
«Nadie me conoce» Fic de Earisu
Capítulo 22
Bill se dedicaba a atrincherar su ropa en sus maletas, por que al día siguiente cogerían un avión para irse a otra ciudad.
Era ya bastante tarde, pero como de todos modos no podía dormir, decidió aprovechar para quitarse eso de en medio.
Cuando llamaron a la puerta, fue a abrir con una cazadora en las manos.
Abrió y se encontró con un extremadamente serio Zack.
-…Hola… – Saludó Bill y dejó que pasara. Su voz se había empezado a asentar. Zack entró mientras que Kaulitz cerraba la puerta. – Perdón por el desorden…- Bill le adelantó corriendo. Tanto su cama como los sofás estaban llenos de ropa. Quitó alguna de en medio a marchas forzadas. – …Es que…
-Da igual. – Le cortó seco. – No me voy a quedar mucho rato.
-…Ah. – Bill se abrazó a unos pantalones que acababa de recoger. No había que ser muy observador para darse cuenta de que Zack estaba tirante con él. No le dio tiempo a preguntarse la razón, por que Zack empezó a hablar antes.
-…Bill, seré claro, por que quiero terminar rápido con esto. Sé que me has engañado. Y no pierdas tiempo negándomelo o haciéndote el sorprendido, por que lo he visto con estos dos que tengo aquí. – Refiriéndose a sus ojos.
-…¿A qué te…?… – Consiguió articular Bill. No estaba acostumbrado a que su chico le hablara de esa manera y se asustó de inmediato. La sola idea de que Zack alguna vez se enfadara con él y le dejara le aterrorizaba. Prefería un millón de veces pensar en el día en que se moriría y en la forma, que en el día en el que Zack ya no quisiera más estar con él.
-Esta tarde, en el cuarto de baño. Te vi, Bill. Te vi chupándosela a un tío. Te repito que no pierdas el tiempo haciéndote el ‘nuevo’, ni me pongas esa cara, por que me revienta encima.
A Bill la habitación empezó a darle vueltas. Tuvo que sentarse en la cama.
No…
Ésto no estaba pasándole a él. Estaba teniendo una pesadilla. Otra más. Eso es.
No podía estar pasándole.
No, no, no… Zack no podía haberle visto así con David. Por favor, dios, no…
Dos gotas de agua provenientes de sus pupilas cayeron sobre sus piernas.
Se atrevió a alzar la vista para mirar a Zack. Quizá para cerciorarse de que esto era real.
Y para su desgracia, comprobó que así era. No se había convertido en David como en sus últimos sueños. Era aún peor. Ahí estaba Zack, acribillándole con la mirada y con el rostro endurecido, cruzado de brazos.
Ahora había soltado una risita carente de humor, alucinada.
Bill reconoció ese gesto.
Zack había visto sus lágrimas…Y no se las creía.
»No me jodas»… Había entendido con ese resoplo sin palabras.
Sin embargo, hizo un intento de defenderse. Estúpido. Pero su lucidez en ese momento no daba para mucho más…
-…Zack…- Soltó mientras un río surcaba sus mejillas. – No es lo que…
Zack repitió el gesto anterior.
-…¿No es lo que parece? ¿Eso me vas a decir? ¡Vamos, Bill!…No me jodas.
Más lágrimas por parte de Bill, que ahora tenía un nudo en su estómago, y en su garganta.
-Yo sólo…He venido a avisarte. La única razón por la que estoy aquí y no he cogido ya las maletas es por que no puedo dejar mi trabajo así como así. No puedo permitírmelo, qué le vamos a hacer. Tengo que tragar, apechugar y aguantar aquí hasta que encuentre otro trabajo. No sé el tiempo que tardaré…Si una semana o un mes. Pero el tiempo que me quede, Bill, te lo advierto: Ni se te ocurra acercarte a mi. No quiero que me llames, no quiero que me hables, ni quiero tenerte cerca…Es que no te quiero ni ver de lejos tampoco. Es más…Si un día ves cómo me caigo por unas escaleras y me abro la cabeza, no quiero ni que vengas a ayudarme, así fueras el único que me pudiera salvar la vida…¿Me has oído?…Por que para mi, estás muerto. Para mi, te moriste esta tarde.
