Ojos oscuros FIN

Ojos oscuros FIN

Fic Toll de Nathaly Kaulitz

Capítulo 13

Después de haber tenido al pequeño Neo, el bebé dormía en los brazos de su padre que veía sus series de detectives, la trama estaba muy buena y el no despegaba su vista de la pantalla, cuando pasaba algo que no pensó que pasaría, él se sorprendía y decía que lo pensaba, despertando a su pequeño.

Cuando acabo el episodio, su bebé empezó a llorar, reviso el reloj que estaba en la sala, 8:45 p.m. se sorprendió, todo este tiempo había visto la serie y hace quince minutos debió preparar el biberón.

— Lo siento Neo, papi se distrajo con sus series.— Se levantó de su lugar.

Bill fue a la cocina a preparar el biberón, su pequeño lloraba y lloraba, el se apresuraba en preparar el biberón, calentando el agua en el microondas, después sacándolo y ponerle las siete cucharadas, le coloco la tapa y empezó a agitarlo, el llanto del Neo se escucha ahora con doble voz, como la de su padre, las sombras empezaron a moverse.

— Calma Neo, perdón, a papi se le paso pero ya no llores que las sombras le dirán a tu padre y el me regañara.

Trataba de calmarlo, le coloco el biberón en su pequeña boquita, el bebé dejo de llorar, sus ojos brillaban por las lágrimas que seguían saliendo, sus pestañas mojadas, se veían sus ojos más grandes.

— Que lindo… Ya no llores.— Limpiaba sus lágrimas, que resbalaban por sus mejillas, le sonreía.

Se sentó en el sofá viendo lo rápido que bajaba el contenido de la leche, dándose cuenta que Neo si tenía hambre, se regañó por estar viendo sus series, Tom no se encontraba, le dijo que saldría y que no saliera del departamento, lo vio despedirse de su bebé y después de él.

Cuando vio que se había acabo el biberón, el pequeño pedía más y antes de que volviera a llorar, ya estaba preparando el segundo biberón con menos cantidad, se sentó en la suave alfombra mientras le tarareaba una canción para que se quedara dormido, cuando la leche se estaba acabando, Neo se estaba quedando dormido pero sin dejar de comer.

Terminada la leche, la coloco en la mesa de la sala, coloco a su bebé en una posición para poder palmearle la espalda, para que repitiera y no regresara la leche, cuando escucho los pequeños eructos del bebé, lo acomodo en una posición que no pudiera regresar la leche.

Despues de un rato, le dolía su brazo, su pequeño tenía la temperatura alta, no porque estuviera enfermo, así era la temperatura de un demonio, sus ojos eran totalmente oscuros cuando lloraba y comía, cuando el pequeño estaba tranquilo, sus ojos eran marrones como su padre Bill.

El pequeño tenía diez meses, crecía como un bebé normal pero cuando tuviera la edad de veinte años, dejaría de envejecer al igual que su padre Tom, su papi Bill después de entregarse al demonio, dejo de envejecer, ahora le pertenecía.

Acomodo a su bebé en la pequeña cuna de madera que estaba en la sala, se habían mudado de estado, las muertes de los presos eran contaste por el hambre de Neo y de Tom, además de que el mayor no iba a poner en riesgo las vidas de sus amados.

Bill esperaba a su novio, miraba la hora y después la ventana, viendo que ya estaba oscuro, suspiro y aprovecharía que su pequeño estaba dormido para darse un baño.

— ¿Pueden cuidar de Neo mientras me baño? No tardare. — Les aviso a las sombras, viendo cómo se movían de un lado a otro, eso lo tomo como un sí.

En el baño, empezó a quitarse la ropa, abrí la llave de la regadera, esperando a que saliera el agua caliente, la temperatura de su cuerpo era igual a la de una persona, podía sentir la temperatura y cuando Bill cargaba a su bebé, su cuerpo tenía la misma temperatura que la de su pequeño.

Enjabono todo su cuerpo, el vapor que salía del agua caliente lo tranquilizaba, cuando termino de bañarse, tomo una toalla y se froto el cuerpo con ella, busco una camisa y unos bóxers en el armario, salió del cuarto y vio a su pequeño despierto, podía ver sus perfectos ojos marrones.

— Ya te despertaste. — Susurró, lo saco de la pequeña cuna, le coloco el chupón. – Tu padre no regresa… Me estoy preocupando.

&

— Bill. — Susurraba tratando de despertar al menor. — Mi niño… — acaricio su mejilla, Bill empezó a despertar.

— Hola… — Saludo con una sonrisa dormilona.

— Vamos a la cama, podrías enfermar. — Dijo el mayor.

— ¿Y Neo?. — Pregunto el menor.

