
Fic Toll de Nathaly Kaulitz
Capítulo 9
Los días pasaban y se convertían en semanas hasta llegar a meses, cada tres días Tom llevaba a Bill a comer almas de los prisioneros, en las noticias no dejaban de pasar las muertes de los presos y nadie sabía porque, cuando encontraban los cuerpos, en su pecho había una marca, la misma marca que tenía Bill en su costilla, pero nadie sabía que significaba.
Muchos pensaban que morían por una enfermedad que se estaba propagando en ese lugar, primero hubo área restringida, llevaron muchos médicos para averiguar que pasaba pero los sucesos siempre pasaban cada tres días, nadie sabía porque.
Bill había adelgazado pero con la comida que le daba a su bebé, el feto dejo de alimentarse de él y comía las almas dejando a su padre, el chico comía comida normal, estaba recuperando el peso que tenía antes.
Su estómago estaba creciendo pero él no sabía porque ahora crecía mas rápido, le daba temor que su bebé no fuera fuerte.
— ¿Crees que es bueno que me crezca así de rápido?.— Pregunto viéndose en el espejo, estaba de lado y se veía, solo tenía unos bóxers puesto, Tom lo veía con una sonrisa, era muy tierno lo que veía.
— Si, es porque lo has estado alimentando como se debe. — Contesto levantándose de la cama y poniéndose detrás de Bill, acariciaba su vientre y escondía su rostro en el cabello del menor, oliendo su aroma y ese champú de fresas. — Si seguimos así, saldrá antes.
— Ya quiero tenerlo en nuestros brazos.
— Si… — susurro.
Bill volteó para quedar frente a su rostro para buscar sus labios, el mayor cuando sintió que se movía, dejo de oler la fragancia y fue sorprendido por el beso que se dejó llevar después, ese amor tan grande que se tenían, disfrutándose del uno al otro.
El menor se acostó en la cama para poder dormir un poco, Tom se acostó a un lado de él, se sentía cansado, cuando se dejó llevar por el cansancio.
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Cuando Bill despertó de ese dulce sueño que habían tenido, busco con la mirada a su novio, este se encontraba fumando un cigarro en la azotea, abrió la puerta de vidrio y el aire fresco con el olor a cigarro invadió sus fosas nasales.
— ¿Que estás haciendo? Ve a dormir. — Le ordeno Tom al sentir su presencia, pero Bill no pudo ignorar su turno de voz que se escuchaba diferente.
— Estoy bien. — Respondió acercándosele lo iba a abrazar por detrás pero este se quitó.
— ¡Que te vayas a dormir!.— Ordeno con voz autoritaria, el menor se sorprendió, nunca antes le habían hablado así.
— T-tom….¿P-paso algo?. — Pregunto con nerviosismo en su voz.
— Sabes algo Bill. — Se tocó la sien.— Esto fue un error.
— ¿Q-que?.
Bill no sabía de qué estaba hablando, sus ojos estaban oscuros y la noche era fría, sentía como el viento acariciaba su piel pero la daba escalofríos, todo su cuerpo temblaba, las sombras aparecieron y eso lo asusto más, pero algo era diferente, las sombras no susurraban, estaban calladas.
— No debí buscarte. — Dijo Tom y entro al departamento pasando por su lado sin siquiera mirarlo.
— ¿P-porque dices eso?. — Preguntó Bill con voz temblorosa ya se estaba inquietando, vio cómo su novio tomaba la chaqueta y se la ponía.
— Me divertí contigo. — Una sonrisa perversa salió de los labios del mayor. — Pero ya hiciste suficiente, yo no quería tener a ese bastardo que llevas.
— Ba… Bastardo, P-pero… Pensé que…— La voz de Bill se quebraba.
— Oh, ¿Acaso creíste que podía llegar a amarte en serio?.— Se burlaba de él, Bill ya no pudo retener las lágrimas y salieron.
— ¿P-porque me haces esto…?.— Decía llorando mientras tocaba su pancita y dolía, dolía su pecho y su estómago, ese escalofrío seguía dándole.
— ¿Porque?. — Tom se acercó a él pero el menor no se inmutaba. — Porque soy un demonio.
Después de eso Tom solo camino de nuevo a la azotea y abrió la puerta, salto en el barandal, Bill se asustó y salió corriendo para ver si estaba bien pero cuando vio hacia abajo no había nada, se había desvanecido en el aire.
¿Todo esto fue un error? No, él había dicho que el bebé que estaba en su vientre se había creado por el amor que se tenían.
Entonces ¿Por qué lo dejo? ¿Por qué dolía tanto? ¿Por qué no se detenían esos malos pensamientos?
Un dolor empezó a darle en el estómago, cuando vio hacia abajo, de sus piernas salía sangre, el bebé.