-…Zack… – El tono de voz era suplicante. Su visión estaba nublada por incesantes gotas de agua naciendo de sus ojos.
-…¿Qué, Bill?, ¿qué?…
-…Zack, yo te quiero… – Ni él mismo sabía de dónde estaba sacando las fuerzas para conseguir decir algo.
-No, Bill. Tú no me quieres. Cuando yo quiero a alguien, ni se me ocurre engañarle como me has engañado tú a mi. Al menos es el concepto de amor que yo tengo… Llámame tradicional si quieres. – Las palabras de Zack estaban cargadas de ironía.
-…Snif…Zack…
-…Ya te he dicho lo que quiero. Espero no tener que repetírtelo… Déjame en paz, Bill. Ya me has hecho suficiente daño.
Con ésto, Zack se giró y se dirigió hacia la puerta, dejando a Bill atrás, con su mueca de dolor silenciosa mientras seguía mojando su cara y sus pantalones de lágrimas.
En el último momento, Zack pensó algo más y volvió a dirigirse a Bill, pero desde la puerta.
-…¿Sabes qué es lo que más me jode? – Le preguntó.
-…Snif…Snif…
-…Que no me equivoqué el primer puto día que te vi.
Bill lo recordó. Recordó que le había confesado en su cara que le parecía un »Niñato».
Sintió otro latigazo en su pecho.
-…No me equivoqué…Y tú aún así te quedaste conmigo. Me hiciste creer que valías mucho, que merecías la pena…Y no vales una mierda.
A Bill le dolería menos que alguien estuviera ahí dedicándose a clavarle agujas bajo las uñas. Es más… Lo que David le hacía eran cosquillas comparado con tener que estar oyendo esas palabras de boca del que era su único amor.
-…Pero no me jode por el hecho de que no me equivoqué y ahora me veo mal. Me jode por que ojalá me hubiera equivocado en ese sentido. Por que ojalá que el Bill del que yo me enamoré existiera de verdad. Aunque no estuviera ni conmigo. Que simplemente yo supiera que existe alguien así en el mundo. Sólo eso, ya sería esperanzador. Pero no…
Zack agarró el pomo, abrió la puerta y se fue con un simple ‘adiós’…
En cuanto hubo cerrado Bill se acostó en la cama, explotando en un ruidoso llanto y abrazándose a sus rodillas.
&
Otra noche que no iba a pegar ojo. Llevaba horas en esa misma posición, con las lágrimas ya frías en su rostro por que, de nuevo, se había quedado sin fuerzas para seguir produciendo otras nuevas.
Pero en esa cama seguía, inmóvil, casi inerte. Repasando una y otra vez cada momento que había vivido con Zack. Hasta el minuto más insignificante le hacía estremecerse.
…Y cada beso…Cada caricia…
Recayó en que ya nunca verían un amanecer juntos.
Ni comerían algodón de azúcar.
Ni bailarían una canción.
Una canción…
»-¿Has oído?…
-…¿Qué?
-La canción que está sonando… – Zack señaló al aire… (…)
-…No hablo mucho inglés… – (…)
Zack acarició ahora con la yema de su pulgar los labios de él.
-¿Qué dice? – Consiguió articular Bill, aunque estaba derritiéndose por completo.
-…Bueno, algún día te lo explicaré…»
Tampoco le explicaría jamás qué decía esa letra y por qué le había parecido especial.
&
No era el único que esa noche no estaba durmiendo.
Zack no se había ni llegado a meter en la cama siquiera.
En cuanto había entrado a su habitación, horas antes, al cerrar la puerta, arrastró su espalda por la madera y acabó flexionando las piernas y sentándose en el suelo, contra ella.
