Obsesión Peligrosa 17

Obsesión Peligrosa 17

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 17

Es una línea muy sutil la que separa la obsesión del amor . El amor apasionado es una especie de obsesión. También es una línea muy sutil la que separa el amor del odió . Nunca lo olvides. A veces lo que parece odió es sólo un profundo amor contrariado.

By: Tom

— Soy un ser humano . También siento dolor, tristeza y un vacío enorme que nunca me permite tener paz.— Suspiro antes de continuar.— También tengo pesadillas y lloro cuando el sufrimiento es demasiado.

— ¿A qué quieres llegar con esto, Tom?. — El siempre hacia preguntas, preguntas demasiado estúpidas viniendo de un psicólogo.— Puedo ver perfectamente que eres un humano.

— Pero el no me ve de esa forma, a lo que quiero llegar es que soy un humano. Soy un humano que siente y yo sufrí de la misma maldita forma en la que el sufrió.— Me puse de pie porque no toleraba estar sentado, hablar de el siempre me ponía ansioso. — Incluso sufrí más porque no solo estaba sufriendo por perder a mis dos hijas, también sufrí al ver como la única persona que amó sufría.

— Lose Tom, lose. — El psicólogo se compadeció de aquel niño, porqué para el de edad tan avanzada aquel chico que miraba perdido por la ventana le pareció solo un niño. Niño que había cometido crímenes atroces y aún lo seguía haciendo.— Pero no sé porque tú odio hacia el si dices amarlo tanto

— Porque me dejó. — Susurro.— Porque me dejó como si no fuera más que un pedazo de mierda que no siente, me dejó sin siquiera mirar hacia atrás, me dejó y nunca pero nunca pregunto por mi, ¡ Nunca!. — Mi grito alerto a los guardias que hicieron el amago de querer entrar pero el psicólogo los detuvo con una señal. — ¡ME DEJO, ME DEJO, ME DEJO SOLO ! ¡NUNCA LE IMPORTE, MATE POR EL PERO NUNCA LE IMPORTE!

El arranqué de furia me llevo a destrozar todo lo que se ponía a mi paso, avente las sillas, rompí el escritorio y por último estampe con fuerza mi puño en la pared dejando mis nudillos en carne viva. Pero el dolor no importo porque no lo podía sentir, no sentía nada más que furia y odió hacia la única persona que ame con todas mis fuerzas.

Los brazos de los guardias se envolvieron al rededor de mi cuerpo y hicieron el intento de tranquilizarme, pero solo lograron enfurecerme más.

Después de haber golpeado brutalmente a tres guardias sentí el filo de la aguja pinchar mi cuello, y después la fuerza comenzó a abandonar mi cuerpo, hasta que solo la oscuridad se hizo presente.

&

Mis ojos se abrieron de golpe y se encontraron como siempre con aquel rostro durmiente, el dormía de manera suave y tranquila. Lo observe detalladamente cómo siempre lo hacia cada vez que lo soñaba, intentando memorizar hasta el más minúsculo detalle.

Me fascinaba sus cejas arqueadas acompañadas con aquellas pestañas rizadas que ocultaban los más brillantes y hermosos ojos que jamás haya visto, sus labios entreabiertos eran de un suave rojizo y sus mejillas rellenas eran de un suave tono rosado.

El era el hombre más hermoso que jamás haya visto. Apenas le rocé el labio inferior con uno de mis dedos para despertarlo. Por más que ansiara observarlo dormir la necesidad imperiosa de contemplar aunque sea unos momentos aquellos ojos que conseguían quitarme el aliento me dominaban por completo. Y así lo hice, el abrió los ojos y me miro por un momento.

El brillo de sus ojos me hicieron recordar la felicidad que viví a lado de ellos, sus miradas suaves llenas de amor y ternura.

De pronto sus pequeños y delgados dedos comenzaron a acariciar toda la extensión de mi pecho con una suavidad y seducción que me quemaba la piel, se deslizaban hasta llegar a mi miembro que el apretó con una sonrisa traviesa.

Intente dormir pero no lo conseguía porque sentía aquellas caricias deslizarse por toda mi piel. Quizás era algo que solo producía mi mente sin embargo cada caricia era como dejarme hilos de ácido que derretían mi piel.

Porque lo sabía, mi cuerpo sabía, que aquellas caricias no me las brindaba el.

—¿En que estas pasando?. — No quise mirarlo pero me fue algo inevitable, aquel niño que me miraba con ternura me hizo anhelar volver a cerrar los ojos. Volver a soñarlo a mi lado.— ¿Aún piensas en el?.

— Eso es algo que no te incumbe.— Solté con sarna, sin mirarlo al contestar, me puse de pie y me coloqué el mono naranja.

— Por supuesto que es algo que me incumbe, estuvimos juntos más de tres años.

Sus palabras me hicieron reír con aquella risa cargada de maldad y demonios que volvía loco aquel niño. Lo volvía loco de amor.

