
Fic TOLL de Nathaly Kaulitz
Capítulo 5
By: Bill
El teléfono sonó a las siete y media de la mañana quitándome de mi cálido baño matutino.
— Hola.
— Ho…hola Bill. — La voz temblorosa de Tom se escucho por el teléfono.
— Adiós. — Despegue el teléfono de mi oreja y antes de colgar sentí su grito. Grito que me asusto.
— No me cuelgues, por favor Bill.— Estaba apunto de llorar, lo podía sentir.
— Dios Tom ¿Que sucede ?.
— ¿Como te gustaría que me… vistiera?.
Esa fue quizás la pregunta mas absurda que escuche sin embargo en el futuro esa pregunta dejo de ser absurda cuando fue de todo los dias.
— ¡¿Que?!.
— ¿Como quieres que me vista? Te…tengo cami..misas negras y azules, también camisetas negras solos negras como a ti te gustan, jeans azules y negros, y…y recuerdas de..de las botas de Travis Maddox yo me compre botas asi y arroje todas las zapatillas…. Puedo usar gorra como o…. O talvez una pañoleta. — El hablaba acelerado sin dejarme hablar y luego fue consiente de mi silencio. — ¿Nene? Yo…yo quiero que me digas como quieres que me vista, también están mis bóxer Compre negros todos negro y las medias también pe… pero no se si quieres que sea de otros colores ¿Cual color quieres nene?.
Y ahí estaba yo observando la pared de mi habitación perdido y asustado. No habían pasado ni siquiera una semana y el llamaba como si nada había sucedido, como si nunca se había interpuesto en mi vida alejándome de la persona con quien estaba descubriendo lo que era amar sin ser enfermizo.
Colgué el teléfono y me aferré a mi toalla observando asustado aquel aparato como si me hubieran espantado.
Deje todo atrás y seguí adelante tratando de olvidar aquel percance, al llegar a la escuela todo transcurrió normal.
Tom no había ido y eso fue un alivió para mi mente que no dejo de trabajar en todo este tiempo. Estuve tranquilo y feliz por un tiempo, sintiéndome normal con mis amigos y riendo de cualquier pavada que sucediera sin embargo al llegar a casa volví a caer en mi realidad.
— Tom por dios.
Estaba semidesnudo y sucio. El cabello que siempre llevo trenzado estaba despeinado y cubriendo la mayor parte de su rostro, ese hermoso ros pulcramente afeitado estaba manchada en lo que parecía ser vómito, su bello cuerpo estaba surcado en barro y sangre, y ahí estaban aquellos ojos que alguna vez fueron vivaces y brillantemente marrones apagados y rojos.
Me acerque lentamente y una vez de rodillas tome su rostro en mis manos con una muy suave caricia, si estaba con miedo no importaba, no importaba nada mas que aquel hermosos joven roto y sucio.
El niño obsesivo que estuve guardando durante cuatro largo meses salió a luz y sin preocuparme por nada lo tome y lo lleve adentró.
&
El agua se escurría por su rostro y tocaban sus ojos pero el no los cerraba y continuaba observándome. Estaba todo en silencio y solo el sonido del agua al moverse era lo que se escuchaba.
No había nada que decir, las palabras en este momento no servían. A veces o quizás demasiadas veces me preguntaba que hubiera sucedido si yo nunca dejaba de amar a Tom Kaulitz, la respuesta era corta y simple.
Sufriendo.
Como dije la respuesta era corta y simple, pero aquella sencilla repuesta estaba cargada de tanto significado. No es amor si la persona que amas te lastima, no es amor si ay dolor, no es amor si sientes que necesitas a esa persona para vivir literalmente.
— Te amo. — Deje la esponja a un lado y lo observe, el agua en la bañera estaba gris.
— Yo alguna vez te ame quizás no fue de la manera correcta pero lo hice.
Su sonrisa se borro y yo continúe bañándolo, lo ayude a salir de la bañera sin preocuparme por su desnudez y lo envolví con la bata. Limpie sus heridas y luego las cure, lo alimente de mi mano, y luego lo lleve a mi cama.
Se durmió en mi pecho como lo hace un niño con su madre mientras lo peinaba suavemente con mi mano el pelo largo que tuve que destrenzar yo mismo. Una de sus piernas se cerraban en mi cadera, sus manos se aferraban a mi cintura con fuerza y no dejaba de respirar en mi cuello.
