
«Nadie me conoce» Fic de Earisu
Capítulo 14
En la lista musical de Zack, Marilyn Manson se colaba más de una vez… Pero también tenía canciones de grupos como Placebo o 30 Seconds To Mars…Así que era más o menos soportable.
-¿Por qué sabes cosas de mi que yo nunca te he contado? – Fue la primera pregunta de Zack, sin paños calientes.
-…Aaaah – Suspiró Bill. – …Está bien…Confesaré…Antes de que nos conociéramos oficialmente…Yo… Pues ya me había fijado en ti…Y…Te había observado de lejos, por eso pues escuché alguna conversación, y me enteré de cosas como tu nombre… O lo que fuera.
Zack sonrió: No podía evitar sentirse un poco halagado, claro.
-¡Acabáramos! – Exclamó, al enterarse al fin.
-…Ya te puedes reír de mi si quieres…
-¿Por qué iba a hacerlo…?
-…No sé. – Se encogió de hombros el chico.
Zack acarició su espalda y besó su nariz.
-Venga, te toca. – Zack se deshizo de su vaso, también vacío ya.
-…Uuum… – Bill se lo pensó un rato. – ¿Alguna vez… Has…Estado con una chica?
-Ejem…- Zack carraspeó falsamente mientras se reía. – …Sí…Con un par…Cuando tenía tu edad…
-Ah, ¿sí?…
-…Sí…
-…Pero ¿te…gustan?
-Eso ya es otra pregunta, señor Kaulitz.
Bill se cruzó de brazos, refunfuñando, por que se había quedado con la intriga.
-…¿Has salido del armario? – Fue la pregunta de Zack.
-¿Qué? – Bill no se esperaba esa cuestión y abrió mucho los ojos.
-…Sí…Verás, es que…Tengo una teoría. – El mayor de los dos se hizo el interesante alzando un dedo.
-¿Una teoría?
-Sí…Una teoría de por qué estuviste mal hace unos días…Aunque bueno, cuando te conocí ya lo ibas arrastrando en realidad…Como nunca has querido contármelo, he tenido que forjarme mis propias hipótesis…
Kaulitz esbozó una sonrisa triste, pero sintió curiosidad.
-¿Y qué teoría es esa?
-Mi teoría es… O que saliste del armario y que tu familia o quien sea no se lo tomó bien, no te comprenden y eso te duele…O…Que sabes que si salieras del armario no te entenderían (tu familia o el público, no sé)… Y lo que te fastidia es tener que esconderte… Y por eso me dijiste que había cosas en tu vida que no te gustaban, pero que no está en tu mano cambiarlas.
Bill negó con la cabeza y después agachó la mirada.
-No, no es nada de eso…
Hubo un silencio. Bill jugueteó con la cucharilla de plástico.
-Bien, pues sigo sin tener ni idea. – Suspiró Zack, pero con su tono de voz dejó caer que no iba a forzarle a que se lo contara.
-No creo que a mi familia le importara…Ni a mi madre ni a Gordon…Y Tom…Yo creo que hasta se reiría y diría algo como »Pues mejor. A más nenas toco yo» – Zack sonrió. – …Aunque no…No lo saben… – Kaulitz se acordó del último encontronazo que tuvo con su hermano y el corazón le dio un latigazo que le dolió de veras. – …Lo del público…Eso ya es otra historia…Supongo… – Bill chupó la ya prácticamente impoluta cuchara.
»Es una bonita mentira…Pero es tan perfecta esta noche…»
A Beautiful Lie de 30 Seconds to Mars sonaba en ese momento.
-…Entonces…¿Te gustan las mujeres? – Bill, retomando su pregunta anterior.
-…No me desagradan. Pero…Siempre me han atraído más los hombres… ¿Alguna vez has hecho algo de lo que ahora te arrepientes?…
-…Sí…Muchas cosas… – Asintió Bill, pensando »ni te imaginas cuántas». – Pero no te las voy a contar. – Bill soltó una risita nerviosa.
-¿Por qué?
-Por que…No.
-Buena razón, sí.
-…No me comprenderías. – Susurró Bill.
Zack abrió los ojos desorbitadamente.
-¿Has matado a alguien? – Preguntó más que nada para disipar la tensión que se había creado.
-Dios, Zack, ¡NO! – Kaulitz se rió esta vez de verdad.
-Entonces no entiendo tanto escándalo. – Bill agachó la cabeza. – ¿Matarías a alguien? – Zack sabía que no iba a sacar en claro nada más y que le estaba incomodando. Así que cambió de tema.
-¡TAMPOCO! – Bill abriendo mucho la boca y ahora dando un empujón a Zack. – ¿Y tú?
