Nadie me conoce 33

«Nadie me conoce» Fic de Earisu

Capítulo 33

Bill se separó con sigilo del abrazo de Zack, y con toda la precaución y silencio que le fue posible, se levantó de la cama.
Se dirigió hacia la ventana y bajó un poco la persiana, para que no hubiera tanta luz.
Dejó la ventana abierta, y una agradable brisa comenzó a ondear las ligeras cortinas blancas y a inundar la habitación, impregnándola de un olor con pinceladas de mar.

Hecho ésto, regresó a la cama y volvió a su posición inicial, esta vez no sólo rodeando a Zack con una pierna, sino también con un brazo, alrededor de su cuello.
Zack arrugó la frente en mitad de su sueño e inspiró profundamente… Posiblemente alguna parte de él estaba despertándose en ese momento aunque no hubiera abierto los ojos aún.
Kaulitz frotó con suavidad la punta de su nariz con la de él, y besó con delicadeza sus labios de nuevo.
En esta ocasión, Zack sí que se despertó: Abrió los ojos, confuso en un principio hasta que se ubicó.
-…Mmmm… – Pegó su frente con la de Bill mientras se desperezaba.
-…Me gustaría saber con quién soñabas…

Bill apretaba las cejas, haciéndose el semi ofendido y Zack, que al principio no entendía a qué venía ese comentario, abrió un solo ojo. Entonces se dio cuenta de que ciertas partes de su cuerpo se habían despertado antes que él y que además estaban contra el cuerpo de el chico. Abrió los dos ojos, sus cejas arqueadas.
-Ups. Perdón… – Y se apartó un poco para dejar de rozarle. No quería incomodar a Bill de ninguna de las maneras.
-…¿Con quién?… – Inquirió Bill.
-… – Entonces, Zack se dio cuenta de que Bill estaba jugando y se relajó. Se dio la vuelta para acabar boca arriba en la cama. – … No quieres saberlo.
-…¿¡Quién!?… – Ahora Bill estaba intrigado de verdad.

Zack ladeó la cabeza para lanzarle una mirada vacilona, traviesa… Hizo bailar sus cejas.
-…Colin Farrell. – Soltó para hacer rabiar a Kaulitz. Y de hecho, lo logró.
-…¿¿¿Colin Farrell???… – Zack sonrió divertido, y aguantándose las carcajadas. Bill también se volteó para quedarse boca arriba y se cruzó de brazos. – …¡Pero si parece un vagabundo!…
-…No seas envidioso, Enano.
-…No soy envidioso. Es un pordiosero de verdad.
-…Estás celoso, reconócelo.
-…¡QUE NO!…

Zack se mordió la lengua riéndose y se abrazó a Bill de nuevo.
Pasaron unos segundos.
-…Idiota. – Soltó Zack mientras bostezaba.
-…¡Encima!… – Resopló el otro.
-Desde que te conozco, no sueño con otra persona que no seas tú.

Kaulitz miró a Zack, fingiendo incredulidad.
Se dieron un beso en los labios.
-…Lo dices para arreglarlo. – Apuntilló Bill, aunque le acababan de subir los colores.
-…No. – Zack le sonrió, acarició su mejilla y volvió a besarle, esta vez mucho más despacio que la anterior.
Ambos se pusieron serios y dejaron que sus bocas se fundieran en una sola, proporcionándose la más delicada de las caricias.
Sus cuerpos también se fueron enlazando sin apenas ellos mismos darse cuenta. Se atraían como los polos opuestos de dos imanes.
Cuando sus labios se separaron, Bill se quedó suspirando con los ojos cerrados. Se le había erizado la piel.
Estaba a apenas unos centímetros de la boca de Zack…Tanto, que aunque no hubiera abierto los ojos todavía, sabía que estaba sonriendo.
Entonces los abrió…Sus ojos brillantes.
-…Zack… – Susurró…
-…¿Qué?…
-…Yo…Antes de conocerte…Ya soñaba contigo.

