No te olvides de mi 7

No te olvides de mi 7

«No te olvides de mi» (Fic de lyra)

Capítulo 7

Todos se quedaron mirando a Bob, o mejor dicho a Tom, quien miraba a David como si no terminase de comprender lo que le acababa de decir.

—Tom Kaulitz—repitió David acomodándose en su silla—Me acaba de llamar la policía, tus huellas dactilares han dado al fin resultado. Vives en Magdeburgo, tu madre murió cuando tenías 9 años y tu padre de un infarto hace 3. No tienes hermanos ni hermanas, y…

—David, no sigas por favor—pidió Bill en voz baja.

La cara de Tom se había descompuesto, con cada noticia que le daba sentía como si un puñal se le clavase en sus entrañas. Sus padres estaban muertos, no tenía a nadie que le dijera la clase de persona que era.

—Vaya, lo siento—se disculpó David, viendo que se había pasado.

—Yo…necesito tomar un poco de aire—murmuró Tom levantándose.

Salió del despacho antes que nadie dijera nada, pero Bill enseguida se puso en pie y fue tras él. Le cogió de la mano y le llevó a una sala que usaban para las reuniones con los demás productores. Se acercaron a la ventana y Bill la abrió de par en par.

—Respira hondo Bo…Tom—dijo, rectificando en el último segundo.

Tom le obedeció a duras penas, sentía su corazón latir de una manera que parecía querer salirse de su pecho. Cerró los ojos y respiró hondo un par de veces hasta que sintió que el mareo que estaba sintiendo se le pasaba.

— ¿Mejor?—preguntó Bill, viéndole asentir con la cabeza—Debes perdonar a David, no tiene mucho tacto a la hora de dar malas noticias.

—No son tan malas, al fin sé cómo me llamo—dijo Tom logrando sonreír con esfuerzo.

—Tom Kaulitz—murmuró Bill—Si te sientes mejor podemos regresar, seguro que David tiene más cosas que decirte. Donde vives y si alguien ha denunciado tu desaparición.

Tom asintió y dejando que Bill le cogiera nuevamente de la mano echaron a andar, pero antes de salir por la puerta se paró y tiró de Bill hacia él. Se apoderó de sus labios y empezó a besarle, sintiendo como Bill respondía al beso entrelazando las manos tras su cuello. Sonrió contra sus labios al sentir como Tom bajaba sus manos y las ponía en su trasero, aferrándolo y empujándolo contra su cuerpo.

Empezó a jadear con esfuerzo, sentía como se iba poniendo duro y si seguía así terminaría derramándose en su ropa interior. Eso, o entraba alguien justo en esos momentos y les pillaba.

Resopló y poco a poco se fue separando con esfuerzo.

—Nos puede ver alguien—susurró entre jadeos.

Tom asintió y dándole un último beso le soltó. Regresaron al despacho de David viendo que Andreas, Georg y Gustav no estaban.

—Quería hablar a solas con Tom—explicó David mirando a Bill—Aunque puedes quedarte si él quieres.

Bill se sentó de nuevo en el sofá y Tom a su lado. David rodeó la mesa y cogiendo una silla la acercó y se sentó cerca de ellos. En sus manos llevaba un fax que también había recibido de parte de la policía con todo lo que habían averiguado de Tom.

—Como ya te he dicho, vives en Magdeburgo—repitió David—Tengo la dirección exacta de tu casa. Tienes 25 años y…bueno, no llegaste a terminar tus estudios. No tienes trabajo fijo, el último fue en un taller mecánico donde llevas 3 días ausente. Al parecer dijiste que te ibas de viaje pero no saben si solo o acompañado. Tienes un coche que la policía está buscando porque en tu casa no está, viendo tus heridas piensan que tuviste un accidente por aquí cerca y están rastreando la zona.

—Ya lo sabes todo entonces—dijo Bill muy animado.

—Lo sé porque él me lo ha dicho—murmuró Tom cruzándose de brazos—Pero sigo sin poder recordar nada. No sé como es mi casa, ni donde me iba de viaje o si iba acompañado. ¿Y esa sensación que hay alguien tras de mí y me quiere hacer daño?

—A lo mejor eso es fruto de tu imaginación—apuntó David—Quiero decir que es solo eso, una sensación. Tal vez lo soñaste y tras el accidente has llegado a creer que es verdad.

Tom se quedó en silencio, tal vez llevara razón.

—La policía sigue investigando, ya os llamaré si descubren algo—dijo David poniéndose en pie—Iros a comer, un coche os recogerá a las 6 para llevarte a la sesión de fotos mientras que Tom se puede quedar…

—No pienso dejarle solo—afirmó Bill poniéndose en pie—Ni hacer esa sesión de fotos, cancélala.

—Bill, ya sabes que…—empezó a decir David.

—Tom ahora no puede quedarse solo—insistió Bill—Me necesita a su lado. Y yo no puedo sonreír ante una cámara sabiendo que él lo está pasando mal.

David resopló, sabía que cuando Bill tomaba una decisión era imposible hacerle cambiar.

—Te doy 3 días más libres—accedió de mala gana—La policía me ha informado que hoy buscarán su coche y mañana llevarán a Tom a ver su casa para ver si logras recordar donde iba de viaje y si iba acompañado. Prefieren no hacerlo hoy, el médico que le atendió les ha pedido que reciba noticias poco a poco y no todas de golpe. Con saber cómo se llamas ya es suficiente por hoy.

