Nadie me conoce 19

Nadie me conoce 19

«Nadie me conoce» Fic de Earisu

Capítulo 19

Unas horas después, Zack dormía a su lado. Bill oía su respiración relajada en la oscuridad. Y a pesar de que él también estaba cansado, todavía no había conseguido pegar ojo.
Se dio la vuelta quedando echado de lado, se tapó bien con su edredón y miró en dirección a su mesita de noche, donde aparte de la silueta de la rosa nada más podía distinguirse, aparte de los números rojos de el despertador digital.
Las 2:45 de la noche…
Kaulitz se quedó observando el reloj, parpadeando lentamente. Los minutos empezaron a pasar… Primero uno, después otro…
Así un buen rato.
Kaulitz había seguido pensando en lo que había ocurrido antes. En lo que Zack le había hecho, y en la reacción que él había tenido como respuesta. Quizá era la razón por la que estaba desvelado…
Un minuto más…
De repente, la luz roja de la pantalla del despertador empezó a resultarle hipnótica…Sus párpados a parecerle más pesados…Los cerró. Cuando volvió a abrirlos habían pasado dos minutos más.
Los cerró de nuevo. Repitió esta misma operación unas cuantas veces.
Hasta que sin ser ya consciente de cuándo ocurriera, se quedó definitivamente dormido.

&

Bill acaba de darse una ducha de agua muy caliente.
Sale de la bañera y busca a tientas su albornoz. El cuarto de baño lleno de vaho, de vapor… De nubes que le dificultan la visión.
Un pensamiento muy, muy lejano consigue hacer eco en la escena…
»Estoy soñando.
Ninguna persona aguantaría tales temperaturas y tal humedad en la realidad sin acabar perdiendo el conocimiento y desplomándose en el suelo.»

Bill, con el pelo y la piel totalmente empapados, consigue dar con el blanco albornoz y se lo pone.
Se sitúa frente al lavabo. Sobre éste hay un gran espejo rectangular que está empañado.
Bill pasa una mano sobre la superficie; Lo suficiente para poder verse la cara, coger el peine y cepillar su pelo.
Pero cuando lo hace descubre que no está solo en el cuarto de baño.
Entre las nubes de vapor ha aparecido Zack, que está detrás suyo.
Zack está desnudo, como él lo había estado antes. Su piel mucho más morena que la suya, su torso cubierto de sudor…
Su pelo también está mojado, la cruz que cuelga de su cuello más brillante que nunca…Su rostro serio…
Agarra a Bill de la cintura desde atrás. Sus miradas se encuentran por medio del espejo. Bill ve algo raro en la de Zack, pero está demasiado acalorado, no puede pensar con claridad. Lo atribuye a eso.

Entonces Zack comienza a besar a Bill en el cuello. Bill cierra los ojos y se deja caer en sus brazos. Comienza a sentir su lengua y sus manos deshaciendo el lazo del albornoz.
Kaulitz gime; Su excitación se ha apoderado rápido de él, como el vapor a esa habitación.
En su sueño, Bill, sin un resquicio de duda, restriega su trasero contra el cuerpo desnudo de Zack, contra lo que nota que es ya una enorme erección.

-…Billy…Billy…

Entonces Bill abre los ojos y se queda paralizado. Por que…
Zack nunca le llama así.
Sólo hay una persona que le llama »Billy».
Se fija en el espejo, pero éste vuelve a estar cubierto de vaho.
Entonces ladea la cabeza para mirar a su espalda.
Sigue siendo Zack, no obstante.
Zack busca sus labios y los dos se funden en un apasionado beso.
Un beso que consigue que Bill se olvide de otra observación…
»Ese Zack…No tiene los ojos verdes.»…

Cuando el beso se corta, Zack le quita por completo el albornoz, y lo tira al suelo.
-Abre las piernas.
Bill vuelve a mirar al frente y obedece.
Siente las manos de Zack correr por la cara interna de sus muslos, de rodillas a prácticamente sus ingles.
-…Sí… – Suspira Bill en un tono bajo y suplicante.
Entonces vuelve a notar sus manos en su cintura…Y Bill sabe lo que tiene que hacer: Apoya las suyas propias en los bordes del lavabo y se agacha.