-… – Zack se lo planteó por unos instantes. – Si hicieran daño a alguien a quien quiero, sí.
Bill se tumbó de modo que su cabeza quedó sobre las piernas de Zack. Éste dibujo los contornos de su rostro con la yema de sus dedos.
-…Mmmm… – Bill cerró los ojos ante la reconfortante sensación.
-¿Has dicho alguna mentira en las últimas veinticuatro horas?
-A Saki, le he dicho que ya estaba camino del hotel…No me servirá de mucho; Lo comprobará, pero al menos he ganado tiempo… ¿Crees en el amor para toda la vida?
-…Um…Creo que todo el mundo tiene un alma gemela. Lo que pasa, es que no siempre se encuentra y se acaba con alguien sin más, por eso la mayoría de las veces no sale bien…Pero si tienes suerte y das con la tuya…Seguro que es para siempre. Sin duda. ¿Y tú?
Bill no lo sabía. De lo que sí estaba seguro era de que, si ahora de repente Zack le faltara, él perdería la razón. El simple hecho de sólo planteárselo, le parecía tan espeluznante que podría gritar para que que ni siquiera la idea se le plantara en la cabeza.
Era agobiante…Angustioso…
Kaulitz se levantó, quedándose de rodillas sobre el sofá y le besó lentamente como única respuesta. Zack le respondió de inmediato.
Se abrazaron y tan cerca como estaban se miraron a los ojos. Los de Bill estaban algo húmedos. Acarició una mejilla de Zack. No quería separarse de él jamás. Quería estar con él hasta el último de sus días. No se imaginaba ya de otra manera.
En ese momento, comenzó otra canción.
»El mar se está evaporando…Aunque no nos coge por sorpresa.
Estas nubes que estamos viendo, son explosiones en el cielo.
Como si estuviera escrito, pero no pudiéramos leer entre líneas…»
Zack también se puso de rodillas y volvieron a hacer que sus lenguas, que ya se habían echado bastante de menos, pudieran regresar a el lugar donde en verdad pertenecían.
Zack agarraba de la cara a Bill, y éste le rodeaba con sus brazos, con sus manos apretadas contra su espalda.
Kaulitz empezó a sentir de nuevo esa poderosa y abrumadora sensación que hacía que le temblaran las piernas…Deseo.
Descubrió no obstante que esta vez era diferente… Quizá había creído que la segunda vez sería menos extrema, menos radical… Pero todo lo contrario…Ahora que sabía que con Zack era diferente… El proceso no era sólo más rápido…También más directo…Bill quería todo lo que Zack tuviera para darle. No lo quería: Lo ansiaba…Lo necesitaba como la tierra necesita el agua… Quizá eso mismo fueran los dos. Tierra y agua.
Durante un sólo segundo, Bill se regañó a si mismo. Ya se lo había temido. Era cierto: Es tan fácil acostumbrarse a algo así…
Kaulitz le miró, casi comiéndoselo con los ojos, pero a la vez, con ese miedo que le producía el desearle así…El amarle así…
»Psst…
Está bien…
Seca tus ojos…Seca tus ojos.
Mi alma gemela, seca tus ojos.
Seca tus ojos…
Por que las almas gemelas nunca mueren…»
Zack arqueó las cejas, sorprendido por algo. Cogió de la barbilla a Bill y la acarició con su pulgar.
-¿Has oído?…
-…¿Qué?
-La canción que está sonando… – Y Zack señaló al aire. Se había quedado helado al oír la letra de fondo justo en ese momento y después de la conversación que habían tenido.
Bill escuchó un poco como pudo. Los dos estaban muy agitados.
»Esta visión de un mundo unitario
nos pone en el compromiso de…»
Pero no era un fragmento especialmente sencillo, y Bill no lo entendía demasiado bien.
-…No hablo mucho inglés. – Bill había escuchado esa canción antes, le gustaba Placebo, pero nunca había reparado en la letra tampoco por eso mismo…
Zack acarició ahora con la yema de su pulgar los labios de él.
-¿Qué dice? – Consiguió articular Bill, aunque estaba derritiéndose por completo.
-…Bueno, algún día te lo explicaré…
Kaulitz le lanzó una intensa mirada.
Sus bocas se buscaron con anhelo mientras los dos suspiraban escandalosamente.
Bill notó como el sexo de Zack se endurecía cada vez más contra su muslo. El descubrimiento no hizo más que empeorar su propia situación.
Gimió mientras echaba para atrás la cabeza y Zack lamía el hueco entre su nuez y su clavícula…Después la misma nuez y la parte de abajo de su barbilla.
-…Zack… – El aludido pudo volver a saborear el piercing que tan bien sabía utilizar Bill. – ¿Y si…Entra…Alguien? – Preguntó a trompicones.
