
Por favor no odien a Tom, ver a una ex-prometida debe ser bastante horrible, sobre todo en su caso, espero les guste el capítulo, ya saben espero sus comentarios.
“My Boss” Fic de tomoeandikr
6. CONTRADICCIONES
Una reunión con Amanda, eso era lo que me esperaba para ese día, lo estuve pensando toda la noche y no sería fácil, Tom pensaba actuar como un profesional pero iba a ser realmente complicado, su historia era larga y algo sustancial como para poder actuar como dos completos extraños.
Tenía que hacer uso de todos mis poderes de persuasión para poder llevar la relación a un nivel profesional, sería bastante trabajo como para tener que hacer todo lo demás, encima Andreas quería ir por unos tragos saliendo del trabajo, se quedó preocupado por cómo me vio, le dije que ahora estaba bien pero era terco como una mula. En resumen sería un día difícil.
Tomé al autobús a la oficina y llegué justo cuando Tom iba subiendo al elevador, y ahí iba otra vez mi mañana tranquila, a Tom le gustaba que cuando llegara ya tuviera el café listo, pero como era mi costumbre llegar tarde entonces nunca tenía café listo. La buena noticia es que después de dos o tres mañanas de lo más horribles aprendí a llegar con un café.
Así que subí al elevador después de él y cuando llegué a mi piso salude a Andreas de paso, dejé mis cosas en mi silla y entré en la oficina de Tom sin tocar.
Estaba revisando su correo y algo alterado debo decir. Movía el pie derecho como si estuviera impaciente, o nervioso, estaba seguro que era la segunda opción.
—Buenos días —le dije dejando el café en la mesa.
—¿A qué hora es la reunión? —preguntó viendo su agenda electrónica.
—A las doce —le dije mientras abría las persianas.
—Dios esta va a ser complicado —dijo después de beber un sorbo de su café.
—Aún estás a tiempo de llamar a alguien de ventas —le dije serio.
—¿Quién es el mejor en ventas? —preguntó.
—Alex, creo —le dije algo temeroso de que lo decidera.*
—Bien, llámalo para que venga a mi oficina —me dijo decidido.
—Tom, no creo que dejar un trato tan importante…
—Bill, quiero a Alex en mi oficina en cinco minutos —me dijo serio. Le miré severamente y asentí antes de salir de la oficina.
Dios, sí que estaba de mal humor. Mejor darle por su lado y hacer lo que me decía, si se arruinaba el trato bien, no sería culpa mía.
Alex estaba ya en su lugar, siempre era puntual, al verme acercándome a él se sorprendió y debo aceptar que eso me recordó que hacía mucho no salía a comer con ellos, si al monopólico de Tom no le diera por trabajar mientras comíamos podría ir un día de estos.
—Buenos días Alex —le dije sonriendo.
—Buenos días chico ¿Qué haces en los bajos barrios? —preguntó sonriendo.
—Nah, preferiría estar aquí que allá, me están saliendo canas con el jefe, de verdad —le dije riendo.
—¿Qué se te ofrece chico?
—El jefe quiere verte en cinco en su oficina, lleva algo con que anotar Alex, es posible que tengas que apuntar algunos detalles —le dije.
—Bien, gracias Bill.
Comencé a ordenar la agenda del día, me preguntaba si Tom terminaría mandando a Alex a la reunión, sería muy poco profesional hacerlo pero como era el maldito hijo de un accionista podría permitírselo todo, si me hubiera tocado una familia de linaje, o con dinero o algo así podría decir que comprendía a Tom, pero la verdad a pesar de su sincera confesión la vez pasada y de sus palabras de aliento seguía viéndolo como algo lejano, tal vez no fuera así si me tratara de una manera con regularidad.
Paré de hacer lo que estaba haciendo al notar que Natalie estaba parada enfrente de mi escritorio. Seguía tan despampanante como siempre, quizás así tendría más ventas, seguro que sí. Me veía como si fuera superior, como si ella me hubiera cedido el puesto, cosa que ambos sabíamos no era verdad, así que le brinde una de mis sonrisas más hipócritas.
—Buenos días Natalie ¿Qué puedo hacer por ti?
—Quiero hablar con Tom —dijo segura.
—Ahora no se puede —le dije viendo la agenda— está muy ocupado pero si me dejas revisar la…
—Ahora Bill —me dijo como si fuera una orden. Bien, adiós cortesía.
—Está ocupado Natalie —le dije serio— puedes esperar como la gente normal o irte, me da igual.