En cuestión de segundos, Zack le penetra de golpe y con fuerza.
Todo el cuerpo de Bill es sacudido por la energía empleada. Incluso sus manos se escurren del lavabo y está a punto de soltarse. Pero se agarra con más fuerza, muerde sus labios y se mantiene en su lugar.
Zack comienza a embestirle siguiendo un ritmo feroz , constante y rápido desde el principio.
Bill siente su miembro entrar y salir de su cuerpo, su poder, sus manos agarrándole las caderas, gotas de agua (o de sudor) suyas (o de él) cayendo por su espalda, y después recorrerle la clavícula y caer al lavabo.
Kaulitz comienza a gemir como no lo ha hecho en la vida. Sin ningún tipo de represión… No se contiene ni un instante…Gime escandalosamente, las venas de su cuello hinchándose…Su piel enrojecida…
Gime a causa del intenso placer que asesta a su cuerpo auténticos latigazos… Verdaderas descargas eléctricas recorriéndole de la cabeza a los dedos de sus pies.
-…Zack…Nopares…¡Sigue!…Nopares… – Cuando Bill conseguía articular palabra, le salía atropellada y casi afónica por que a la vez que hablaba, cogía o expulsaba aire…

Zack siguió, con los cuerpos escurriéndose por el vapor de agua y sudor , y Bill jadeando eróticamente…Volviéndose loco cada vez que Zack alcanzaba su próstata.
Así se mantuvo unos minutos…
Hasta que Bill sintió el estallido de Zack…Seguido de humedad bajando por su muslo. Se lamió los labios, disfrutando de la sensación. No podía describirse con palabras. La cosa es que podía sentirle. Le había sentido en su interior…Y ahora, ahora que ya no estaba, todavía le sentía. Sentía su calor dentro de él y también correrle ahora hasta la mitad de su pierna.

En ese momento, Bill deseó decirle cuánto le quería…
Pero lo que pasó a continuación se lo impediría…
Zack llevó su mano a su sexo y bastarían dos simples movimientos para que él también explotara.
Gritó mientras su cuerpo se vaciaba y cuando lo hubo hecho, agachó la cabeza más aún… Lágrimas , sudor o las dos cosas perdiéndose en el sumidero.

Y entonces oyó su risa. Una risa que le dio escalofríos.
Miró hacia el espejo empañado, sacó fuerzas de flaqueza para volver a pasar la mano y limpiarlo, para poder ver su reflejo.
El corazón se le encogió dolorosamente mientras sofocaba un grito cuando vio que no era Zack el que estaba tras él.
»Nunca lo había sido.»
Era David…Que se reía de un modo algo macabro.
-¿Lo ves, Billy?…Eres una putita…No…Peor que una puta. Por que lo has disfrutado, ¿verdad?

Bill quería gritarle. Pero no podía.
-Repítelo, Billy…¿Qué es lo que eres?…
Silencio.
-…¿Qué es lo que eres?
Bill estaba seguro de que iba a desmayarse…Ahora había incluso más vapor…
-Bien…Lo haré yo…Eres…

David se acercó a la oreja de Bill y le gritó con todas sus fuerzas…

&

»¡¡¡UNA PUTA!!!»

Bill ya tenía los ojos abiertos. El grito lo oyó ya despierto. Lo oyó tan nítidamente dentro de sus oídos que dio un salto en la cama, con la sangre helándosele en las venas…
Era tan real que por un instante tuvo la certeza de que David había regresado y que estaba en la habitación. Que le había visto en la cama con Zack y que le había chillado de verdad.
Sin embargo, cuando sus ojos se adaptaron a la oscuridad, se dio cuenta de que no. Zack y él seguían estando solos…

Zack, quizá por el movimiento a su lado, murmuró algo incomprensible para Bill entre sueños, se dio la vuelta y siguió durmiendo.
Kaulitz se fijó en el despertador de nuevo.
3:50.
Tuvo que levantarse. Le temblaban las manos y las piernas y estaba sudando.
Se metió en el cuarto de baño contiguo. Encendió la luz, cerró la puerta y se sentó en el inodoro, que tenía la tapa bajada.
Entonces se cubrió media cara (nariz y boca) con las dos manos, y empezó a llorar todo lo silenciosamente que le fue posible.

No es que nunca hubiera tenido pesadillas con Jost. De hecho, había tenido muchas. Casi cada noche… Tantas que acabó acostumbrándose un poco incluso a ellas.
Pero desde que empezara su relación con Zack, habían remitido hasta casi llegado a desaparecer del todo salvo alguna excepción.
Pero esa…Esa había sido con diferencia la más vívida y una de las más horribles que fuera capaz de recordar.
Sollozaba con pena contra las palmas de sus manos…Sus lágrimas grandes y redondas perdiéndose al tocar la yema de sus dedos…
-…¿Por qué?…Vete…Vete de mi cabeza… – Imploró a el cuarto de baño vacío.

Entonces alzó las piernas, apoyando los pies en la tapa, y se abrazó a sus rodillas, escondiendo su cara entre ellas para seguir llorando en soledad.

Continúa…

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por Earisu

Escritora del Fandom

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