Nadie me conoce 13

Nadie me conoce 13

«Nadie me conoce» Fic de Earisu

Capítulo 13

Bill se despertó el primero. La luz radiante impactaba de lleno en su rostro, que contrajo mientras se desperezaba. Giró la cara y comprobó que Zack seguía dormido a su lado, pero se había movido y ahora estaba boca arriba en el colchón, con la sábana cubriendo su desnudez de cintura para abajo aunque una pierna le sobresalía a un lado ya que la tenía flexionada, y con un brazo sobre su cabeza y el otro cubriendo sus ojos.
Su pecho era bañado por la luz del sol de la mañana, ascendía y descendía al compás de su pausada respiración.
A Bill le encantó la imagen…Estaba tan gracioso, tapándose media cara inconscientemente para protegerse de los rayos del sol…Y a la vez tan sumamente sensual…

Kaulitz se acurrucó cerca de él unos momentos, pegado a su costado. Se tapó con la mano hecha un puño la boca y se relajó unos minutos, simplemente oyéndole respirar y mirándole.
Después recordó que esa mañana tenía que ir a hacer una sesión de fotos. Arrugó la nariz. Ojalá las agujas del reloj se pararan…Suspiró…Pero eso no iba a suceder, así que dio un suave beso en el pecho a Zack y fue a darse una ducha al cuarto de baño contiguo.

Cuando terminó, se puso el albornoz blanco del hotel y volvió secándose la carita con la enorme manga.
Miró hacia la cama y Zack no se había ni inmutado: Estaba exactamente en la misma posición.
Sonrió ampliamente y fue rápido hacia allá.
Se puso de rodillas sobre el colchón y se inclinó para hacerle cosquillas en el pie que tenía fuera con sus uñas y despertarle.
Zack lo movió en un acto reflejo y soltó algo en sueños que Bill no entendió. Supuso que debía haber hablado en español.
Bill se rió mordiéndose la lengua y repitió la operación.

-Putos duendes, ¡dejad mi pie! – Exclamó Zack en español, aunque por su acento tinerfeño sonó más como »Putoh duendeh», y acto seguido se despertó.
Bill se agarró de la barriga con las dos manos y siguió riéndose.
-¿Qué decías? – Preguntó curioso.
-¿Eh?…No sé… – Contestó el otro mientras bostezaba.
Zack extendió los brazos y Bill se inclinó para abrazarle. Después se dieron un par de besos rápidos en los labios.
-Estás mojado. – Se extrañó Zack, que ahora tenía gotitas de agua fría por su cara y cuello.
-…Sí. – Bill volvió a su postura inicial y se colocó bien el pelo.

Zack cogió la almohada, la dobló de modo que ahora tenía dos pisos y apoyó así la cabeza, todavía tumbado. Cogió de la mano a Bill y olió sus muñecas, llenándose del fresco olor de su piel recién enjabonada. Kaulitz casi se convierte en un charquito en la cama; Sus mejillas se colorearon un poco.
Después se volvió a agachar para besarle de nuevo. Zack no le soltó de las muñecas mientras lo hacía. Los besos eran posados. Pegaban sus labios segundos sin hacer ningún movimiento hasta que uno dos lo remataba haciendo un sonido muy característico.
Bill volvió a incorporarse y puso morritos.
-Me tengo que ir a trabajar ya mismo. – Se quejó.
-Um…¿Pues sabes qué? – Zack se acomodó aún más en la cama. – Yo no, muajajaja…
-¡Maldito…! – Y el cantante achinó la mirada, con envidia.
-Seh…Mmm…Aunque, desde que te conozco ya me he saltado más de una mañana de footing. Por tu culpa, me estoy poniendo fofo. – Zack dio dos pellizcos a dos inexistentes michelines.
-¡Sí, vamos!… – Exclamó Bill cruzándose de brazos.

