Obsesión Peligrosa 16

Obsesión Peligrosa 16

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 16

-Cinco años después-

Las paredes eran un mural de arte en la prisión, un mural que siempre era pintado con lienzos de color rojo. No duraba mucho antes de volver a limpiarse y luego volver a mancharse.

Era un ritual escuchar el sonido de la carne chocar contra carne, los gritos desesperados y agresivos eran la música de fondo. Y luchar hasta matarse era la atracción principal. Sus nudillos eran iguales a una rodilla después de caerse brutalmente contra el pavimento, se encontraban en carne viva. No caía la sangre pero su imagen era asquerosa y repugnante, con cada golpe dejaba su sello sangrante.

¿El rugido de un animal era lo que se escucha o era el de un hombre ? No se sabía bien, no se podía distinguir entre la sangre y el barro.

Estaba muerto eso era sabido desde el instante que dejó de defenderse se supo que la vida había abandonado su cuerpo pero él no podía dejarlo y tampoco nadie lo detenía, azotaba una y otra vez su cabeza contra el suelo. Una y otra y otra y otra y otra vez. No se detenía, se podía escuchar el cráneo rompiéndose, la sangre brotaba y los sesos comenzaban a escaparse pero nadie lo detenía.

Aquella prisión era conocida por ser unas de las más violentas y peligrosas que había en Los en toda Alemania, muy pocos salían para contar la historia, muy pocos eran los que podían sobrevivir sin ser usados. Además de ser famosa por ser violenta y despiadada era también conocida por sus violentas peleas clandestinas en el sótano, peleas donde un solo luchador vivía y los peces gordos como el encargado de la prisión o los mafiosos se beneficiaban con sus propias apuestas.

Todos estaban acostumbrados a la violencia pero nadie absolutamente nadie podía hacerle frente a los shows sangrientos y despiadados que les ofrecía Tom Kaulitz. El prisionero qué pasó de ser un novato a un luchador violento y temible. Uno tras otro hasta que el cráneo quedó deformado y con sus sesos esparcidos por todo el piso de tierra. Se puso de pie mientras todos estaban en silencio gritando de manera violenta con su rostro y boca sangrando, le encantaba las expresiones en sus malditos rostros.

Podía olfatear el miedo y la orina, orina que los malditos cagones soltaron en sus pantalones al verlo destruir la maldita cabeza del bastardo que se atrevió a desafiarlo.

Camino como dueño del mundo hasta la puerta donde los guardias abrieron, le colocaron sus esposas y lo llevaron a su celda donde un pequeño novato de diecinueve años lo esperaba .

Este era su pequeño regalito por cada pelea, un nene que el pueda disfrutar a su antojo.

Le gustaba esto, le gustaba sentirse el dueño de aquel lugar, le gustaba ser el maldito rey.

— Ni creas que voy a dejarme tocar hijo de puta. —El chico de ojos azules, arete en la nariz y tatuajes en el pecho estaba a la defensiva en una esquina de la habitación. El lo ignoro y espero a que cerraran su celda, todo quedó oscuro hasta que se dedicó a prender una por una cada vela.

Este eran una de las ventajas de ser el ganador, novatos y privacidad, una vez que todas las velas fueran encendidas lo miró y le ofreció una de sus sonrisas maquiavélicas.

— ¿Te gusta Nirvana niño?.— Le preguntó mientras mojaba un trapo en la sucia palangana que tenía, se lo pasó por su cuerpo limpiando la sangre.

— ¿De que mierdas me hablas?. — El chico lo miro temblando aun más, había escuchado que era un loco psicópata que le gustaba jugar con sus víctimas.

— Oh vamos no me digas que no escuchaste nunca un tema de Nirvana. — Lo miro pero el chico continuó en silencio a la defensiva. — Que lástima pero oye yo te cantaré uno de sus temas, este es mí favorito.

Dejo el trapo sucio en la palangana y muy lentamente se le acercó, el chico comenzó a respirar más rápido y sus manos y cuerpo temblaban de manera incontrolable.

— Rape me, rape me my friend (Viólame, viólame amigo) —Canto en voz baja sonriendo .— Rape me, rape me again (Viólame, viólame otra vez)

— No, no, no ¡Aléjate maldito!. — Le lanzó una patada pero Tom le tomo el pié y lo lanzó hacia atrás tirándolo al piso.

— I’m not the only one, I’m not the only one (No soy el único) —Le canto mientras luchaba contra el chico y lo ponía boca abajo—. I’m not the only one, I’m not the only one (No soy el único)

— ¡NO, NO, SUELTAME!.— El chico se retorcía de manera desesperada lastimandose el estómago por la arena que había en el piso. —¡AYUDA POR FAVOR AYUDA!.

— Hate me (ódiame)— Le susurró Tom en el oido antes de comenzar a violarlo.

La cárcel era un recinto silencioso, todos en momentos como aquellos se quedan en silencio mientras se escuchan los gritos de dolor de cada chico que ingresa en la celda de Tom Kaulitz. Era un mecanismo de defensa de alguna manera o quizás un recordatorio de que todos los carceleros y guardias se hacían para nunca olvidarse de que jamás había que meterse entre el camino de Tom.