A Zack se le borró la sonrisa de la cara. El comentario le removió por completo.
Entonces le dio un arrebato, le agarró de la cara y le besó de nuevo, pero ahora con ímpetu, con todas sus ganas.
Los dos se fueron incorporando hasta quedar sentados en la cama, sin romper la unión de sus bocas.
Bill rascaba sin fuerza la nuca de Zack con sus largas uñas y éste a su vez dibujaba la estrella tatuada de la parte baja del vientre de Bill con la yema de sus dedos.
Mientras tanto, sus lenguas se iban perdiendo en lugares en los que en realidad ya habían estado antes, después de todo.
Ahora Bill no era el único con la piel erizada. Ni Zack el único con ciertas partes de su cuerpo endureciéndose por segundos.
Sus labios se separaron tras una última sonora succión y Kaulitz echó para atrás la cabeza gimiendo despacio cuando Zack comenzó a dedicarse a su cuello, que besaba y lamía con sensualidad.
Entreabrió la boca mientras suspiraba y perdía el mundo de vista.
-…Zack…
-…Qué… – Contestó el otro sin apenas despegar los labios de su cuello.

Kaulitz le agarró de los hombros desnudos para indicarle que le mirara, pero después le dio algo de vergüenza decírselo a la cara, y se acercó a su oído para susurrar las palabras que por supuesto sólo Zack y él pudieron oír.
Cuando terminó, Zack le escudriñó algo sorprendido. Le cogió de las manos.
-…Bill…Tú no tienes por qué…Hacer eso. Hay mucha gente a la que no le gusta directamente… Y tienen parejas y no lo hacen y no hay ningún problema. No es algo necesario… No tienes que sentir que tienes la obligación de…
-…Ya, bueno…Pero yo quiero hacerlo…Aunque sea una vez…Contigo.
-… – Zack todavía tenía sus dudas. No entendía por qué.
Como si Kaulitz le hubiera oído, respondió a la pregunta no formulada.
-…Por que así dejaré de tenerle miedo…Creo.

Zack no sabía si se refería a esa clase de sexo…O a David. Pero no quiso cuestionarle. Fuera por lo que fuera, le parecía un buen motivo.
-…Además…Te quiero.
-…Vale, vale…Está bien…Si tú estas seguro…
-…Sí…
-…Un momento. – Zack le dio un corto beso, y después se levantó para buscar algo en el cuarto de baño. Comprobó que le temblaban las piernas. – …Joder, estoy yo más nervioso que tú.
Bill sonrió mientras se rascaba el cogote.

No era del todo una mentira. Bill tenía el miedo lógico de hacer algo que no le traía buenos recuerdos…Algo que le aterraba y le había traumatizado en un pasado en absoluto lejano.
Pero al menos tenía una cierta seguridad…Y era que confiaba en su pareja…Creía que quizá con él fuera distinto…Y que si las cosas salían mal después de todo, no pasaría nada…Estaba seguro de que Zack se detendría y se mostraría comprensivo con él. ¿Por qué no iba a hacerlo?… Él siempre lo había hecho, desde el primer día.
Pero el miedo de Zack era peor, en el sentido de que lo que a él le asustaba era hacer daño a Bill… Dar un paso en falso y fastidiarlo todo…
La seguridad en si mismo del chico era muy inestable… Lo que le faltaba era encima ponerse a hacer algo que le volviera a dejar trastocado…
Y lo peor sería sentirse culpable de que el peor de los supuestos aconteciera en verdad.

Zack rebuscó en los armaritos de su cuarto de baño…Pero no tenía lubricante…La casa había estado mucho tiempo desocupada…Y cuando él había regresado unos días antes y hecho la compra, no había ni recaído en ello, por que en realidad no entraba en sus planes el tener sexo después de todo.
Así que buscó algo que le pudiera hacer el apaño…Visualizó la botella de aceite corporal Johnssons en un borde de la bañera y no dudó en cogerla: Serviría.

Regresó a la habitación y se encontró con Bill de rodillas en el colchón, entrelazando sus propias manos, inquieto y mordiéndose el labio inferior. Pese a todo, se le veía tan increíblemente hermoso como siempre…Adorable y tentador a partes iguales.
Se acercó a la cama.
-…¿Bill…?
-…Sí. – Kaulitz no le dejó terminar la pregunta, por que se imaginaba cuál sería. Después, le indicó que regresara a su lado.

