Nadie me conoce 23

«Nadie me conoce» Fic de Earisu

Capítulo 23

La puerta no estaba cerrada con llave, así que tras un par de minutos llamando sin obtener respuesta, Tom decidió entrar.
Se encontró con Bill echado de lado en la cama, dándole la espalda, totalmente vestido con la misma ropa del día anterior…Hasta con los zapatos puestos.
Ropa esturreada por toda la habitación, cuando ya debía de estar en sus correspondientes maletas, y el portátil encendido a los pies de la cama de matrimonio.
-…¿Bill? ¿Pero todavía estás así?… ¿Sabes qué horas son? – Soltó el de las rastas, sorprendido, mientras daba una patada a unas botas que estaban en medio.
Su hermano no le contestó, ni se inmutó siquiera.
A Tom se le aceleró el pulso de un modo enfermizo. Empezó a asustarse mucho.
Era casi normal que su hermano (también le pasaba a él) no respondiera a la puerta cuando llamaban por las mañanas. Los dos eran dormilones. De los que apuraban hasta el último segundo en la cama…
Pero que a esas alturas Bill no se hubiera empezado a quejar o a tirarle la almohada, ya era sospechoso.

-¿…Bill? – Tom rodeó la cama para tenerle cara a cara. Las manos le empezaron a temblar y el corazón a latir dolorosamente cuando descubrió que su hermano tenía los ojos abiertos…
Entonces, ¿por qué no le respondía?…Se fijó un poco y ahogó el impulso de pegar un grito.
Bill estaba pálido, muy pálido…Y no parecía parpadear, ni respirar.
Por una milésima de segundo tuvo la certeza de que a su hermano le había dado algo esa noche y lo que estaba contemplando era su cadáver.
Se arrodilló teniendo de repente unas ganas irrefrenables de llorar y comenzó a dar empujoncitos a Bill con sus manos.
-…¡Bill!…¡Bill! Por tu madre que es la mía, ¡contéstame…Despierta…O haz algo!…¡Lo que sea…! ¿Qué te pasa, joder? ¡¿Bill?!

En cuanto le movió un poco, una lágrima escapó de un ojo de Bill, atravesando su nariz.
Tom se tranquilizó aunque fuera una milésima.
Por que estaba vivo. Su hermano no estaba ahí, pero en alguna parte estaba y vivo.
De momento era lo que importaba.
-…Bill, coño, que me estás asustando, ¡dime algo! ¡Mírame! – Aunque Tom estuviera justo en frente, no había señales de que Bill le viera.
Le zarandeó un poco agarrándose de su brazo.

Y entonces la boca de Bill se abrió.
-…Dé…ja…me. – Si Tom no le hubiera leído los labios, no le habría llegado a oír.

Hacía mucho que Tom no veía así a su hermano…En los últimos tiempos parecía haber salido de lo que fuera que le perturbaba desde hacía mucho y que él nunca llegó a descubrir. Tenía la teoría de que conocer a Zack había sido decisivo para él…Y que…

Entonces se le encendió la bombillita. Creyó intuir qué podía pasarle a su hermano.
-…Bill, dime qué te pasa… – Quiso cerciorarse primero.

Nada. Silencio.
-…¿Es por que te has peleado con tu…Novio? – A Tom se le hacía raro usar esa palabra todavía. Pero a las cosas, por su nombre.

En cuanto oyó eso, Bill empezó a llorar ruidosamente de nuevo contrayendo su cara de la agonía, por que ya hasta los pulmones los tenía resentidos cuando forzaba el cuerpo al llanto.
Obviamente, Tom se tomó eso como un sí.
Frotó el brazo de su hermano para confortarle, aunque se le empezaba a hinchar la vena del cuello.
-Bill…¿Qué te ha hecho?… Algo muy gordo ha tenido que ser para que estés así… Dime… Te ha hecho algo, ¿verdad?
-…Snif…No…Tom…Déja…me…Quiero… Estar…Solo.
-¿Cómo que no? – Tom se levantó. – Joder, Bill, por un momento he creído que eras un puto cadáver…Yo… – Tom resopló…Ahora estaba encendido… – …¡Joder! … No piensas contármelo, ¿verdad? ¿No me piensas contar lo que te ha hecho?
-…Snif…

Tom salió de la habitación con humos, dando un portazo.
Pero no estaba enfadado con su hermano. Estaba seguro de por qué estaba así, para él no tenía otra explicación. Y supo perfectamente qué era lo que iba a hacer ahora.

&

Zack hizo un último repaso mental y decidió que no se le olvidaba nada. Así que cerró la maleta, apagó la televisión e iba a coger su sudadera cuando llamaron a la puerta con escándalo.

