Perdón 5

Perdón 5

Fic TWC de Vale_luna86

Temporada II Capítulo 5

Bill

La puerta de la casa se abrió dejando pasar a Tom con un par de bolsas negras, me apresuré a la habitación y guardé la caja del CD en el cajón con llave que estaba del lado de mi cama.

—Bill ¿Dónde estás? —gritó Tom.

El corazón me latía a mil ¿Por qué se lo escondía?

.

—¡En la habitación! Sus pasos se fueron acercando hasta finalmente entrar al cuarto con un par de bolsas negras con un extraño logo en ellas.

—¿Qu-é compraste? —necesitaba distraer mi mente con otra cosa para fingir que todo estaba bien.

—Ah, me compré un nuevo celular —sacó una bolsa blanca de una de las bolsas grandes—A mi otro celular se le metió un virus raro y perdí . . . información valiosa –lo último lo dijo como si estuviera buscando las palabras adecuadas.

—Y esto de aquí — alzó las bolsas— Es para nuestra gran noche de hoy. Fruncí el ceño

—¿Gran noche?

—No me digas que olvidaste nuestro aniversario Bill —dijo dolido. Mordí mi labio inferior y bajé la mirada

—lo siento.

Tom dejó escapar un suspiro de fastidio mientras se rascaba la cabeza, se quedó mirando al suelo por unos segundos hasta que pareció que una idea se le cruzó por la mente. Fue hasta uno de sus cajones y sacó una pequeña bolsita con varios dulces de colores fosforescentes. Caminó hacia mi mirándome fijamente y me mostró la bolsa.

—Hoy lo haremos con esto. Lo miré con confusión, no entendía a lo que se refería, él se dio cuenta de ello por lo que abrió la bolsa y puso uno de los dulces en la palma de su mano, entonces me di cuenta de que no eran dulces.

—¿Por qué tienes eso? —instintivamente recogí mi cuerpo en la cama, abrazándome.

—No te asustes Bill —se acercó a mí— Estas conmigo, yo te voy a cuidar.

Tomó la pastilla rosa de éxtasis entre dos de sus dedos y la puso muy cerca de mi rostro, yo comencé a negar lentamente.

—Me la debes Bill —dijo firme— Nunca te pido nada y aparte, olvidaste nuestro aniversario ¿Por qué siempre tienes miedo de hacer las cosas? Es agotador.

Se alejó un poco de mí, haciendo el amago de irse, pero lo tomé del brazo para que no se fuera.

—Está bien —dije en un arranque— Está bien.

Odiaba este sentimiento de temor a ser abandonado que me surgía con más regularidad que antes cuando estoy con Tom. Sentía que, si no cumplía sus expectativas, sus caprichos o sus deseos se irían con otra persona, con alguien que no tuviera miedo de vivir la vida, de tomar riesgos, de equivocarse, con una persona que estuviera dispuesta a tomarlo de la mano e ir al final del mundo con él.

Yo amo a Tom, pero el miedo en mi a veces era más grande que todo ese amor.

Tom me sonrió y puso la pastilla rosa en su lengua para luego inclinarse sobre mí y besarme suavemente, metiéndola en mi boca para poder tragármela, cuando lo hice siguió besándome, nada demasiado sexual, de hecho, era demasiado cariñoso como si con sus labios quisiera transmitirme todo el amor que sentía por mí y de cierta forma eso lograba abrumarme.

Nuevamente el pensamiento de miedo surgió en mi mente, tanto tiempo había amado a Tom, pero, ahora se sentía muy diferente, como si ese amor que tanto deseaba expresarle a él y a los cuatro vientos ahora se sintiera doloroso.

&

Después de haber sido abusado sentía que mi cuerpo ya no me pertenecía, como si en cada noche que esos hombres me tocaban y se saciaban a ellos mismos con mi cuerpo se llevaran un trozo de mi alma, de mi esencia, de todo lo que yo era en ese acto.

