Perdón 3

Perdón 3

Fic TWC de Vale_luna86

Temporada II Capítulo 3

Bill

El día de hoy tenía que prepararme para un evento especial en el trabajo, tendríamos un mini desfile con la nueva colección de invierno para hombre.

Estaba muy nervioso, yo había organizado todo el evento y quería, no, necesitaba que todo salga a la perfección o sino todos mis esfuerzos no servirían de absolutamente nada.

Tenía mi maquillaje listo, mi cabello y mi outfit casi listos, solo tenía que planchar un poco mi cabello y combinar mi ropa con algún que otro accesorio. Mi outfit era todo monocromático así que los accesorios debían de llamar la atención, tal vez unos accesorios en dorado estarían bien. —Bill —Tom entró a la habitación y se sentó en la cama mientras su mirada me examinaba de pies a cabeza.

Me pare frente a él mostrándole dos collares diferentes —¿Cuál me pongo? — alterne los collares en mi pecho para que pudiera elegir. —El dorado es tu color —se levantó de la cama y me envolvió en un abrazo desde atrás, besando mi cuello.

Me estremecí y reí bajo ante su gesto amoroso. —Me haces cosquillas Tommy —lo sentí soltar un suave jadeo cerca de mi oreja. —Mmmh, todavía tenemos algo de tiempo —sus manos acariciaron mi abdomen sobre mi camisa. — No Tommy, tengo que llegar temprano —me reí mientras cerraba los ojos y disfrutaba de tu tacto. —Te prometo que no serán más de 10 minutos corazón —su tibio tacto chocó contra mi piel y ascendió hasta mi pecho.

Solté un jadeo sintiendo como mi cuerpo se derretía en los brazos de Tom, me parecía tan increíble como solo sus caricias eran las únicas que podía tolerar. Sentir sus manos recorrer cada centímetro de mi piel, sus labios besando cada rincón indecoroso de mi cuerpo, no me molestaba en absoluto.

Solo lograba hacer que mi corazón se hinchara de amor y excitación. Me di la vuelta para encararlo y besarlo con emoción, sus manos enseguida fueron a mi trasero para estrujarlo y su lengua invadía mi boca para dominarla. —Ah Tommy, tenemos que irnos —solté en sus labios.

Su pelvis chocó con la mía haciéndome sentir su casi erección. —Está bien corazón, vamos —me besó la mejilla.

Me alejé de sus brazos para acabar de darme los últimos retoques, mi corazón estaba bombeando a mil y mis mejillas estaban como si me hubiera puesto rubor. Mordí mi labio inferior viendo mi reflejo en el espejo, mis ojos tenían un brillo extraño y sensual que me hacían ver . . . No lo sé.

Salí de la habitación y me paré frente a Tom que estaba mirando su celular. —¿Qué tal? —di una vuelta entera. Tom me sonrió fijando su mirada en mi rostro —Vas a llamar la atención de todos con tu belleza.

Siempre queriendo llamar la atención con tu aspecto.’

Una punzada de dolor me atravesó de repente, me miré de pies a cabeza y me sobé mis brazos un tanto nervioso, tal vez iba demasiado exagerado, tal vez era mucho maquillaje o mis ropas llamaban mucho la atención.

Mordisquee mi labio inferior en busca de reemplazar el dolor de mi pecho con otro. —Estas perfecto Bill —Tom me tomó de la mano y con la otra acarició mi labio inferior para que lo dejara de morder.

Sus ojos me miraron con cariño y me besó los labios con ternura. No dije nada y me dejé guiar por él todo el camino hasta la boutique, Tom me dejó con los demás trabajadores y espero afuera hasta que el desfile comenzara.

Mi mente ignoró por completo cada sentimiento de tristeza e inseguridad y se enfocó en el trabajo, por eso me gustaba trabajar, me mantenía ocupado de mis propios pensamientos, de mis propias inseguridades y de mis propios demonios del pasado que hostigaban con ideas negativas sobre mi propio ser.

