Ojos oscuros 2

Ojos oscuros 2

Fic Toll de Nathaly Kaulitz

Capítulo 2

Bill sintió como el más grande lo soltaba, pensó que le haría algo, así que cuando sintió que estaba libre, lo empujo con todas sus fuerza, vio que el tipo solo lo veía sin ninguna expresión y ahí de pie, los ojos del menor estaban brillosos, las ganas de llorar por ser casi violado, le daba temor, corrió a la puerta y salió de ese lugar.

Pero Aaron, no corrió con la misma suerte, no veía nada y pensaba ¿Quién había apagado las luces? No podía moverse y solo oía llantos, lamentos, gritos de agonía y que lo tocaban, todo su cuerpo era tocado, estaba asustado.

— ¡Ya basta!.— Gritaba. — ¡Ya cállense! ¡Suéltenme!.

— Te pedí muchas veces que te alejaras de mi niño.

Esa voz era grave, cada vez que hablaba se oía el eco.

— ¿Quién mierdas eres imbécil? — Grito Aaron molesto sintiendo como el miedo lo comenzaba a dormir. — ¡Enfréntame pedazo de mierda!.

— Lo haría pero no sería divertido .

Podía escuchar el tono de burla proveniente de aquella voz, que cada vez se volvía más tétrica.

— ¡Maldito!. — Grito. — ¡Ya basta! ¡Dejen de tocarme!.

Aaron solo escuchaba, sentía y respiraba ese horrible olor, no sabía que era pero ya se estaba cansando, sintió que esas manos que lo tocaban se iban a su cuello, apretándolo.

— Te adverti que no le hicieras nada.

Dijo esa misma voz, se estaba asustando y apretaban más su cuello, ese eco se hacía más fuerte, sintió como era rasguñado con esas manos, algo húmedo se elevaba por sus piernas hasta llegar a su cintura.

— ¡¿Que mierdas es esto?!.— Pregunto ya alterado.

— Querias lastimar a mi niño.— Dijo con una tétrica voz. — Te visite en tus sueños, te daba esas pesadillas en advertencia de que lo dejaras.

— ¡Mierda! ¡Me lastiman hijos de puta!.

— Todas esas pesadillas, quería que entendieras pero llegaste a ese extremo.

— ¡¿Que quieres de mi maldito?!.

— Pero no me hiciste caso.— Suspiro. — Tendré que hacerte sufrir como nunca antes lo habías imaginado.

Esas simples palabras y el tono de odio y desprecio de aquella vos fue suficiente para que Aaron temblará de miedo.

— ¡Suéltame! Si quieres que ya no esté cerca de ese imbécil ya no lo estaré.

— Es demasiado tarde para arrepentirse.

— ¡Ya no le hare nada! — Grito con desesperación, ya no sentía que lo tocaban, pero la humedad seguía ahí, era agua, la movilidad de su cuerpo regreso, pero estaba aprisionado, sus manos extendidas pero algo le molestaba.

— Habré los ojos. – Dijo y Aaron solo pudo ver una sombra parado frente a él. — Espero que sepas que este es un pantano, no estamos tan lejos de la ciudad.

— ¡AHHHHHH…! – Grito Aaron con desesperación pero una mano demasiado grande le tapó la boca.

— Ya no eres tan valiente, ¿he? — Comento. — Esta es una de las peores muertes, «Escafismo»

Aaron se quejaba y lloraba, quería hablar pero no podía, trataba de moverse pero su cuerpo se encontraba atrapado.

El procedimiento consistía en introducir a la persona en un cajón de madera con cinco agujeros por los cuales sacaba la cabeza, las manos y los pies.

Le untaron en el cuerpo miel y leche en todos su cuerpo, donde las manos que sentía Aaron las habían untado, para atraer hacia él las moscas y otros insectos.

Al condenado se lo había alimentado ya con estos productos, en ocasiones en mal estado, para provocarle diarreas y atraer a muchos insectos, que empezaban a alimentarse de las heces, para luego ir ingresando en el ano de éste y, por consiguiente, a dejar sus huevos dentro de él.

Por lo que esa persona se convertía en comida para insectos y moría al cabo de unos días.

— Fue un gusto conocerte Aaron. — Sonrió sádico y desaparecía la sombra en el aire. — Te veré en el infierno.

&

Habían pasado una semana desde que Bill ya no era acosado por los brabucones que lo molestaban, al menos se había quitado ese peso de encima, cuando llego al salón, llego justo a tiempo cuando el timbre sonó, se sentó en su lugar y después entro el maestro.

Pasaron las clases normales, uno que otro maestro que encargaba tareas en equipo pero como siempre Bill quedaba solo y prefería hacerlo así, al cabo de unos minutos, tocaron la puerta, el maestro se puso de pie y vio a la directora de la escuela, ella le comento en voz baja al maestro y el asintió.

— Jóvenes. — Llamo su atención. — Pongan atención, la directora les hará unas preguntas. — La directora entro con una señora y un señor.