Zack no llevaba camiseta, sólo los pantalones anchos verdes militar… Bill sí que estaba vestido aún con ropa de dormir que le iba exageradamente grande por que no era suya.
En cuanto Zack se volvió a sentar sobre sus pantorrillas a su lado, lo primero que hizo fue quitarle la enorme camiseta.
Tras esto, comenzó a recorrer con las palmas de sus manos la espalda de Bill, lentamente y con suavidad. Cuando llegó a sus costados, Kaulitz se retorció un poco porque era una zona en la que tenía muchas cosquillas.
Los dos sonrieron y Zack se dedicó ahora a repasar con la yema de sus dedos de los hombros de Bill a sus muñecas, pasando por todo el brazo, así con los dos a la vez.
Al llegar a sus manos, las tomó con ternura y sus labios se unieron de nuevo, hambrientos.

Al cabo de los segundos se separaron, pero no dejaban de mirarse a los ojos…Ni siquiera cuando Bill comenzó a acariciar el torso de Zack, de arriba a abajo, con sus dos manos abiertas, despacio.
El español se lamió los labios y después volvió a dirigirlos a el cuello de Bill, que suspiró extasiado…Él en respuesta le dio uso a sus largas uñas, con las que trazaría el camino que la columna vertebral de Zack dibujaba.
Éste entonces fue subiendo, dejando ahora sus pequeños besos por una oreja de Kaulitz, mientras iba escondiendo tras ella un mechón de pelo del chico.
Bill clavó la vista en el techo, con la respiración entrecortada y sintiendo escalofríos.
Entonces se animó a dar un paso más…Y agarró la cintura de los pantalones de Zack, con sus dedos rozando la suave y firme piel.
Zack dejó de besarle y le ayudó a quitarse sus propios pantalones.
Los dos estaban realmente excitados.
Tanto que sus cuerpos irradiaban calor, y tenían la sensación de que el aire ejercía presión sobre ellos, como si pesara…Sus mentes, en una nebulosa.
En la habitación sólo se oían sus respiraciones y algún que otro gemidito que se escapaba tras alguna caricia inesperada en algún punto clave de alguna de sus anatomías…
Zack echó la prenda a un lado y tras una mirada cómplice a Bill, fue a quitarle los suyos también.
La ropa interior de Bill era negra, la de Zack, blanca. Ambas estaban abultadas por la misma zona.

Se sucedieron unos instantes en que no hicieron más que mirarse a los ojos. Zack no se terminaba de atrever a lanzarse todavía, por que no quería precipitarse, y Bill esperaba a que fuera él quien lo hiciera por que de normal si no le daba pie, él no se envalentonaba a seguir.
Al final Kaulitz decidió tirarse a la piscina, ya que decidió que tenía que demostrarle a Zack que de verdad estaba seguro de que quería hacerlo, y que confiaba ciegamente en él.
Así que inspiró y tras eso, se acercó aún más a su pareja y sin dejar de mirarle fue colando su mano derecha por debajo de sus boxers…
Zack abrió la boca, pero el gemido salió silenciado. Bill había agarrado su miembro y comenzaba a mover sus dedos por su contorno de arriba a abajo, muy despacio.
El español respondió lamiendo eróticamente los labios de Kaulitz.
Éste seguía con su tarea, ejerciendo ahora algo más de presión, y deteniéndose de cuando en cuando en la punta, que acariciaba con el pulgar.
Zack dio un mordisquito al labio del chico por no gemir.
Entonces le cogió del brazo, instándole a que detuviera el movimiento de su mano: Bill la sacó de debajo de su ropa interior y tras ésto Zack le cogió de las caderas y le alzó de modo que quedara sobre él…Sus sexos quedaban de este modo colisionando, y comenzaron a marcarse un ritmo, moviendo sus caderas, creando una desesperada y placentera fricción.
-…¡Ah!… – Esta vez Bill gimió con fuerza, mientras echaba para atrás la cabeza y se concentraba en no perder la sincronización de sus movimientos con los de Zack… Sin embargo, no resulta tan fácil cuando el placer empieza a sacudirte, dejándote ciego y sin capacidad de raciocinio.
Se incorporó y buscó la boca de Zack. Estuvieron pegadas dos segundos, después Bill la separó aunque quedándose a un milímetro de ella.
Zack mientras tanto le había agarrado bien de la cintura para redirigirle cuando Kaulitz se salía del ritmo. Eso mismo estaba haciendo ahora, empujando a Bill, alineándolo de la forma correcta. Como el cuerpo de Bill era ligero y él no ofrecía resistencia , podía hacerlo sin demasiada dificultad.
No obstante, ambos estaban empezando a sudar por el esfuerzo.
Kaulitz, todavía cerca de la boca de Zack como estaba, había cerrado los ojos. Lo que le salía de dentro era gemir sin control alguno, necesitaba hacerlo para desahogarse…Pero se sentía debilitado por el mismo placer, incapaz de regular su respiración tanto como para conseguir proferirlos. Además estaba el hecho de que intentaba por todos los medios no desconcentrarse más.
Sin embargo, lo que no pudo reprimir fueron una serie de susurros entrecortados por que estaba sin aliento.
-…Ah…Ah…Aaaah… – Susurraba muy despacio pegado a la boca del otro.

