Nadie me conoce 7

«Nadie me conoce» Fic de Earisu

Capítulo 7

La velada acabó bien. Siguieron charlando un rato más… Hasta que decidieron que ya iba siendo hora de volver al hotel, y allí se dirigieron juntos.
Entre una cosa y otra, el caso es que se vieron quedando para el día siguiente.
Cuando Bill se quedó solo en su habitación, sería la primera vez que se quedaría durmiendo con una sonrisa en la cara y descansaría de un tirón.

Como sería la primera vez que madrugara por voluntad propia. El despertador, que era en realidad la alarma de su móvil, no había ni empezado a sonar propiamente cuando él ya estaba levantándose de un salto y apagándola.
Se dio una ducha rápida, se vistió con unos pantalones negros de chándal y una sudadera a rayas negras y blancas, y con la cara lavada, salió del hotel. Habían quedado en la puerta para ir a hacer deporte juntos.

&

Zack iba a la cabeza, Bill unos cinco pasos por detrás. Zack iba haciendo jogging y el cantante iba absorto comiéndose un enorme donut de mermelada para recuperar energías. Sólo aceleraba el paso cuando Zack se alejaba ya demasiado.
Zack se dio la vuelta y empezó a caminar de espaldas. Se rió un poco y Bill se percató de ello.
-¿De qué te ríes? – Preguntó mientras masticaba.
-Es que estás muy gracioso…Parece que no existe más mundo para ti que ese donut.
-…¡Es que he quemado mucho azúcar! – Se defendió Bill, haciéndose el ofendido.
-…Pero si sólo hemos dado una vuelta a la manzana… – Zack se estaba divirtiendo de verdad.
-…Pero era una manzana muy extensa.
-JAAAAAJAJAJAJ… – Zack explotó en sonoras carcajadas. Bill había dicho eso con una carita de circunstancia que fue inevitable.
-¡No te rías! Mi pueblo entero es más o menos como esta calle.
-Oh, tu pueblo… – Zack seguía andando hacia atrás como un cangrejo. – …Y en tu pueblo…¿Las carreteras están asfaltadas?
-¡No te metas con mi pueblo! – Bill abrió la boca dándose cuenta de que Zack quería picarle.
-…Si no me meto…Oye…Cambiando de tema…

Bill le miró con atención.
-¿Tenéis ovejas allí?…Jajaja… – Soltó Zack siguiendo con la coña.

Y ya Bill explotó.
-Sí, tenemos ovejas. ¿Por qué? ¿Estás buscando novia?

Zack dejó de andar de golpe abriendo exageradamente la boca.
Bill, que estaba dando un bocado a su bollo, no se dio cuenta y siguió andando, chocándose con él.
-¡Uy! – Exclamó. No tardó en ruborizarse, y tras eso se dio cuenta de que Zack todavía le miraba con su boca dibujando una »o» , y negando con la cabeza.
-Qué carácter, Señor Kaulitz…

Bill tampoco se lo podía creer. Él de normal jamás se atrevería a hablarle así a determinadas personas… Pero con él se sentía a gusto…Se sentía capaz de seguirle el juego… De bromear.
Zack retomó el movimiento, andando hacia atrás de nuevo.
-Ya sé otro trapo sucio tuyo. Tienes mal genio. Al menos por las mañanas, jajaja…
-¡Yo no tengo mal genio! Eres tú que sacas lo peor de mi…- Apuntó Bill, recobrando la voz después del nuevo roce.
-Ya, ya…Encima la culpa será mía…

Bill hizo una bola con el envoltorio del donut y se lo lanzó a Zack, acertándole en la frente.
Ahora el mayor de los dos volvió a abrir la boca, en esta ocasión haciendo un sonidito como si estuviera escandalizado.
-¡Y violento! Kaulitz, Kaulitz, Kaulitz…
-¡Que no!… Y deja de llamarme Kaulitz, pareces mi profesor…

Al final los dos acabaron riéndose y caminando el uno junto al otro.

&

De este modo se inició una bonita amistad. Era una amistad entre tíos normal, inocente. Salían de vez en cuando, echaban unas risas… En alguna ocasión se contaban sus cosas…
Aunque en ese sentido, Zack se abría mucho más que Bill. Había cosas que Kaulitz no se atrevía a contar bajo ningún concepto. No sólo sobre lo referente a David… Tampoco con respecto a sus sentimientos…
Por que lo que antes era atracción hacia Zack, poco a poco estaba convirtiéndose en algo más fuerte. Estaba seguro de que estaba enamorándose de él…Y no sabía si eso era algo bueno o malo.
De cualquier manera, él no estaba dispuesto a arriesgar todo lo que tenía ahora. Sólo con su amistad ya podía sentirse el chico más dichoso del globo…

De hecho, posiblemente, si no hubiera sido por el nacimiento de esa relación, Bill tenía muy claro que habría acabado volviéndose loco.
Las cosas con Jost no mejoraban…Todo lo contrario… Pero al menos, en algún momento del día, Bill podía tener un desahogo. Un momento en el que poder olvidar… Algo bueno que le animara a levantarse por las mañanas.