Las muestras de amor que había recibido antes de esos sucesos siempre fueron físicas, los abrazos de mis abuelos, los besos de buenas noches que me daba mi madre, cuando de niño me pasaba a la cama de Tom y dormíamos abrazados toda la noche, cuando me tomaba de mano, cuando me acariciaba la cabeza, cuando se recostaba en mi hombro.

Todo lo que conocía sobre como expresar amor se vio manchado por hombres que me enseñaron que duele cuando te tocan, y yo ya no quería que me doliera.

Había aprendido que el placer se sentía asqueroso, todas las veces en las que mi cuerpo hormigueaba, se estremecía y comenzaba a humedecerse hasta llegar al orgasmo lo odiaba, odiaba esa sensación y siempre escuchar las mismas palabras al acabar.

Pero si te ha gustado, ¡no!”

No, no me gustaba, lo odiaba y a mi cuerpo también por reaccionar ante las manos de esos hombres tocándome la polla, metiendo su miembro profundo en mi agujero y embistiéndome la boca.

Antes de todo eso, imaginaba besar a Tom a todas horas, abrazarlo y acariciarlo siempre que pudiera, imaginaba como se sentiría que me tocará íntimamente, como se sentiría hacer el amor con la persona que amas y a pesar de que Tom me había dado una experiencia totalmente diferente a lo que había experimentado, la pérdida de mi virginidad siempre estará manchada.

Por más que quisiera reescribir por donde ya habían escrito, por más que quisiera reemplazar las primeras experiencias, no podía, estaban ahí, como el aire que respiro todos los días del cual no soy consciente pero luego recuerdo que existe y me duele.

No podía demostrarle todo el amor reprimido de años que tenía a Tom porque el Bill de ese tiempo ya no existía, ese Bill había muerto desde aquella vez en la que David abusó de él.

Lo único que había quedado de ese chico era una delgada soga del amor que sentía hacia Tom y a la cual me aferré para sobrevivir todo ese tiempo, ya no lo podía amar como siempre soñé amarlo, no podía sonreírle de verdad como siempre imaginé hacerlo, solo me quedaba aferrarme a lo que quedaba de esa soga mientras guardaba toda la vulnerabilidad y amor verdadero en una caja muy apartada en mi corazón y mente.

Lo amaba mucho pero no quería ser lastimado, pero quería sentirme amado, quería sentir que a alguien en este mundo no le importaran mis cicatrices y me amara con la misma intensidad con la que una vez yo llegué a amar.

Incluso si yo me pasará el resto de mi vida intentando demostrar mi amor, quería sentir que merecía amor más allá del físico.

No había forma de superar lo que había pasado, solo me quedaba vivir con eso y llorar las veces en las que los recuerdos me tomaran con la guardia baja.

Comencé a sentir un ligero mareo en mi cabeza, la pastilla de éxtasis comenzaba a hacer efecto en mi sistema y mi sangre comenzaba a bombear por mis venas rápido, mandando señal de desinhibición a mi cerebro.

De repente todas las sensaciones dolorosas que estaban atormentándome se suprimieron para darle paso a una paz que llenaba cada rincón de mi cuerpo. La mano de Tom limpió una lágrima que se había chorreado por mi mejilla.

—¿Estás bien corazón? —dijo casi en un susurro, acariciando mi piel muy tiernamente, lo que me hizo asentir y sonreírle, desde lo más profundo de mi corazón, desde ahí, donde me dolía.

Me abalancé sobre él y lo abracé como si fuera la primera vez que lo hacía, sin importar que fuéramos hermanos, como siempre soñé que lo haría llené su rostro de besos mientras lo escuchaba reír bajito y sus manos se aferraban a mi cintura y yo simplemente me entregaba a él en cuerpo y alma.

Sin sentir algún tipo de culpa, sin sentir que estaba mal, sin sentir que estaba sucio, no importaba toda la fuerza que utilizara, sentía que no era suficiente el abrazo ni los besos que le daba porque quería que se inundara de mi amor.