¿Por qué?, ¿Por qué?, ¿Por qué?
¿Por qué Tom? ¿Por qué justo ahora?
Ahora que mis heridas se curan y comienzo a mejorar de aquella enfermedad llamada necesidad y obsesión, llegas tu declarando que me amas de la manera en siempre quise y soñé.
¿Por qué?
Y fue ahí donde me di cuenta que el causante de todo esto era yo. Si jamás hubiera interferido en la vida de Tom como lo hice, el en este momento estaría llevando la vida que un chico de dieciocho se merece.
Sus preocupaciones deberían ser en ganar el próximo partido de fútbol, que universidad elegir, que chica conquistar, o como convencer a su padre de que le compre el coche que le gusta.
No en intentar como conseguirme, ni en como me gustaría que se vistiera, ni en ser el mejor para mi.
— ¡Oh dios mío dime que hice!.
—¿Bill, mi amor porque lloras?.— Me miro con sus hermosos ojos arrugados por el sueño, preocupados pero llenos de amor.
— Perdón, perdón. — Sus brazos me rodearon y me apretaron contra su caliente y cálido pecho, entonces me rompí. — Perdóname Tom, perdóname por arruinar tu vida.
— Que. — Me despego de su pecho y me miro incrédulo. — Tu llenaste mi vida de completa felicidad y dicha .
— No, no es así. — Mis ojos estaban nublados por lagrimas que no dejaban de caer y mi voz era aguada por tanta saliva. — Yo te arruine, te enferme, tu debería estar disfrutando de tu vida no encadenado a esta necesidad que crees que es amor.
— Eso no es cierto.
— Es esa la maldita verdad, si yo nunca hubiera llegado, si nunca me hubiera aparecido en tu vida ahora estarías ocupándote por cosas normales como que universidad elegir.
— No es cierto. — Se alejó de mi y se puso de pie, empezó a caminar como un león enjaulado cargando un rostro atormentado.
— Lo siento Tom.
— ¡NO!. — Su grito retumbó por las cuatros paredes de mi habitación, el miedo comenzó a hacerse presente al ver su rostro rojo de furia.
Me tomó por mis dos brazos y los apretó con fuerza sin embargo no me preocupe por el dolor sino por el.
— Es que no lo entiendes, no me pidas disculpas, nunca me pidas disculpa.
— Todo puede mejorar Tom, acompáñame a mi próxima sección con mi Psicologa dejame curarte.
— ES QUE NO LO ENTIENDES.— Cerré los ojos y deje que el sollozó que tanto me ahogaba escapara. — Te amo, te ame desde hace tanto tiempo.
— Dejame ayudarte, curémonos juntos, comencemos a ser felices y a no depender de nadie. — No me iba a rendir, yo iba a darle a Tom la vida que le quite al enamorarme de el.
— Es que no lo entiendes para el amor no hay cura, el amor es obsesión, necesidad, dolor, felicidad, lujuria, pasión. — Sus ojos dejaron atrás la locura y de pronto se mostraron de un color tan claro como el cielo. — El amor es algo que nos lleva a hacer locuras, locuras que solo las personas enamoradas entienden, el amor no es sencillo ni tampoco aburrido, es complejo, complicado y desafía todo tipo de reglas. ¿Por que crees que el humano busca tan desesperadamente a su amor? Porque quieren sentir lo que es esta obsesión, pasión, necesidad, lujuria y dolor, que tu, yo y muchos mas sentimos. Ay quienes dicen que no quieren enamorarse jamás, otros dicen odiar el amor y otros dicen que jamás amaran. Pues ello son los que mas desesperadamente lo buscan. — Con cada palabra dolía.— Y yo te amo Bill Trumprer, te ame desde la primera vez que mire tus ojos.
No sabia que decir, ni tampoco como reaccionar. Sus palabras me aceleraban el corazón y me llenaban de un sentimiento que conozco muy bien. Un sentimiento que hasta ahora solo me hizo sufrir.
¿Por cuanto mas te seguirás empecinado en albergar mi corazón y mente?.
— Tengo miedo de volverte a amar Tom. — Confesé, y el sonrió victorioso.
Continúa…
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