Para mi asesino 11

Para mi asesino 11

Fic TWC de lyra

Capítulo 11. Los pecados del padre

Sabía que ya era hora de levantarse, pero aún así continuó en la cama tapado hasta la cabeza. Se mordió los labios pensando en su falta de delicadeza de la noche anterior. Prometió no volver a dañar a Andreas, y se lució.

Le había obligado a que le hiciera el amor, solo porque se sentía desvalido y no podía acudir a su hermano como tantas veces había hecho en el pasado, cuando tenía algún problema rondado por la cabeza.

Pero esa vez era distinto, Tom formaba parte del problema sin saberlo…

Decidió que era hora de que supieran la verdad, no podía callar por más tiempo. ¿Qué sentido tenía ocultarlo? La policía debería saberlo, auque no sabía para que. El asesino estaba muerto, el caso de su madre no tenía relación con el de Scott.

Pero entonces, ¿quién le mandaba esas terroríficas fotos? ¿El padre de Andreas tuvo un cómplice que se quería ensañar con él? Porque no le veía otra explicación, de que le mandara las fotos solo a él.

Simone Kaulitz tuvo otro hijo, él no estaba solo en peligro. Si ese loco fallaba, tal vez lo intentara con el otro hijo de la fallecida, y eso no iba a permitirlo.

Se levantó decidido. Esa noche reuniría a la familia y se lo contaría.

Eso, destrózales la vida tal y como lo está la tuya”—no pudo evitar pensar.

Se dio una ducha rápida y se vistió deprisa. Corrió escaleras abajo a ver si pillaba a su padre, pero su tía le informó de que llegaba tarde.

—Se acaba de ir, cariño. Siéntate y desayuna—le pidió con una sonrisa.

Obedeció y se tomó su café en silencio, extrañado de ser el primero. Podía ser que Tom e sintiera mal por lo del día anterior, y él no se había preocupado de ir a averiguarlo.

—Voy a subirle el desayuno a Tom—dijo más animado.

Helen sonrió al verle preparar una bandeja con un tazón de cereales y unas tostadas con mantequillas. Las cosas volvían a ser como antes, lo peor ya había pasado… ¿de verdad ya había pasado?

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Subió las escaleras despacio tratando de no derramar el contenido de la bandeja que llevaba en sus manos. Estaba llegando arriba cuando se paró al ver salir a Andreas de su habitación con el ceño fruncido.

—Si piensas que voy a ceder con un desayuno, lo llevas claro—le dijo muy enfadado.

—Es para Tom—murmuró en voz baja dolido por sus palabras.

Vio que se había equivocado y corrió a arreglarlo, poniendo una mano bajo la barbilla del cantante, haciendo que levantara la cara y le mirara.

—Perdóname, por favor. Soy muy brusco a veces, y tú no te lo mereces—le dijo de todo corazón.

—Perdóname tú a mi, no te merecías lo de ayer—le pidió con una sonrisa.

—Olvidado, hagamos como si nada hubiera pasado—asintió Andreas de igual manera—Sube el desayuno a Tom, estará aún impresionado por lo de ayer.

—Gracias por entenderlo—dijo Bill suspirando aliviado.

Le soltó la barbilla tragándose las ganas de darle un beso. Comenzó a andar escaleras abajo cuando la voz del cantante le detuvo en el acto.

—Andreas…tengo que contar a mi familia lo sucedido….esta noche—susurró Bill con el miedo asomado a sus ojos.

—Déjame acompañarte—suplicó Andreas.

—Necesito tu ayuda en esto, tu apoyo incondicional…

—Y lo tendrás—dijo Andreas corriendo a su lado de nuevo—Puedes contar conmigo para todo, ya lo sabes.

Le volvió a coger por la barbilla y si le besó esa vez. Solo era un breve beso, pero lo suficiente para calmar los ánimos.

Le soltó de nuevo y bajó a la cocina a desayunar con una gran sonrisa en los labios. Su plan estaba saliendo a las mil maravillas. Pronto le tendría comiendo de su mano.

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Esperó a que el corazón se le calmase un poco y soltó el aliento que tenía retenido en su pecho. Solo había sido un beso, pero le había hecho sentir miles de cosas. Como que estaba cansado de estar solo. Llevaba así 10 años, culpando a su madre por no poder amar a una persona sin pensar que le iba a abandonar tal y como hizo ella.

Pero ahora que había descubierto la verdad, sentía como su corazón clamaba por un poco de amor. Pero también sentía oprimido su pecho porque Tom saldría perjudicado por eso.

