Obsesión Peligrosa 4

Obsesión Peligrosa 4

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 4

By: Tom

Quería estar perfecto para esta noche, todo en mi temblaba por la emoción. Quería que el me viera perfecto …hermoso.

Compre un perfume de mas de mil euros, corte cada rosa roja del mi jardín, y compre toda ropa oscura para esta noche. Ahora que el estaba solo de nuevo tenia intención de apoderarme de nuevo de su corazón, de volver a ser yo el centro de su mundo.

Solo yo.

&

Se movía en su silla con brusquedad intentando soltarse de las esposas que sujetaban sus manos a la mesa, sus pies se encontraban bien amarrados a la silla impidiendo que se moviera .

— Simplemente tienes que alejarte de el, eso es todo.— Mi voz era apenas un susurro.

— ¡No! Maldito loco de mierda. — Grito fuerte dejando escapar saliva, era una total repugnancia, Bill no se merece a un hombre así, el se merece a un hombre como yo. —Lo rompiste en miles de pedazos, lo heriste durante cinco putos años y ahora que el por fin puede ser feliz llegas tu intentándolo destruir de nuevo.

— ¡No es cierto !. — Estrelle mis puños contra la pared de mi sótano y intente calmar la ira que comenzaba a bullir en mi interior. — Solo estaba confundido pero ahora se lo mucho que lo necesito.

Claro que ahora sabia lo mucho que lo necesitaba. Era tanta la necesidad que sentía por el que ya iban a ser una semana completa que nо comía ni dormía bien.

— Tu no estabas confundido Tom, te encantaba romperlo, destruirlo.

— No es cierto.

— Te encantaba romperlo por que sabias que aun roto el te seguiría, te seguiría amando.— Ya no gritaba ahora solo hablaba.

— Cállate.

— Tu pedazo de escoria no te lo mereces, el es demasiado bueno para ti.

—¡Que te calles maldita sea!.— No quería seguir escuchando lo que era verdad, no quería, no podía.

— Pero ahora el no te ama.— Sentía que mi propio control poco a poco se iba desvaneciéndose y mi mente se nublaba con la roja ira. — El es mío ahora, Ya no te ama mas y jamás volverá a hacerlo.

— ¡BASTA!. — Grite con furia.

El pitido en mis oídos se fue desvaneciéndose dejando solo gritos agónicos de dolor. Lo mire confuso mientras el gritaba y luego baje la vista para descubrir que el destornillador con el cual solía arreglar mi auto estaba atravesado en su mano izquierda.

Los chorros de sangre roja y oscura escapaban en grandes cantidades de la herida manchando toda la mesa y cayendo al piso. El intentaba acallar sus gritos respirando hondo repetidas veces mientras lloraba sin embargo cada vez que retorcía el destornillador el gritaba de nuevo.

Quizás esto sonara muy enfermo y despiadado pero de alguna forma me encantaba hacerlo retorcerse de dolor como una maldita serpiente, me encantaba ver la sangre roja y espesa brotar de su cuerpo.

Simplemente me encantaba hacerlo sufrir.

— El aun me ama eso lo se y nada me detendrá de tenerlo de nuevo junto a mi. — Desclave el destornillador y lo volví a clavar de nuevo en el mismo lugar haciendo saltar la sangre a mi rostro . — Tu no me lo vas a quitar, el es mi vida, mi alma, mi todo, no voy a permitir que lo tengas.

El gritaba pero yo no escuchaba y solo me dedicaba a reír observándolo llorar como una jodida niña.

— Es que no lo entiendes yo soy su chico especial, yo soy a quien el le escribe cartas y deja panecillos en los casilleros, yo soy especial y perfecto para el.

&

Lo vi acercarse y mi cuerpo inmediatamente empezó a temblar, mi corazón se aceleraba junto con mi respiración y mi nervios me hacia querer entrar en pánico.

— Hola Bill.

— Fuiste tu.— Me susurro y el temblor en mis manos se volvió mas fuerte.

Sus labios estaban hinchados pero estaba malditamente seguro que no eran por besos, su nariz estaba roja y sus ojos llorosos y apagados.

— Vi … Vine a buscarte. — El no hablaba y solo me miraba con rabia. — Pen…pensé que quizás te gustaría no…no sé quizás una película.— Mi tartamudeó solo conseguía hacerme quedar en ridículo.