Seguía así, abrazado a sus rodillas todavía.
Él también había estado llorando…Y ahora reflexionaba con los ojos hinchados y rojos.
Le odiaba. Odiaba a Bill.
Le odiaba por que a pesar de lo que acababa de hacerle… A pesar de su traición… No podía dejar de quererle.
No había pasado ni un día prácticamente…Y ya le estaba echando de menos.
Era posible que así fuera el resto de su vida.
Pero trató de concienciarse en la teoría que él mismo había explicado a Bill.
No echaba de menos a Bill. Echaba de menos a el que él creía que era Bill. Pero Kaulitz le había demostrado que todo eso era mentira, una farsa.
El Bill que él amaba no hubiera sido capaz de hacerle algo así. No es que fuera perfecto, por supuesto, tenía defectos, como todo el mundo. Pero no le hubiera traicionado en un sucio cuarto de baño, comiéndole la polla a Dios supiera quién.
Eso no…
Era demasiado. Era algo que él no podría perdonar jamás.
En un momento de masoquismo total, Bill decidió que necesitaba saber qué significaba esa canción.
Así que se levantó, buscó su portátil entre el desorden, regresó a la cama , lo encendió, abrió el buscador, tecleó »Sleeping With Ghosts, Placebo» y comenzó a buscar una traducción por internet.
La encontró tras merodear por unos cuantos foros de fans. Empezó a leerla, aunque quizá fuera más correcto decir ‘devorarla’…
Como era de esperar, ahora esa simple canción era hiriente hasta decir ‘basta’. Aún así, la leyó una y otra vez, hasta aprendérsela de memoria.
La sal de sus lágrimas le escocía en sus ya maltrechos ojos cuando, tras tenerla en mente, la buscó en YouTube para oírla.
Las primeras notas irrumpieron en la estancia y removieron las trizas de su corazón.
»El mar se está evaporando…Aunque no nos coge por sorpresa.
Estas nubes que estamos viendo, son explosiones en el cielo.
Como si ya estuviera escrito, pero no pudiéramos leer entre líneas…»
Boca abajo en su cama, se agarró a la almohada y ocultó su rostro en ella.
»Psst…
Está bien…
Seca tus ojos…Seca tus ojos.
Mi alma gemela, seca tus ojos.
Seca tus ojos…
Por que las almas gemelas nunca mueren…»
&
Zack, por fin, se había levantado y ahora estaba preparándose para acostarse.
Se acomodó y quedó mirando al techo.
Otra vez, recuerdos.
Joder, ¿por qué no podía cortarlos?…No quería seguir pensando… Quería dejar de meter el dedo en la yaga. De recrearse en su propia desgracia.
Y era imposible.
La manera que arrugaba su frente cuando le hacía rabiar…O cada vez que sus mejillas se ruborizaban.
…Le atormentaban ahora…
Y todas esas veces en las que le parecía tan…Vulnerable.
Bill echado en una cama de hotel, ausente, sólo con un albornoz puesto.
Un vaso de whisky vacío en la mesilla…
Aunque él no bebía.
Recuerda que aquel día pensó que debía haber estado con alguien…
Quizá…
»Quizá ya me engañabas entonces»
¿Cuánto tiempo?…
Sacudió su cabeza.
Prefería no saberlo… Ya tenía bastante con lo que tenía.
&
»Psst…
Está bien…
Seca tus ojos…
Mi alma gemela, seca tus ojos…
Por que las almas gemelas no morimos.»
La canción acababa y para lo único que se movía Bill era para ponerla de nuevo.
Una vez detrás de otra.
La sábana de su almohada ya estaba mojada por ambas caras. Ahora estaba apoyado en sus antebrazos.
Era una bonita canción.
Pero era mentira.
Por que él se sentía muerto.
»…Soulmates never die…
…Soulmates never die…
…Soulmates never die…»
Peor…
Al fin y al cabo…
Los muertos ni sienten ni padecen…
Continúa…
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