas en el suelo, agarre una libreta y entré a la oficina de Tom quien estaba hablando por teléfono y solo me hizo una señal para que me sentara.

— ¿y bien? — preguntó cuando termino la llamada.
— ¿y bien que?
— ¿Cómo esta tu brazo? — preguntó.
— Ah… bien — dije desconcertado ¿me llamo seriamente para esto?
— Quería explicarte lo que harás como mi asistente — dijo Tom
— Ok.
— Vas a llevar mi agenda y si se me pasa una cita será bajo tu responsabilidad, las actividades de secretaria, oficios, irás a las reuniones conmigo así que siempre debes vestir impecable, tendrás que darme tu número de celular.
— ¿perdón?
— Para poder llamarte cuando necesite algo — dijo Tom como si fuera obvio — y tu correo también.
— ¿eso es algo normal? Quiero mantener mi privacidad y…
— Es estrictamente profesional — recalco Tom viéndome realmente serio.
— Si, por supuesto — conteste de inmediato.
— Hoy tengo una reunión a las cinco — dijo Tom. Una reunión… bien, y yo con una mancha de café.
— Señor… necesito ir a cambiarme — dije avergonzado. — mi camisa…
— No hay mucho tiempo, hay una tienda aquí a dos cuadras — dijo Tom como si nada.
— Si… eh una tienda de diseñador, señor, comprar una camisa ahí me costaría más de mi sueldo.

Ahí fue cuando Tom me volteo a ver y después su reloj. Entonces tomó su celular y marco a alguien, algo de tener listo un vestuario, o algo así, preferí no escuchar demasiado la verdad.

— Ven conmigo — me dijo poniéndose de pie. Yo le imite y salimos de la oficina.

No sabía a donde íbamos pero de todos modos ¿Qué importaba? Me limite a seguirle mientras caminaba, creí que iríamos en auto, no sabía que estaba pensando mi jefe, a veces creía que era bipolar o algo así, era complicado entenderle.

Se detuvieron frente a la tienda y entraron. No supe a que hora el dependiente saco dos o tres conjuntos completos.

— Señor, tengo la ropa que me indico pero no creo que sea la talla correcta para usted — dijo el hombre confundido.
— No es para mi — dijo Tom empujándome levemente hacia delante — es para mi asistente, tiene que quedarle perfecto, necesita verse impecable.

Abrí los ojos desmesuradamente ¿Qué no acababa yo de decirle que no me alcanzaba ni para una camisa y ahora me quería comprometer con un conjunto completo? ¿Qué el hombre quería que me endeudara de por vida?

— ¡No puedo pagar esto! — le dije serio.
— Es por parte de la empresa — dijo Tom como si fuera obvio — su imagen es muy importante, tu eres parte de la imagen, así que corre por la empresa.
— Pero…
— Ve y pruébate esos trajes.

Cuando menos me di cuenta ya estaba dentro de un lujoso probador con los tres conjuntos en mis manos. Dios que telas, que diseño… no podía aceptar algo así de él, pero nada perdía con probarlo ¿cierto? La verdad es que me moría de ganas por verme puestos esos trajes, así que me quite la ropa y me probé el primero.

Me quedaba como guante, era blanco con una camisa azul cielo, la verdad es que nunca me había visto con ropa tan cara, salí del probador y Tom estaba sentado en un sofá de piel viendo mi traje, me sentí intimidado por su mirada, no dijo nada, solo asintió. Lo mismo paso con los otros dos trajes, todos igual de caros, todos igual de lujosos y majestuosos. Salí con los tres trajes en mano dispuesto a no aceptarle nada.

— Están muy bien pero no puedo aceptarlo — le dije serio.
— Es por parte de la empresa, nos llevamos los tres — dijo al dependiente al cual le brillaron los ojos con la buena comisión que tendría.
— ¡yo te dije que no! — le dije exasperado.
— No te estoy preguntando Bill, ponte el gris, nos vamos en una hora a la junta.

Le mire incrédulo, no había podido decir nada y al final era mi jefe, así que me metí al probador de nuevo y me cambie por el traje gris. No ví cuando pago con la chequera de su cuenta personal, ni cuando cargo toda la suma a sus propios gastos. No tenía ni idea.

Continuará…

por tomoeandikr

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!