Sabía que sentía algo por él, pero también sabía que no podía ser….

Entró en su habitación y decidió comportarse como ese buen hermano que siempre había sido. Dejó la bandeja en la mesilla y descorrió las cortinas, sonriendo al escucharle gemir y esconderse bajo las almohadas.

—Tom….—llamó en voz baja.

Pero su hermano no le escuchaba. Chasqueó la lengua y se cruzó de brazos. Solo había una manera de despertarlo. Se tumbó a su lado y metiendo una mano bajo las sábanas le acarició la espalda, pero vio con horror como Tom se levantó de golpe y se alejó de su contacto.

—Perdona, no te quise molestar—dijo levantándose también de la cama.

Tom se le quedó mirando con el odio asomando a sus ojos, algo que jamás pensó que podría sentir hacia su querido hermano. Paseó por la habitación y llegó hasta la ventana, en la que se asomó dándole la espalda.

—¿Qué te pasa?—no pudo evitar preguntar el cantante.

—¿Por donde empiezo? ¡Ah! Ya sé—dijo Tom con ironía volviéndose—Puedo empezar por cuando descubrí junto a mi hermano el cadáver de un hombre flotando boca abajo en el río…

Bill le miró sin saber que decir. Sabía que está enfadado, y ponía como excusa a su comportamiento ese doloroso descubrimiento.

—Si no me lo quieres contar, da igual—murmuró tratando de salir de la habitación.

—Espera, que no he terminado—le llamó Tom cogiéndole de un brazo—Resulta que me sentía mal por la manera en al que te hablé en el pasillo, y pensando que no podrías dormir me levanté en mitad de la noche para hacerte compañía… ¿captas a donde quiero llegar?

—Si, por favor, no sigas—suplicó Bill con un hilo de voz.

—Pero voy a tu habitación y me encuentro tu cama vacía—siguió diciendo Tom como si no le hubiera escuchado—Así que a pesar de que mi corazón me suplica que no lo hiciera, me acerqué a hurtadillas a la de Andreas, de donde salen unos gemidos que me atraviesan el alma…

Le soltó con fuerza, haciendo que se golpeara con la pared sin querer evitarlo. Que sintiera un poco ese dolor que él sintió al escuchar como se entregaba a Andreas a la noche siguiente de haberse entregado a él.

—Sal de mi habitación, ya que de mi vida no puedes—le ordenó sin mirarle.

Bill le obedeció con miedo. Salió frotándose el dolorido brazo, sollozando por el camino. Ni intentó explicarle que se sintió muy mal esa noche y no podía acudir a él, ni mucho menos le pudo contar que si se llegó a derramar fue porque pensó en él.

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Pasó el resto del día sin ver a Tom, quien se encerró en su habitación mintiendo a su tía al decirle que no se sentía bien. Tuvo que soportar que le pusiera la mano en la frente para comprobar que no tuviera fiebre, y le obligó a pasar el resto del día en cama, creyendo que lo ocurrido el día anterior le estaba pasando factura.

Ni siquiera bajó a comer con ellos, y el cantante tuvo que hacerlo con la cabeza inclinada por la vergüenza. Pensaba que si Tom le había oído, a lo mejor también su tía, o incluso su padre.

—Bill, cariño, pásame la sal—pidió Helen por segunda vez.

—Lo siento—dijo incorporándose.

Le pasó la sal y no pudo evitar suspirar. Alzó los ojos y vio como Andreas le miraba fijamente. Sabía que le sentía nervioso, pero no era por lo que habían planeado hacer tras la cena.

—Salid a tomar el aire mientras recojo—dijo Helen cuando terminaron—Le subiré a Tom algo de sopa…

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Salieron al jardín como les habían ordenado y se sentaron en el porche lo más alejados posibles.

—¿Estás seguro de querer hacerlo?—preguntó Andreas rompiendo el silencio.

—No—contestó Bill con sinceridad—Pero no me queda otra salida. Mi familia debe saber cual fue el destino de mi madre, aunque queden destrozados.

—Estaré a tu lado, te daré el valor necesario—dijo Andreas cogiéndole la mano.

Se la llevó a los labios y la besó con ternura, pero ahí no quedó la cosa. Tiró del cantante hacia él y se apoderó de sus labios, que le recibieron temblando. Le sintió sollozar mientras le besaba en profundidad….sin pensar en nada más…ni sospechar que eran vistos desde la cocina…

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Tragando con esfuerzo, Helen dejó caer la cortina de nuevo. Se dio la vuelta y se negó a seguir contemplando esa íntima escena. Una cosa era saber que su sobrino pequeño era gay, y otra ver con sus propios ojos como se besaba con su mejor amigo.

