Nadie me conoce 11

«Nadie me conoce» Fic de Earisu

Capítulo 11

Antes de salir para montar en la furgoneta, el grupo se reunió en el hall del hotel.
-…¿Por qué nos han dicho que esperásemos aquí?… – Preguntó Georg, intrigado.
-David quiere decirnos algo. – Contestó Bill, ausente en realidad.
-Va a aumentarnos la agenda, fijo… – Suspiró Tom.
Gustav sólo escuchaba paciente, cruzado de brazos.
Hasta que Jost se dignó a aparecer, realmente serio.
-Chicos, escuchadme con atención.

Los cuatro hicieron lo propio, intrigados.
-Tienen que operar a un familiar. Así que me veo obligado a viajar a Alemania… Por supuesto, no puedo permitir que problemas personales míos interfieran en la gira, así que vais a seguir adelante con ella. A partir de ahora, las instrucciones os las dará Saki. Le pondré al día de inmediato.

Decir que Bill vio el cielo abierto no es ninguna exageración. De repente pesaba como cien kilos menos.
-…Dios, ¡lo sentimos, David! ¿Pero cuánto tiempo estarás allá? – Le preguntó Tom.
-No lo sé, hijo… Depende…Un par de semanas, tres… No lo sé con certeza.
-Bueno, pero lo importante es que todo salga bien… – Animó Georg.
-Eso espero… Bueno, chicos… Que hasta la vista. Me voy hoy.

Georg fue a dar un abrazo amistoso a David. Tras él fue Tom, que además le propinó unas palmaditas en la espalda para darle ánimos, y después Gustav.
A Bill se le hizo un nudo en el estómago. ¿Tenía que ir a darle un abrazo él también? ¿Es lo que se esperaba que tenía que hacer?…
Desde luego, el no dárselo quedaría como demasiado significativo. Sospechoso.
Tampoco tuvo tiempo de dudar mucho más. David ahora le estaba mirando y nada en su semblante parecía advertirle de que no lo hiciera.
Así que se acercó a él y le abrazó usando sólo un brazo.
No había terminado cuando David soltó algo que le inquietó totalmente.
-Le diré a Saki que me mantenga informado de TODO lo que hacéis…

A el resto del grupo le hizo gracia el comentario. A Bill no. Sabía que esa iba por él.

&

Pero en cuanto David se hubo ido…Bill pudo comprobar en sus propias carnes lo que significa la palabra ‘liberación’.
Esa noche quedó con Zack para ir al cine. Luego resultaría que había un ejército de fans haciendo guardia en la entrada para conseguir un autógrafo, una foto, o lo que fuera… Así que al final se quedarían en la habitación de Zack. A Bill no podía darle más igual. Lo importante era estar con él, le importaba muy poco el dónde o haciendo el qué.

Zack fue a comprar chucherías y Bill se quedó esperándole impaciente en el sofá mientras ojeaba una guía de televisión.

-¡Ya he venido! – Saludó Zack cuando llegó.
-¡BIEN! – Bill dio unas palmaditas. Zack por fin se había quedado cien por cien tranquilo al ver que el humor de Kaulitz había mejorado considerablemente. Claro, que él no conocía la razón…
-He comprado de todo. – En efecto, venía cargado de bolsas. – Palomitas, gusanitos, chicles, gominolas…Y también…Ésto. – Zack mostró una especie de palo retorcido morado.
-¿Qué es eso?
-No sé.
-Jajajajaaja… – Bill echó la cabeza para atrás y dio una patada al aire mientras le daba el ataque.
-Que no, que es una pajita guay. ¿No ves? Con forma de ‘S’.
-»Una pajita guay»…Jajaja… Zack, no sabía que eras tan infantilón.

