
Fic TWC de lyra
Capítulo 10. Amando a la persona equivocada
La policía no tardó en llegar. Con ellos iba una ambulancia que se encargó de los asustados muchachos. Los cubrieron con mantas y les dieron a beber un té caliente para que entrasen en calor, mientras que el cadáver era cubierto con otra manta y estudiado por los forenses.
—Enseguida vendrá vuestro padre—les informaron a los gemelos.
Tom asintió por los dos, ya recuperado de la impresión, mirando como Bill tenía la mirada perdida en el río, temiéndose lo peor.
—Bill, ¿estás bien?—preguntó muy preocupado.
—Si…todo terminó—contestó Bill en un susurro.
Tom no sabía a cuento de que había dicho eso, pero lo iba a descubrir. Esperaron a que llegase su padre y les dejase marchar, evitando mirar el lugar que la policía ha acordonado.
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—¡Bill! ¡Tom!
Jörg corrió hacia donde estaban sus hijos y los abrazó con fuerza ante la atenta mirada de Andreas, quien desvió la mirada con dolor. Hubo un tiempo en que su padre fue así de bueno…
—Nos vamos a casa ahora mismo….os pedí que no os acercarais al río—les riñó Jörg con suavidad.
Cubrió mejor con la manta a su hijo pequeño y tras hablar con uno de los policías al cargo les hizo entrar en el coche seguido de un silencioso Andreas, arrancando de inmediato.
—¿De que habéis hablado?—preguntó Tom sentado a su lado.
—Os quiere tomar declaración a ti y a Andreas, les he pedido que esperan a mañana, pero han insistido y vendrán antes de la cena—explicó Jörg sin apartar la mirada de la carretera.
—¿Conmigo no quieren hablar?—preguntó Bill con voz ronca.
—Les he dicho que sigues mal—dijo Jörg con firmeza—No debes alterarte, solo descansar.
Pero era tarde para las dos cosas. Estaba muy alterado, y no podría descansar hasta dejar cerrado el caso de su madre. Todavía tenía muchas preguntas que hacerle a Andreas, y no podían esperar hasta el día siguiente.
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Llegaron a la casa y Helen los recibió llorando. Los abrazó y les hizo subir a tomarse una ducha bien caliente mientras les preparaba una cena ligera.
—Ha sido culpa mía—le dijo a su cuñado una vez a solas—Me dejaste al cargo, me pediste que no se acercaran al río y les dejé salir de casa.
—No es culpa tuya—aseguró Jörg abrazando a su cuñada—Los chicos necesitaban tomar el aire, y no puedo mantener a Bill toda la vida encerrado, y menos en esta casa.
—La casa es Simone. Mires a donde mires, notas su presencia—susurró Helen.
—Los chicos quieren que la venda, pero es lo único que me queda de ella. No puedo,…
Dejó la frase sin terminar. Miró con más atención a su cuñada. Nunca se había fijado en lo guapa que era. Siempre tuvo miedo de mirarla tan de cerca por si se la recordaba, de la misma manera que pasaba cada vez que miraba a su hijo pequeño.
Pero Helen era muy distinta a su hermana. Ella se fue, pero Helen se quedó. Solo vino por unos días, y ya llevaba una década.
—¿Jörg?—susurró Helen al sentirle ponerse tenso.
—Calla—pidió Jörg apoderándose de sus labios.
La besó con pasión, sin pensar en nada más. Ni en sus hijos, ni el de sus amigos muertos en un accidente que miraba desde el rellano de la escalera…
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La policía fue puntual. Estaban a punto de comenzar a cenar y el timbre de la puerta sonó. Jörg corrió a abrirla tras guiñar un ojo a su cuñada, que se sonrojó y suspiró.
—Buenas noches—saludó el mismo policía que la vez anterior.
—Adelante—invitó Jörg dejándole paso.
Le llevó al salón y tal y como le pidió, llamó primero a su hijo mayor, cerrando la puerta tras él y sentándose a su lado durante el interrogatorio.
—No quiero incomodarte más de lo que ya estarás, solo quiero que me cuentes lo que pasó—pidió el policía con una sonrisa.
—Todo ocurrió muy rápido—emepzó a decir Tom—Fui en busca de mi hermano y de mi amigo, viendo que estaban en el río, a pesar de que mi padre nos lo había prohibido.
—¿Por qué fueron? ¿Qué hacían allí?
—No lo sé. Cuando llegué solo estaba Andreas, creo que habían discutido y mi hermano salió corriendo, no encuentro otra explicación a que se fuera él solo hacia el río.
—¿Fue él el primero en verlo?
