
Fic Toll de Nathaly Kaulitz
Capítulo 12
El menor estaba en labor de parto, el chico gritaba cada vez que le daba las contracciones que eran tan dolorosas, el mayor se apresuró en quitarle las vendas y cuando se las quito lo cargo, le daba temor perderlo como el perdió a su madre.
Nunca espero poder embarazarlo pensando que el menor no le tendría tanto amor como él le tenía pero sí lo era, Bill lo amaba como él lo amaba, Tom cuando lo cargo solo camino unos pasos y las flamas frías lo consumieron llevándoselos a ambos al departamento.
— ¡No puedo! — Grito el chico.
El mayor lo llevo al baño, la temperatura de Bill era elevada que quemaba si lo tocaba una persona normal, podría tener quemadura o dolor si era tocado, el mayor lo puso en la tina y abrió la llave, dejando que el agua helada saliera, el chico sentía como era la temperatura del agua y cuando toco su piel, el vapor se esparció por toda la habitación.
— Tranquilo mi niño — Trataba de calmarlo.
— ¡Me duele!.
La sangre empezó a cambiar el agua a un tono rosado, ya estaba empezando el labor de parto y le dolía como un infierno, lloraba y gritaba cada vez que las paredes de su ano se abrían, se compadecía de las mujeres que traían a la vida a sus bebés.
— Lo estás haciendo bien… Solo tienes que empujar — Le decía Tom, el agua seguía bañándolos a ambos.
— ¡No quiero! Me duele ¡Ahh…!.— Gritaba el menor, Tom no sabía qué hacer nada más que calmarlo, el baño estaba cubierto de vapor y el agua seguía saliendo.
— Ya está saliendo, solo puja mi pequeño, tu puedes. — Le daba ánimos, podía ver como salía su bebé del orificio y el dolor que sufría Bill, el menor apretaba la orilla de la bañera.
— ¡AAAHHHH!. — Gritaba sintiendo tanto dolor de como salía de él, viendo como su cabeza se asomaba, después de como salía y el menor sostenía, para que no se le metiera agua a su boca y nariz, solo escucho el llanto del bebé.
— Ya terminó mi niño. — Le agradecía y con una toalla cubrió al bebé, placenta y sangre era lo que cubría al pequeño, un niño.
— Eres hermoso… Neo.— Susurró con voz muy débil, el mayor lo vio como sus ojos se cerraban de apoco, el mayor se acercó y el bebé empezó a llorar más fuerte, las sombras empezaron a moverse más rápido de lo normal.
— Bill… No, no cierres los ojos… ¡Bill!…¡¡ Por favor abre los ojos!!… ¡¡BILL!!
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5 años después
Habían pasado cinco años, de aquel momento cuando vio cómo su niño cerraba los ojos, ahora Tom tenia cargando al pequeño Neo de cinco años, cuando llegaron al parque lo bajo y vio como corrió el pequeño a los juegos, el pequeño jugaba con la pelota en el parque y a veces se subía a la resbaladilla, el niño tenía los mismo ojos que su papá, cuando cambiaban a oscuros eran cuando comía o le decían que irían a comer.
El pequeño Neo podía comer de todo y todas las comidas le beneficiaban, cuando comía almas era bueno pero a la vez malo porque le daba fuerza, incendiaba cosas que él no sabía si estaba bien o mal, Tom le decía que debía tranquilizarse, el pequeño se asustaba cuando su cuerpo completo le invadían las flamas azules que no le quemaba pero de todos modos el niño se asustaba.
Tom le enseñaba fotos donde salía su papá Bill, el pequeños le gustaba ver las fotos de sus padres juntos, cuando el mayor tomaba fotos posando ambos en la cámara, enseñando cuanto se amaban.
— Ten cuidado Neo. — Le advertía su padre, el niño reía muy fuerte cuando bajaba por ese tobogán y con el eco se oía más.
— ¡Es divertido!. — Decía muy alegre el pequeño cuando ya llegaba al final del tobogán.
— ¡Yo también quero!. — La voz de una niña queriendo subir a los juegos se dejó oír.
— Espera, yo te ayudo.— Respondió Neo.
