
Fic TWC de Vale_luna86
Temporada II Capítulo 6
Bill
Las náuseas que se formaban en mi estómago me despertaron, mi boca se sentía totalmente seca y cuando abrí mis ojos el lugar en donde estaba se veía borroso.
Tanteo a oscuras en mi mesita de noche una botella de agua y cuando la consigo me siento en la cama para poder beberla toda, la comisura de mis labios me duele al igual que los músculos de mi garganta al tragar.
Miro la hora en mi celular, 3:50 am, es ahí que me percato del brazo aferrado a mi cintura, Tom está a mi lado durmiendo plácidamente lo que extrañamente me provoca una ansiedad terrible.
¿Qué había pasado anoche?
Tapé mi rostro con mis manos y respiré mi propio aliento en un intento de que la presión que se formaba en mi pecho no se hiciera incontrolable.
Recordé a Tom dándome la pastilla de éxtasis, Tom y yo besándonos, el cómo desnudamos al otro, Tom grabando, yo haciéndole una mamada a Tom, Tom grabando, Tom observándome desde lejos, ese punto rojo, Alex entrando a la habitación. . .
¿Alex?
El latido de mi corazón se disparó, pero me obligué a mantenerme calmado, tomé respiraciones profundas en intervalos de 10 segundos antes de seguir escarbando en lo que había pasado. Alex en la cama conmigo tocándome, susurrándome cosas que no recordaba bien al oído, tocándome, Tom mirándome, yo mirando a Tom, Alex tocándome, besando mi hombro, tocándome.
Tocándome. . .
Un sollozo se escapó de mis labios inevitablemente
¿Cómo? ¿Por qué?
—Despertaste —escuché a Tom hablar medio adormilado— ¿Cómo te sientes? Te dejé una botella de agua en tu mesa ¿Te la tomaste ya? Lo miré al levantarse con el torso desnudo y sentarse a mi lado en la cama.
—¿Por qué? —la voz se me quebró— ¿Por qué hiciste eso Tom?
Él frunció el ceño mientras se sobaba los ojos
—¿Qué, hacer qué cosa?
—¡Lo de Alex, Tom! ¿Por qué mierda lo hiciste? —grité ya desesperado, mi cuerpo me hormigueaba haciéndome sentir incómodo otra vez.
—Bill ¿pero de qué estás hablando? —dijo tan tranquilo como confundido.
—No te hagas el idiota Tom!! ¡¡Tú!! Trajiste a Alex ayer para —la voz se me cortó— para… Los sollozos se hicieron llantos descontrolados.
—Hey! Hey! —Tom me tomó de los hombros, pero lo aparté de un manotazo— Bill, eso nunca pasó.
Comencé a negar aún sin poder hablar, el aire no me estaba llegando correctamente y el poco que recibía lo utilizaba para no ahogarme con el llanto.
Aun así, con una mano en mi pecho que se movía en círculos como intentando aliviar de alguna manera el dolor que sentía me dio las fuerzas para hablar.
—No me mientas —tartamudee— El video, quiero que me muestres el vídeo.
Tom se levantó y tomó de la mesa que teníamos en la habitación la pequeña grabadora de mano y me la extendió, yo la tomé y con los dedos temblorosos hice clic en un botón que reproducía todos los videos guardados.
Lo primero que vi fue a un Bill en ropa interior sintiéndole a la cámara, luego un plano detalle de mi rostro mientras le hacía una mamada a Tom y, por último, Tom y yo teniendo sexo una y otra y otra vez.
—Ves? —dijo Tom suavemente mientras me quitaba la grabadora y la ponía en su mesa de noche. No lo podía creer, no podía ser cierto ¿Cómo había pasado todo esto?
Yo, estaba casi seguro de cómo habían pasado las cosas.
Mi llanto se intensificó más pero no quería seguir llorando, quería sentirme bien, quería estar feliz.
—Dame otra de esas pastillas Tom —le extendí la mano— Ahora!!
—No Bill, una es suficiente —tomo mi mano y la entrelazó con la suya— Solo estás sintiendo los efectos secundarios de la droga, tienes que tranquilizarte corazón.
Casi sentí que vomitaría mi corazón ahí mismo, no me quería sentir así, no quería sentir nada, absolutamente nada. Me solté de la mano de Tom y corrí hacia nuestro baño.
—Bill!
—¡Cállate! — le grité antes de cerrar la puerta del baño en un sonoro golpe.
Aún de pie miré mi reflejo en el espejo del baño que estaba lo suficientemente alumbrado por la luz de la luna que se colaba por una ventana.
Mis labios estaban rojos e hinchados, tenía pequeñas bolsas lilas bajo mis ojos y mis mejillas estaban tomando un color cereza, bajé mi mirada a las marcas de chupones en mi cuello y una en especial que había en mi hombro.
¿Cómo pude imaginar que Álex estuvo aquí? ¿Tan mal estaba de la cabeza?
Me deslice lentamente por la puerta hasta llegar al piso, ahora todo mi cuerpo dolía y le daba la bienvenida a la sensación de asco, gatee hasta la bañera y me metí ahí, prendí el agua de la regadera que me cayó fría en todo el cuerpo.
Me quedé ahí sentado bajo el agua fría, recogiendo mis piernas y pegándolas a mi pecho para abrazarlas. Lloré, esperando que mis lágrimas se mezclaran con el agua y que de alguna forma estas me lavaran tan profundo el cuerpo para que dejara de sentirme sucio.