Zack achinó la mirada, en gesto de fingido odio.
-Infantilón, ¿eh?…Pues ahora tú no bebes con pajita. Que a ti te había traído otra. Y era verde. – E hizo un gesto con el brazo como de »Te jodes».
-Vaaa, no te enfades. – Se excusó Bill, riéndose todavía. Zack puso todas las chuches sobre la mesita de cristal.
-¿Has elegido ya peli?…
-Pues en ello estaba…Pero no sé… – Bill buscó el mando con la mirada…Lo encontró bajo un cojín, pero cuando fue a cogerlo, perdió el equilibrio por que tuvo que arquear el tronco, y le dio a un botón al azar sin querer. La tele se encendió y justo en el canal donde estaban poniendo una película porno.
-¡Uh! – A Bill se le escapó un chillido gracioso. El mando casi cayéndosele de las manos de la impresión.

La imagen no podía ser más explícita: Era un primer plano de una rubia oxigenada haciéndole un trabajito oral a un mulato de proporciones bestiales.
Zack, que había estado abriendo un paquete de gusanitos con los dientes miró hacia la pantalla.
Pero Bill consiguió cambiar el canal de modo que Zack sólo vio un segundo. Aunque suficiente.
-¡HALAAA!… ¡La hora de la merienda!

Bill se puso como un tomate pero se rió de la espontaneidad de Zack.
-Mira, aquí empieza una…¿La has visto? – Preguntó Kaulitz al final para cambiar de tema.
-… – Zack prestó atención a los créditos. – No, creo que no.
-Pues esta mismo…

Se sentaron juntos, con una pequeña manta de sofá oscura sobre las piernas, y rodeados de todo tipo de snacks.
Fueron pasando los minutos… La película resultó la típica en la que había más pelea que argumento… Persecuciones, tiros, patadas, puñetazos…En fin, la típica película de acción.
Mientras que Zack no perdía detalle con los ojos muy abiertos, con un eterno gusanito en la mano que quedaba congelado entre sus dedos en el aire sin llegar a tocar sus labios y poniéndose tenso cada vez que empezaban las tortas, flipando…Bill se empezó a aburrir. No le gustaba esa clase de cine.
Miró a Zack y vio que él la estaba viviendo. Se encogió de hombros.
Bueno, al menos estaba ahí, disfrutando de su compañía, tranquilamente, sin preocupaciones ni prisas.

Bill se recostó apoyando su cabeza en el hombro de él. Zack también inclinó la suya de modo que su mejilla quedaba encima de la cabeza del cantante.
Pero Zack no se mantuvo así por mucho, y volvió a su posición inicial.
A Kaulitz no le importó…Él seguía en su mundo. Se abrazó a la cintura de Zack y se cobijó en su regazo.
El mayor de los dos dejó de prestar atención a la pantalla y miró hacia abajo para verle a él. Sólo veía pelo de todos modos. Así que repasó con sus dedos su cabellera para ‘liberar’ su cara. Lo colocó tras sus orejas despacio. Bill alzó un poco la cabeza, con los ojos cerrados, disfrutando de la repentina atención que se le estaba prestando. Kaulitz apoyó su barbilla en el pecho de él.
Zack comenzó a masajear con las yemas de sus dedos las raíces de su pelo por zonas, dibujando circulitos. Bill sabía que iba a acabar despeinado bochornosamente sin solución, pero le daba igual. Estaba en el séptimo cielo…
La única iluminación de la habitación la proporcionaba el ahora olvidado televisor.
Kaulitz abrió los ojos y se inclinó para besar a Zack. Éste abandonó sus cabellos para agarrarse a Bill. Le tomó por la cintura, desnuda por que Bill llevaba una camiseta estrecha que se le subía a cada movimiento que hacía.

Zack volvió a encontrarse con el piercing de Kaulitz, con la calidez de su aliento…
Bill se estremecía con cada roce de sus labios, de su lengua…
Tenía muy presentes las yemas de los dedos de Zack, en la parte baja de su columna, provocándole escalofríos cada vez que se movían un ápice.

Se abrazaron aún más cerca…Algunas bolsas de snacks cayendo al suelo por el tirón de manta, aunque ellos seguían tapados.
Bill ahora rodeó con sus brazos el cuello de Zack y siguió entregándose al beso, que se volvía cada vez más desesperado. Zack acariciaba sus costados, su estómago, muy despacio y con ternura, pero al mismo tiempo, de un modo que a Bill le resultó realmente erótico.