Ahora podía recordar lo bien que me sentía cuando consumía éxtasis, como todo lo oscuro a mi alrededor se disipaba y el sol comenzaba a brillar bajo mi piel calentándola, como cada célula de mi cuerpo pedía a gritos dar y sentir amor, como todas las manos que me tocaban, los labios que me besaban, se sentían jodidamente bien y sobre todo como toda esa felicidad me duraba por toda la noche, apartando el dolor.

—Estas muy cariñoso hoy Billy —sonrió Tom

—Deberíamos hacer esto más seguido Tommy —reí también— Quiero que me toques, mucho, por favor.

Tom volvió a sonreír, una sonrisa amplia y feliz, se abalanzó sobre mí y comenzó a besarme con hambre. Sus manos estaban en todas las partes de mi cuerpo y las mías recorrían el suyo, mis labios soltaban gemidos sin descaro alguno y le susurraba a Tom en el oído de vez en cuando lo que quería que me hiciera y como me encantaba sentir su tacto en mi piel.

Se separó de mi para desvestirme y dejarme solo en bóxer, gateé hasta él sobre la cama y al llegar a la altura de su pantalón lo miré desde abajo sonriéndole pícaramente, Tom me pasó la mano por la mejilla, los labios y luego por mi cabello jalándolo ligeramente hacia atrás.

—Te ves —su mirada estaba llena de deseo— Hermoso.

Se agachó para darme un rápido beso en los labios y luego se apartó de mí, fue hasta nuestro armario para buscar algo dentro en lo que yo me senté en la cama con las palmas sosteniendo parte de mi peso en el colchón y mis piernas estiradas.

—Algo como esto merece ser grabado ¿no crees? —dijo mostrándome la grabadora de mano.

Yo le sonreí y asentí feliz, Tom comenzó a grabar y yo empecé a modelar frente a la cámara, paseaba mis manos por mi pecho desnudo, pellizcaba mis pezones, gemía, miraba de forma lasciva y le coqueteaba.

Hacía mucho que no me sentía tan vivo como hoy y me encantaba, casi había olvidado lo que era vivir con confianza en uno mismo y en el otro, lo que era divertirse con las personas que amas y lo que era disfrutar las tonterías de la vida.

—Ven Billy —Tom me llamó con su mano para que me acercara al borde de la cama donde se encontraba él parado.

Gatee hacía él sin quitarle la mirada de encima

—Ahora sí, ¿dónde te habías quedado? —me acarició la barbilla cuando estuve a la altura de su entrepierna y la gran erección se le marcaba a través del pantalón.

Llevó la grabadora cerca de su rostro casi tapándola de tal modo que ahora mis ojos estaban fijos en el pequeño lente, con mis manos desabroché su pantalón y acaricié su polla por encima del bóxer antes de sacarla y que la punta golpeara mis labios dejando un fino hilo de pre semen.

Volví mi mirada al lente y a ese punto rojo que indicaba que efectivamente todo estaba siendo grabado, le di una lamida a la punta y con mi mano la acaricié de arriba a abajo para poder engullirme toda su carne en la boca.

—Mierda —Tom dejó escapar un sonoro gemido.

Moví mi cabeza de adelante hacía atrás sin apartar la vista, relajando los músculos de mi garganta para que entrara completa.

—Ah-hg Bill, no entiendo por qué nunca te dejas follar la boca si lo haces como un jodido experto —Gimió mientras daba estocadas profundas pero lentas en mi garganta.

Yo igual gemí en respuesta y aceleré el ritmo, la sensación de ahogo de alguna forma me hacía sentir excitado y eso se podía ver en la erección que mojaba mi bóxer negro.

Las estocadas de Tom se volvieron bruscas embestidas que me hacían lagrimear y chorrear saliva por las comisuras de mis labios.