&

Una noche, después de recibir una ‘visita’ de David…Bill se metió en la ducha. Se lavó a conciencia.
Incluso después de secarse frenéticamente con la toalla, si lo pensaba, podía volver a notar el calor entre sus muslos, justo en el lugar donde su manager había descargado todo su semen.
Alguien puede creer que lo peor de una violación es justo el momento en el que te están vejando. Ojalá fuera sólo eso. Lo peor llegaba cuando te quedabas solo, sintiéndote sucio y con lo ocurrido repitiéndose en tu mente una y otra vez…

Bill se asomó a la ventana, pensativo, contemplando a las decenas de personas, de coches, pasar.
Después se tiró a el suelo. Iba a sentarse, pero le dolía, así que se acostó sobre el frío mármol, haciéndose un ovillo.
Comenzó a llorar en silencio.
Y perdió la noción del tiempo…

Un rato después, que podrían haber sido cinco minutos o dos horas para él, llamaron a la puerta.
Se secó las lágrimas sin moverse del sitio. Procuró sonar casual.
-¿Quién es?
-¡El del gas!

Bill sonrió. Por supuesto, no era el del gas.
-Pasa, está abierta. – No se sentía con fuerzas para levantarse, así que se quedó en el suelo.

Zack entró y no se esperaba encontrarse con esa estampa.
-¿A qué juegas?…¿Qué haces tirado en el suelo? – Soltó abriendo mucho los ojos.
-Es bueno para la espalda. – Mintió Bill… Pero tenía los ojos enrojecidos, la cara húmeda y un timbre de voz como de estarse aguantando el llanto.

Zack se acostó a su lado. Bill se volteó de modo que los dos se quedaron mirando al techo.
-…Te voy a hacer la pregunta tonta del día. ¿Estás bien?… – Tanteó Zack, probando suerte.
-…No…
Zack guardó silencio. Él era el primero que sabía que cuando uno está mal, el que te pregunten »¿qué te pasa?» la mayoría de las veces es más un agobio que un alivio.
Sabía que cuando uno realmente quiere hablar, lo hace sin necesidad de que tú le preguntes.
Por eso, jamás se pondría a interrogar a nadie en ese sentido.
Pero se quedó con él…A su lado.
Después de un rato, no obstante, quiso decir algo.
-Sabes que si alguna vez necesitas…Cualquier cosa… Puedes contar conmigo, ¿no?…
-…

Pasaron unos minutos. Bill había respirado hondo y ya estaba más tranquilo. También… Ahora es que lo tenía más fácil…
-¿Sabes qué? – Preguntó de repente.
-¿Qué?… – Zack le miró.
-Mañana es mi cumpleaños.
-Ah, ¿sí?

Bill esbozó una media sonrisa.
-Dieciocho, ¿no?… Dios, me acuerdo de la que monté yo cuando cumplí los dieciocho…
-Jeje…
-¿No tienes pensado nada? – Se interesó Zack.
-…No… No creo que vaya a haber demasiada diferencia.

Zack no podía entender del todo las palabras del chico.
-¿Por qué dices eso?
-…Por que… Supongo que a la gente le hace ilusión cumplir los dieciocho por la libertad… Yo me temo que voy a tener la misma que tengo ahora…Ninguna… Me siento insignificante, Zack… Hay cosas en mi vida que no me gustan… Pero no puedo cambiarlas.
-…Mmm…

Más silencio.
Ahora había tensión en el ambiente. Zack tenía que pensarse lo que acababan de soltarle para asegurarse de que el consejo que diera fuera el adecuado. No podía precipitarse. Era algo delicado. Así que decidió salirse por la tangente momentáneamente.
-…Bueno…¿Y qué quieres que te regale? – Soltó. Bill se rió mordiéndose los labios. – Y no me digas que no tengo que regalarte nada.
-…Unas alas para poder volar a un sitio muy, muy lejano… Pero eso no es posible, ¿no?…
-Um. Buscaré en Ebay.

Bill le dio un manotazo sin fuerza en el brazo. Los dos se rieron y se quedaron en silencio mirando al techo un poco más.

&

A los gemelos se les organizó una fiesta (otra de tantas) en la que pudieron soplar las velas de un gran pastel de chocolate.
Tom no regaló nada a Bill ni a la inversa. En realidad, nunca habían tenido esa costumbre.
Tampoco pudieron pasar ese día con la familia. Estaban en Colonia. Pero recibieron una emotiva llamada de teléfono de sus padres.

La discográfica les envió una serie de caros aparatos que Bill no aprendería a manejar jamás.
Georg y Gustav también se marcaron unos detallitos.
David dejó caer que él también tenía un ‘regalito’… El de Bill se lo daría en privado, por supuesto.

Aparte de eso, nada especial.

Bill regresó a su habitación incluso más deprimido que el día anterior.
Encendió la luz y se encontró con una bolsa de papel negra sobre su cama que no le resultaba familiar.

Frunció el entrecejo y fue a por ella. Dentro había una cajita envuelta en papel de regalo y una carta.

Rompió el papel de regalo intrigado. Una caja negra brillante. La abrió y en su interior había un anillo de plata gótico con la forma de una mariposa. Le encantó. Era realmente bonito.

Ahora abrió el sobre para leer la nota que habían dejado en él.

»…Ayer me dijiste que te sentías insignificante.
Es normal…A todos nos pasa alguna vez.
Pero, ¿sabes? Una vez leí en algún sitio algo como: … »El simple aleteo de una frágil mariposa es ,sin que ella lo sepa, lo que provoca un huracán al otro lado del mundo»…

…Yo creo que tú eres como esa mariposa…Ya tienes tus alas. Y más poder del que te imaginas. Lo único que tienes que hacer es creértelo.

Feliz cumpleaños.

Fdo: El del gas.»

Cuando Bill terminó de leer, tenía lágrimas en los ojos.

Continúa…

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por Earisu

Escritora del Fandom

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