Bill rompió el beso y buscó los ojos de Zack. Tenía que hacerlo de cuando en cuando para recordarse que todo estaba bien, que estaba a salvo: Entre los brazos de ese hombre, nada malo podía ocurrirle. Suspiró cuando la boca de Zack descendió, besando su barbilla y sus laterales con pasmosa lentitud. Después se dedicó en cuerpo y alma a su cuello de porcelana.

Una sensación desconocida comenzó a embriagar a Bill: Deseo…
Para él…Era algo inquietante.
Por chocante que parezca él, a sus dieciocho años, nunca había experimentado deseo antes.
Con nadie. Ni siquiera a solas.
El sexo no era algo que le apeteciera.
Comenzó a tener sus primeras experiencias con David… Éste no siempre se encargaba del ‘placer’ de Bill…En la mayoría de las ocasiones, buscaba el suyo propio y ahí terminaba todo. Pero en algunas, en las que David estuviera especialmente ‘juguetón’, le forzaba a la erección. Le forzaba, por que Bill no tendría una en el transcurso normal del ‘encuentro’…Jost tendría que estimularle muchísimo, masturbándole con insistencia, hasta conseguirla. Por poco que le apeteciera a Bill, y por lo repugnante que le pareciera, su piel no era de hierro…No podía evitarlo.
Después, David se sentiría orgulloso de sí mismo, y siempre sonreiría lascivamente. A veces, seguiría él mismo hasta hacerle llegar al orgasmo. A veces, instaba a Bill a que terminara él, para poder mirar cómo lo hacía.
En ambos casos, a Bill el ‘placer’ le resultaría rastrero. No podía quitarse la sensación de asco de ‘después de’.

Por eso, jamás entró en los planes de Bill el tener sexo cuando él tenía oportunidad (sin David alrededor)…Ni se le pasaba por la cabeza. Le repugnaba ya de por sí.
Estaba muy, muy quemado.

Ahora, de repente, estaba sintiendo excitación.
Se estaba despertando en él ese instinto que tenía dormido contra toda naturaleza. Esa parte ardiente que podía desbocarse sin previo aviso, y que era abrumadora, arrebatadora… Deliciosa.

Cada caricia de Zack era esa misma para otra persona, multiplicada por mil. Causaba efectos totalmente extremos en él.
Zack llevó ahora sus dedos por la zona del bajo vientre de Bill, dibujando las dos líneas típicas que suelen trazárseles a los hombres en esa área.
Bill literalmente se retorció, dando un golpe de cadera hacia adelante, agonizando por ser tocado.

Sus bocas volvieron a unirse…En esta ocasión como si quisieran devorarse el uno al otro.
Kaulitz necesitaba el calor de la piel de Zack, y perdió sus manos por debajo de la camiseta de él. Su piel marmórea aunque ardiente era un pecado…Una locura. Ascendió encontrándose pronto con los pectorales de Zack, con sus pezones, duros, haciendo cosquillas a sus palmas.
Entonces hizo un movimiento no estudiado y Bill acabó rozando su sexo con la pierna de Zack.

Kaulitz volvió a separarse bruscamente de Zack y le miró atónito y muy agitado. La respiración como si acabara de correr por su vida.

Por un lado, deseaba todo ésto…Deseaba seguir adelante, dejarse llevar, tirarse de cabeza… Deseaba a Zack, deseaba su cuerpo y deseaba que el suyo dejara de dolerle como le estaba doliendo ahora. Su erección ya había llegado a su punto máximo y parecía que en todo su ser ya no tenía sensibilidad…Sólo ahí…Y toda acumulada.

Pero a la vez, el seguir adelante le causaba un completo y absoluto vértigo. Pánico…

-…¿Bill? – Zack le cogió de la mano y se la apretó apaciguador.

Bill seguía cogiendo el aire escandalosamente.

Tenía miedo…

Continúa…

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por Earisu

Escritora del Fandom

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