— Vete. — Camino muy lentamente hacia a mi.

— ¿Qu…que?.— La respiración se me aceleró y no hice ningún intento por detenerlo.

— Vete lejos.— Se detuvo frente mío y me miro con tanto odio que sentí mi corazón encogerse.— Vete lejos de mi, de mi vida, de mis amigos, de mi jodidos ojos, ¡¡VETE!!.

— ¿Qué?

— Que te vayas. — Esta vez lagrimas corrieron por su rostro. — Por una vez que mi vida tenia sentido, que un chico me amaba por quien realmente era, que por primera vez me sentía feliz y amado, después llegas tu y me lo quitas todo.

— Yo no… — Quise hablar pero el nudo en mi garganta no me dejaba .

— ¡Porque!, que acaso la única forma que tengo de amar a alguien es de la forma enfermiza y masoquista.

— Yo …yo te amo Bill. — Susurre asustado

— ¡No! No lo haces porque si me amaras de la forma en la que dices hacerlo me dejarías en paz, dejarías que siguiera adelante en mi vida. Pero No no lo haces porque disfrutas de verme arrastrándome por ti, mendigando un minuto de tu atención, mendigando aunque sea un poquito de tu miserable y superficial amor.

— B-Bill…. No, yo….

— PUES NO LO ARE, NO CAERÉ EN TU MALDITO JUEGO, NUNCA PERO ESCUCHA BIEN TOM KAULITZ, NUNCA VOLVERÁS A TENER MI CORAZÓN.— Me lo grito en la cara rompiéndome en miles de pedazos como yo hace cuatro meses lo hice con el. — Lo tuviste una vez y lo apuñalaste cien mil veces ahora no lo volverás a tener, jamás.

Se dio la media vuelta y se alejó hacia la entrada de su casa dejándome estupefacto y dolido.

— Bill por favor. — Tome su hombro con suavidad.

Antes de que lo supiera sentía sus dos manos en mi pecho empujándome con una sorprendente fuerza lazándome fuera del pórtico. Caí sobre mi culo en el duro pavimento y luego mi espalda, todas las rosas volaron lejos de mi manos deshaciéndose.

No me di cuenta que estaba llorando hasta que sentí mis mejillas mojadas, me senté con mi cuerpo temblando y lo mire observándome con una mirada fría y cargada de ira.

— Bill yo te amo. — Se lo dije llorando sin embargo el negó y volteo hacia su casa dejándome solo, roto y con un odio formándose en mi interior.

&

Conduje en mi moto como un maldito loco mientras las lagrimas caían libremente por mis mejillas, salí del estado y conduje hasta llegar hasta Stuttgart. Llegue a los barrios bajos y me detuve frente al club negro bañado en luces rojas y rodeado de oscuridad.

Entre y el comprador inmediatamente me reconoció llevándome hacia atrás, sentado en un mullido sofá rojo saque mi pajilla y me incline a inhalar las cinco tiras de cocaína.

— ¿Lo mismo de siempre?. — Me pregunto el hombre alto de ojos verdes.

— No, quiero que esta vez sea mas joven. — Me encamine hacia mi habitación reservada y antes de entrar recordé algo — Cabello negro largo, delgada y ojos marrones.

Desnudo en la cama me mire en los espejos que había en el techo y me estudie. La puerta fue abierta y ahí completamente desnuda estaba una niña de catorce años de ojos tiernos, llorosos y marrones como los de mi Bill.

— Comienza con tu maldito trabajo.— Las palabras salieron arrastradas y roncas como las de un viejo fumador.— ¡YA!.

La niña se acerco tímida y fue subiendo suavemente arriba mío sin embargo la tome con brusquedad de los cabellos y la arrastre hasta que estuvo de frente con mi verga flácida.

— Chúpala.

— Por favor señ….

— QUE LA CHUPES AHORA.

Y asi se fue media hora paso entre sollozos y gemidos de dolor por cada tirón brusco que le daba a su cabello.

Me observaba perdido en aquel espejo recordando cada palabra que el amor de mi vida me había gritado hacia solo minutos.

— Bill te amo. — Y ahí me rompí a llorar mientras un niña secuestrada de catorce años me daba una mamada.— Bill te necesito para vivir, te necesito para mí.

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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