— Te cogí, te cogí porque eres el que más se parece a él . — Saqué el último cigarrillo y lo encendí, fume dos caladas antes de sentarme frente al niño llamado Sam.— Eras tú o mí mano y aunque mí mano es genial tu ano es mejor, niño.— Sam cerró sus ojos y sintió como exhalaba el humo del cigarrillo en su cara.

Cosas como esas eran lo que le encantaba a Samuel, le encantaba cuando lo trataba de manera dura y con malas palabras.

Lo excitaba ser maltratado, usado y despojado. Pero solo por mi.

— Si fuera así no estarías violando a cada adolescente que entra en esta prisión.— Me acarició el cabello mientras yo le besaba el cuello dejándole marcas de mordiscos y chupones.— ¿Por qué lo haces si sabes que me tienes a mí?

— Porque me encanta hacerlos sufrir.— Me alejé de su cuello riendo. — Tienes que verle las malditas caras que hacen cuando les meto la verga.

Sam lo encontró repulsivo y las ganas de vomitar les sobrevino. El fue condenado a cadena perpetúa y lo catalogaron como un joven sociopata y bipolar, cometió doble homicidio con arma blanca. Asesino a su padre y hermano mayor pero antes los torturó introduciéndoles un cuchillo caliente por el ano.

No sirvió de nada que confesara que fue violado por su padre y hermano mayor durante seis años, no sirvió de nada confesar las cosas atroces que les hacían. Su propia madre se encargó de enviarlo a la peor de las prisiones cargando dos cadenas perpetuas. Su madre era homofóbica y se casó con un hombre gay algo irónico pero tuvo que hacerlo si quería ser una señorita millonaria, tuvo a su primer hijo y después tuvo a Sam y su pesadilla una vez más se cumplió. Sam era gay.

Ella se quitó a dos pájaros de un tiro pero le costó la vida del único hijo que verdaderamente amaba, así que ahora se regodea con dinero mientras Sam solo es un saco de basura dispuesto a ser la puta del hombre más sanguinario de la prisión

— Y te preguntas porque el te dejó — Murmuró pero lo suficientemente alto para que pudiera escucharlo y los demonios en mi cabeza se alzaron. — Que, estoy diciendo la verdad.

— No te entrometas en asuntos que no te incumbe zorra. — Me puse de pie y me aleje pero antes de abrir la puerta de la celda me detuvo.

— Me entrometo porque así como te gusta cogerme tengo derechos al menos de saber quién es el que me la mete.— Sam se puso de pie desnudo y me enfrentó sintiendo como su corazón latía acelerado y su estómago se retorcía .

— Eso es lo más estúpido que escuché. — Voltee para irme de una vez por todas pero el pequeño Sam dijo algo que supo destrozarme.

— Bill hizo bien en dejarte, el merece alguien mejor que un asesino que le gusta follarse a otros asesinos. El puño voló y se estampó en el ojo izquierdo de Sam llevándolo directo al piso. — El encontró a alguien mejor que tú y quien sabe quizás ya está casado y esperando a otro bebé que no es el tuyo.

Eso me destrozó por dentro, porque sabía que aquello era lo más probable. Quizás no podía traer niños al mundo pero si podía adoptarlos.

Aquella furia que quemaba por salir explotó, y me llevo a hacer lo que siempre hacia. Destruir todo a mi paso. Lo golpeé hasta partirle el labio, hasta que le quebré el tabique nasal y casi le destrozara el pómulo derecho

— Arrodíllate y chuparmela. — Al ver que no se movía lo tome del cuello y acerque mi boca al oído de Sam. — Si no lo haces niño está será la última vez que me verás. — Y Sam lo hizo. Se puso de rodillas y lo hizo manchandome el miembro con sangre y saliva.

Y todo eso sucedía mientras miraba el techo e intentaba no llorar. Llorar por él.

&

— ¿Que me traes?. — Espere impaciente.

— ¿Estás seguro que quieres saber esto?. — Georg saco el sobre que llevaba guardado y espero antes de dármelo.—¿Estás seguro?.

— Dámelo ahora carajo. — Le tendí la mano mirándolo, desafiandolo. — Dámelo.— Y lo que descubrir en aquellas fotos me desconcentro. Y lo pude comprender, no pregunte porque no quería conocer la verdad sin embargo Georg me lo confirmo mi peor pesadilla se hizo realidad.

— Se casó hace un mes. — Todo se detuvo. La voces ya no sé escuchaban, la luz desapareció y me encontré sumido en la oscuridad contemplando aquella fotografía

No grite, no rompí nada, ni tampoco la sangre se derramó. La única prueba de todo mi sufrimiento fue aquella lágrima de odio que se escapó de de mis hijos.

— Te odio Bill Trumper, tienes mí completo y eterno odio.

Afuera se escucho el agua comenzar a caer, el cielo se sumió en oscuridad y un rayo cayó asustando a todos.

Lleno de odió y demonios. Prometo destruirte Bill. Lo prometo por aquel amor que ya dejó de existir.

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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