Entonces, Zack volvió a alcanzar la sábana con una sonrisa traviesa. Acto seguido tumbó a Bill con su propio peso de modo que Zack quedó encima suyo y tapó sus cuerpos rápidamente de pies a cabeza. A Bill le dio un ataque de risa ante la ‘solución’.
Pero se le pasaría enseguida. Zack volvió a besarle y tras eso y una mirada cómplice, éste empezó a desabrochar el pantalón de Bill. Kaulitz tuvo la impresión de que su corazón se paró unos segundos, para después latir de nuevo con el doble de fuerza. Suspiró y esta vez él no se quedaría quieto e imitaría su movimiento, excitado.
Cuando los dos estuvieron ‘libres’ de cintura para abajo, Zack descendió, haciendo que sus caderas se besaran. Pronto comenzó a seguir un ritmo de modo que ambos sexos colisionaban restregándose entre ellos deliciosamente.
Bill pensó seriamente que iba a convertirse en líquido e iba a traspasar el sofá quemándolo, como si fuera un montón de ácido corrosivo.
El ritmo era lento pero certero…Ambos dejaban escapar de cuando en cuando algún gemido. Zack rodeó la cabeza de Bill con sus brazos, de modo que así quedaban muy cerca y cara a cara, mirándose a los ojos. Era un gesto romántico y protector.
Cuando el movimiento comenzó a hacerse más rápido, Zack tuvo que romper el contacto visual y echó la cara a un lado. Bill también, de modo que su mejilla quedó pegada a la mejilla de él. Kaulitz tenía la boca entreabierta y respiraba por ella, no por la nariz, rápida y audiblemente.
La de Zack también estaba revuelta, pero él era más silencioso, no obstante.
Llegó un momento en el que Bill notó que estaba muy cerca…Que iba a llegar al orgasmo pronto… Tenía esa desesperante sensación de que lo tenía ahí…Pero no llegaba a producirse.
En un acto reflejo más que premeditado, elevó sus caderas, colaborando con el vaivén de Zack. A ambos se les fue un fuerte gemido.
A pesar de todo, Bill seguía en la misma situación, así que, mordiendo sus labios, volvió a repetir la operación exasperado…Así, tímidamente al principio, él se fue uniendo también a el movimiento.
Ésto volvió la experiencia mucho más intensa y estimulante…Mucho más placentera.
Sin embargo, después de unos segundos, Zack, viendo que los dos estaban ya arañando las paredes decidió que no iba a alargarlo más…
Zack miró de nuevo a Bill, los dos tragaron saliva…Después, Zack descendió uno de sus brazos, el derecho, poniéndolo entre medias de los dos. Kaulitz le observó expectante.
Lo que hizo Zack fue agarrar con su mano ambos sexos, juntándolos ahora totalmente, alineándolos.
Kaulitz abrió mucho los ojos mientras siseaba con la lengua contra sus dientes.
Sólo hicieron falta unas pocas sacudidas más, y un último golpe de cadera de Bill para que los dos llegaran a el clímax prácticamente a la vez…La diferencia podía medirse en milésimas de segundo.
Zack se desplomó sobre Bill, rendido…Al hacerlo, parte de la sábana hizo cosquillas a Bill en la frente; La apartó de un manotazo que logró apañar tras sacar fuerzas de flaqueza.
Sus cuerpos, ahora calientes bajo la ropa que no se habían quitado, se hinchaban y vaciaban con rapidez mientras recuperaban el aliento.
Zack tenía la cabeza reposando sobre el pecho de Bill, y éste comenzó a hacer que los cabellos de él se perdieran entre sus dedos una y otra vez. De cuando en cuando se inclinaba para darle un beso en la cabeza también.
Cuando Zack se hubo recuperado, apoyó sus dos manos en el sofá sosteniéndose , mirando de nuevo a Bill. Éste le apartó algún mechón de pelo rebelde de sus ojos y ambos se sonrieron agotados.
Se colocaron bien la ropa, se desprendieron de la sábana y se sentaron de nuevo.
Bill se abrazó otra vez a él en esa misma postura. Zack le confortó acariciando su espalda por encima de la sudadera y besando su cabeza, aspirando de cuando en cuando contra su pelo, que olía a alguna clase de crema hidratante.
Sus miradas se volvieron a encontrar…Los ojos de Bill brillaban, posiblemente debido a sus ya comunes mezclas de contradictorias emociones.
Se dieron un beso corto en los labios.
»Psst…
Está bien…
Seca tus ojos…
Mi alma gemela, seca tus ojos…
Por que las almas gemelas no morimos.»
Continúa…
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