Zack llevó su lengua tras sus propios dientes y se forzó a no gemir, profiriendo un característico sonido como de sorber aire.
Entonces se paró y endureció su agarre a Bill para que él hiciera lo mismo. Si seguían así, se correrían en un visto y no visto.
Bill abrió los ojos y se colocó de nuevo bien sobre la cama antes de abalanzarse de nuevo para besar a Zack, mareado de puro deseo. Éste acarició la parte baja de su espalda.
-…¿Estás preparado, o quieres…?
-…Sí… – Repitió Bill como antes, pero ahora muchísimo más excitado. – …Estoy preparado.
-…Vale…Quítate…Eso… – Zack también respiraba a trompicones.
Mientras que el chico se quitaba los boxers, él recuperó la botella de aceite corporal.
La abrió y echó bastante en su palma. Después, frotó sus dos manos para extenderlo bien, incluso por sus dedos.
Bill ya estaba totalmente desnudo y volvió a ponerse de rodillas sobre el colchón… Ahora observaba con detenimiento lo que hacía el otro.
Zack dejó la botella a un lado de nuevo momentáneamente y respiró hondo. No sabía cómo debía estar Bill, pero él estaba atacado…Aunque trataba de disimularlo por el bien del chico.
-…¿Cómo me pongo…? – Preguntó Bill.
-…Como tú quieras…Hasta…Te puedes quedar así si quieres…
-…Vale…

Ambos se acercaron, los dos de rodillas sobre la cama…
-…Sólo tienes que…Abrir las piernas un poco. – Indicó Zack.
Bill separó sus rodillas un poco más y rodeó con sus brazos el cuello del hombre. Enterró su cara en su hombro. Zack le dio un beso en el suyo…Y llevó sus manos al trasero de Kaulitz.
-…Te quiero mucho, Bill.
-…Y yo… – Masculló el chico.
Entonces Zack llevó uno de sus dedos por entre los muslos de Bill.
Tanteó un poco la entrada con la yema…Kaulitz besó su hombro. La sensación, tal y como pasó la última vez, no le desagradó…Aunque le ponía todos sus sentidos en alerta…
Respiró hondo para relajarse y Zack acabó introduciendo el dedo con sumo cuidado.
Entró sin verdaderos problemas. A fin de cuentas, no era un territorio no explorado ni poco acostumbrado a estas intromisiones…De hecho, ésto era un juego de niños si se las comparaba con otras cosas.
Zack comenzó a mover el dedo en su interior: A meterlo y a sacarlo con delicadeza pero constantemente.
-…¿Qué sientes?… – Preguntó el español sin detenerse.
-…Es…Raro. – Contestó Bill sin despegarse de su cuello y suspirando.
-…¿Y eso es bueno o malo?…
-…Ni bueno ni malo: Raro… – Siguió de la misma manera…
Zack notaba como Bill contraía la cara contra su piel.
-…¿Paro?…
-…No…

