
He aquí el nuevo capítulo, Bill parece algo confundido en el capítulo, o al menos eso parece, pero creo que si todas tuvieramos un jefe como Tom y nuestro trabajo en riesgo estariamos confundidas, en dejarnos llevar o detenernos… creo que eso es lógico, o así lo veo yo, pero cuando Bill tome una decision entonces las cosas se veran mas interesantes, eso creo yo
“My Boss” Fic de tomoeandikr
9. DE COMPRAS Y REGALOS
Gracias al cielo por el Domingo. No podía creer cuanto habían cambiado las cosas en un día, si sabía que con Tom las cosas estaban raras, es decir no soy idiota como para no darme cuenta que sí había atracción entre nosotros, pero bueno ¿Qué puedo decir? No creí que fuera a actuar conforme lo que sentíamos.
No sabía si sentirme halagado u ofendido, él dijo que yo sería suyo, suponía que haría algún esfuerzo pero no quería hacerme esperanzas ni nada, la verdad es que prefería actuar normal, como jefe y empleado y ver qué pasaba.
Ahora una cosa era Tom y otra mi madre. Creí que finalmente viviría en paz, ahora que mi hermana se había marchado entonces mi madre cesaría conmigo, pero no me di cuenta que solo cambiaría de estrategia, ya no me reclamaba por ser gay, ahora me empujaba a salir con Tom.
¿Cuándo salía con él?
¿Cuánto llevábamos saliendo?
¿Es muy rico?
Esas y más preguntas eran las que mi madre me hacía cada que podía, la verdad es que preferí evadir cada pregunta pero sabía que no se daría por vencida, empezaba a dudar que el salir con Tom, de forma ficticia fuera una buena idea.
Tengo que aceptar que me escondí en mi cuarto, pero para la noche de ese día sabía que tenía que salir tarde o temprano, así que arregle mi ropa para el lunes y decidí hacer lo posible por no hacer un drama de todo esto.
Pensé que estaba listo y que me había mentalizado pero para el lunes en la mañana estaba hecho un manojo de nervios, iba perfectamente vestido, no sé si puse más esfuerzo en mi ropa y apariencia debido a las circunstancias, pero ahí estaba yo, comprando mi café y dirigiéndome a la oficina pensando en cómo lo saludaría.
—Hey Bill —dijo Andreas al verme sonriendo— ¿Qué tal la boda de tu hermana?
—Bien —le dije suspirando— Tom me beso.
—¿Qué? —preguntó Andreas confundido por mi confesión— ¿Cuándo?
—En la boda, dijo que quería algo más —dije nervioso— yo le dije que no pero ¿Cómo lo saludo? ¿Cómo actuó?
—Bill no estamos en preparatoria —me reprendió Andreas— actúa como si nada, vamos tienes que recomponerte antes que llegue, haz como si nada hubiera pasado, si le interesas va a mostrarlo.
—¿Por qué a mí? —le pregunté.
—Por ofrecerte desde el primer día —me dijo Andreas sonriendo— ¡vamos a tu lugar y me cuentas que pasa!
—Chismoso —le dije antes de retirarme a mi lugar.
Estaba por contestarle algo más a Andreas cuando llegó el objeto de mi confusión, Tom entró en la oficina con su usual confianza que lo hacía ver más guapo de lo común, iba de buen humor ya que podía verlo sonreír y saludar a las personas que le saludaban, me puse nervioso y no pude moverme. Cuando llegó a nuestro lugar Andreas le saludo sonriente y yo me quedé mudo, él me sonrió de buen humor.
—Buenos días Bill —dijo sonriendo— te ves bien a pesar de haberte desvelado el fin de semana.
—Descansé ayer —le dije tratando de disimular mis nervios.
—Me da gusto, ¿puedo verte en mi oficina en diez minutos? —preguntó sin perder la sonrisa.
—Claro —le dije sonriendo levemente.
En cuanto el se alejo Andreas me dio un codazo.
—En su oficina… —dijo Andreas guiñándome un ojo—. Como dije antes, me cuentas después.
No le respondí nada ya que solo podría darle alguna respuesta tonta, Andreas estaba más contento con esto que yo, no pensaba contarle nada para que se le quitara lo chismoso.
Llegué a mi lugar y dejé mis cosas sin demora, prendí la computadora y leí los mails urgentes, nada serio, todo mundo usaba el ícono de urgente cuando los asuntos no lo eran tanto, siempre pasaba, más sin embargo lo que tenía escrito en la agenda podría bien ser de importancia. Así que la abrí y leí lo escrito para ese día, vaya, no tenía nada pesado, que alivio.