&

Se encontraba acostado en su letrina fumando uno de los cigarrillos que Georg le traía, en su mente se repetía aquel tema que le había cantado al chico. Lo cantaba en susurros mientras el cuerpo del chicó era sacado, como siempre sus parte íntimas desde el pene hasta el ano se encontraban brutalmente dañados y lleno de sangre.

Se volvió a cerrar la celda dejándolo solo, entonces él se puso de pie y saco el espejo de cuerpo completo que tenía escondido debajo de su cama y lo coloco en la pared para observarse como siempre lo hacía.

No quedaba nada de lo que una vez fue de Tom, su cabello dejo de ser trenzado por un largo que llegaba hasta sus hombros, su fino rostro ahora tenía una lebe barba y sus ojos dejaron de ser brillantes. No quedó nada de aquel chico atractivo y hermoso que solía ser, no quedó nada de aquel chico que Bill Trumprer se enamoró.

Ahora todo lo que quedaba era un monstruo que odiaba recordarlo.

Pero siempre le era inevitable no hacerlo porque aunque él no quisiera su imagen se le venía a la cabeza.

Sus ojos almendra, sus labios rojizos y sus sonrisas tímidas.

Sacudió la cabeza y volvió a esconder el espejo, apagó todas la velas tomo tres pastillas para dormir que le dio el siquiatra de la prisión y se digno a dormir en la oscuridad como siempre hacia por más de cuatro horas. Aunque no quisiera aceptarlo el sabía porque era la razón de aquellas pastillas, era a través de sus sueños la única forma que tenía para estar con el.

Sus ojos se cerraron y cuando volvió a abrirlos se encontró a su lado. Lo observaba dormir como siempre lo hacia memorizando todo, desde sus labios, hasta su nariz y mejillas.

Sin poder aguantar el impulso le rozó apenas la mejilla, solo un roce, uno pequeño porque sabía que si intentaba mas su sueño se desvaneceria junto con el llevándose su oportunidad de verlo y contemplarlo aunque sea unos pocos segundos.

Solo un roce y entonces aquellos ojos almendra que el tanto amaba se mostraron, mirándolo fijamente, haciendo que su corazón se acelere y sus ojos se humedezcan.

— Te amo. — Le susurró él.

El volvió a cerrar sus ojos y el volvió a toparse de nuevo con la oscuridad y el olor rancio a orina, sangre y sudor.

— Te amo. — Susurró.

&

— Si todo sale como acordamos Georg podrá sacarte de aquí, solo aguanta un año más. — Miró a los ojos de su hijo con preocupación pero este solo se dedicó a sonreírle con sorna a su amigo.

— No puedes vivir sin mí amorcito.

— No te imaginas cuánto.— Georg lo miro con desinterés antes de mirar a Jorg.

— Oh por favor justo ahora tenemos que hablar de la pequeña mierda.— El sabía, Tom sabía que cuando esos dos se miraban era para hablarle de la pequeña mierda que era su hijo.

— Ayer cumplió cuatro años.— Le comentó su padre mientras hurgaba en su bolsillo con una sonrisa — Mira aquí está, acababa de despertar.

El apenas le dio una mirada antes de desviarla.

Su padre suspiró y guardó con pesar la foto de su único nieto. Nieto que preguntaba por su papá cada vez que lo veía llegar a casa de visitar a Tom.

— ¿Mi papito? ¿Mi papito?. — Saltaba a su alrededor mirándolo con aquellos ojos tan parecidos a los de su hijo .— ¿Mí papito?

— Tu papito está bien cariño .— Lo tomó en brazos y le plantó un beso en su frente antes de mirarlo y mentirle con un nudo en la garganta. — Dice que te ama y que pronto estará contigo.

— Mí papito.— Susurra su nieto abrazándolo con una pequeña sonrisa.

— Siempre pregunta por ti y cada vez que le digo que lo amas y que pronto estarás con él se emociona.— Su padre sonrió con la mirada pérdida, recordando . — Si tú vieras hijo como se emociona, su habitación está llena de dibujos tuyos e incluso tiene una foto tuya en su pequeña mesita de luz.

— Escúchame y no lo diré más. — Sus ojos marrones eran llamas oscuras brillando de maldad y depravación, ojos que su padre hizo tragar al ser su Punto de fijación. — Nunca podré amar a esa pequeña mierda, así que no le hagas ilusiones porqué al verme se llevará una gran decepción, el no es mí hijo, yo soy no su papa.

— Pero tú dijiste que no querías darlo en adopción yo …yo pensé que tú lo querías.

— Si lo quiero pero no de la manera que tú lo imaginas, lo quiero porque al momento de volverme a encontrar con el hijo de puta de Bill el sera un motivo por el cual el nunca me podrá dejar.

— ¿Que?. — Le pregunto su padre atontado aún por la noticia.

Pero Tom no se molestó en contestar, miró a Georg y este le asintió contestando su pregunta silenciosa, aún seguía en la búsqueda de Bill.

Con esto se puso de pie y se fue sin decir adiós con las esposas colgando de sus manos y de sus pies.

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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