—Estoy cerca Billy —dijo luego de varios minutos— Hay algo más que quiero hacer contigo corazón —me preguntó como si pudiera responderle— Que te parece si juegas también con un amigo mío, desde que te conoció ha tenido muchas ganas de probarte, amor ¿qué dices?

Mis ojos se pusieron casi blancos al ser follado la boca tan brutalmente por Tom, su semen tibio fue justo a mi garganta provocándome arcadas y haciendo que me tragara todo para poder respirar mínimamente.

Tosí un poco para recuperar el aliento al mismo tiempo que Tom me tomó de la barbilla limpiándome los residuos de su semilla y mi saliva.

—Entonces corazón ¿aceptas? Lo miré a los ojos y pude ver el fuego y el deseo en ellos, asentí.

—Pasa —dijo Tom en voz alta.

La puerta se abrió dejando ver a Alex quien entraba a la habitación completamente desnudo y sin apartar la mirada de mí, se acercó a Tom para compartir un par de palabras y luego dirigirse a la cama conmigo mientras Tom dejaba la grabadora a un lado y se sentaba justo frente a nosotros, dándome una sonrisa.

Alex me acarició la mejilla, su mirada estaba llena de deseo y felicidad como si hubiera estado esperando este momento por mucho, mucho tiempo. Yo miré a Tom que no apartaba la mirada de mí y solo me asintió.

Volví a mirar a Alex que sentó frente a mí con las piernas abiertas y me invitó a mí a hacer lo mismo, enseguida su mano tomo mi erección y comenzó a masturbarme, sacándome varios gemidos en el proceso.

—Mírame Bill —demandó Tom. Abrí mis ojos y los fijé en él, en cómo me miraba, en cómo no se le escapaba ningún detalle de como reaccionaba mi cuerpo ante el tacto de otro hombre, pero mis ojos, mi mente estaba fija solo en él.

—¿Te gusta? —preguntó de repente Tom. Le di una media sonrisa—Sí, me gusta —gemí.

Alex tomó mi mano para que también lo masturbara a él, ambos comenzamos a acariciar al otro mientras Tom miraba todo. Apoyé mi barbilla en el hombro de Alex ya perdido en el creciente placer que me llevaría al orgasmo.

—Desde que te vi quise hacerte mío Bill —comenzó a susurrarme Alex al oído— Eres tan perfecto, tu cara, tu cabello, tu cuerpo, todo tú eres hermoso —sonreí ante el halago— Cuando los escuché a ti a Tom tener sexo en el vestidor de la boutique, no he dejado de masturbarme recordando tus gemidos —me dio un beso en la mejilla que me hizo estremecer— Gime más fuerte por favor, es jodidamente excitante.

Sentí el orgasmo formarse con fuerza en mi vientre y busqué de todas mis fuerzas para no apartar la mirada de Tom mientras las manos de Alex me hacían eyacular a borbotones.

Mi cuerpo cayó a un lado totalmente cansado, Alex siguió masturbándose hasta que hilos de su semen cayeron en mi rostro y pecho. Vi a Tom que tocaba el hombro tembloroso del orgasmo de Alex y este lo regresaba a ver asintiendo, se levantó para caminar por la habitación hasta abandonarla.

Su mirada desvistió por segunda vez y me sonrió tiernamente.

—Mi turno —se subió encima mío y comenzó a besarme. Enredé mis brazos en su cuello para dejar atrás toda distancia y sentir su cuerpo uniéndose al mío que estaba cubierto por una fina capa de sudor.

Entre abrí mis ojos y vislumbre el punto rojo de la grabadora, sonreí en los labios de Tom y cambié de posiciones. Cuando estuve arriba de él me erguí y miré directo a la cámara para lamer mis labios y volver mi rostro a Tom.

—Fóllame —lo tomé de las mejillas y junté nuestras frentes— Todo lo que queda de la noche.

Continúa…

Gracias por leer. Te invitamos a dejar un comentario 🙂

por admin

Administrador del sitio

Un comentario en «Perdón 5»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!