Decidió dejar el tema a un lado, no hablaría de tema con su sobrino por no hacerle sentir mal en esos días, pero en cuanto viera a Andreas le pediría que se cortara en esa casa, habían dos personas que no sabían nada, y era mejor contárselo antes que dejar que lo descubrieran accidentalmente como ella.

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Llegó la hora de cenar, y con ella la hora de la verdad. Se miró por última vez en el espejo de su habitación, dando el último retoque a su pelo que llevaba liso, tal y como siempre que estaban en casa.

Sus ojos se fijaron en el último cajón de su cómoda. Aún faltaba saber quien le mandaba esas fotos, pero pensó que primero le contaría a su familia uno de sus problemas que tanto le atormentaba y dejaría el otro para más adelante.

Respiró hondo y decidió bajar a cenar. Su padre regresó a media tarde y subió a ver a Tom, quien le convenció de que ya estaba bien y bajaría a cenar con los demás.

Salió de su habitación, y como si fuera obra del destino casi se chocó con Tom que pasaba en ese momento por el pasillo.

—Tom—le llamó al ver que no le miraba.

—Déjame, ahora no—pidió Tom sin girarse.

Le vio bajar y sintió un nudo en el estómago que le impedía respirar. Quería estar a bien con él cuando le contara el cruel destino de su madre, pero era imposible hacer las paces.

Se sentó a su lado para cenar, como siempre hacía. La cena transcurrió en silencio. Nadie decía nada. Los hermanos ni se dirigían la mirada, y su invitado les miraba a ambos mientras se quedaba pensando con una extraña expresión en la cara.

—¿Tomamos el café en el salón, Helen?—preguntó Jörg a su cuñada con una sonrisa.

—Claro, espera a que lave los platos—dijo Helen levantándose.

—Deja eso a los chicos, por una noche te mereces un descanso—insistió Jörg ofreciéndole la mano.

Los chicos levantaron las miradas y vieron como la extraña pareja les dejaba solos sin haber terminado ellos de cenar. Se apresuraron y entre los tres recogieron y limpiaron la cocina.

—Me subo a acostar—anunció Tom al aire.

—Tom, espera—suplicó Bill antes de que saliera por la puerta.

—Bill, no hablemos más del tema—pidió Tom sin volverse.

—Lo siento, pero no puedo dejarlo—insistió Bill tomándole de la mano—Vamos al salón.

Tiró de él, viendo que le seguía sin entender. Sabía que Andreas iba tras ellos. Por el pasillo escuchó las risas de su tía y su padre, odiándose a sí mismo por estropearles la velada.

Entraron en el salón y los mayores les miraron sin comprender.

—Siento molestaros, pero hay algo que debéis saber—anunció el cantante soltando a su hermano.

Esperó a que se sentase al lado de su tía. Se giró y comprobó que tenía cerca a Andreas, tal y como le había prometido no se iba a mover de su lado. Cogió aire profundamente y se acercó a la butaca en la que estaba sentado su padre, quien le miró sin comprender.

Se sentó en la mesita que había cerca y trató de hablar si que le temblase la voz.

—No sé por donde empezar….cómo decirlo…—dijo carraspeando—Papá, se trata de mamá.

Vio como la expresión de su padre cambaba, como apretaba los labios.

—No vale la pena remover el pasado, Bill—dijo Jörg con calma—Después de tanto tiempo todos hemos aprendido a vivir con lo que sucedió.

—Está muerta, papá—soltó Bill sin aliento—Murió hace 10 años. No nos abandonó ni a ti ni a nosotros. No se marchó de casa, la asesinaron.

—¿Cómo puedes decir semejante barbaridad?—preguntó Tom poniéndose de pie.

—Tom, cállate y siéntate—pidió Jörg tratando de respirar con normalidad, tratando de eludir la triste mirada que su hijo pequeño tenia fija en él—Supongo que tendrás algún motivo para decir eso…para creerlo….

—Sí—dijo el cantante con un hilo de voz—Recibí una fotografía de mamá, del momento de su muerte, tomada en la noche en que todos creíamos que se había marchado.

—¿Una foto?—preguntó Jörg—¿Dónde está? Tengo que verla para creerte.