—Si, le vi caer en la orilla y cuando me lo quise llevar de allí señaló el río y dijo…
Se calló al momento. Si decía que Bill pensó que era su madre la que estaba en el río, su padre le encerraría para siempre. Solo lo dijo por los nervios, estaba alterado y no sabía lo que decía.
—¿Qué dijo?—insistió el policía.
—Que…que había alguien en el río—dijo la verdad a medias.
—¿Nada más?
—No, en cuanto vi que tenía razón, me lo llevé de allí de inmediato. Llamé a la policía y luego vi que Andreas se había metido en el río porque la corriente se llevaba a…vamos, a Scott…
—Y le ayudaste a sacarlo y lo dejasteis en la hierba, ¿verdad?
Asintió con la cabeza. No le parecía importante decirle que Andreas le dio la vuelta para señalar el motivo de su muerte. Aunque aún no sabía porque lo había hecho…
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Mientras esperaba a que terminasen con su hermano, Bill paseaba nervioso por su habitación, retorciéndose las manos y muriéndose por otro cigarro. Sabía que solo había una persona que se lo podía dar, y como necesita hablar con él, salió a escondidas y se acercó a su habitación.
Sabía que tenía tiempo. Su tía estaba haciendo la cena en la cocina, su padre acompañaba a Tom….podía fumárselo y nadie se enteraría.
Llamó con suavidad a la habitación de Andreas y esperó solo unos segundos hasta que la puerta se abrió.
—¡Bill! ¿Estás bien?—preguntó Andreas sin moverse de la puerta.
—Necesito…necesito…—tartamudeó Bill.
—Pasa—dijo Andreas comprendiéndole al momento.
No había más que ver como le temblaba el cuerpo para saberlo. Eran los nervios, por lo que había descubierto. Sabía que solo se le pasarían de una manera, bueno, en realidad había dos, pero esa la desechó al instante. No era el momento.
—Espera, que abro la ventana—murmuró caminando hacia ella.
Cerró la puerta tras de sí y se apoyó en ella pensando si hacía lo correcto, estar a solas con el hijo del asesino de su madre. Le vio abrir la ventana y luego sacar del primer cajón de su cómoda un paquete de cigarros, girándose con el de la mano y ofreciéndole uno que encendió él mismo llevándoselo a los labios.
—Podemos hablar de paso—dijo Andreas exhalando el humo.
Sabía que venía a por algo más que un simple cigarro. Necesitaba respuestas, y las quería ya.
—Yo….necesito saber… ¿por qué lo hizo tu padre? ¿Qué buscaba?—preguntó Bill sin moverse del sitio.
—No lo sé—contestó Andreas suspirando—Estaba enfermo, ¿Quién sabe lo que le paso por la cabeza en esos momentos?
—¿Tus padres tenían problemas en esa época? ¿Discutían o…?
—No. Los recuerdo siempre riendo entre ellos, como un matrimonio normal y corriente—explicó Andreas—No veo nada que me haga pensar que entre ellos las cosas iban mal.
Se separó de la puerta y aceptó el cigarro que aún le tendía. Se acercó a ventana y se asomó a ella para que el olor a tabaco no entrara en la casa. No lograba entender como de la noche a la mañana una buena persona realizaba el acto más cruel que se pudiera imaginar.
Arrebatar una vida de tan salvaje manera, dejando atrás a dos niños pequeños que crecerían sin el amor de una madre. Pensando que los abandonó porque se canso de ellos y ya no les quería,
Recordaba las primeras noches, como creía que si lloraba su madre le escucharía y regresaría. Pero el único que le escuchaba era Tom quien se metía en su cama y le consolaba.
No podía llegar a imaginar que su madre estaba muerta y por eso no le escuchaba…
—¿Qué vas a hacer?—preguntó Andreas poniéndose a su lado—¿Se lo vas a contar a tu padre? ¿O a Tom?
—No lo sé—susurró Bill exhalando una bocanada de humo—Todavía no lo he pensado. ¿Dejo que vivan pensando que nos abandonó? ¿O destrozo sus vidas tal y como lo está la mía?
—Vaya, en parte es culpa mía—murmuró Andreas.
—No—negó Bill cogiéndole de la muñeca—No tienes la culpa de nada. Era tu padre, no tú en persona.
—¿Eso es lo que piensas?—preguntó Andreas alzando una ceja.
—Si, eres una buena persona a la que le ha ocurrido una terrible tragedia—contestó Bill con firmeza—Perder a los dos padres a la vez, descubrir un horrible secreto gracias a ello.
