5: Una nueva vida

5: Una nueva vida

Fic TWC de VaneK

Capítulo 5: Una nueva vida

—Físicamente está muy bien, Le voy a dar de alta, ya pueden volver a casa con él, les daré una cita dentro una semana quiero que venga, para hacerle una resonancia magnética a Tom, para saber si el golpe no afectó más de lo que creemos.

Éste va firmando unos papeles mientras se aleja.

Georg, Gustav, David llegan a donde están sentados Bill y su Madre. Preguntan cómo sigue Tom, y el gemelo menor les responde contándoles todo lo que paso haya adentro,

Sentía su corazón quebradizo con solo el roce del aire en su pecho este se desvanecería, después de que Tom lo rechazó y no lo reconoció, sus sueños se quebraron en mil pedazos.

Bill insiste y le dice a su Madre que va entrar a ver a su hermano, ella le quiere acompañar pero éste no se lo permite, quiere enfrentarse a su hermano solo.

Entra con mucho cuidado para no asustar a su hermano, éste estaba sentado sobre la cama, viéndose en un espejo, estaba analizándose acariciaba su cara y después el espejo, no se daba cuenta que su otro reflejo lo miraba detenidamente.

Bill se acerca poco a poco a su hermano, temiendo que éste lo rechace como hace un rato, pero ve que la mirada de su hermano es diferente.

Quedan uno frente al otro, Tom observa detenidamente el rostro de Bill, le acaricia con la mano, pasándola desde la frente y bajando cuidadosamente hasta su cuello, el pelinegro siente un escalofrió por todo su cuerpo al sentir la mano de su hermano acariciarle.

— Eres idéntico a mí. –Le dice el gemelo mayor mientras una mueca de sorpresa le adornaba la cara.

— Somos hermanos gemelos… Tomi, — le dice con miedo para que este no se asuste mas.

— ¿Me llamo Tomas? –Dice arrugando la frente

— No, solamente Tom, Tom Kaulitz. – Le responde mientras una lagrima baja por su mejilla

— No llores, —le dice mientras detiene las lágrimas de su hermano entre sus dedos—. Perdóname, pero… ¿Cómo te llamas?

Bill suspiró y bajó la cabeza ante la pregunta, sentía que no lo soportaría mas, pedía fuerza para enfrentar eso, era tan difícil estar allí frente a la persona que más ama en el mundo, a la que conoce desde que estaban en el vientre de su madre, lo han compartido todo, se conocen tan bien, y ahora… —suspira otra vez

Ahora le pregunta cómo se llama, siempre pensó que ese nombre jamás se le olvidaría.

— Me llamo Bill…

Tom no deja de ver a su hermano, le acaricia el cabello y levanta su cara para que lo vea a los ojos.

— Lo siento Bill, pero esta situación, es tan lamentable, tanto para mí como para ti, veo tu rostro, y veo el mío, y es el mismo, pero no logro recordar nada, es agobiante siento todo en blanco.

Que egoísta soy – pensaba Bill, mientras escuchaba hablar a su gemelo—. No se había puesto a pensar en lo mal que lo está pasando su hermano, en lo mal que se ha de sentir, al ver todo y no recordar nada, y él solo pensando en que su vida era un infierno después de esto.

— No te preocupes, ya se me pasará, lo importante es que tu estas bien, y con vida, y eso me hace feliz aunque mi rostro diga otra cosa. Mamá trajo ropa para ti, cámbiate ya nos iremos.

Se aleja de su hermano dejándolo sentado en la cama.

— No te vayas. – le dice, con un tono suplicante.—

— Yo estaré afuera, pendiente no te preocupes, cámbiate, me voy para darte un poco de privacidad.

No soporta más, siente que sus piernas no lo detienen, va a caer, pero Andreas lo detiene con sus brazos.

Todos en la sala se alarman, pero rápidamente Bill se levanta, y les dice que no pasa nada, que solo ha sido la impresión, y lo que no ha dormido bien esos días.

Pero él sabe que no es por la comida ni por no dormir bien, es por su hermano, ya no lo conoce, ya no le ama, no puede soportar el solo pensar, que es lo que va pasar en casa.

Simones trata de entrar a la habitación pero Bill se lo impide, le dice que Tom se está cambiando y que le dé un poco de privacidad. Asienta con la cabeza y vuelve a sentarse a la par de su esposo.

Mientras Bill se va a sentar donde están sus amigos y empieza a contarles la reacción que tuvo este la segunda vez que lo miró.

Siente que le duele la cabeza, ve en su maleta y solo hay camisas muy grandes, “deben de haberse equivocado de ropa” se dice a sí mismo.

