Obsesión Peligrosa 28

Obsesión Peligrosa 28

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 28

By: Tom

No quería cerrar los ojos.

No quiero pestañear porque tengo miedo que el ya no esté al lado mío. No quiero moverme de su lado por temor a que despierte, pero tengo que hacerlo.

Se supone que debo cambiar, ya lo había perdido una vez por mi forma de tratar las cosas. Pero no puedo. Es mi manera de actuar, mi manera de ser.

Parecía un cuento lejano en el que el y yo estuviéramos juntos, pero aquí estamos. Sólo existimos los dos.

Me perdonó.

Me perdono, me beso y juro la eternidad mientras estaba postrado en una cama de hospital. Su peor pesadilla pudo haberse cumplir pero no sucedió y aquí estamos. Los dos juntos al fin.

Lo dejó todo por mi y yo lo dejé todo por el. Deje atrás la fama, deje atrás el boxeo, deje atrás a la mujer que utilice para lastimar al amor de mi vida.

Él dejó a su esposo, dejo su vida y lucho contra su familia. Él dio todo por mi. Y yo di todo por él. No fue fácil pero aquí estábamos a punto de casarnos, apuntó de llegar a la meta.

Colocó con suavidad mis botas, sacó mi arma escondida y poco a poco me alejó de nuestra habitación.

Todo eso mientras observó su desnudez en toda su gloria. Aquel cuerpo perfecto que me vuelve loco de deseo, cada parte de su delicado cuerpo, lo hermoso y brillante de su piel blanca, tan frágil como la porcelana, sus labios rojos.

La forma como lo hice mío de una forma tan salvaje y posesiva, aún podía escuchar los gemidos que salían de sus labios con cada penetración que lo hacía arquear la espalda de una manera tan exquisita que hacía que mi miembro palpitara con solo recordar.

Caminé por la casa en completo silencio para frenar enfrente de la habitación del niño. Dormía tranquilo con todo su cabello negro revuelto y sus sábanas arrojadas al piso.

Bill lo amaba con locura. Era su hijo. Es el niño que el muy posiblemente nunca podrá tener. Todo el maldito tiempo le dice lo mucho que lo ama y volvió la misión de su vida el hacerlo reír siempre.

El niño era feliz, lo noto en sus ojos. No somos cercanos por mucho que Bill intente acercarnos, no lo amo ni tampoco lo quiero sin embargo trato se sobrellevar todo por el, no quiero que me odie, ni que tampoco me deje por ser incapaz de amar a mi propio hijo. Así que finjo y fue hasta ahora una de las mejore ideas que se me a ocurrido.

Pasó de largo y bajo las escaleras sin hacer ruido. Al llegar al auto llamo a Georg.— ¿Está todo listo? No quiero demorar.

— Todo está listo.

No debería hacer esto. Está no es la única solución pero para mi es la única. Si todo sale bien nadie tendría porque enterarse de estas cosas, una buena familia siempre tiene un secreto y este será uno del que nadie sabrá que existe.

— ¿Por qué estas haciendo esto? Yo te amo Tom. — Heidi llora casi siempre llora, mi decisión de haber estado con ella no era más que con el único fin de lastimar a Bill, Pero eso se acabó.— No tendrías que hacerlo, no lo merezco.

No escucho sus suplicas, no me interesa, podía recordar los días que ella atormentaba a Bill en la secundaria y eso lo tenia que pagar.

Pongo sólo tres balas, son las únicas que necesito. — Siempre supiste que solo te utilizaba para mi propio beneficio.

— Bill algún día sabrá de esto y te odiará.

— Eso ya no importa. — Me pongo de pie y observó a la tres personas que considero una amenaza para mi futuro con el hombre que amo, con mi todo. — Necesito asegurarme que nadie más se interpondrá entre nosotros, lo siento Heidi.

— NO TOM N…

Disparé antes que pudiera terminar su frase. Un perfecto tiro en el centro de la cabeza y su irritante voz se calló al fin. Cerré mis ojos y acaricio las cicatrices en mi muñeca . Esas cicatrices ocultas ahora con el nombre de Bill en tinta negra.

— Sabes que jamás me interpondré entre ustedes, el siempre te he amado.

Sé que el dice la verdad pero tenía que asegurarme de el jamás volverá a verlo. Tengo miedo, no puedo permitir que me deje, no puedo permitirle recordar como era su vida antes de mi.

Además creo que una parte de mi lo hace por celos a quien engañó lo hago por celos, el fue su primer esposo, el fue quien lo curó y le dio la felicidad que yo no pude darle. Sin embargo ahora si puedo y lo haré mejor que el, lo borraré para siempre de su mente, de su cuerpo, de su vida.