Frunció el ceño y fue a abrir.
Antes de tener tiempo de asimilar la imagen de quién era, ya estaban abalanzándose encima de él.
Le empujaron llevándole dentro de la habitación de nuevo…
-…¡¡¡HIJO DE PUTA!!! – Tom dio un puñetazo a Zack en la cara con todo su coraje. El español casi pierde el equilibrio por que no se lo había visto venir.
Un reguero de sangre tiñó el suelo de mármol.
Zack tuvo tiempo de reaccionar y de agarrar a Tom, por que iba a pegarle otra vez.
-¡¿QUÉ LE HAS HECHO A MI HERMANO, EH, CABRÓN?! ¡¿QUÉ LE HAS HECHO?!…

Zack oyó perfectamente la voz de su madre en sus oídos, que siempre decía lo mismo cuando Zack llegaba a casa de pequeño, magullado por que se había peleado con alguien. Cuando era un crío, se pegaba mucho con otros niños…Aunque fueran mayores que él. Tenía un pronto realmente malo.
Cuando su madre le estaba curando la rodilla, o el labio partido…Siempre le decía… : »Hijo, es que tú eres de los que primero pegan y luego preguntan»
Luego ya con la madurez superó esa etapa…
Pero en ese momento se le vino a la cabeza y le habría hecho gracia si no fuera por que no estaba el horno para bollos.
-Tranquilízate, Tom…
A pesar de los intentos de Kaulitz, Zack le superaba en fuerza, así que no podía desprenderse de sus manos agarrándole. Se rindió.
El forcejeo terminó. Tom resoplaba intentando calmarse. Zack se llevó una mano a la cara. Su nariz le sangraba.
-¿Que me tranquilice? ¿Que me tranquilice? ¿Cómo coño quieres que me tranquilice? No sé qué coño le has hecho…Lo único que sé es que está hecho una mierda por tu puta culpa… Y nadie se la hace a mi hermano sin vérselas conmigo desp…
-Tom, yo no le he hecho nada a tu hermano, ¿vale? Así que déjalo.

Kaulitz escudriñó a Zack. Éste se toqueteaba dolorido la nariz. No estaba rota, pero poco había faltado. Ahora estaba centrado en cortar la hemorragia taponándola con sus dedos.
Y empezó a dudar. A sentirse confundido.
¿Le estaría diciendo la verdad?…
-…Mi hermano está muy mal, ¿sabes? Está hecho polvo. Y está así por ti. Lo sé… Joder, si está enamorado de ti hasta las… – Tom suspiró llevándose las manos a la cabeza.
-…Ya, claro… ¿Y tú eso cómo lo sabes…? – Era una pregunta retórica de cualquier modo. Zack ya sabía lo que había. Siguió tanteándose la zona afectada sin mirar al de las rastas ni esperar una respuesta.
-Pues por que le conozco…

Zack volvió a soltar otras de sus risas irónicas, carentes de humor.
-A lo mejor no le conoces tanto como crees. – No pudo evitar soltarlo.
-…Ah, ya, claro… Pero tú sí, ¿no? – A Tom, por supuesto, el comentario le ofendió.

Por primera vez, Zack dejó de centrarse en su herida y le miró a los ojos.
Los dos lo hicieron durante unos segundos.
Al final, Zack le respondió.

-…No. Yo tampoco. Él nunca me dejó. Nunca me dejó conocerle.

Se hizo el silencio.
Zack volvería a taponarse la nariz, y Tom terminó de perderse.
Se quedó mirando al infinito unos segundos, analizando esas palabras, y después, se fue de la habitación sin decir nada, arrastrando los pies, frustrado por que no entendía nada.
Zack le observó marcharse, después negó con la cabeza y se fue al lavabo para curarse.

Ojalá fuera tan sencillo como eso con otras heridas.

&

David entró a la habitación de Bill con el móvil en la oreja. Se aseguraba de que el grupo estuviera ya listo para ir al aeropuerto.
Se lo encontró del mismo modo que se lo había encontrado Tom antes.
No se había movido un átomo.
Por supuesto, Jost puso el grito en el cielo.
-¡¡¡Bill!!! ¿Pero qué haces acostado y con las maletas sin hacer? ¡¡Tenéis que estar abajo en cinco minutos!!

Bill giró la cara, saliendo de su ensimismamiento.
Se levantó.
Hizo una bola con la ropa que tenía más cerca…La metió en una maleta, y cuando la llenó de mala manera, aprovechando al mínimo el espacio, la cerró. La ropa que quedó fuera, quedó fuera.
Le daba igual. En realidad, ya todo le daba igual.
-Nada, estos niños, que me van a volver loco un día de éstos… – Le decía Jost a su interlocutor, fuera quien fuera, al otro lado de la línea.

David prosiguió con su conversación, mientras que Bill, a la hora acordada, ya estaba arrastrando la maleta tras ponerse unas enormes gafas de sol.
Jost le dejó el camino libre y Bill salió de la habitación para dirigirse al ascensor.
Aunque más bien parecía algún animal que sabía que iba al matadero.
Unos minutos después, mientras David cerraba la puerta de la habitación se encontró frente a frente con Tom.
-…David, ¿ya ha salido mi hermano?…
-Sí, he conseguido que se levantara. Tu hermano me preocupa, Tom…
-Lo sé…Hoy no estaba muy católico… – Tom no iba a contarle detalles de la vida amorosa de Bill a David. Aunque hubiera confianza no dejaba de ser su jefe, y además no era de su incumbencia.
-Que no estaba muy católico…Dios mío. Bueno, al menos me ha hecho caso y ha salido por su propio pie sin más.
-…Gracias, David. Menos mal… Por que yo ya no sabía qué hac…
-Venga, no te preocupes por eso ahora, y vamos. Llegamos tarde.

Jost dio una palmada en la espalda a el de las rastas y juntos llamaron al ascensor.
Por dentro David estaría pero que muy mosqueado por la actitud de Bill.
Tendría que tomar cartas en el asunto…

Continúa…

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por Earisu

Escritora del Fandom

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