— Lo deje en su cuarto después de darle su biberón.— Contesto.

— ¿Estaba despierto?

— Si, te estaba cuidando mientras dormías, fue un buen niño. — Sonrió. — Ahora, a dormir.

Tom se quitaba la ropa y se adentró al baño, el menor se quedó despierto esperándolo a que saliera, ya no tenía sueño.

— No te dormiste. — Lo saco de sus pensamientos, tenía una toalla en su cintura.

— Quería esperarte. – Dijo el menor, Tom se acercó a su amado, se sentó en la cama y beso los labios de Bill.

Arriba del menor ya se encontraba el demonio, las piernas de Bill estaban abiertas y entre ellas estaba el mayor, moviéndose de adelante y hacia atrás, queriendo excitar a su niño, escuchando los gemidos que salían de entre beso y beso.

— Mhn… T-tom… Mhn… – Coloco sus brazos alrededor del cuello del mayor, los brazos del demonio estaban entre la cabeza de Bill.

Le quito la camisa que tenía el menor, viendo esos hermosos pezones rozados, bajo los besos a su cuello, dejando marcas en el camino hasta llegar a sus pezones, besándolos primero y después lamiéndolos.

— Ah, Ah, Ahhh… — Las sensaciones que sentía lo excitaban más, sintiendo como su miembro se ponía duro y más el del mayor.

Quitándole el bóxer que tenía, sintiendo un alivio por lo molesto que se estaba haciendo, Bill hizo lo mismo con el del demonio que solo sonreía mientras lo besaba, masturbando ambos miembros juntos, tocando esos pezones y estirando la punta, escuchando los gemidos de su niño.

— Lámelos…

Le coloco sus dedos en su boca, el menor los tomo, con sus mejillas sonrojadas y sus ojos brillosos, los ojos del demonios estaba completamente oscuros, deseoso de ese cuerpo debajo de él.

— Mhn… Ah, Ah… — Trataba de lamer esos dedos largos pero el mayor empezó a chupar su pene.

Dando lametones en ese miembro erecto, la punta rosaba saliendo pre—semen, escuchando sus gemidos, cuando sintió sus dedos humedecidos, los retiro de su boca sin dejar de lamer ese miembro, metió con cuidado su dedo.

— Ah… Tom… — Gimió su nombre al sentir ese dedo entrar despacio, dejando que su entrada se acostumbrara para después moverlo, escuchando más gemidos y adentrando el segundo dedo.

Abriéndolos para que dilatara más rápido, deseaba entrar en el pero no quería dañarlo, espero unos minutos más, cuando noto que ya estaba listo, se acomodó mejor pero se sorprendió cuando el menor lo acostó en la cama.

—¿Bill?

— E-es mi turno… — Susurró en sus labios avergonzado.

Se sentó a horcajadas en la cintura del mayor, con sus manos agarro ese miembro erecto que palpitaba por atención, una mano en su torso y con la otra ayudándose a meter ese miembro.

— ¿Estas bien?. – Pregunto, le excitaba verlo tratando de acomodarse pero a la vez se preocupaba, el menor asintió.

— Y-yo puedo… Ah… Hacerlo…— Gimió.

Cuando el menor metió el miembro del demonio en su entrada, sus lágrimas salieron, sintiendo como el pene del mayor crecía mas, Tom se excitaba de ver las expresiones que hacia su niño, cuando por fin estuvo todo adentro, dio un suspiro, se acercó a los labios del mayor y los beso, con el beso que se hacía más largo.

— ¡Ahh…! Ah, ah, ah… — Gimió al sentir que el demonio se movía.

— No me pude resistir — Jadeo Tom.

Las caderas del mayor se movían, penetrando al menor que gemía y gritaba que lo enloquecían las sensaciones que sentía por ser penetrado, más rápidas y fuertes eran las estocadas, Bill se recargaba en el torso del mayor mientras que este lo penetraba.

— Si… Ah, ah, ah… ¡Mas, más rápido! Si, así… ¡Ahhh…!. — Lo que pedía el menor era cumplido por el demonio, su demonio.

— Me encantas mi niño… Ah… — Jadeo al escucharlo que pedía más.

— Me… Mhn… M—me vendré…— Advirtió.

— Si… Vente conmigo mi niño…

Bill se vino primero apretando el miembro del mayor, saliendo ese semen caliente en el interior del menor, Bill mancho el abdomen de su demonio.

— ¿Estas bien? — Pregunto Tom acariciando y acomodando el cabello del menor.