Sopesando en ir o no a la oficina de Tom me di el valor para levantarme e ir, después de todo estábamos en la oficina, dudaba mucho que intentara algo.
Entré en la oficina y cerré la puerta solo para después sentir unos labios posarse en los míos de sorpresa. Empuje por inercia a Tom que era quien se había inclinado a besarme nada más al entrar yo. Pude sentir mis mejillas enrojecer.
—¡Estamos en la oficina! —le susurré enfadado.
—¿Y qué? —preguntó despreocupado— quería besarte.
—No tienes el derecho —le dije serio.
—Muy mal Bill, si mal no recuerdo te dije que tu serías mío —dijo Tom sonriendo poniendo un brazo en la pared encerrándome con sus brazos.
—Y yo te dije que no —le recordé.
—Ya lo serás —dijo confiado y se levantó—. Bien ¿y que tenemos el día de hoy? ¿Alguna reunión?
—Ninguna —le dije aliviado.
—Perfecto —dijo sonriendo—. Tengo un evento a fin de mes, quiero ir a comprar un traje y un regalo.
—¿Quieres que diga algo en especial a quien pregunta por ti? —le pregunté.
—Vamos a ir los dos así que mejor le decimos a Andreas que vamos a una reunión, y que se quede en tu lugar mientras tanto —dijo Tom fácilmente.
—¡Yo no tengo por qué ir! —le dije nervioso.
—Claro que sí, eres mi asistente personal, esa descripción no se limita a la oficina, necesito que me ayudes Bill —dijo convencido— dile a Andreas lo que te dije, nos vamos en quince.
—Pero…
—En quince —me dijo antes que pudiera replicar—. Retírate.
¿Qué pensaba que podía hacer lo que se le pegara en gana y jalarme con él? Salí totalmente furioso, si esta era su idea de seducirme estaba muy lejos de agradarme, iba a llevarme a comprarse ropa y a ayudarle como si fuera su esclavo, bien, no obtendría más Bill amable, se creía lo suficiente prepotente como para asumir que caería a sus pies, bueno, las cosas no serían así.
Las tiendas generalmente estaban llenas, las tiendas de marca, pero Tom no iba a esas tiendas, él iba a tiendas de prestigio, donde las vendedoras eran asesoras de imagen, te servían café mientras te llevan la ropa y te ayudan a medirla para que quede perfecta. Ese tipo de lugares obviamente estaba vacío.
Tom se probó tantos trajes y conjuntos cómo fue posible, seguían trayéndome café y yo lo que realmente quería era irme ya.
La asesora de imagen estaba viendo como le quedaba un traje a Tom, no podía negar que le quedaba a la perfección, amaba como se ajustaba a su cuerpo y lo hacía lucir mejor que a cualquiera, no podía culpar a la mujer, yo estaba igual.
—¿Qué tal me queda? —me preguntó Tom con una sonrisa seductora.
—Bien, bien ¿ya podemos irnos? —le pregunté al ponerme de pie.
—Que desesperado —dijo Tom algo ofendido—. Me llevo este.
—Como guste señor — dijo la mujer sonriendo.
La mujer se alejó sonriendo, claro si había obtenido una venta como esa yo también estaría feliz, Tom estaba viéndose al espejo, parecía muy orgulloso de su traje, me preguntaba para qué evento lo necesitaba, era tan confuso, yo seguía preocupándome por él y Tom me obligaba a pasar tiempo con él, a conocerle mejor pero eso solo le hacía sentirse mal, sabía que mi relación con Tom estaba mal, no podía arriesgarme a ser su juguete por unos meses y después quedarme sin nada.
—Listo —dijo Tom después de unos segundos—. Me enviarán el traje a casa, solo falta el regalo.
—¿Qué evento es? —le pregunté mientras salíamos de la tienda.
—El aniversario de bodas de mis padres, siempre hacen una gran fiesta —dijo Tom.
—Vaya, entonces ¿Qué piensas regalarles?
—No sé, no tengo idea y…
Se detuvo a media frase y se quedó viendo un escaparate, volteé a ver y vi la tienda, estaba dedicada a la salud y a vender productos que salen en infomerciales, no muy buena tienda para comprar un regalo de bodas.
—¡Un juego de spa completo! —dijo Tom viendo la caja— Mira dice que tiene para masajes y un manual de…
—No Tom —le corté—, eso no es un buen regalo para un aniversario.
