Nadie me conoce 35

«Nadie me conoce» Fic de Earisu

Capítulo 35

Zack se quedó parado en el coche, con los ojos muy abiertos y la mandíbula desencajada.
-…
-…Le he dicho que te daría corte, ¡pero es que no sabes cómo es! Pero bueno, que si no quieres ir… Yo…
-Hombre, lo cierto es que no me esperaba ésto…Pero la verdad es que…Tengo hambre. – Zack salió del coche totalmente decidido, como si tal cosa. En realidad no hizo falta insistirle.
Bill bufó con una ceja en alto.
-…No tienes remedio.
-Jaja… – Rió el español.

Mientras los dos se dirigían a la casa, Kaulitz se vio obligado a hacer un pequeño apunte.
-Oye, Zack…Que le he dicho que somos amigos…No vayas a…Hacer cosas raras, ¿eh?…
El mayor de los dos le miró con los ojos desorbitadamente abiertos y con las cejas en alto.
-Pero, Enano…¿Tú qué crees que voy a hacerte delante de tu madre?… – Preguntó divertido.
Kaulitz se puso totalmente rojo.
-¡No sé!…Yo sólo avisaba… – Avergonzado, el chico aligeró el paso dejando al otro detrás.
-…Mmm…Jajajajaja…
-¡OH, cállate, no te rías de miiiii!

Y así, a la gresca, incluso dándose algún que otro empujón, entraron en la casa.
-¡Mamá! ¡Ya estoy aquí…! – Bill cerró la puerta y le indicó a Zack que le siguiera hasta el salón.
Tom, que se había vuelto a tirar en el sofá, se levantó de un salto para saludar a su cuñado cariñosamente. Le dio un abrazo y varias palmadas en la espalda.
-¡Cabrón!… – Fue lo primero que dijo el de las rastas.

Simone salió de la cocina y se dirigió hacia allí también.
-…¡Hola!… – Empezó la mujer.
-…Hola… – Respondió el español cuando se hubo librado de Tom.
-…Em…Zack, mi madre Simone; mamá, Zack. – Bill tuvo que hacer las presentaciones pertinentes.
Los dos se dieron la mano.
-Encantado… – Le sonrió Zack.
Simone sólo asintió…Bill notó que había puesto una cara rara.
-…Estooo…¿El cuarto de baño?… – Preguntó Zack.

Tom fue el más rápido en indicarle, y el español fue para allá después de dar las gracias.
Cuando madre e hijos se quedaron solos en el salón…
-…Madre mía, Bill…Vaya amiguito tienes. – Comentó Simone.
-…¿Por? – Se alarmó el chico.
-…¡Puuuf…!… ¡Está buenísimo!…

Los gemelos le lanzaron una mirada escandalizada…
-¡¡¡Mamaaá!!! – Exclamaron los dos a la vez.
-…¿Qué pasa? …Es que es verdad… Y huele tan bien…

Bill se ruborizó. Podía corroborar eso. Estaba absolutamente de acuerdo. Él podía pasarse las horas muertas con el rostro enterrado en su piel sin hartarse jamás de su olor.
Sacudió su cabeza para no recrearse en esos pensamientos y que se le notara.
-…¡Y qué culo! – Apuntilló la madre alzando un dedo, como si acabara de recordarlo.
-Macho…Lo que tiene uno que aguantar. – Resopló Tom. – Oye mami, ¿qué merendamos?
-¡AH! ¿Pero tú todavía tienes hambre después del atracón de porquerías que veo te has metido en el cuerpo?… – Señalando las bolsas de snacks que su hijo había dejado sobre la mesa baja frente al sofá.
-…Pues, sí. – Tom puso cara triste.

Zack regresó en ese momento.

&

Los tres se habían sentado en la mesa grande del salón, que estaba pegada a una gran ventana.
Simone había preparado café y pastas.
En los primeros minutos, por supuesto…Bill no se libró de un exhaustivo interrogatorio de su madre. No era para menos… Tom le había dado información con cuentagotas cuando éste había aparecido en su casa con sus maletas y sin su hermano.
Después de que Bill sorteara las preguntas (aunque él tampoco dio los más escabrosos detalles) como mejor pudo, la conversación se volvió mucho más liviana y la mantenían sobre todo Zack y Simone, que se habían caído muy bien.

Tom se metía las pastitas de dos en dos en la boca; Bill cogía una, la rompía y se la iba comiendo a pellizcos.
Zack daba un sorbo a su café mientras que Simone contaba batallitas.
-…Y yo bordaba sus nombres en la etiqueta de sus camisetas…Pero los dos bichos éstos dieron con el truco, ¡y se las intercambiaban cuando les convenía! Tenían a las profesoras locas…
-…¡Es verdad! Era un despolle, jajajaja… – Recordó Tom, malicioso.
Zack también sonrió ante la ‘anécdota de gemelos’…Y miró a Bill que en ese momento también le estaba observando…Así que el chico le devolvió la sonrisa con timidez y después, algo avergonzado, volvió a prestar toda su atención a su pastita.

Y Simone empezó a darse cuenta de lo que pasaba ahí. Llevaba con las señales delante de las narices desde que se habían acomodado en la mesa.
Le parecían altamente sospechosas las miradas que se echaban esos dos.
Desde luego, dudaba mucho que dos amigos en el estricto sentido de la palabra se miraran y se sonrieran de esa manera.
Además, había algo que la dejaba impresionada: Bill coqueteaba con él… Cada vez que Zack se dirigía a él, su hijo se tocaba el pelo, acicalándoselo…Mientras que sus ojos brillaban.
Daba la impresión de que los dos sacaban fuerzas de flaqueza para no empezar a comerse a besos delante de ella.
No es que le sorprendiera del todo el descubrimiento…Su hijo siempre había sido muy diferente a el resto de chicos. Nunca tuvo una especial fijación para con el sexo contrario, como Tom desde edad muy temprana.
…Pero no dejaba de ser impactante de entrada.

