Nadie me conoce 31

«Nadie me conoce» Fic de Earisu

Capítulo 31

-…Venga, vamos dentro, Enano. Que me duele todo de estar en el suelo. – Dijo al fin Zack, con dulzura, muchísimo rato después.
-…Ummm… – Bill se había quedado adormilado entre sus brazos y protestó espontáneamente.
Zack hizo un gesto dolorido mientras intentaba poner recta su espalda.
-…Eso es por que estás viejo. – Cedió Bill mientras se incorporaba, quedando de rodillas.
El aludido abrió mucho la boca.
-…Vamos a llevarnos bien, anda. – Le espetó en broma. Se levantó y le tendió una mano para ayudarle a ponerse en pie. Bill la cogió y se levantó con algo de esfuerzo por que él también estaba un poco agarrotado ahora, aunque no pensaba reconocerlo.

Los dos entraron al salón sin soltarse.
-…¿No tienes hambre?…Debería ir preparando algo para cenar…
-…Pues sí… – Asintió Bill.
-…¿Te apetece algo en especial?…
-…¡Pizza!…
-…No sé para qué pregunto. – Zack, hablando con voz monótona, se encogió de hombros.
Bill se sentó en el sofá sonriendo tímidamente y acarició los brazos de Zack antes de soltarle definitivamente.
Zack se agachó para darle un pequeño abrazo y un beso sobre su cabeza.
Después se volvió a incorporar.
-…Bueno, pues voy a encargarla.
-…Vale.
-…Si quieres que veamos una peli o algo, elige un DVD…Ahí tengo un montón. Lo mismo alguno se puede poner en alemán. – Comentó Zack mientras cogía el teléfono que estaba en una esquina del salón.

Bill fue hacia el mueble de la televisión y comenzó a rebuscar en el estante, poniéndose de rodillas por que estaba muy bajo.
La filmoteca de Zack no era muy variada: Casi todas eran películas de acción, y éste no era el género favorito de Bill. Violencia, violencia y más violencia… Desde la más física, a la más psicológica. Kaulitz reconoció la carátula de ‘La Naranja Mecánica’…Se acordó de cuando tuvo que ver esa película para hacer un trabajo de Ética y le dio un repelús. Había escenas que directamente no podía ni mirar…La desechó al instante.

Mientras que Zack daba instrucciones a el encargado de la pizzería, Bill dio con una que le dejó impactado.
-¿¡El Rey León!…? – Sus cejas llegaron al techo y miró a Zack con la boca abierta.
Zack tapó la parte de abajo del auricular con la mano para contestarle.
-¿Qué pasa?… Pues es un peliculón…Y un clásico…Disney, pero clásico… Sí, sí, una familiar… – Siguió en su propio idioma tras colocarse de nuevo el auricular bien.

Bill sonrió mientras se levantaba con la película en las manos. Esa había sido la elegida.

&

Aunque en realidad el único momento en el que le prestaron atención a la película fue en los primeros minutos, cuando estaban comiendo la pizza y bebiendo sus respectivos refrescos.
Después los dos se medio echaron en el sofá, Bill sobre Zack…Y el primero estaría más pendiente de las caricias que le daba el segundo, y la concentración del segundo estaba centrada en simplemente seguir dándolas.

Mientras el malvado Scarr convencía a Simba de que debía huir tras la muerte de su padre para no cargar con las culpas, Bill cerraba los ojos con su cara echada de lado sobre el pecho de Zack, regocijándose del masaje que éste daba en el lóbulo de una de sus orejas con la yema de sus dedos.
-…¿Zack?… – Preguntó en un momento determinado.
-…Qué…
-Tú tienes mi móvil, ¿verdad?…
-…Sí…¿Por?…
-…Por que quiero llamar a mi hermano…Hoy no…Pero mañana…
-…Claro…No hay problema…
-…Umm…

Zack siguió con su relajante masaje, por sus orejas, sienes, pelo…
-…Tiene que tener un cabreo mortal… – Atinó a decir el chico, aún con los ojos cerrados.
-…No…Sabe que estás conmigo, y le he llamado unas cuantas veces.
-…¡¿Ah sí?!… – Bill abrió los ojos y alzó la cabeza para mirarle, sorprendido.
-…Sí. Para decirle cómo estabas, y tal.