Tom asintió y salió del despacho seguido de Bill. Por el camino no podía alejar esa sensación que tenía de que el que se supiera cómo se llamaba no era para nada una buena noticia, sino lo peor que le podía haber pasado…

.

Se reunieron con el resto del grupo en el parking de la discográfica y viendo la hora que era y que tenían otros 3 días libres por delante decidieron irse a comer tal y como habían planeado. En el restaurante Bill les puso un poco al corriente de todo mientras comían.

—Se me va a hacer raro llamarte Tom—comentó Andreas.

—Y a mí oírlo—dijo Tom sonriendo con esfuerzo.

—Chicos, siento dejaros—intervino Gustav poniéndose en pie—Melissa está algo mosca porque la dejé plantada esta mañana y esta tarde quiero recompensarla.

— ¡Todas son iguales!—saltó de pronto Tom—O haces lo que ellas quieren o ya te puedes ir por dónde has venido.

—Bueno, todas no son así—murmuró Gustav algo cortado—Melissa no.

Tom resopló cruzándose de brazos. Estaba muy enojado y Bill lo notó, dio la comida por finalizada con la excusa de que estaba cansado por la fiesta del día anterior y todos estuvieron de acuerdo.

Camino del coche Tom se fue calmando y cuando estuvieron en el volvía a ser el de antes.

—Siento mucho haber estallado—dijo de repente—Díselo a Gustav, no quería ponerme así pero una vez más recordé algo y no pude evitar enfadarme.

—Tranquilo, lo comprendemos—murmuró Bill arrancando.

Condujo hacia el ático y una vez allí Tom se fue a su habitación acostar, se sentía algo mareado por todo lo que acaban de descubrir y necesitaba descansar. Y tiempo para pensar, Bill sabía que necesitaba estar a solas y recostándose en el sofá se quedó medio dormido también pensando en todo lo que había pasado.

Él y Tom se habían acostado…bueno, se había acostado con Bob para descubrir luego que se llamaba Tom. Había muchas cosas que no sabía de él y no había nadie para contarlas. ¿Se acostó con él por pena, o porque realmente le gustaba?

Varias horas después se despertó sobresaltado, alguien le acariciaba con suavidad la mejilla y abrió los ojos de golpe, encontrándose con los de Tom.

—Lo siento—se disculpó Tom—Te vi tan dormido que no me pude contener.

— ¿Te sientes mejor? —preguntó Bill incorporándose.

—Sí, y con hambre—contestó Tom sonriendo.

—Pidamos una pizza—dijo Bill ahogando un bostezo.

Tom asintió, en esos momentos no se sentía con ganas de cocinar nada. Bill se encargó de llamar y cenaron en silencio en la cocina. Cuando terminaron y no teniendo ganas de ver la televisión se fueron a acostar a pesar de lo pronto que era.

Para alivio de Bill, Tom entró con él en su habitación. No tuvieron que decir nada, se fundieron en un abrazo y empezaron a desnudarse mientras que sus labios se buscaban. Cayeron sobre la cama y minutos después cada uno disfrutaba de un orgasmo más que satisfactorio.

Recostado sobre Tom, Bill trataba de recuperar el aliento con los ojos cerrados. Habían ido muy deprisa y estaba realmente exhausto, más tras todo lo vivido ese día.

—Bill—llamó Tom en voz baja.

— ¿Mmmm?—contestó Bill sin abrir los ojos.

—Quiero que sepas que pase lo que pase…yo te amo—dijo Tom con firmeza.

Bill abrió los ojos de golpe y alzó la cabeza. Era la primera vez que alguien le decía algo así y sentía que los ojos se le habían llenado de lágrimas.

—No sé quién soy y si algún día lo recordaré…pero estando a tu lado, el resto ya me da igual—susurró Tom buscando sus labios.

Bill sonrió y dejó que le besara. Quería estar a su lado pasara lo pasara, porque él también le amaba…

.

Al día siguiente se despertaron de mejor humor. No teniendo nada que hacer esa mañana la pasaron en la cama haciéndose mimos sin pensar en lo que les iba a deparar el futuro. Querían vivir el momento, eran felices y no querían pensar en nada más.

Pero el timbre de la puerta hizo que Bill maldijera por lo bajo. Se levantó con pereza y cubriendo su desnudez con un albornoz blanco fue al interfono a ver quien llamaba.

—Soy yo—contestó David cuando descolgó—Vengo con la policía, si ya estáis listo podemos ir a ver la casa de Tom como habíamos quedado. No hace falta que vengas si no quieres…

—Iré—susurró Bill carraspeando—Dame 15 minutos.

Sentía los ojos llenos de lágrimas, no quería hacer esa visita porque sabía que iban a descubrir algo que le iba a gustar. Sabía que iba a perder a Tom…

Respiró hondo hasta que logró calmarse y regresó a su habitación donde Tom le esperaba recostado en la cama tal y como le había dejado. No hizo falta decir nada, el triste gesto que llevaba fue suficiente para que Tom comprendiera que esos momentos tan felices que habían compartido habían terminado.

—David está abajo—explicó Bill con un hilo de voz—Y la policía también, nos espera para ir a tu casa a ver si recuerdas algo.

Tom se levantó al momento y empezó a recoger sus ropas del suelo, donde cayeron la noche anterior. Empezó a vestirse con rapidez y Bill le imitó en silencio. No sabían que decir, los dos tenían miedo de ser el primero en reconocer que lo que pudieran descubrir los iba a separar irremediablemente…

Continúa…

por lyra

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!