Simone ahora no dejaba de observar al menor de sus hijos…De maravillarse con la dulzura con la que se dirigía a su supuesto ‘amigo’…Cómo parecía que le hablaba sin decir una palabra, sólo con sus gestos…Esa complicidad tan absoluta.
Y no pudo más que sentirse enternecida al final.

&

Zack se había ofrecido a ayudar a Simone a recoger…
Bill dijo que quería aprovechar para inspeccionar algunas cosas de su armario…Y Tom se quedó de nuevo en el sofá, pensativo.

&

Bill, ya en su cuarto, encendió su móvil. Desde que lo apagó aquel día en casa de Zack no lo había vuelto a hacer y ya estaba harto. ¿Para qué quería un teléfono si no podía usarlo?…
Lo dejó en su mesita y se dispuso a rebuscar entre las prendas de su ropero.
No había empezado prácticamente cuando su móvil empezó a vibrar.
Se dirigió a el aparato y en la pantalla vio el nombre de el autor de la llamada entrante.

David.
Después de tantos días, al final le había pillado con el teléfono encendido.

&

-Eureka. – David ya marcaba el número por rutina. Sabía que el muchacho lo tenía apagado permanentemente. Pero por probar…
Hoy parecía ser su día de suerte.

&

-Joder, mira que soy oportuno… – Maldijo Bill para la habitación vacía. No pudo evitar ponerse muy nervioso…Pero ahora no se permitía hundirse.

De todos modos, no iba a cogérselo. Pero tampoco iba a echarse a temblar como antes. Ya no.
Después de unos segundos, David desistió y Bill regresó a su tarea, suspirando.
Hasta que una nueva vibración, algo más corta, le provocó a sus espaldas.
Un mensaje. Debía ser un mensaje.

Se mordió el labio mientras cerraba los ojos con fuerza y respiraba hondo.
Se dio la vuelta y fue a ver de qué se trataba, aunque se lo estuviera temiendo ya.
Por supuesto, el mensaje era de Jost.

Pero no…No se había temido algo como eso. Ni en la peor de sus suposiciones.

»Hola, Billy. Cuánto tiempo…¿Qué? ¿Has disfrutado de tus pequeñas vacaciones con Zack Guerrero?»

La sangre de Bill se convirtió en hielo en sus venas.

&

Una amiga de Simone la llamó por teléfono y ésta se enfrascó en cuerpo y alma en la conversación en una esquinita del salón.
Zack, como se había ofrecido a ayudar, estaba fregando las tazas de café que habían utilizado esa tarde.
Tom entró en la cocina. Había ideado un plan.
-…Zack…
-…Dime… – Contestó el otro sin mirarle.
-…Bill me lo ha contado todo.
El español volteó la cara para escudriñarle, suspicaz…
-…¿Sí?…
-…TODO. – Asintió Tom.
Zack cerró el grifo y se secó las manos con un trapo cercano. No daba demasiado crédito a sus palabras…Bill y él habían hablado…Y su chico le había comentado muy convencido que no iba a contarle a Tom según qué cosas…
-… – Zack apretó su hombro. – Todo va a salir bien. – Fue su ambigua respuesta.
-…Al principio, no quería contármelo…Pero yo…He tenido que…Forzarle… – Tom tenía que ser cuidadoso…Sabía que Zack debía estar enterado de ese »algo» que Bill no quería confesarle, como sabía que si le preguntaba directamente, tampoco iba a obtener una respuesta. Pero si fingía saberlo, quizá Zack hiciera algún comentario que al final le delatara, y le ayudara a enterarse de una vez qué le había pasado a su hermano…Por que debía ser extremadamente grave para que él no quisiera que se enterase.

Zack alzó una ceja…
-…¿Y te lo ha contado?… – Seguía sin verlo del todo claro.
-…Sí… – Ahora Tom tenía que hacer un comentario con el que podía o cagarla, o terminar de convencer a Zack. El riesgo era enorme. Pero no le quedaba otra. – ¿Crees que lo…Superará?…

Zack respiró hondo. Pues sí…Al parecer sí que se lo ha contado todo al final.
-…Claro que sí, Tom…Es increíble…Pero creo que lo hará sin mucho problema… Por supuesto tendrá sus días buenos y sus días malos…Esas cosas no se olvidan nunca del todo… Pero para sufrir lo que ha sufrido desde que no era más que un niño, y que a estas alturas no se haya vuelto…Loco… Ya es casi un milagro…Tu hermano es muy fuerte, Tom…Debe serlo cuando ha salido de lo que ha salido prácticamente solo y eso…Sin tener un trauma encima que le impida tener una vida más o menos normal.
A Tom le temblaba todo ahora. Pero seguía sin tener nada aún. Tenía que tirar más del hilo.
-…¿Conoces a alguien a quien…Le haya pasado algo parecido?… – Creyó que esa pregunta podría darle más pistas.

&

Tras leer el mensaje y sentarse de golpe en la cama con las manos cubriéndole la boca y la nariz, Bill ya se esperaba lo que, de hecho, pasó a continuación. Y es que David volvió a llamarle, posiblemente sabiendo que en esta ocasión Bill sí que se lo cogería.
Mientras que los ojos se le llenaban de lágrimas, cogió el aparato de nuevo y con las manos temblorosas aceptó la llamada.

Continúa…

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por Earisu

Escritora del Fandom

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