Para mí suerte todo el evento comenzó de maravilla, el lugar estaba lleno de gente y paparazis.

Los modelos salían y entraban con la nueva colección de ropa y toda la algarabía se escuchaba tras vestidores. —Amm Bill, tenemos un problema —la voz de Alex sonó preocupada. —¿Qué pasó? —fruncí el ceño. —Uno de los modelos se acaba de lesionar el tobillo y ni puede salir.

Tenía que ser una puta broma de muy mal gusto. —No lo podemos reemplazar con otro modelo que haga el cierre del evento? —pregunté mientras caminaba entre la multitud de los vestidores en busca del lesionado. —No lo creo Bill, se supone que todos los modelos saldrían después de que el chico hiciese la pasarela —dijo Alex nervioso. —Mierda —debía de pensar algo rápido, ya casi ni me quedaba tiempo.

Llegué hasta donde estaba el modelo junto con unos auxiliares de enfermería, me fijé en su tobillo vendado que lucía una gran bola dando a entender que había tenido una fisura que rozaba una fractura.

Maldición.

—Bill, sal tú como el modelo de cierre. Me di la vuelta para ver a Lorenzo, uno de los diseñadores que presentaba su colección y cuya ropa sería la cereza de este pastel.

—No digas tonterías Lorenzo, nunca en mi vida he modelado, solo quedaría en ridículo.

—Pero eres hermoso y todo lo que te pongas te queda bien, ni tenemos tiempo Bill o eres tú o es nadie. —sentenció.

Dejé escapar un suspiro —está bien, hagámoslo— No tenía otra opción y solo sería una vez.

Un montón de manos comenzaron a cambiarme de ropa y a maquillarme a una velocidad increíble, no podía ver cómo había quedado solo sabía que estaba a 5 minutos de salir y que un miedo se arremolinaba en mi estómago.

Tenía miedo de cagarla y arruinar todo en lo que había trabajado tanto. Me levanté y tomé respiraciones profundas tal y como me había enseñado la psicóloga para evitar un ataque de ansiedad o de pánico.

—Tranquilo Bill, estás bien, estás seguro, todo estará bien —me dije a mi mismo antes de abrir los ojos y salir a la pasarela.

No miré a nadie, fijé mi mirada en algún punto de la gran multitud y de los flashes de las cámaras y comencé a caminar mientras hacía como si mirara a todos los presentes.

Una fuerte mirada se posó en mi haciendo que me estremezca, era una mirada tan intensa que me ponía nervioso hasta los vellos. Cuando di la vuelta para regresar y hacer quedarme en el centro de la pasarela para que los demás modelos salieran y hacer el cierre, mis ojos encontraron a Tom, quien era el dueño de aquella intensa mirada sobre mí.

Sus ojos irradiaban fuego y jugaba con su piercing de forma despreocupada. Me sentí sumiso de una forma que no me gustó en lo absoluto, desviando mis ojos al suelo por un segundo y luego alzándola lejos de él.

Los aplausos inundaron el lugar junto al disparo de millones de cámaras, me sentí como en un deja vú, sonriendo, posando y hablando efusivo como si realmente quisiera estar allí, rodeado de toda esa gente con toda la atención puesta en mí.

Al entrar tras vestidores alguien me agarró de la muñeca y tiro de mi tan fuerte hasta meterme en uno de los armarios de limpieza. Mi corazón se aceleró tanto cuando sentí una mano taparme la boca para que no gritara.

—Debiste decirme que serías el modelo estrella de tu evento, casi pierdo los estribos cuando te vi salir. —Tom susurró en oído mientras su gran cuerpo me acorralaba contra la pared y me dejaba sentir su dura erección en mi trasero.

Tomé su mano, la moví de mi boca y giré mi cabeza para poder verlo.