Zack sonrió.
-¿Te da tiempo a desayunar? – Preguntó…Pero sin esperar a que Bill le respondiera ya estaba alcanzando el teléfono para llamar al servicio de habitaciones.
Mientras esperaban, al final Bill se acostó abrazándose a la cintura de él. Zack acariciaba con sus dedos una oreja de Bill y su pelo por aquella zona.
-Me acordaré de ti cuando esté aquí , durmiendo hasta la uuuna… – Siguió picándole.
-¡Mmm!- Bill arrugó la frente. – Vente conmigo.
-¿Ir adónde?
-…A la sesión de fotos.
-¿Y qué quieres que haga ahí?… Te entretendría.
-No…Además así me haces compañía.
-No sé…No sé…Suena aburrido. ¿Qué haría yo allí que sea mejor que quedarme aquí sobando? – Pero Zack estaba jugando y Bill lo sabía.
-Pueeees…Me ves posar.
-Boah. No me convence.

Bill se rió y le dio un pellizco en un lado.
-A lo mejor hay canapés…Y son gratis. – Siguió Bill.
-Sigue sin convencerme.
-Además…En los estudios suelen haber sofás muy cómodos y te puedes echar una siesta o lo que sea. – Y Bill jugueteó con un dedo suyo sobre el estómago de Zack. No se dio cuenta, pero fue un gesto bastante provocador.
-¡Um! El »lo que sea» ya me va sonando mejor. – Cuando Bill se dio cuenta de cómo había sonado eso se puso rojo, pero después se rió.

Bill y Zack volvieron a unir sus labios, y en esta ocasión el beso fue menos inocente que los anteriores, más intenso y excitante.
Podrían haberse olvidado de todas sus obligaciones y seguir adelante si no hubiera sido por que les interrumpieron llamando a la puerta.
Con toda seguridad, era el desayuno.

&

Kaulitz acababa de terminar su sesión de fotos. Ya se había puesto la ropa con la que había venido (Nota de la A: La ropa que lleva en esta misma FOTO) aunque seguía perfectamente peinado y maquillado, claro.
Ahora estaba junto a la máquina de café. Zack estaba frente a ella pulsando los botones.
-¿Capuccino entonces? – Preguntó Zack.
-Sí…
-Dios…Tengo que calentarme las manos como sea… No veas con el aire acondicionado. – Comentó Zack esperando a que los vasos se llenaran. Bill se cruzó de brazos, tiritando un poco. Él también tenía frío.

Zack le tendió el vasito de plástico a Bill y miró el contenido del suyo perplejo. Aparte de que el vaso era pequeño, era todo espuma.
-Hala…¿Y con esto qué hago, me caliento un dedo? – Zack, que no sabía si reír o llorar.
Bill no tuvo ese tipo de dudas, por que al instante estaba echando para atrás la cabeza, soltando una carcajada.
A Zack no le quedó otro remedio que acompañarle.
-¡Que me devuelvan mi dinero! – Siguió en broma.
-¡Jajajajaja!… – Bill se reía abiertamente mientras meneaba con la cucharilla su café.

En un momento dado, miró atrás y se encontró con Saki cerca de allí. Bill torció la boca dejando de reírse de golpe.
-…Dios, no me deja ni a sol ni a sombra… – Soltó Bill disimuladamente.
-…¿Quién?
-Mi guardaespaldas. Tiene que ocuparse perrrrrrsonalmente de que no me extravíe de camino al hotel… – Bill puso los ojos en blanco. Siguió removiendo su bebida, ahora exasperado.

En ese preciso instante, de una puerta cercana salía una fotógrafa con la que parecía ser su ayudante.
-…Bueno, pues mañana será otro día. – Dijo la mujer a la que llevaba consigo un macuto en el que debía guardar alguna cámara o algo así.

-…Ven… – Susurró Zack cogiendo de la mano a Bill cuando las mujeres salieron de su campo de visión. Abrió la puerta que ellas habían cerrado y empujó a Bill para que entrara con él.
Cerró de nuevo.
Buscó el interruptor de la luz y le dio.
-¿Qué hacemos? – Preguntó Bill en realidad divirtiéndose.
-Nos escondemos del gorila.
-¡Jaaaaajaajaja! – Kaulitz encontró especialmente emocionante el ‘atrevimiento’. Nunca había hecho nada parecido.
-…¡Anda! – Zack ,ya recorriendo el estudio, dándole la espalda. – Tenías razón, ¡sofás cómodos!

