
Fic TOLL de Nathaly Kaulitz
Capítulo 23
By: Tom
Nadie lo había preparado para lo que sentiría al volver a verlo. Se preparó mentalmente por más de seis años sin embargo no supo prevenir lo que su corazón sentiría.
— Sigue igual de hermoso. — Pensó al verlo, seguía siendo hermoso y aún seguía poseyendo aquel toque de inocencia y travesura que lo volvía loco de amor
Apretó sus manos muy fuerte y mordió con fuerza su lengua tanto que comenzó a sangrar, pero no sentía nada porque todo su cuerpo se sentía amortiguado .
— Después de tanto tiempo nos volvemos a ver. — Su voz salió ronca y fuerte pero su cuerpo estaba temblando.
— To… Tom.— Nadie lo preparo para esto.
Dios mío como haré para seguir adelanté.
Quiso llorar, romperse a llorar como un niño, pero no lo hizo, suspiro tres veces para detener el llanto que ya le estaba humedeciendo los ojos.
Sin embargo el si lloró . Aquel chico frágil de tan bellos ojos estaba llorando desconsoladamente, su cuerpo lo llevo a estar de rodillas en el piso cubriéndose los ojos y llorando.
Su Bill lloraba con tanto dolor que hacían temblar los muros que había armado alrededor de su mente y corazón. Su instinto le gritaba que lo abrazara, que lo besara y le hiciera el amor ahí en el piso toda la noche para toda la vida.
— Ya deja de llorar. — Le ordenó observando con furia su anillo de casado. – Deja de llorar y levántate.
El se sostuvo de la pared y con mucha dificultad se puso de pie y lo miro a los ojos, entonces el mundo de ambos se detuvo.
El marrón se mezclo con el almendra eran como el yin y yang, quizás no notes su diferencia en el color pero la hay en aquellas dos personas, Bill es tan blanco, tan puro y roto y Tom el era oscuro, profano y roto. Pero se amaban, se necesitaban porque ninguno estaba completo sin el otro, porque se necesitaban para mantener el equilibrio de todo.
— Hola.— El primero en hablar fue Bill, le quiso sonreír pero duro muy poco.
Por primera vez Bill pudo notarlo, sus ojos se movieron por su cuerpo y Tom sentía que le quemaba, la mirada del otro le quemaba.
— Mirame. Quiero que veas en el monstruo que me volví .— Pensó.
No quería sentirlo pero lamentablemente lo hacia, después de tanto Tom volvía a sentir vergüenza. Sentía vergüenza en lo que se había convertido.
— Estas diferente.
— Tu lo estas, todo lo están, es algo normal en el ser humano cambiar y continuar con su vida.— Le miro el anillo de casado y después lo miro a Bill y sabía que era lo que había en sus ojos que lo hizo retroceder asustado. Locura, enojó y odio. – Tu por lo visto lo hiciste.
— Yo … Yo…— Retrocedió y bajo la mirada cubriendo su mano con el anillo. – Yo creo… Yo si …
— Oh vamos Bill dilo, no hay nada de lo que te tengas que avergonzar, mira yo si lo hice.— Saco su cartera y se le acercó para mostrarle la foto de su prometida e hijo juntos, disfruto ver el dolor en los ojos del pelinegro, quería que sintiera lo que el sintió cuando miro la foto de el con otro hombre.— Como te dije es algo normal, no tienes por qué sentirte culpable o mal.
— Es una hermosa familia te felicito. — Le susurró y no lo miro a los ojos, el quiso gritarle que dejará de mentir, que sufría tanto como el lo hizo una vez hace mucho. — Me alegra tanto por ti, te lo mereces.
— ¿Merecerlo?.— Le pregunto guardando la foto . — Oh vamos Bill no mientas, lo último que merece un bastardo asesino como yo es la felicidad de una familia.
— Yo … — Bajo la mirada y jugó con sus manos nervioso, aquel gesto hizo sonreír a Tom, así era el antes, antes de que todo la tragedia sucediera, antes de ser roto.— Te lo mereces, tu te lo mereces.
— Mate a alguien por si no lo recuerdas.— Se acercó con sigilo hasta quedar a solo unos pasos. — Yo asesine a Domian y casi hago lo mismo con Nathaly, ¿Crees que después de eso me merezco una familia?.
— Ellos nos quitaron la nuestra.— Volvió a mirarlo a los ojos solo que está vez llorando.— Ellos no quitaron a nuestras hijas y nos quitaron la vida que pudimos tener juntos.
No estaba preparado, no estaba listo para todo esto. Escucharlo nombras a sus hijas lo hizo retroceder y sin poder evitarlo una lágrima cayó de su ojo, le dio la espalda pero fue tarde porque Bill si vio aquella lágrima.
— Tom. — Suspiro y entonces lo toco, lo abrazó y eso lo desarmo.
Sentir sus suaves manos sentir las caricias que lo hizo volverlo adicto a el. Cerró sus ojos y volteó a verlo, le quito la mano de su hombro y se la llevó a los labios. Lo amaba, lo amaba y lo odiaba. Todo al mismo tiempo.
EL olor de Bill le llegó a la nariz, la suavidad de su piel le acarició la piel y el suspiro de el le llegó al oído.
Bill le tocó el cabello con la otra y con dos pasos se acercó a el hasta quedar a solo una pulgada de distancia.
— Tom.— Su mirada apasionada le quito todo, le quito el coraje, le quito el rencor, le quito el dolor.— Tom.
— Bill.— Su nombre salió de sus labio y hicieron que los de el le sonriera.— ¿ Sigues siendo mío?.
Entonces fue el pelinegro el que lo beso, el que tomo sus labios y tironeo con fuerza de su cabello. El fue el que pegó sus lenguas y su cuerpo. El fue el que inició todo.
— Solo te pertenezco a ti.— Susurró Bill separando ligeramente sus labios de los de Tom.
— Mío solo mío. — Lo tomo de la cintura y del cabello, Tom lo beso con fuerza y desesperación haciendo chocar sus dientes y lastimar sus labios.
Lo tomo de la cadera y lo choco contra la pared, las piernas de Bill se enrollaron en su cadera y gimió volviendo loco completamente loco.
— MÍO, TU BILL TRUMPRER ERES SOLO MÍO.— Pegados cara a cara se miraban a los ojos con intensidad antes de volverse a besar.
— Siempre, siempre. — Le separo el rostro de su cuello y le beso los labios con suavidad.— Tu siempre serás mío Tom Kaulitz. Incluso después de que muera.
Perdidos en la mirada del otro, amándose con tanta intensidad a través de la mirada, hicieron un juramento que nadie podrá romper.
El destino quiso separarlos.
Las personas quisieron separarlos.
Ellos mismo quisieron separarse.
Pero ninguno lo logro, todos fallaron al intento de destruir aquel amor.
Así que todo lo que prometieron, toda venganza, todo odio, todo sacrifico se desvaneció. Se desvaneció y solo quedo la obsesión de amarse con desesperación.
A la mierda la venganza.
Continúa…
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