— ¿Y-ya…estas candado?. — Le pregunto el menor, Tom negó. — Que bueno…

Sonrió y se volvió a sentar, el miembro del mayor seguía dentro de él, empezó a moverse de adelante hacia atrás, sus manos pasaban por su abdomen hasta llegar a su cuello y la otra a su cabello, para el demonio fue una explosión, su miembro se endureció mas y no pudo resistirse, agarro al menor y coloco boca abajo, quedando en cuatro y embistiéndolo.

— Esta vez… No podré detenerme. — Advirtió en su oído, que para el menor en vez de temer por lo que dijo, lo excito, sonrió.

&

Había pasado dos meses, el amor que se tenían el demonio y ese niño crecía todos los días, si se podía mas, con ese pequeño bebé con ellos, cumpliendo ya un año con ellos, era su alegría y el testigo de ese gran amor que se tenían.

Bill se encontraba acostado en la cama con su demonio, abrazándolo, con sus piernas entrelazadas, el menor empezó a despertar, estaba acostado encima del mayor y levanto su cabeza, sintiendo un dolor en su estómago, después subiendo ese malestar, se levantó de la cama y corrió al baño.

No teniendo nada en el estómago, solo vomitando el ácido, sintiendo más asco y ahorcadas, no vomitaba nada pero el sentía la sensación de hacerlo.

— ¿Mauri estas bien?.— Pregunto preocupado Tom, cuando sintió que su niño no estaba con él y escuchando como Bill vomitaba, se levantó de la cama, ahí fue cuando escucho las voces de las sombras, después el llanto de su bebé, algo estaba pasando, las sombras y su bebé sabían que algo pasaba.

— S-si… Ya estoy bien. – Dijo Bill levantándose del retrete, se acercó al lavabo y enjuago su boca. — Solo… Sentí las ganas de vomitar pero… Ya estoy bien. — Le sonrió aunque sentía un dolor en su garganta.

— Iré por unas cosas a la farmacia, no tardare. — Salieron de la habitación para ir a la de Neo, el pequeño estaba rojo de la cara por llorar, las lágrimas resbalaban de esas mejillas regordetas.

— Esta bien… ¿Puedes traerme mermelada de fresa?… Es que, se me antojo.– Dijo el menor, el mayor cargaba su bebé mientras Bill preparaba el biberón.

— Si, veré si venden en la farmacia — Bill se sentó en el sofá y Tom le dio al pequeño para que tomara su biberón. — No tardo — Lo vio salir por la ventana, desvaneciéndose como arena.

Mmm… Quiero mermelada.— Reprochó.

&

Bill le dio el biberón a su bebé, sus ojos estaba oscuros mientras comía, le sonreí y limpiaba esas lagrimas que se secaban en sus mejillas, viendo cómo se quedaba dormido, lo acomodo en la pequeña cuna, cuando lo acomodo vio que la ventana se abría, Tom había llegado.

— Traje algunas cosas. — Le entrego unas bolsas y dentro de ellas habían cajas. – Son pruebas de embarazo. — Abrió una caja mientras leía las instrucciones, Bill hizo lo mismo.

— Cres que sea posible… Otra vez… — Dijo Bill emocionado.

— Hay que verificar que lo estés, si lo estas… Sabes que siempre estaremos juntos y si no… Lo seguiremos intentando.— Junto su frente con la del menor, este sonrió y asintió.

— Espero que si… — Susurró en sus labios, después besándolos, tomando toda la bolsa llena de pruebas, metiéndose al baño.— ¿Trajiste mi mermelada?.— Pregunto del otro lado del baño, sacándole una sonrisa al mayor.

— Si, te traje una caja completa.— Respondió, se sentó en el sofá y con su pie mecía a su bebé.— ¿Quieres tener un hermano Neo? — Le pregunto a su niño, acaricio su mejilla.

Después de dos horas en ese baño, Bill había tomado todas las pruebas, en total en esa bolsa y de diferentes marcas, fueron 36 pruebas, el menor había visto una donde daba positivo pero no quería salir hasta que todas dieran la afirmación de su embarazo.

— Bill ¿Que estás haciendo?.— Pregunto tocando la puerta, se estaba desesperando por saber la respuesta, el menor tomo todas las pruebas y acomodándolas en el piso del baño, dejando ver la prueba que diera la afirmación de su embarazo, dejándola a la vista, todas dieron positivo.

Al abrirse la puerta lo primero que vio Tom fue la gran sonrisa que tenía su niño, y el sonrió más al posar su mirada en el piso donde había 36 pruebas marcando la llegada de un nuevo bebé.

Tom tomó entre sus brazos a Bill la felicidad que tuvieron en esos momentos era la más grande.

F I N

Administración: Si te gusta el estilo de la autora, te invitamos a encontrar más de sus historias, pinchando en su perfil. Y si te gustó este fic en particular, te invito a mirar «Incubus».

por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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