Kaulitz escondió su rostro en el torso de Zack, suspirando ante la nueva información.
-Oye, que si te quedas más tranquilo y quieres llamarle ahora…
-…No, no, no… – La voz salía obstruida por que seguía con su cara pegada al pecho del otro. – Hoy ya no me quedan fuerzas… No me apetece hablar más…
-Vale…Vale…Ya está. – Y acarició su cintura muy lentamente, para tranquilizarle.
-…Mmmm…

Pasaron mucho, muchísimo rato, sin decir nada más.
Simba regresaba de su exilio ya siendo un adulto para enfrentarse con su pasado cuando Zack fue notando que la respiración de Bill se había vuelto más profunda.
-…¿Bill? ¿Estás durmiendo?…
-…Zzzz… – El montón de aire que expulsó por su nariz sonó de un modo realmente característico, como si acabaran de despertarle…- …No.
Zack sonrió por que le resultó gracioso.
-…Venga, para la cama…Que te va a doler todo mañana.
-…Mmmmm…

Durante unos segundos Bill ni se movería un ápice, demasiado cómodo y sintiéndose seguro entre los brazos de Zack. Entonces, éste revolvió el pelo del chico…
-…Enaaaaano… – Le recriminó.
-…¡Mmmm!… – Se quejó el otro.
-…

Pasaron otro par de segundos…
-…¿Vas a dormir conmigo?… – Le preguntó Bill sin moverse del sitio, perezoso.
-…Bueno, estaría bien recuperar mi cama, la verdad…
-…¿Eso es que sí?…
-…Que sí, tonto…Venga levanta.
-…¡Um!

Entonces Bill se incorporó, quedándose sentado en el sofá, bostezando y ahora muy despeinado.
-…Voy…A…Lavarme…Los dientes… – Informó Bill entre bostezos.
-…Venga…Yo quito ésto y voy también.

Zack fue a tirar los restos de la comida a la basura, llevó los vasos al fregadero, y los limpió rápidamente…Después regresó al salón, quitó la película sin acabar y apagó el televisor.

Simba no llegaría a enfrentarse a su mayor enemigo en aquella ocasión.

&

Al día siguiente, por la mañana, Zack le devolvería el móvil a Bill con su cargador, por que después de tantos días, se había quedado sin batería, a pesar de haberlo tenido apagado desde la noche en que lo descubrió.
Kaulitz estaba enchufándolo en el dormitorio, mientras Zack se duchaba.
En cuanto lo encendió, recibió el aviso de todas las llamadas perdidas de los últimos días.
Treinta y cinco llamadas perdidas.
Las treinta y cinco de David.

El móvil le empezó a temblar en la mano. Se sentó en la cama, mientras su cuerpo se iba debilitando por el puro pánico.
Cuando había estado con Zack, todo había parecido tan fácil…Le decía que todo iría bien, y él se lo había creído a pies juntillas. Por que lo decía tan seguro de si mismo…Y era una persona tan fuerte…
A su lado, se sentía capaz de comerse el mundo…Se sentía capaz de cualquier cosa.
Pero se dio cuenta de la patética realidad. Cuando se quedaba solo, aunque Zack estuviera en la mismísima habitación de al lado… Volvía a ser el mismo manojo de dudas de siempre. El mismo ser insignificante perdido en algo que le venía demasiado grande.

El teléfono vibró en sus manos, sacándole de sus pensamientos.
Un mensaje que tenía pendiente de hace unos días, asaltó la pantalla.
¿El remitente?…Por supuesto, Jost.

Bill no estaba seguro de querer leerlo.
A saber qué clase de cosas horribles ponía en ese mensaje.

Pero entonces, reflexionó. David JAMÁS le había mandado un mensaje antes. Siempre que quería decirle algo, le llamaba directamente.
Ahora caía en la cuenta de que lo hacía así por que David no era ningún estúpido. Jamás le había mandado un mensaje…Por que se cuidaba muy bien de no ir dejando pruebas delatadoras por ahí.

Dudaba que David se pusiera a dar pasos en falso ahora…En ese mensaje lo más seguro es que no hubiera nada que le comprometiera de ningún modo.
Así que se armó de valor y lo abrió.

»Está bien, Bill. Hablemos…Vamos a negociar. Seguimos siendo personas adultas, ¿no?»

Continúa…

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por Earisu

Escritora del Fandom

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