— Jóvenes, me disculpo por interrumpir la clase.— Comento. — ¿Alguien conoce al estudiante de 3-2 año Aaron?. — Pregunto, mirando a cada estudiante y empezando a escucharse los murmullos.

— Yo. — Dijeron algunos.

— ¿Lo han visto últimamente?. — Pregunto el señor que venía con la directora.

A Bill se le hacía extraño ya no ver a Aaron pero pensaba que ya se había aburrido de molestarlo o había recapacitado, ya no molestaría a las personas pero algo malo estaba ocurriendo, no sabía que estaba pasando.

— No, pensé que estaba enfermo, no ha contestado los mensajes – Dijo una chica.

— ¿Qué pasa con él?.— Pregunto un chico al fondo.

— No sabemos dónde está mi hijo. — Dijo la mujer rompiendo en llanto, ambos padres seles veía cansados.

— Desapareció, los últimos que lo vieron fue en el receso del viernes pasado y esa tarde no regreso a casa.— Comento el hombre que abrazaba para consolar a la mujer.

— Si lo han visto, por favor infórmenos. – Dijo la directora. — Con permiso.

La directora se fue con los padres del muchacho y los murmullos o platicas no se hicieron esperar, todos comentaban del chico que había desaparecido. El maestro los calmo y siguieron con la clase pero Bill estaba inquieto.

El timbre sonó, tomo su dinero y fue a comprarse comida, vio en los pasillos una foto de Aaron y la pregunta «¿Me has visto?» el negaba en respuesta pero también se preguntaba dónde estaba.

Se sentó en la banca y recordó que no había escuchado durante una semana esa voz que siempre le hablaba, empezó a comer mientras veía el cielo nublado, el receso termino, tiro sus cosas y se fue al salón.

Cuando las clases finalizaron se fue a su casa, como siempre, dejaba que los demás salieran primero, mientras caminaba en las calles veía las volantes del paradero de Aaron, apresuro el paso.

Llego a su casa, subió su mochila y se fue a hacer la tarea aunque no le prestaba tanta atención, menos con la televisión encendida. Distrayéndolo de sus deberes, el timbre lo hizo regresar a la realidad, bajo de prisa y vio al tipo que traía su comida, le paso y agradeció, entro con tres hamburguesas.

Aún que comiera demasiado así cuerpo no le afectaba por la forma escuálida en la que se veía, no le molestaba estar así, además de que le gustaba comer, no le importaba lo que los demás le decían, mientras él se sintiera a gusto con su cuerpo, el estaría bien y aceptaba como estaba.

Subió a su cuarto y se encerró, comía mientras «hacia» la tarea, miraba el televisor y devoraba esa hamburguesa con papas fritas, le daba un trago a su refresco.

Algo lo hizo voltear a la puerta, estaba cerrada pero de la nada se abrió, pensando que tal vez era su padre, se levantó y vio el pasillo, reviso pero no vio a nadie, la puerta de la habitación de su padre estaba cerrada, cuando el estaba en casa la dejaba abierta, reviso y estaba cerrada.

Regreso a su habitación, cuando reviso su segunda tarea, vio que necesitaba cosas para hacerla, cosas que no tenía, suspiro regañándose por no haberse acordado de ir a una papelería, se vistió de nuevo con ropa para salir y se puso una chaqueta.

Tomo su dinero y celular, salió de casa y camino hacia la papelería más cercana pero pensaba que tal vez ya estaría cerrada, reviso la hora 9:45 p.m. ¿Por qué no reviso la hora antes de salir? Se volvió a regañar y regreso de nuevo a su casa, ya había avanzado unas calles.

Quería que su camino fuera más corto, paso por un atajo, un pasillo que no era tan luminoso y las sombras de los departamentos cabría la mayor parte, él no tenía miedo, siempre estuvo solo y no debía temer a nada.

Vio algo que le llamo la atención, entre las sombras vio algo brilloso, no sabía que era pero cuando se acercó, esta dio pasos hacia atrás. Luego cuando pensó que lo había acorralado, desapareció.

Se sorprendió, pensando que era eso, lo vio de nuevo pero ahora estaba más arriba, lo veía y trataba de darle forma pero no se daba.

«Ve a casa, es tarde para que estés afuera»

Esa voz había regresado, se sintió sumamente feliz cuando la escucho, pero sentía que no solo la escuchaba en su mente sino también de que había hablado.

— ¿Qué eres?. — Susurró y veía entre las sombras, que ese brillo se intensifico un poco más, era más grande, parecían dos ojos.

— ¿No me tienes miedo?. — Esa voz, podía escucharla, se sorprendido demasiado y se acercó más a las sombras, quería tocarlo.

— No.

— Podría hacerte daño…

— ¿Me hará daño, señor?.– Bill pregunto con temor, le daba miedo que la única voz que le hablara le hiciera daño.

— Nunca.

— Entonces porque tendría que tenerte miedo. — Comento, esa sombra que se escondía, tomo forma pero sin dejar de estar en la oscuridad, una sonrisa perfecta apareció entre las sombras y esos ojos, eran complemente oscuros.

Una vez más todo se volvió oscuridad.

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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