Zack siguió con su tarea y Bill empezó a tener sensaciones extrañas…Como si Zack estuviera a punto de alcanzar algo dentro de él pero no lo consiguiera…Pero lo estaba casi, casi rozando y lo notaba…No sabía qué era… Pero sabía que estaba ahí, eso seguro… Y le estaba intrigando.
En eso estaba pensando cuando Zack decidió que ya estaba preparado para algo más…
Así que con mucha precaución fue metiendo otro dedo.
Bill se convulsionó y puso tenso al instante.
-…Tranquilo… – Zack dejó los dos dedos en su interior, sin moverlos, para que se habituara a ellos.
-…Oh, Dios mío… – Juraba Kaulitz mordiéndose el labio. De momento, la novedad le causaba más molestia que lo anterior… Pero una vez más, comparado con lo que él ya había experimentado muchas veces, aquello era perfectamente soportable…Casi cosquillas… – …Dios mío…
-…Tranquilo…Es…Normal…
Bill inspiró y después expulsó el aire muy despacio…
Entonces, Zack pudo empezar a moverse como antes, ahora usando sus dos dedos…De nuevo, iría fluido, sin impedimentos.
Kaulitz todavía tenía que acostumbrarse, pero notaba que de momento no le estaba resultando excesivamente doloroso o traumático…De hecho, ahora que Zack había retomado el movimiento, volvía a tener esa rara impresión…Como de tener muy cerca algo que no terminaba de llegar.
Se concentró mucho para asegurarse de que no eran impresiones suyas…Y no se daba cuenta de que con eso estaba facilitando mucho el trabajo a Zack, que pudo añadir más rapidez a la penetración.
Bill abrió mucho los ojos por que de pronto la sensación era mucho más intensa, y por lo que pudo medirse en una fracción de segundo estuvo seguro de que Zack lo había tocado.
-…¡AAH!… – El chico jadeó fuerte y abrió la boca por que de repente sus orificios nasales se le quedaban cortos para coger aire. – … ¡Zack!…
En un primer momento Zack se llevó un susto de muerte… Después se dio cuenta de que Bill no se había puesto a la defensiva, por lo que no podía ser una mala reacción, pero de todos modos quiso asegurarse.
-…¿Mal?… ¿Paro?…
-¡No!…Nononononononono…Sigue… – Susurraba Bill, desesperado.
-…Vale…Vale…Pero no me des esos sustos. – Bromeó Zack, aunque a esas alturas no se explicaba como no había hecho reventar los boxers ya…Estaba que no podía más. Pero debía ser paciente.
-…Perdón. – Sonrió Bill, poniéndose rojo.

Ésto ayudó a que las cosas fueran incluso más relajadas…A que los dos se quedaran mucho más tranquilos.
Zack siguió perdiendo sus dedos en el interior de Bill…Éste ahora jadeaba despacio cada vez que Zack estaba a punto de rozar esa ‘zona’ que le había hecho estremecerse por completo…Ansioso de que ocurriera otra vez.
Pero tras un rato, Zack sacó los dedos definitivamente de su cuerpo.
Bill se incorporó mirándole con la frente arrugada, frustrado. Se sorprendió a si mismo echando de menos ya sus dedos y acababan de salir de él.
Kaulitz besó en la boca a Zack, como si no lo hubiera hecho en años.
-…Mmmmm… – El cantante profirió un sonidito a caballo entre de protesta por haber cortado lo anterior y gemido de placer.
Esto terminó de volver loco a el español, que se había detenido por que tenía la certeza de que Bill estaba ya listo.
-…Bill… – Sus lenguas iniciaron una nueva y húmeda danza, que terminó con un sonoro beso.
-…Zack…¿Cómo me…? – El chico tenía la misma duda de al principio.
-…Como tú quieras. – Repitió el otro.
-…Quiero verte…
-…Vale…

