Obsesión Peligrosa 24

Obsesión Peligrosa 24

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 24

-Tiempo atrás-

Me tiemblan las manos de manera incontrolable, ¿Porque?, no lo sé, quizás sea porque el sonríe. Como me gustaría ser el dueño de aquella sonrisa, de ser la causa por la que el sonría. Pero el no me mira a mi, la mira a ella, a Heidi Klum. A la joven de hermosa piel blanca, cabellos dorados y hermosos ojos castaños. Desearía ser ella. No por ser bella ni tampoco por el hecho de ser mujer sino para ser el objeto de su mirada. Quiero ser ella para ser yo el que reciba su mirada de deseo, lujuria y cariño

Aunque sólo fuera una vez, sólo una vez. Rogué en mis pensamientos observándolo reír en lo otra mesa con ella abrazado.

La envidio por tenerlo, la envidio por ser casi su dueña. Quisiera que el fuera mío, si lo fuera jamás lo dejaría ir, le colocaría una cadena en su cuello y la ataría a mi muñeca para que jamás se escapara. Ella me atrapó observándolo y sonrió coqueta, le dejó un beso en el cuello mientras me mira y le susurró algo al oído. Los ojos de Tom se volvieron a encontrar conmigo después de todo un mes.

Mi corazón saltó y el característico calor comenzó a subir dejándome con la sensación de que mi cara roja y mi cabeza agacha sin fijarme que adelante mío Tom guardaba sus cosas.

Chocamos y mis libros cayeron pero nos los levanté porque estaba mirando la sonrisa que me ofrecía.

— Te ayudo. — Levantó cada uno de mis libros mientras yo estaba ahí mirándolo conmocionado. — Eres Bill ¿Cierto?.

— Yo …si. — Sus ojos intimidaban y me incitaron a bajar la vista .

— El chico más inteligente. — Su sonrisa. Tan bella sonrisa. El no tenía idea de que tan bello regalo estaba ofreciéndome, el más hermoso regalo de mi vida.

— Supongo que lo soy. — Toda mi valentía se fue en mi sonrisa.

— Genial.— Asintió y se formó un silencio entre los dos en aquel pasillo vacío quise decir algo pero sus palabras me interrumpieron.— Eh oye, ¿Puedo pedirte algo?.

— Si lo que sea. — Fue mi respuesta automática. Le daría cualquier cosa que me pidiera.

— Me podrías hacer este trabajo, tu eres alguien inteligente será nada para ti.— Saco de su mochila unas hojas y me las entrego sonriendo. — Prometo pagarte.

— No no es necesario lo hago por gusto. — Tome las hojas y las guarde.

— ¿Para cuando crees que estará listo?.

— A la salida de clases.

— ¿Enserio? ¡Oh genial entonces!¿Estas seguro que no quieres que te pague?. — Negue con la cabeza y el asintió.— Bueno como quieras te espero en los vestidores, ya habré terminado con las prácticas de equipo así que te esperaré.

— Si … si. — Mi sonrisa fue estúpida lo supe sin mirarme al espejo.

— Genial, nos vemos .

Lo observe irse, lo observe hasta que desapareció de mi vista y sólo entonces me fui a clases. No me importó la mirada sorprendida del profesor al reprenderme por llegar tarde, en lo único que me preocupaba era el hacer el ensayo y dejarlo perfecto, quería que cuando obtuviera su A pensará en mi.

Mis minutos se me fueron imaginándome las posibles cosas que sucedería en aquel encuentro, un beso, una sonrisa, un abrazo. Deseo un abrazo. Deseo que sus brazos me rodeen y me hagan sentir protegido. Que aleje la soledad que cada día vuelve más y más oscura mi vida.

¿Por qué no podía ser amado? No pido mucho, sólo tener una persona a mi lado que me haga saber que le importo y que siempre estará ahí.

La ansiedad me mataba y el timbre sonó anunciando la salida.

Estoy enamorado, tan enamorado que entregaría mi amor para salvarlo.

El vestidor estaba oscuro, al adentrarme más y llegar justo al final mi corazón sufrió otro golpe añadiendo otra grieta más para la colección.

— Dios Tom puedes hacerme tocar las estrellas.— Heidi lo besaba y el le correspondía con la misma pasión. — Si bebé, así, hazlo más fuerte.

Los ojos de el se encontraron con los míos y me sonrió. Supe entonces que todo esto de alguna forma fue planeado.

— Déjalo en la banca, deje dinero ahí no me gusta deber nada a nadie. — Dijo Tom y después continuó teniendo sexo con mi peor enemiga.

La besaba, la miraba, le sonría, con lujuria y cariño.

— ¿Quieres quedarte a mirar? No me molestaría. — Heidi sonrió con veneno, logrando su cometido, logrando hacerme sentir la peor basura infeliz.

— No.— Me fui y le tiré el ensayo en la banca junto con el dinero . Sus carcajadas se escucharon hasta el pasillo vacío de la escuela.

Y yo escapaba de ahí tapando mis ojos e intentando no llorar. No darles lo que ellos querían.

Volví a mi hogar, oscuro y solitario sin nadie más que yo. Apenas cerré la puerta caí al piso y me rompí por completo dejando que todas aquellas lágrimas escapen .

Amarte me está matando.

Continúa…

Gracias por la visita, les aviso que ya estamos en la recta final. ¿Seguirán leyendo?

por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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