— Iré a ayudarles. — Tom sonrió feliz al escuchar la hermosa voz que tanto amaba.
— Yo iré, tú no puedes Bill. — Le dijo el mayor, este asintió y antes de irse a ayudar a sus hijos, besos los labios de su amor. — Cuida a nuestro bebé. — Acaricio su pancita.
— Si…—Sonrió un Bill mas maduro, lleno de felicidad al llevar a su tercer bebé en el vientre.
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FlashBack
Después de ver como el amor de su vida cerraba sus ojos, Tom se aterro pensado que lo perdería para siempre. Saco a su amor del agua y lo coloco en la cama, secaba su cuerpo para que pudiera despertar, pero Bill no despertó en tres días, cuando el mayor puso en sus brazos a su bebé fue cuando despertó, el llanto de su pequeño lo hizo despertar.
— Hola pequeño… — Susurró Bill con voz débil.
— Que bueno que despertaste. — Le llamo el mayor, cuando sus ojos se encontraron, solo veían el amor que se tenían el uno del otro, se acercó a su niño y beso sus labios.— No vuelvas a asustarme.— Le reprocho el mayor, ese día fue el mejor y el peor, sintiendo como su amor le daba un hijo pero a la vez lo perdía.
— No puedo prometer nada. — Le dijo Bill con una sonrisa.
Fin de flashBack
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Había pasado un año cuando el pequeño Neo ya era más grande, sus ojos siempre estaban oscuros y no cambiaban, cuando cambiaban era cuando se despertaba viéndose como los de su papá, marrones.
Todas las noches después de acostar a su pequeño y dejaban al cuidado de las sombras, ellos se encerraban en la habitación dejando que su amor los consumieran, entregándose el uno del otro, viendo como el mayor penetraba a Bill y el pedía más y más, sintiendo como era llenado en su interior.
Los meses pasaron, cuando el menor sintió los mismos síntomas cuando estaba embarazado de otro bebé, pero al menos ya no tendría que preocuparse como padres primerizos de un demonio, hacían las mismas cosas, pero debieron irse de ese lugar, tenían que buscar nuevos lugares para poder alimentar a sus pequeños.
Dos años y medio pasaron cuando Bill y Tom tuvieron a su primera niña, Kara y su significado es Pura, el significa del nombre de Neo es Nuevo, el menor usaba nombres de dioses griegos y el mayor aceptaba dándoles ese nombre con la condición que el bebé que vendría después, él le pondría el nombre.
Bill acepto y aunque no supieran el sexo de su bebé que venía en camino, Tom decía que era niña y que se llamaría Simone, como la madre de su niño, él se emocionó y acepto.
La pequeña Kara tenía tres años y sus ojos eran almendrados como los de su padre, el mayor ayudaba a que la pequeña no cayera de golpe en la resbaladilla, la niña se asustaba y sus ojos se volvían oscuros cuando se asustaba era temerosa.
Lo bueno es que era de noche, las tres de la madrugada para ser exactos, solo a esas horas podían salir como una familia, Bill tenía un año de embarazo, le faltaba más de un año y medio para tener en brazos a la pequeña Simone pero no sabían si era niña o niño pero de todos modos así se dirigían a ella o a él.
— ¡Papi tengo hambre!. — Grito el niño que se columpiaba.
— ¿Quiere un sándwich?.— Pregunto Bill sacando de su mochila los emparedados que había preparado.
— ¡Sí!. — Grito cuando salto de columpio pero gracias a las sombras no le paso nada, el niño corrió por su comida.
Los dos niños se acercaron a su padre, mientras Tom los miraba a una poca distancia con una gran sonrisa que jamás creyó poder tener. Su corazón se agito cuando la mirada de Bill conecto con la suya, su hermosura era sobre natural una persona perfecta, dulce y tierna.
Dio una mirada al cielo, sabiendo que su madre lo miraba feliz, el sabía que fue ella la que mando a su pequeño Angel sin alas para que estuviera a su lado por toda la eternidad.
Continúa…
Este sería el final, pero queda un epílogo que te invitamos a leer a continuación. Gracias por la visita.