Zack se quitó la ropa interior de una vez, expectante. Volvió a coger la botella de aceite corporal…Pero Bill se la arrebató sin dar más explicaciones.
El alemán la abrió y vertió una gran cantidad del líquido en su mano. Después la soltó y frotó sus dos manos, acercándose a Zack, provocador.
No dudó en comenzar a lubricar él mismo el sexo de su pareja, masajeándolo con ambas manos intermitentemente, de arriba a abajo, cuidando que el aceite quedara bien repartido por toda la longitud.
Zack suspiró poniéndose muy recto, mientras una descarga de placer le recorría la columna.
Bill notaba el grande y duro miembro arder en sus manos, y al más mínimo roce lograba hacer que el otro se retorciera… Descubrió que le encantaba tener ese pequeño poder y se entretuvo más de lo previsto con su masaje.
Zack tuvo que sacar fuerzas de flaqueza para pedirle que parara.
Kaulitz obedeció haciendo un puchero y tras esto supieron que el momento de la verdad había llegado.

Se dieron un corto beso y después Bill se fue tumbando en la cama boca arriba sin que tuvieran que decírselo. Flexionó las rodillas alzándolas, apoyando sus pies en el colchón y abrió las piernas para dejar espacio en el que Zack se pudiera acomodar.
Desde esta perspectiva era más fácil visualizar los propios nervios… El corazón de Bill le iba a explotar, y las manos le temblaban.
Zack se puso sobre él, y el chico tragó saliva mientras cerraba los ojos y respiraba hondo de nuevo.
El español restregó sus manos por las sábanas para quitarse restos de aceite, y después acarició sus mejillas y pelo.
Kaulitz repasaba con sus uñas los músculos de los morenos brazos de su pareja…
Ahora sí que se adivinaba algo de temor en el rostro del más joven… Pero a la vez… Quería seguir adelante…La curiosidad era incluso mayor que el miedo.

Zack acercó su miembro a la pequeña entrada entre los muslos de Bill, pero se quedó ahí, a las puertas. Bill se había agarrado ahora a las sábanas con fuerza y respiraba enfermizamente deprisa de forma audible.
Zack acarició su tripa con cariño para relajarle mientras le susurraba palabras conciliadoras.

Tras unos segundos, Bill asintió llenando sus pulmones de aire, y Zack comenzó a penetrarle muy despacio.
Kaulitz frunció el entrecejo mientras se humedecía los labios.
-…Um… – La impresión era abrumadora…Se sentía lleno y no sólo en lo físico. Sus emociones estallaban, contradictorias entre ellas y le removían… Pero de entre todas ellas, sentía amor. Esa era la más poderosa y la que acabó venciendo a las demás.

Zack consiguió meterse por completo en el cuerpo de Bill y se quedó quieto, manteniéndose en su interior, para conseguir dilatar más la zona y poder agilizar el proceso sin forzarlo.
Mientras tanto, tomó la cara de Bill entre sus manos y acarició sus mejillas con sus pulgares mientras le miraba a los ojos.
Bill seguía con el ceño fruncido y con las venas de su cuello muy hinchadas al estarse aguantando los quejidos…
-…¿Estás bien?…
-…Raro. – Contestó el alemán con dificultad.
Zack sonrió.
-…¿Raro otra vez?…
-Más raro…Todavía.
El español ahora se rió en silencio, expulsando aire por su nariz que hizo cosquillas a Bill en el cuello, por que acababa de enterrar su rostro en él.
Se movió un poco…Nada…Prácticamente salir un centímetro para volver a la posición inicial y parar.
-¡Pzzzzts!… – Siseó Bill entre dientes, cerrando los ojos con fuerza. – ¡Dios! … Zack…
-…¿Qué?… – Contestó el otro con la voz opacada por que seguía pegado a su cuello.
-…Estás…Dentro de mi…
Zack besó su cuello y después levantó de nuevo la cabeza para besar sus labios.
Después repitió el movimiento anterior un par de veces, esta vez más seguidas entre si.
A la segunda (que en realidad era ya la tercera) Bill ya no protestaba siseando, así que entonces Zack planeó que podía ir aumentando.
Sacó justamente la mitad de su miembro y volvió a introducirlo, parando de nuevo unos segundos, pero ya repitiendo la misma operación con más ligereza.
Bill echó la cabeza hacia atrás arqueando su espalda.
-¡AH!…¡Ah!… – Empezó a gemir de repente. Le pilló de sorpresa hasta a él.
A la segunda o tercera embestida, incluso aturdido en medio del placer, se dio cuenta de lo que ocurría: Ese »algo» que Zack casi no llegaba a alcanzar con sus dedos antes, ahora lo estaba estimulando de lleno…Cuando Zack se movía y llegaba a ese cierto punto, muy al fondo…Se le iba la cabeza… El cuerpo entero se convulsionaba…Notaba su mismo sexo arder, y humedad en su punta…
También era consciente de un menos cómodo quemazón en su zona rectal ante el vaivén, pero era una ligera molestia que llegaba a olvidar cuando Zack daba con ese mágico ‘punto’.