—Idiota, casi me da un paro cardíaco, no me vuelvas a asustar así por favor.

—Lo siento —su disculpa sonó más falsa que las pestañas que me habían puesto.

Tom no dejó de aplastarme contra la pared, al contrario, comenzó besar mi cuello y poner sus manos en todas las partes de mi cuerpo.

—Mmmh Tom, no podemos hacer esto aquí —la excitación estaba a punto de nublarme la mente.

—Por favor Bill, me tienes así desde antes de salir de casa —comenzó a dar falsas embestidas en mi trasero.

Ahogué un gemido, cerré los ojos y me dejé llevar un momento por las caricias de Tom, pero pronto las voces que escuchaba afuera del vestidor se hacían cada vez más altas y con eso la vergüenza en mí, también crecía.

—Tom, nos van a encontrar —jadee.

—Y? —su mano bajó mis pantalones y manoseo mis nalgas— ¿No te parece excitante? Que nos escuchen —susurro sensual.

Yo volví a gemir cuando sentí sus dedos aflojándome.

—¿Dónde está Bill? Tiene que salir a dar el discurso de cierre —la voz de Alex sonó justo afuera del vestidor en donde nos encontrábamos. Tenía que salir ahora.

—Tom, no po… —mi reproche se quedó a medias cuando lo sentí penetrarme de repente.

—Shhh, pensé que te avergonzaba que nos escuchen —me tapó la boca amortiguando mis gemidos.

De una sola estocada Tom había golpeado ese punto dulce dentro de mí que hacía a mi vientre cosquillear. Mi pene se friccionaba con la pared en cada embestida que Tom me daba y su mano en mi boca hacía que me faltará un poco el aire.

—Te gusta ¿Verdad?, que te la meta tan profundo que no puedes evitar gritar de placer —lamió el lóbulo de mi oreja izquierda haciendo que me estremezca.

Cuando Tom me hablaba así de sucio no sabía cómo sentirme porque a una parte de mi le repugnaba el placer, darlo y recibirlo. Cada que Tom me provocaba un orgasmo una sensación de suciedad, culpabilidad y muchas ganas de llorar me inundaban y por otro lado sentía que mi mísera existencia se reducía a eso, en dar y recibir placer.

Entonces las ganas de llorar me inundaban de igual forma sea cual sea el caso. No entendía muy bien porque me pasaba eso, pero todavía no se lo decía a Tom y no lo haría.

Yo sabía perfectamente que el sexo era un pilar fundamental en una relación amorosa, no quería que Tom se hostigara de lidiar con mis traumas y terminara dejándome…

Después de todo, era mucho más fácil salir con alguien a quien no le aterrorizaban los recuerdos de hombres extraños y conocidos violándolo cada noche de su vida, era más fácil no estar conmigo y no quería que Tom se diera cuenta de ello.

El remolino de un pronto orgasmo se formó en mi vientre y volví a gemir alto, sin haberme percatado de que la mano de Tom ya no estaba en mi boca.

—Ah-g Bill, me estás apretando tanto, te excita que alguien te encuentre siendo follado ¿No es cierto?

No, por favor cállate

—Mmmh Tom, estoy, estoy cerca.

—Yo también precioso.

Ahí estaba de nuevo, la desconexión de mi mente en cuanto mi cuerpo entero experimentaba un orgasmo tan fuerte y placentero como acostumbraba a dármelos Tom.

De un gemido grave de su parte sentí la cálida semilla de mi hermano salir de mi entrada recién usada. Odiaba como mi cuerpo se ponía hipersensible luego de cada orgasmo, casi podía sentir las partículas de polvo rozar mi piel y como eso me causaba asco.

Respiré profundamente para controlar mis emociones y no terminar llorando como lo hice las primeras veces que me acosté con Tom.

—Ah, si fueras una mujer ya te hubiera embarazado Bill —Tom besó mi hombro y levantó mis pantalones.