—Dame una buena razón —me dijo testarudo.
—Sale en infomerciales, no es de buena calidad y se vería tacaño —le dije serio.
—Bien, como sea.
Teníamos que buscar otra cosa que no fuera de infomerciales, pensé que Tom podría tener otras ideas pero todas eran malas, tarjetas de regalo, electrónicos, vaya al parecer se estaba esforzando en ser malo con las ideas de los regalos, y si no se estaba esforzando le salía muy natural lo cual era peor.
Estaba cansado de caminar y tenía hambre, quería irme a casa ya, Tom estaba viendo un escaparate con ropa para hombre cuando vi los lentes de sol más maravilloso que alguna vez había visto, eran de última moda, negros y eran Gucci, tenía que tenerlos, tenía que preguntar cuánto costaban, y me pregunté si quizás la tarjeta de crédito no estaría ya sobre girada, podría…
¡Detente! Dios, solo veía unos lentes de marca y ya estaba pensando en endeudarme, no podía hacerlo, ahora se suponía que era más responsable.
—¿Nos vamos? —preguntó Tom detrás de mí. Me preguntaba si me había visto con mi debate personal, esperaba que no.
—Tengo hambre —me quejé serio.
—No hay un restaurante cerca —dijo Tom pensativo.
—Pero sí hay un puesto de hot dogs —le dije señalando el puesto.
Vaya al ver su rostros pude adivinar que en su vida había comido de un puesto, así que decidí ser el primero en invitarle.
—Espera aquí —le dije sonriendo.
Pedí dos con todo, al final podría ver como Tom comía su primer hot dog, ¿Quién lo hubiera pensado?
—Ten —le dije al entregarle uno de los hot dogs. Me miró como si estuviera ofreciéndole veneno—. Tómalo, es comida.
—Si tu lo dices —dijo al tomar el hot dog. Mordí el mío, Dios sabía a gloria, volteé a ver a Tom quien me veía extrañado para después morder el suyo.
—Está buenísimo —dijo Tom sorprendido.
—Te lo dije —le dije sonriendo.
Mientras terminaba mi hot dog miré a mis alrededores y pude ver el regalo ideal, apuré a terminar mi comida para jalar a Tom del saco.
—¿Qué? —preguntó mientras terminaba su comida.
—¡Tengo el regalo perfecto! —le dije emocionado— ¡Un viaje!
—¿Un viaje?
—Sí, un viaje a la playa o no sé, a donde quieras, sería un muy buen regalo —le dije seguro.
—Vaya, es buena idea —dijo Tom tirando la basura en el bote—. Vamos.
Después de todo compró un paquete de un crucero para sus padres, fue un buen regalo y estaba orgulloso que había sido yo el de la idea, al final la salida había sido divertida, inesperadamente era divertido el ver como Tom conocía cosas nuevas, al parecer siempre había estado en un ambiente de primera calidad, nada de puestos de la calle, nada de lugares comunes, hasta donde le había conocido siempre era algo caro a donde iba.
—¿Cuándo es la fiesta de tus padres? —le pregunté mientras abrochaba mi cinturón de seguridad.
—En un mes —dijo distraído.
—¿Un mes? —pregunté sorprendido— ¿entonces por qué tanta urgencia?
—Yo nunca dije qué era urgente —me dijo encendiendo el auto— pero quería pasar tiempo contigo, ha sido como una cita.
Me sonrió de una manera tan sincera que hizo que mi pulso se acelerara, volteé hacía otro lado, no podía fiarme de sus palabras, necesitaba mi trabajo, liarme con Tom solo traería problemas.
Traté de no pensar en sus palabras ni en su sonrisa, me dediqué a ver por la ventana, me distraía y me hacía pensar en otras cosas, lo malo fue cuando llegamos a mi casa, bajé del auto ya totalmente tranquilo, no me fijé cuando Tom bajó del auto también, cerró la puerta por mí y se recargó en su auto.
—Gracias por lo de hoy —me dijo para después inclinarse y darme un beso de lo más inocente, un rozón en los labios lo cual no disminuyó mi pulso y mi sonrojo, quizás porque había sido uno de los besos más tiernos que me habían dado, quién diría que sería Tom quién me lo diera.
—Nos vemos mañana en la oficina —alcancé a decirle antes de darme la media vuelta y meterme a mi casa.
Me sentía muy nervioso y mi pulso acelerado, estaba hecho un lío y sospechaba que las cosas se pondrían más difíciles para mí.
Continuará…