—No la tengo, desapareció—explicó Bill con dolor—Pero te aseguro que era mamá, la vi….sé que era ella…

—¿Por qué estás tan seguro?—insistió Jörg.

—Porque yo también la he visto—intervino Andreas—La tomó mi padre después de asesinarla.

Un tanto aturdido, Jörg se levantó con lentitud. Miró a su cuñada, que había empezado a llorar apoyada en su hijo mayor, quien le miraba con una expresión asustada.

—¿Te quedas tan tranquilo después de afirmar que tu padre mató a mi mujer? ¿Qué le hizo una foto y te la enseñó?

—Andreas no sabía nada, papá—salió Bill en su defensa—Era solo un niño en esa época. No sabía nada.

—Ahora ya no es ese niño.

—Tras la muerte de mis padres, encontré la fotografía, y un diario en donde explicaba todo lo que pasó esa noche. Como drogó a mi madre para que no se levantara en plena noche y salió en busca de Simone….

—Durante 10 años tu padre nos lo ocultó—cortó Jörg cerrando los puños con furia—Descubres la verdad y regresas a la casa y no nos dices nada hasta que a mi hijo le da un ataque de ansiedad. ¿A que esperabas?

—Lo siento, no sabía como hacerlo—se disculpó Andreas con voz temblorosa.

—¿Por qué?—intervino Tom con la voz quebrada—¿Por qué lo hizo?

—No hay ninguna razón que lo justifique—contestó Andreas mirándole—Tu madre no hizo nada, ni mi padre actuó por despecho. Simplemente, sucedió.

—No, no sucedió así de simple—dijo Jörg enojado—Vete de mi casa, no te acerques a mi familia.

—¡Papá! ¡No!—intervino Bill poniéndose en medio—Él no ha hecho nada, fue su padre…

—Bill, no sabes lo que dices. Estás mal, sé que es vuestro amigo pero eso se va a terminar. Vete, por favor—repitió Jörg con firmeza.

—Déjalo, Bill. Es mejor así. Volveré cuando las cosas se hayan calmado…

—No serás bienvenido—dijo Tom con rabia—Has dejado de ser nuestro amigo.

—Os estáis equivocando, es una víctima inocente, no ha hecho nada—insistió Bill a punto de llorar.

—Su padre nos arrebató a mamá, ¿te parece poco?—se enfrentó Tom a su hermano,

—Fue su padre, él es inocente….

—¡Si le defiendes tanto es porque le amas!—estalló Tom sin poder controlarse.

—¡Tom!—llamó Helen entre sollozos.

—¿Cómo?—preguntó Jörg sin saber de que hablaban.

—No…no….esto no iba a suceder así….—se repitió Bill cubriéndose la cara con las manos.

Andreas lo vio y decidió que había llegado el momento de marcharse. Las cosas se habían salido de quicio gracias a los celos del hermano.

—Bill, me voy. Llámame si me necesitas, para lo que sea….

—Vete de esta casa y no vuelvas nunca—cortó Tom poniéndose entre él y su hermano—Vuelve a tocarle y te mato.

Los chicos se quedaron mirando con los puños apretados, a punto de saltar de un momento a otro. Pero entonces Andreas decidió contar otro secreto más, que ni Bill podía sospechar.

—No pienso dejar solo a tu hermano, está en peligro—dijo mirando a Tom fijamente.

—¿De qué hablas ahora?—intervino Jörg.

—La foto de Simone, alguien se la envió por alguna razón. Y creo saber quien fue,

—¿Qué?—preguntó el cantante descubriéndose.

—Es algo que no os he contado. Cuando mis padres murieron…solo hallaron el cadáver de mi madre. Ya han pasado 4 meses, a mi padre le dan por muerto, pero tras los últimos acontecimientos….la foto que alguien te envió, el asesinato de Scott…

—¿Estás tratando de decir que tu padre sigue vivo?—preguntó Tom sin creérselo.

—No sé si está muerto, solo que la persona que le mandó a Bill la foto tiene oscuras intenciones. Y por eso no me moveré de su lado.

—Deja que yo cuide de mi familia, esta vez lo haré bien—dijo Jörg con firmeza—Vete de mi casa, mañana hablaré con la policía y tú les contarás todo lo que sabes.

Andreas asintió y tras echar una última mirada al cantante, subió a la que fuera su habitación y recogió su cazadora y cartera. Salió de la casa sin mirar atrás.

Ya había hecho mucho daño a esa familia. Solo esperaba que no fuera tarde para detener a su padre…

Continuará…

por lyra

Escritora del Fandom

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