En efecto había un sillón de cuero marrón grande a un lado de la habitación. Zack quitó la sábana de en medio y se sentó en él, como Pedro por su casa. Puso su café en la mesita de cristal que había enfrente.
-Es usted una mala influencia… – Le recriminó en broma Bill, mientras se sentaba a su lado. -… Señor…¿Señor…?
-¿Qué?
-¿Tiene usted apellido?
-Ahm, sí… – Zack estaba mirando al techo, a los focos de luz, curioso – Guerrero.

Bill hizo un puchero de frustración.
-No sé pronunciar eso.
Zack le señaló con un dedo con sorna.
-Ja-já.
Bill dio un manotazo pero sin fuerza a la cara de Zack de modo que sólo le dio un empujón hacia un lado. Éste sólo se rió, sacando la lengua.
Kaulitz volvió a centrarse en su café y Zack decidió imitarle.
Entonces, oyeron ruido tras la puerta. Se miraron con las cejas en alto.
-¡Escóndete! – Y Zack tapó con la sábana cercana a Bill. Ahora parecía el fantasma de una película barata…Se echó en el sofá cubierto con la tela blanca.

La puerta se abrió y Saki husmeó por el interior sin entrar, claramente buscando a alguien con la mirada. Zack alzó la mano en un saludo informal cuando los ojos del guardaespaldas se posaron en él.
Saki, claramente sin interesarle lo que vio , frunció el entrecejo sin más y se fue.
En cuanto la puerta se hubo cerrado, Bill se incorporó y se desprendió de la sábana. Al hacerlo, se despeinó totalmente por la electricidad estática, y además, tenía la cara contraída en un gesto de cabreo (fingido). Tenía un aspecto realmente divertido.
Zack no pudo evitar reírse.
-¿De qué te ríes? – Escupió Bill.
-De nada, de nada… – Y le dio un beso en la boca.
-Le mandaré un mensaje…Para que deje de buscarme. Mira que taparme con una sábana… Qué humillación… – Bill sacó su móvil del bolsillo de su sudadera mientras que Zack se volvía a reír.
Mientras Bill escribía observó que en el estudio había un ordenador, y Zack se dirigió hacia él.
-A ver si se puede poner música. – Dijo.
-…No creo. Pedirán contraseña. – Se encogió de hombros Bill, que le había mirado una milésima para volver a ponerse a escribir.
Pero no fue el caso. El ordenador se inició sin más.
-Muajaja… -Rió Zack. – Sí se puede. A ver, ¿qué ponemos?
-Lo que sea, pero Marilyn Manson, no.
-¿Y tú cómo sabes que me gusta Marilyn Manson? – Preguntó Zack mirando hacia atrás. Bill puso los ojos en blanco.
-¿Por que siempre le tienes de melodía en el móvil?
Zack alzó una ceja.
-Nunca me han llamado mientras estaba contigo, que yo recuerde. – Y Zack entró en una web que era como una radio personificada on-line en la que él tenía una cuenta.
-… – »Oops, me ha pillado» pensó Bill. Recordó aquellos días en los que solía ‘espiar’ a Zack y suspirar por él por las esquinas. Pero trató de escurrir el bulto. – …Pues eso mismo, que TÚ recuerdes. – Volvió a guardar su móvil.

Zack, después de pulsar ‘reproducción automática’, volvió al sofá con la frente arrugada, sin tragárselo.
-Creo que hace mucho que tú y yo no jugamos a lo de los Trapos Sucios. – Dejó caer Zack, mientras se sentaba.

Bill torció la boca. Le gustaba ese juego a medias. Por un lado, podía enterarse de cosas de Zack que de normal uno no suele soltar tan a la ligera.
Pero por otro, le incomodaba que él pudiera hacerle alguna pregunta ‘comprometida’.
Aún así, y tras sopesarlo unos segundos, aceptó volver a ‘jugar’ tras acabarse de un sorbo su café.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.

por Earisu

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!