—No puedo dejar de pensar que si no hubieran muerto, todo seguiría tal y como estaba, y mi padre viviría riéndose de vosotros, por arrebataros a vuestra madre delante de vuestras narices….incluso se estaría riendo el muy cabrón…
—Sssshhhh,,……—le hizo callar Bill poniendo un dedo en los labios—No hables mal de los muertos.
No lo pudo evitar y besó ese dedo que le había hecho callar. Le cogió por la cintura con la mano y le atrajo a sus labios, pero una llamada a la puerta les hizo separarse de inmediato.
Esperó a que arrojase el cigarro por la ventana y solo entonces corrió a abrir la puerta, cogiendo un frasco de colonia con el que perfumó el ambiente para cubrir el olor a tabaco.
—Te esperan abajo—avisó Helen cuando por fin abrió.
—Voy ahora mismo—dijo Andreas saliendo de la habitación.
Cerró la puerta tras de sí y bajó con ella las escaleras. No había visto al cantante ni olido el cigarro que se había fumado. Entró en el salón y agradeció a Jörg que se quedase con él también.
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Esperó unos minutos y solo entonces salió de su “escondite”. Abrió la puerta de la habitación de Andreas, y la cerró con cuidado de no ser pillado. Pero no contaba con que en ese momento subiera Tom y le pillara in fraganti.
—¿Bill?—llamó extrañado.
—Solo estábamos hablando—se excusó Bill girándose con rapidez.
—Yo no he dicho lo contrario—dijo Tom logrando sonreír—¿Te puedo hacer una pregunta?
—Adelante—asintió Bill apoyándose en la pared del pasillo.
—¿Qué pasó con Andreas en el río? ¿Por qué saliste huyendo de él? ¿Te quiso forzar?—preguntó Tom sin aliento.
—¿Por qué dices eso? No pasó nada, solo estábamos hablando—repitió Bill la misma excusa de antes.
—¿Por qué echaste a correr? Estabas muy asustado cuando te ayudé a levantarte—insistió Tom dando un paso.
—Acababa de ver un cadáver, creo que era lógico que estuviera asustado—dijo Bill con voz temblorosa.
Pero Tom no le podía creer. Le conocía muy bien para saber que había algo más, y que no se lo quería contar. Dio otro paso en su dirección y antes de que Bill pudiera reaccionar le cogió de la cintura y como ya hiciera Andreas le atrajo a sus labios, solo que a él nadie le interrumpió y los pudo besar tiernamente.
Pero eso no era lo que Bill necesitaba en esos momentos. Levantó las manos y poniéndolas sobre su pecho trató de alejarse en vano, empujando a la vez esa lengua que se frotaba suavemente contra la suya.
—Tom…para….—suplicó en voz baja.
Suspiró aliviado cuando vio que le liberaba los labios. Echó la cabeza hacia atrás tratando de no mirar la dolorosa expresión de Tom.
—¿Has estado fumando?—preguntó Tom pasándose la lengua por los labios.
—Si, eso era lo que hacía con Andreas—dijo Bill suspirando—En el río y en su habitación. Y no te atrevas a decirme nada. Estoy pasando por un mal momento y necesito nicotina en vena.
—Eres un exagerado—dijo Tom soltándolo—Lo que necesitas es hablar tus problemas con los demás, no callártelos como siempre haces y joderte la vida fumando.
—¿Es eso lo que quieres? ¿Qué te cuente mis problemas?—preguntó Bill a punto de llorar.
—Soy tu hermano, es mi deber saber lo que te pasa, y ayudarte si está en mi mano—aseguró Tom.
—Eres mi hermano, y nos hemos besado. Por no mencionar lo que hicimos la otra noche—recordó Bill con dolor—Y no, no puedes hacer nada por ayudarme. Nadie puede….
Pasó por su lado limpiándose la lágrima que se le había escapado. No podían volver a besarse de esa manera, ni estar juntos en la misma habitación sin mirarse a los ojos con el deseo encendido en ellos.
Porque cuando le atrajo a su cuerpo y comenzó a besarle, despertó algo que creía perdido desde hacía años. Un amor inmenso…
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La policía se marchó tras hablar con Andreas. Solo había corroborado la declaración del otro chico, y por más que insistieron Jörg se negó a dejarles hablar con su otro hijo. Les dijo que su salud era muy delicada y necesitaba reposo y calma.
La cena transcurrió en silencio. Helen observó el extraño comportamiento de sus sobrinos. No se miraban, apenas se dirigían la palabra. Suspiró pensando que ojala no se hubieran peleados. En esos momentos debían mantenerse más unidos que nunca.