En ese momento la puerta se abrió y salió Alex y Tom terminando de darle algunas indicaciones. Natalie no perdió tiempo en pararse frente a Tom y sonreírle.
—Tom ¿puedo hablar contigo? —le dijo en un tono dulzón.
—Tom, le dije que estabas ocupado pero…
—Tengo al menos una hora —le dijo Tom a Natalie. Si no me equivocaba le sonreía seductor, ligando. Maldita puta de mierda y Tom con sus sonrisas ligeras.— pasa, Bill que nadie me moleste.
—Sí como digas —le dije tratando de controlar mi tono de voz.
No sé necesitaba ser un genio para darse cuenta que Natalie se presento en el día adecuado para poder traspasar las barreras de Tom ¿Qué mejor que un acostón con una rubia despreocupada para poder liberar la tensión de ver a tu ex? Sinceramente creí que Tom era mejor, pero resultaba que no era diferente a los otros idiotas que se acostaban con ella ¿y yo qué? Según me quede tenía interés en mí ¿y me botaba por no haber dicho que sí? ¿Por no acceder a acostarme con él en el primer intento? Bien, ahí iba yo de regreso al departamento de ventas, bonita forma de regresar a un puesto mediocre.
Pase la siguiente hora acomodando mis cosas y dejando todo limpio por si decían hacer el cambio de inmediato, por si Natalie dejaba a Tom tan impresionado que le regresaba el puesto de inmediato.
La vi salir después de otra media hora, sonreía triunfante y se inclino sobre mi escritorio para poder susurrarme “será mejor que empaques, estás en mi lugar”.
Odiaba su sonrisa estúpida, traté de no contestarle, de no lanzarme encima de ella y quitarle la blanca sonrisa a punta de golpes y arañazos.
—Bill, a mi oficina — me dijo Tom serio desde la puerta.
Bien, aquí iba mi despedida como asistente.
Entré a la oficina y cerré la puerta esperando que nadie viera gran cosa.
—Hay un cambio de planes —inició Tom.
—Sí ya empaque todo —le dije sin poder contenerme— porque regresas a Natalie a su puesto, debe ser buena si lo hiciste de inmediato ¿Qué te prometió? ¿Una mamada más en la tarde?
—¡No te permito que me hables así! —gritó Tom enfadado.
—¡Pensé que eras diferente a los otros imbéciles que eran los jefes! —le recriminé enfadado.
—Que no se te olvide que soy tu jefe, no tienes derecho a hablarme así, eres mi empleado nada más —me dijo y tengo que aceptar que me cayó como balde agua fría.
—Bien —le dije después de un minuto tratando de calmar mi temperamento.— ¿Cuándo quiere que haga el cambio jefe?
—Yo nunca dije que hubiera un cambio en tu puesto —me dijo serio, demasiado— Natalie será la encargada de ventas, le propuse a Alex el trato pero me comentó que quiere jubilarse en dos meses, así que no podrá seguir las negociaciones, la cosa es que Natalie seguirá con los tratos de Alex y a la junta de hoy iremos tu y yo ¿entendido Trumper?
—Entendido —dije serio, bien volvía a ser Trumper y no Bill.
—Y Trumper, que la poca confianza que nos tenemos no sea justificación para gritarme, eres mi empleado, no más, no quiero escenas como la de hoy —me dijo serio.
—No señor.
Estaba furioso, y lo increíble es que no era con Tom, era conmigo, por permitirme sentir que era alguien especial para Tom, creí que después de la conversación y de lo que habíamos pasado éramos ya algo parecido a amigos, pero después de la reciente conversación caí con los pies en la tierra, era empleado, no más ni menos.
Natalie estaba sonriendo cuando me vio salir de la oficina. Le miré y le sonreí a pesar de lo mal que me sentía. Se quedó de piedra y frunció el ceño.
Me concentré en tener la información lista para la junta de las doce, ya tenía suficiente con mis estupideces como para meterme con la rubia.
Tom salió de su oficina y Natalie se puso de pie, vaya iba hacer una escena. No podía ser tan tonta ¿o sí?
—Tom —le dijo ella seria. Todos le voltearon a ver.— creí que me darías un nuevo puesto.
—Así es —dijo Tom sonriendo.— quiero anunciarles que Natalie será la encargada de ventas ya que Alex piensa jubilarse en dos meses, así que por favor apoyen a nuestra compañera para que se adapte a su nuevo puesto lo antes posible y…
—Creí que tendría el puesto de asistente —dijo Natalie furiosa.