—Qué tonterías dices —me reí bajito por su tonto comentario.

—Si tuvieras a mi bebé nunca te irías de mi lado y si lo hicieras, un bebé nos uniría para toda la vida.

Su comentario estuvo acompañado de un tono de burla lo que me hizo reír junto a él. Salimos del vestidor justo a tiempo para que pudiera dar mi discurso de cierre y hablar con la prensa.

Cuando me despedí de todo el mundo fui junto a Tom quien me esperaba fuera de su Cadillac negro. El camino a casa estuvo ameno con bromas de parte de Tom y un discurso de cómo había sido para mí todo el evento.

Ya en casa continuamos con nuestra rutina habitual de ducharnos, pedir comida y abrir una botella de champagne para celebrar mi logro, luego de todo eso y una sesión extra de sexo, Tom y yo caímos rendidos a dormir.

Para mí era totalmente normal no dormir bien, la mayoría de veces que me acostaba a dormir lo hacía profundamente máximo dos o tres horas a lo mucho y después solo me quedaba dormitando hasta que Tom se levantara temprano para ir a correr.

Ese día no fue la excepción, en cuanto sentí a Tom salir de la cama y prepararse para salir vi que el reloj marcaba las 6am de la mañana, sinceramente no sé cómo lo lograba. Por mi parte espere en la cama hasta que se fuera y solo cuando mi estómago me pedía comida me levantaba.

Cuando lo hice, fui a la cocina para preparar café y el timbre de la puerta sonó, no era Tom, él tenía llaves. Me dirigí hasta la pequeña rendija de la puerta para ver quién estaba detrás y solté un suspiro cuando solo era el repartidor, que al parecer había madrugado más que nunca o tal vez no, ya eran las ocho de la mañana y la gente ya trabaja desde esa hora.

—Bill Kaulitz? —me preguntó cuando abrí la puerta.

—Sí, soy yo. —Ten, firma aquí por favor —me pasó un paquete pequeño y cuadro y una hoja de recibido para firmar.

—Yo no pedí nada —fruncí el ceño cuando el repartidor ignoró mi comentario.

—Gracias, que tenga buen día.

—Igual —cerré la puerta y enseguida me dispuse a abrir dicha caja.

No tenía remitente ni nada que me diera una pista de quién lo había mandado, cuando lo abrí vi que era una caja de CD transparente que dejaba ver el CD que tenía rayado con marcado rojo “Bill, habitación número 1”

Fruncí más el ceño por eso, rápidamente tomé mi laptop y toqué el pequeño botón a los lados que dejaba salir la ranura donde insertar el CD, una vez que lo puse la ventana de reproducción de vídeos se abrió.

Unos segundos después se podía ver la grabación de dos cámaras en la misma pantalla. La mitad de la pantalla, en la derecha, se podía ver a Tom, Georg, Gustav y David tomando, fumando y comiendo pastel . . .

El pastel de nuestro cumpleaños.

En la parte izquierda me podía ver a mí, en mi habitación, masturbándome.

Me quedé en shock.

“David, puedes ir a buscar a Bill por favor?”

El Tom del vídeo hablo y la imagen cambió, ahora podía ver a David dirigiéndose a mi habitación y luego entrando. Una fuerte arcada se atascó en mi garganta. La cámara de la derecha volvió a cambiar la imagen a Tom y los muchachos, en donde Tom miraba una pantalla y sonreía divertido.

No me atreví a mirar la pantalla en donde estaba yo, el sonido de lo que estaba ocurriendo me hacía que mi pulso se acelerara. Luego Tom se levantaba y se dirigía a mi habitación con una sonrisa en su rostro y se detenía en mi puerta por un momento, antes de tocarla.

¿Qué mierda era esto?

Continúa…

Gracias por leer. Te invitamos a dejar un comentario 🙂

por admin

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Un comentario en «Perdón 3»

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