Terminaron de cenar y decidieron irse a la cama a pesar de la temprana hora. Tras recoger la cocina, Helen le calentó un vaso de leche a su sobrino pequeño y se lo subió, sentándose en su cama para tratar de que esa noche también se tomara una de las pastillas.
—No quiero tía Helen, luego me paso zombi la mitad del día—protestó Bill cubriéndose la cara con las sábanas.
—Hoy has pasado un mal día, necesitas descansar—insistió Helen tirando de la sábana.
¡Descansar! Estaba harto de que todo el mundo le dijera lo mismo. Se incorporó en la cama suspirando y miró a su tía cruzándose de brazos.
—He visto un cadáver, puedes decirlo. Y ya ves, ni me he desmayado ni nada por el estilo—explicó Bill muy serio.
—Estabas como ido—dijo Helen.
—Estaba bajo el shock, pero ya he salido. Me encuentro todo lo bien que puedo. ¿Por qué no vas a ver a Tom? Él también debe de estar pasándolo igual que yo—apuntó Bill.
—Tu hermano es más fuerte. Te diré lo que haremos. Te la dejo en la mesilla, y si ves que no puedes dormir te la tomas o me avisas—propuso Helen cediendo.
Asintió solo para que así se fuera. No pensaba tomarla nunca más. Necesitaba la mente despejada para poder pensar. Se despidió de ella con un beso de buenas noches y se acomodó en la cama de nuevo, pensando que echaba de menos los besos de despedida de Tom…
Cerró los ojos y trató de hacer lo que todos le piden a cada momento. Descansar…..
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Pero a media noche no lo pudo soportar más y se levantó de la cama con el corazón agitado. Evitó pasar cerca de la cómoda en donde guardaba las fotografías, bueno, todas menos la de su madre.
Necesitaba hacer algo, sentir algo….
Negó de inmediato al pensar en Tom. No, esa noche solo una persona podría calmar esa angustia que sentía en su interior….
Salió de su habitación sin hacer ruido y caminando despacio por el pasillo, llegó a la de Andreas y se coló con sigilo. Caminó hasta la cama dejando caer por el camino su pijama y ropa interior.
Abrió las sábanas y antes de que Andreas pudiera decir nada, se tumbó desnudo encima de él y comenzó a frotarse y a besarle con inquietud.
Gimiendo contra la boca que se había apoderado de la suya despertándole, Andreas abrió los ojos y sonrió al ver al cantante. Sonrió y se abrazó a su cuerpo, rodando por la cama hasta dejarlo bajo el suyo.
Se despojó de los boxers que llevaba y acomodándose entre sus piernas le alzó las caderas y poco a poco le penetró. Entró con facilidad en su cuerpo, era como si le hubiera estado esperando ya preparado, como él, cuya erección le dolía mantener desde el momento en que le besó por primera vez.
Comenzó a embestirle con suavidad una y otra vez mientras que sus labios no se separaban en ningún momento, hasta que sintió que iba a explotar dentro de él, así que bajó una mano y le hizo estallar con él soltando un pequeño grito de placer.
Salió de su interior y se dejó caer a su lado jadeando con los ojos cerrados.
—¿Era así como lo querías? ¿Fuerte y rápido?—preguntó Andreas jadeando.
—Solo quería sentirme bien—respondió Bill de igual manera.
—¿Sentirte bien?—repitió Andreas incorporándose—¿Y mis sentimientos? ¿Es que acaso no cuentan?
—Andreas, perdona, no he querido expresarlo de esa manera—se disculpó Bill sentándose en la cama—Nunca quise hacerte daño, pero lo he vuelto a hacer…
—Será mejor que te vayas, antes de que se levante tu tía y te pille haciendo algo que no debías— dijo Andreas echándole de la cama.
Asintió tragándose las lágrimas. Se levantó y cogió sus boxers y pijama que se puso antes de salir de su habitación. Corrió a suya y se echó en la cama, donde rompió llorar por lo ocurrido.
Se sentía muy sucio, por haber usado de esa manera a su amigo. Por haberse acostado con él, disfrutando hasta llegar al placer solo pensando que era Tom quien le hacía el amor de tan tierna manera, quien le besaba dulcemente en los labios….quien le amaba con toda su alma….
Continuará…
Ya a partir del próximo capítulo, las cosas se pondrán más interesantes, en cuanto a misterio se refiere….se verá que le pasó de verdad a la madre, y si la familia estará unida en esos malos momentos o echarán la culpa a alguien de lo sucedido…
(esa es la confesión de la que hablaba en el cap anterior, pensaba que salía en este y me equivoqué)