—¿Asistente? Bill ocupa ese puesto —dijo Tom como si fuera una estupidez el sugerir quitarme — tú serás jefe de ventas, y Bill seguirá siendo mi asistente, por cierto Bill nos vamos en media hora.
—SÍ señor —le dije serio. Podría sentirme halagado por seguir siendo el asistente pero hoy Tom había dejado bien claro sus intenciones conmigo y con Natalie.
Me mentalicé a pasar las siguientes horas más difíciles, Tom estresado, Amanda estresada, y yo en medio tratando de fingir indiferencia. Vaya día que me esperaba, de pronto no podía esperar a salir con Andreas y desahogarme en el alcohol.
Como supuse el trayecto fue silencioso, incomodo, Tom manejaba sin decir nada, y yo preferí estar pensando en la junta y lo que tendría que hacer.
Cuando llegamos al lugar de la junta, un restaurante especializado en reuniones de negocios, habíamos llegado tarde, diez minutos tarde lo cual no era mucho pero al parecer Amanda pensaba que la puntualidad era importante, o extremadamente importante ya que tenía una mueca de profunda molestia cuando la vimos.
—Buenas tardes —dijo seria.
—Había mucho tráfico —dije de inmediato.
—Diez minutos —dijo ella molesta— espero no sea algo usual el que lleguen tarde.
—Amanda —dijo Tom serio— son diez minutos, una tolerancia justa en una reunión, de cualquier manera no volverá a pasar.
Después de eso la reunión fue de mal en peor, no accedían en nada y Tom comenzó a ofrecer menos, ser menos flexible, la situación entre Amanda y él estaba arruinando el negocio que podría ser.
—Tom —dijo Amanda de repente— ¿puedo hablar contigo a solas?
—Por supuesto —dijo Tom a regañadientes.
Los vi dirigirse a un área apartada, Amanda estaba al límite y Tom también, sabía que esto no era fácil para él ¿estaría bien? Una mejor despechada después de todo podría ser lo peor, pero no tenía por qué preocuparme por él ¿cierto? Me había dejado muy claro que no quería nada de mí.
Comencé a preguntarme de nuevo si sería bueno interrumpir pasados quince minutos.
Llegados los veinte me puse de pie y me acerque a ellos. Amanda estaba casi gritando y Tom retraído tratando de no responder. Traté de no escuchar demasiado en lo que decían.
—Disculpe ¿podemos continuar con la reunión? —pregunté. Amanda me volteó a ver exaltada.
—Esto es personal —me dijo furiosa— no te metas, por lo que a mi respecta este negocio no continuará.
—¿Cómo puede decir eso? ¿Va a interponer sus motivos personales a un negocio de millones de dólares? —pregunté enfadado ¿Cómo podía hacer eso? ¿Cómo podía lanzar todo por la borda por no poder tratar con Tom?
—¿Quién eres tú? ¿Quién te crees?
—Tiene razón —dijo Tom detrás de mí— no vamos a conseguir nada así, tanto a tu negocio como al mío le conviene nuestra alianza.
—¿Se presenta él y de pronto botas todo? ¿Sabes lo doloroso que fue para mi el…?
—Lo sé —le corto Tom— pero eso ya pasó, no vamos a dejar que el pasado arruine nuestro futuro empresarial ¿Por qué no dejamos la reunión para otro día?
—De acuerdo —dijo Amanda más calmada.
—De acuerdo, entonces estamos en contacto —dijo Tom más sereno— podemos hacer esto Amanda, somos profesionales.
Me alejé de ellos para recoger mis cosas, por lo menos habían cedido, Tom hubiera estado de mal humor por días si el negocio se arruinaba y el que pagaba los platos rotos era yo, mejor evitarle esto.
Tom me alcanzó y pidió el coche al valet parking.
—Gracias —me dijo mientras esperábamos.
—¿Por qué? —pregunté confundido.
—Me salvaste —me dijo suspirando— estaba acorralado, sé que es una situación complicada pero creo que a ella le cuesta mucho más.
—No fue nada —dije alzando los hombros. La verdad lo había hecho sin pensarlo mucho.
—Lamento haber sido grosero —dijo de repente.— cuando estoy estresado suelo ser desagradable.
—Somos compañeros ¿no? —le dije viéndole a los ojos. Tom me sonrió y me dio un apretón de manos.
—Somos más que eso, lo sabes.
Mi corazón dio un vuelco, sentí mis manos sudar, volteé a ver a un lado y vi a Amanda viéndonos, su mirada no era agradable, y lo fue menos cuando Tom me abrió la puerta del carro.
Continuará…