— Lo siento, pero lo tocaste y yo… Y yo no podré vivir tranquilo…. Sabiendo que el hombre con el que una vez se caso y quiso sigue vivo.

Apunté mi arma el jamás quitó sus ojos de los míos. Dispare sólo una vez y el dejo de existir.

— Y yo que tengo que ver en todo esto muchacho, deberías agradecerme eres rico por mi.

— Sí, lo sé, pero se que me traerás problemas, yo te di lo que tu nunca pudiste conseguir. — Ahora era el turno del hombre que me llevo a la gloria, el narco que disfrutaba mi manera de pelear en la prisión, el que soñaba con volverme una bestia en el boxeo.— Y tu nunca te darás por vencido, harás lo que sea para que vuelva y está amigo mío es la única manera de hacerte entender que nunca volveré Ya tengo lo que tanto buscaba.

— Me vengarán.

— En realidad ellos mismos me dijeron donde estarías me dieron el pase libre para que tu estés aquí, atado en esta silla a la espera de tu muerte.

— Hijo de put…

Igual que Heidi, él murió sin terminar la frase. Un tiro y ya todo había terminado. Al fin podría cerrar mis ojos y estar en paz conmigo mismo.

Soy capaz de cualquier cosa por ti Bill Trumper.

— ¿No habrá problemas, verdad?.— Miro a Georg quien está apartado en una esquina con un cigarro en su boca, mirando aburrido el trío de muertos.

— El mundo jamás sabrá que ellos dejaron de existir.

Sonreí complacido y deje el arma en la pequeña mesa que había detrás mío. Caminé hasta la puerta y coloque una mano en su hombro.

— Te espero en mi boda, Bill está ansioso por conocer al único amigo que tengo.— Me miró con sus fríos ojos Verdes. — ¿Qué? Te quiero allí, no tendría todo esto si no fuera por tu ayuda idiota.

Resopló y le dio una larga calada a su cigarrillo antes de arrojar la colilla al suelo.

— ¿No tienes miedo que me enamore de tu futuro esposo?.— Preguntó con burla.

— Créeme idiota, si te presento a Bill es porque sé que tú nunca podrás enamorarte.— Apenas sonrió y se alejó para llamar a sus hombres.

— Vete antes de que tu dulce Bill se de cuenta de que no estás a su lado.

Beso su hombro con suavidad antes de esconder mi rostro en su cuello aspirando su dulce aroma.

— Tomy…

— Aquí estoy amor.— Beso sus labios suavemente.

— ¿No puedes dormir?.

Sus somnolientos ojos me observan, su mano acaricia mi cabello relajándome, volviéndome más adictos de sus caricias.

— Tengo miedo de cerrar los ojos y que cuando los abras tu no estés aquí.— Lo abrazo, disfrutando la sensación de su cuerpo junto al mío.— No quiero que desaparezcas.

— Nunca lo haré mi amor, soy tuyo desde hace mucho tiempo y seguiré siéndolo incluso después que muera.— Me apartó de su cuerpo y me miro. Vivo por ver está mirada en sus ojos, mirada de amor, de adoración, de obsesión.

Nuestro amor nunca fue sano ni tampoco bonito. Comenzó de una manera triste y casi termina de la misma forma pero aquí estamos. Nunca creí que lo volvería a tener así, a mi lado.

Luché, luché y hice cosas de las que no estoy orgulloso pero de lo que estoy seguro es que si tengo que volver a hacerlo por el lo haría sin siquiera pensarlo dos veces.

Lo amo con demasiada locura y creo que esto jamás se irá.

Al contrario con cada día que pase se irá haciendo más y más grande.

El amor es obsesión, locura, posesión, adicción. El amor lo es todo menos sano sin embargo cuando lo sientes, cuando estas con esa persona no te importa volverte loco.

Ya nada más importa.

Ahora todo podía volver a comenzar. Ahora teníamos una segunda oportunidad de ser felices.

— Por favor hazme el amor.— Pidió de forma dulce y sensual.

— No tienes que pedirlo nene.

Recosté su cuarto sobre la cama, quitando en el camino las sábanas y ropa que nos fueron estorbando, sus largas piernas se enredaron en mi cintura mientras sus manos rasguñaban mi espalda dejando delgadas líneas rojas, mis penetraciones comenzaron despacio hasta que se volvieron violentas y duras, golpeando nuestros cuerpos de forma brutal y placentera. Nuestras bocas se buscaban desesperadamente compartiendo nuestros alimentos junto con palabras de amor que quedaban a medias.

Y lo amé como si fuera la ultima vez aunque era una de las muchas que compartiremos.

Continúa…

Gracias por la visita, les aviso que ya estamos a sólo uno del final.

por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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