Tom entró al baño sin prender la luz, se quedó en el marco de la puerta observándome por un momento que hizo que escondiera mi rostro entre mis piernas para que no me viera porque me avergonzaba, me daba vergüenza que me viera en este estado tan lamentable.
Sin decir una solo palabra pensé que se había ido, pero luego sentí como entraba a la bañera y se sentaba a mi lado sin llegar a tocarme, solo sentía su calor irradiar a muy pocos centímetros de mi piel.
Lo único que pude escuchar durante un tiempo fue el agua caer de la ducha, el agua yéndose por el desagüe, el latido de un corazón constante y mi llanto.
Alcé mi cabeza y dejando que el agua me cayera en poco en la cara.
—Lo siento —tartamudee.
—Shhh, no digas nada Bill. Tom estiró su brazo y tomó mi shampoo, se echó un poco en la mano y luego lo puso muy suavemente en mi cabello, dándole un masaje a mi cráneo dejando que una pequeña montaña de espuma se formara. No cambié de posición ni volví a esconder mi rostro en mis piernas, solo seguí llorando, en silencio.
—Cierra los ojos un momento para quitarte el jabón.
Tapé mi rostro con mis manos y sentí como mi cabello era lavado, como me ponía el acondicionador y luego lo volvía a enjuagar.
El tacto de la esponja de baño en mi cuerpo me hizo sobresaltar, Tom no me estaba tocándome directamente.
—Shhh, tranquilo Bill.
Mi mente fue hasta aquella madrugada en la que llegué a la casa luego de que David me violara por primera vez, en como fui hasta el baño de mi habitación y limpie mi cuerpo con demasiada fuerza, a comparación de ese día en que me encontraba totalmente solo, hoy no lo estaba.
Hoy no había sido abusado, pero la suciedad estaba presente, hoy no estaba limpiando mi piel hasta hacerla sangrar porque Tom me limpiaba con mucho cuidado y hoy no estaba solo, Tom estaba a mi lado.
—Tom —dije en un susurro— El día de ayer me llegó un vídeo de las grabaciones de nuestra antigua casa en Magdeburgo.
Tom dejó de limpiarme para tomarme fuerte de los hombros y girarme hacia él, sus dedos se clavaban en mi piel como clavos afilados. Sus ojos se abrieron como nunca antes había visto y su mirada derrochaba angustia como si tuviera miedo de que me desvaneciera frente a él en ese mismo instante.
—¿Qué video Bill? — dijo tan frío como el hielo.
—Era el mismo video del día de nuestro cumpleaños, pero en este video salías tú también— lo dije en una voz baja, asustado por su arrebato. En un segundo estrujó mi cuerpo contra el suyo en un abrazo que hizo crujir mi cuerpo.
—Yo no hice nada Bill, te lo juro, te lo prometo que no lo sabía —comenzó a decir muy desesperado— por favor no me dejes, no me dejes Bill.
Mi mente estaba aturdida, no sabía que hacer, como reaccionar o que cosa decirle, nunca en mi vida había visto a Tom de esta manera.
—Por favor Bill —me apretó más fuerte— di algo!! —Me lastimas Tom. Dejó de abrazarme, pero me sostuvo igual de los hombros para quedar frente a frente.
—Dime que no te irás Bill, dímelo —estaba agitado, con una expresión de miedo.
—Yo no —no sabía que decir— no me iré Tom, solo no sé, me sentía confundido, nada más.
Y era verdad, no sabía lo que estaba pasando aquí con esas grabaciones y ahora con la alucinación de haber estado con Alex, me sentía como si estuviera viendo mi vida de manera externa siendo yo un espectador más, pero a la vez el protagonista de esta locura.
—Prométeme que nunca te irás Bill —me tomó de las mejillas de repente— Promételo!! Lo miré sorprendido y asentí
—L-lo prometo. Tom dejó escapar todo el aire que tenía retenido y me volvió a abrazar más suave esta vez.
—Yo también lo prometo, prometo no dejarte nunca Bill.
Alcé mis brazos lentamente para abrazarlo también.
Tom ¿Siempre había sido tan dependiente? Nunca había escuchado de su boca algún comentario que indicara que necesita a alguien en su vida para respirar como lo había demostrado hace pocos segundos.
Había sonado como si su vida se extinguiera si yo me fuera de su lado, como si su única meta en la vida fuera estar siempre conmigo.
Era extraño, todo esto me resultaba jodidamente extraño porque mientras más abrazaba a Tom más sentía que se clavaba en mi cuerpo miles de agujas que me hacían sangrar, pero no podía soltarlo, no podía dejar de abrazarlo con fuerza, no podía apartarme de sus brazos.
Era una sensación desgarradora, pero quería quedarme ahí, donde dolía porque no conocía nada más. Estar entre sus brazos, se sentía natural, como si fuera allí donde perteneciera realmente porque allá fuera no había nadie esperando por mí, allá afuera solo había dolor y nada más.
Con Tom también sentía dolor, pero a la vez me sentía amado, cómodo, feliz…
Mi vida se estaba volviendo un desastre y algo me decía que Tom tenía algo que ver con ello, pero ahora que estaba entre sus brazos, escuchando nuestros corazones latir al compás de uno solo en la misma bañera a mitad de la madrugada, sentía un calor agradable formarse en mi pecho y este calor era . . .
Dolorosamente dulce.
Continúa…
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