Tanto era así que Bill acabó por relajarse del todo y ahora sólo podía pensar en que quería más. NECESITABA más.
Abrió más aún las piernas, alzando sus rodillas, y acabó rodeando a Zack con ellas, mientras él ya era capaz perfectamente de ejecutar el movimiento completo, saliendo y entrando de Bill enteramente, sin topes, y ahora siguiendo un ritmo mucho más febril, sin encontrar resistencia.
-…¡Ah!…Sí…Sí…¡AAH! – Bill jadeaba echando para atrás la cabeza, con el sudor acumulándose en el hueco entre su nuez y su clavícula… En realidad los dos, si pretendieran agarrarse ahora para evitar que uno se cayera de no estar en el colchón, se acabarían escurriendo y no serviría de nada.
La sábana bajo el cuerpo de Bill, ya empapada, se arrugaba como respuesta a la fricción.
Zack volvió a esconder su rostro en el cuello del otro, mientras intentaba disimular sus jadeos.
Bill acariciaba su espalda nerviosamente, con la boca abierta y la mirada perdida.
-…Mmm…Ahí…AhíAhíAhí…¡AH!…

Sus cuerpos siguieron entregándose a ese baile prohibido durante unos minutos más… Era exquisito y desesperante a partes iguales…
Llegó un momento en el que Zack ya no podía más.
Se incorporó de modo que quedó de rodillas entre las piernas de Bill; Hizo que éste las pegara a sus costados, de forma que su trasero siguiera quedando elevado y entonces retomó su movimiento mientras que con una mano se sujetaba a una de las piernas del chico y con la otra tomó la erección de Kaulitz y comenzó a masturbarle siguiendo el ritmo de sus caderas.

Bill se puso rígido en cuestión de segundos, mientras empezaba a saborear un increíble orgasmo.
De su garganta ya no se escapaba sonido alguno, sólo aire y más aire… Hasta que sus pulmones se quedaron vacíos.
En mitad de todo ésto de repente notó como Zack terminaba dentro de él…Sintió ese líquido caliente empezar a correr por la cara interna de sus muslos…
Y después Zack se echó a su lado, pasándole un brazo por encima de su cintura, cerrando los ojos mientras recuperaba el aliento.
Bill giró la cara para mirarle, él recuperándose también, y pasó su brazo por la cabeza del español, flexionándolo por el codo de modo que podía acariciar con sus dedos el pelo de Zack. Por las zonas pegadas a la piel estaban mojados de sudor, al igual que su frente, que besó sin prisas ni reparos… No le importaba: Él estaba igual.

Siguió peinando su pelo, escudriñando a su pareja con dulzura, en tanto que el otro seguía con los ojos cerrados y cogiendo aire.
Cuando los abrió y sus miradas se encontraron de nuevo, los dos sonrieron tímidamente, sobre todo Bill que se puso algo rojo incluso.
Zack le estrechó más cerca a él si cabía.
-…No tienes idea de lo maravilloso que eres. – Declaró Zack, sincero.
Kaulitz se quedó pensando unos instantes.
-…¿Más que Colin Farrell?
-¿Colin Farrell? ¡Es un vagabundo! …

El chico sonrió radiantemente y se volteó para quedar tumbado de lado también. Zack tanteó un lado buscando la sábana para tapar a Bill y a él mismo.
Ambos se abrazaron y continuaron besándose en paz en esa cama, de la cual no saldrían en todo el día…Ni para comer.

Continúa…

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por Earisu

Escritora del Fandom

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