Tomo el teléfono y le habló a la ambulancia, no importaba si Tom no estuviera en su vida aunque le dolía, le dolía que le dijera eso y solo lo usará, el traería a este mundo a su bebé.
La ambulancia llego y se lo llevo, estaba adentro y los paramédicos no decían nada, solo lo ayudaban a tranquilizarse, no le dijeron algo o lo criticaron por ser un hombre embarazado.
Cuando llego a emergencia, lo pusieron en la camilla, se lo llevaron y el gritaba, lloraba y pedía que salvaran a su bebé, gritaba con desesperación, le decían que pujara y que respirara, el hacia lo que pedían, sintió un dolor intenso en su parte baja, sabía que era su bebé que estaba saliendo, se sentía feliz porque lo estaba logrando.
Cuando termino de pujar, el llanto del bebé se hizo presente y él estaba feliz de que ambos estuvieran bien, el pedía que le dieran a su bebé, pero las enfermeras y doctores no decían nada.
— ¿Pero qué carajos es eso?.— Dijo el doctor.
Escucho el grito desgarrador de una enfermera, no podía ver pero cuando se trató de sentar en la cama vio como agarraban a su bebé.
— ¡No, lo van a lastimar!.— Grito para que se lo dieran. Vio los ojos de su pequeño eran oscuros como los de su padre, pero cuando los doctores voltearon a verlo, él también los tenia y se asustaron más.
— Desháganse de esas cosas.— Ordeno el doctor.
Se lo llevaron a la habitación de al lado, los separaba un cristal, Bill trataba de ponerse de pie y cayó al suelo, vio como ponían a su pequeño en una cama, los doctores tomaban instrumentos y agujas, solo cerro sus ojos y cuando los abrió, le estaba encajando esas inyecciones en sus ojos
Grito, lloro, pedía que alguien lo ayudará pero nadie hacia nada…
— ¡Bill!.
Tom trataba de despertarlo, desde hace rato su pequeño estaba llorando dormido pero cuando trataba de despertarlo no despertaba, se trató de meter a sus sueños pero solo veía oscuridad, no sabía que pasaba.
— Devuélvanmelo — Pedía susurrando. — Por favor…
— ¡Bill! ¡Por favor, despierta!
Estaba desesperado pero cuando vio que su niño abrió los ojos, lo abrazo, debía darle esa calidez y ese amor que se siente uno del otro, sintió como Bill le abrazaba, se separaron, los ojos del menor brillaban por las lágrimas.
— Volviste.— Decía en hilo de voz. — No me dejaste.
— ¿Que?.. No Nunca, nunca te dejaría. — Tom lo abrazo de nuevo, mientras dejaba besos sobre su frente.
— Mi bebé. — Susurraba. — Está bien…
Lo abrazaba, pero el mayor estaba inquieto, que había pasado, ¿Por qué no podía despertarlo? estaba preocupado por su niño de que no le pasara nada.
Paso el tiempo y Bill no podía dormir sin tener la misma pesadilla o diferentes sucesos, lloraba y pedía que no les hicieran nada, el mayor trataba de meterse en los sueños pero algo lo impedía, se quedaba con él y no lo dejaba solo.
Los días pasaron y seguía la misma rutina de darle de comer a diario al bebé, el vientre del menor crecía cada vez más.
Un día, cuando el menor despertó, busco sus anteojos para poder ver pero cuando se los puso veía borroso, cuando se los quito, pude ver perfectamente, se levantó de la cama y se vio en el espejo, sus ojos brillaban y su piel era más suave, su pancita estaba más grande, ya tenía un año y medio con su bebé dentro, estaba feliz de poder ver como crecía dentro de él.
— Tom. — Lo desperto, se sentó a horcajadas encima de su cintura.
— ¿Que pasa amor?. — Respondió con voz ronca, sabía que esos sueños no eran verdaderos, Tom siempre le decía que lo amaba y que nunca se separaría de él.
— Puedo ver si mis gafas.— Decía Bill feliz.
— Lo hizo nuestro pequeño…— Comento tocando la pancita del menor.
— ¿T-tú crees?. — Pregunto poniendo su mano encima de la mano del mayor.
— Si — Dijo y lo acostó junto a él. — Ahora duerme un rato más.
— Está bien — Se acomodó, tomando el brazo del mayor como almohada, se quedo dormido pero el mayor lo veía dormir, le acariciaba el cabello y besaba sus labios, estaba cambiado y era más hermoso para los ojos del mayor.
Su vista se desvío al vientre de Bill, podía sentir la gran fuerza que poseía ese pequeño bebe.
— Deja de causarle pesadillas a tu papi.— Regaño al bebé tocando la pancita del menor, sintió como su hijo se movía.— Sin protestar jovencito, sabes que es muy sensible, se un buen bebé y pórtate bien.
Continúa…
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