“Esto no me quedará”, no sabe qué hacer, pero como puede se pone las camisas que son tres tallas más grandes que él igual sus pantalones, decide llamar a su hermano, para decirle que esa es no es su ropa.

Sale a la puerta y todos se le quedan mirando, el hace caso omiso a las mirada, ya que no sabe quiénes son, solo aquella mujer rubia, la que es su Madre.

— Bill… e… este… Ven por favor, necesito algo de ti. – le llama agarrándose los pantalones para que no se le caigan.

— Dime Tom,

— Yo, este… esta ropa no es mía, — le dice frunciendo el seño.

— Si es tuya Tom, tú la compraste toda, te gusta vestirte a sí.

— ¿De verdad?, no le veo la gracia, puedo quedar sin pantalones en la calle.

—¿Te ayudo a ponerte la gorra? –le dice tomando más confianza con su hermano mayor.

Después de todo su hermano ya no era el mismo, y tal vez nunca lo seria, trata de esconder su tristeza pero Tom la siente también, perdió la memoria pero sus sentimientos, y la conexión de los gemelos sigue ahí.

Siente un dolor en su corazón, un dolor ajeno, un dolor que no es suyo, no sabe por qué, cuando mira la cara de su gemelo, siente su corazón oprimirse contra su espina dorsal.

— No, creo que no me la pondré más. Y dime Bill ¿desde cuándo no me lavo el cabello?

“Eso de Bill se escuchaba como seco, como que le hablara a cualquier persona no a él”

— Todos los días te lo lavas, pero desde el accidente, creo que tres días, has de oler mal.

Se ríen juntos, aunque para Bill esa risa es amarga, y para Tom desconocida, un mundo nuevo para él, saldrá a explorar, un nuevo comienzo, donde podrá saber su origen, y sus raíces.

Bill guarda las cosas de Tom en la maleta que su Madre trajo, Tom lo mira atentamente, siente una punzada en su corazón, no sabe que es, eso le molesta, desde que lo “Conoció”, siente esas punzadas mas seguidas.

— Te enseñare la casa y te mostrare las fotos y los videos del grupo, — le dice su gemelo, mientras cierra la maleta.

—¿Grupo?, ¿Grupo de qué? – pregunta Tom, desvariando.

— Un grupo de danza Árabe, — Le dice mientras ahoga una carcajada.

No sabe de dónde le salió ese mal chiste, pero quiere caerle bien a Tom, y mejor bromea, para que no vea en sus ojos el amor que le tiene, ese amor que tal vez jamás reconocerá.

— ¿Estás hablando en serio?

— Claro que no, estoy jugando,

— Que bueno porque no me imagino yo bailando tan sexi.

— ¿Cómo es que eso no lo has olvidado?

“Pero sí olvidaste la persona que mas amas en el mundo”… pensaba Bill mientras veía a su hermano reír, por un momento esa sonrisa le devolvía la vida a su alma, pero solo por unos instantes.

— No sé, no sé qué pasa, pero cuando te veo, vienen recuerdos borrosos a mi mente, no se cosas, sentimientos, alegrías, a veces tristezas, ¿estás triste por algo? – le pregunta mirándole a los ojos.

“Sera que siente lo mismo que yo”… piensa el pelinegro.

La mirada de su hermano le está matando, ve esos ojos cafés son los de su hermano, pero ya no tienen el mismo brillo con le miraba cuatro días antes.

— Estoy bien

Logra esbozar una sonrisa, fingida, pero Tom se la cree.

Simone entra a la habitación, y abraza a su hijo mayor, tras de ella vienen Georg, David, Gustav, Andreas y Gordon, se van presentando cada uno, Tom trata de ponerles atención, pero no puede quitarse del pensamiento, la mirada de Bill, la tristeza que reflejaban, y como estaba en esos momentos, decaído.

Georg bromea un poco, pero no sale bien, porque Tom no se acuerda de nada, así que por lo menos ese día, Georg estaría tranquilo.

Salen del Hospital, Tom se va con Bill en el auto, se siente mejor con él, al fin y al cabo eran hermanos, Los demás se van en el de ellos propio.

Antes de poner en marcha el Automóvil mira a su derecha su hermano esta recostado en el vidrio del auto, le ve tan tranquilo, y paciente, una sonrisa se dibuja en sus labios que se convierte en una mueca de dolor, pensando en que vuelven a ser solo hermanos,

— Solo hermanos.—le dice Tom mientras voltea la cara para verlo.

Bill trata de ignorarlo un poco y se pone los lentes de sol, enciende su carro, y van camino a su nueva vida, porque ya Tom no era el mismo, y la vida jamás será igual.

Continúa…

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