Perdón 1

Perdón 1

Administración: La autora me contactó, porque las anti-toll consiguieron que censuraran no sólo este fic, sino su cuenta completa. Ahora vamos a respaldar aquí las dos temporadas de este fic. Recuerden que estas historias son para mayores y contienen temas delicados. Deben leer la temporada anterior para que esta continuación tenga sentido. La pueden encontrar «aquí». Y ahora a leer

Fic TWC de Vale_luna86

Temporada II Capítulo 1

Bill

Adaptarme a la vida americana no fue del todo difícil, la gente aquí estaba tan ocupada en hacer dinero que le importaba muy poco lo que los otros hacían o no a su alrededor. Lo que más me gustaba era poder salir a las calles sin que mares de chicas desquiciadas se me quisieran lanzar encima, aunque la ansiedad que surgía cada vez que iba a un lugar abarrotado de gente todavía seguía ahí.

También las citas con la psicóloga me habían ayudado mucho y cada vez sentía menos ese miedo tan irracional que vivía en mí constantemente. Incluso pude conseguir un trabajo de medio tiempo en una boutique donde estoy aprendiendo a hacer diseños y todavía sigo escribiendo música bajo el seudónimo de Billy.

Todo era perfecto hasta que comencé a recibir cartas de Alemania, al parecer David no había muerto por la golpiza que Tom le dio aquel día y también podía enviar cartas desde la cárcel lo cual me pareció sumamente extraño.

Cuando llegó la primera carta la abrí sin poder creer de donde y quien la enviaba, pensé que solo era una broma muy estúpida de Georg o Gustav, incluso de Tom, pero recibir la carta no era lo peor sino lo que decía.

La persona que tienes a tu lado no es quien crees que es”

Al principio tiré la primera carta pensando que era completa idiotez lo que el imbécil de David me escribía, pero a medida que llegaban más cartas no pude evitar leerlas todas. Había algo en mí que se sentía intranquilo por el contenido de la primera carta y me sentía jodidamente mal cuando la mínima idea de que Tom podría hacerme daño se me cruzaba en la mente.

Y es que eso para mí era tan impensable, que mi Tom fuera capaz de hacerme daño de alguna forma, no me cabía en la cabeza de ninguna manera. Si bien, había identificado algunos patrones algo tóxicos en Tom gracias a la psicóloga, no era nada dramático como para terminar lo nuestro, después de todo ninguna pareja era perfecta.

Además, para mí, recuperarme del trauma que había vivido era una lucha de todos los días, había ocasiones en donde mi propia piel se sentía tan asquerosa que debía tener de toda mi fuerza de voluntad para no cortármela en pedacitos.

Otros días podía sentir que el mundo era mío y que estaba ahí por y para qué yo triunfará, pero las cartas de David comenzaron a desequilibrar algo en mi mente y sembrar la duda en mi cabeza.

¿Cómo alguien que siempre ha querido lo mejor para mí, que me ha esperado, que ha estado a mi lado y que, sobre todo, me ha amado incondicionalmente, podría herirme de manera tan desgarradora?

No, era imposible.

Desde que comencé a leer las cartas observaba mucho más a Tom, el cómo se comportaba a mi alrededor, como era con otras personas y cómo reaccionaba ante ciertas situaciones, era el Tom de siempre, divertido pero serio y muy amoroso cuando se trataba de mí.

Me sentí como un estúpido por dudar de él.

De camino a casa me encontré con otra carta de parte de David, por suerte siempre las encontraba antes que Tom, si él se entera de que me llegan este tipo de cartas seguramente se arma un quilombo, ya en el apartamento me senté en uno de los muebles de la sala y abrí la carta.

Los monstruos andan sueltos en la ciudad Bill y tú, tienes el peor de todos a tu lado.

Sé que es difícil de creer, pero ¿no te parece extraño? El cómo llegaron los militares ese día, el cómo Tom te iba a dejar y a recoger al hotel, pero nunca se atrevía a entrar.

¿No te parece extraño Billy?

Tal vez no lo sepas, pero hay grabaciones de cada sesión íntima que tuvimos y, estoy seguro de que Tom tiene guardadas cada una de ellas.

¿No es gracioso? Un par de gemelos enfermos, uno enamorado de su hermano y el otro un puto psicópata. Sin duda tú eres el peor de ambos enamorando a todo el mundo, incluso a tú propio hermano para llevarlo al borde de la locura.

Estoy casi seguro que lo seducías paseando por casa con tu perfecto cuerpo descubierto, con tu sonrisa angelical y tu actitud de chico malcriado. Así como hiciste conmigo, estoy seguro de que lo hiciste con él y con muchos más, no es verdad, ¿Billy?

Te encanta ser el centro de atención, te encanta que todo el mundo te mire, te halague, te desee, pero cuando recibes lo que buscas, te asustas como un puto cobarde idiota.

Sé que en el fondo te encantaba la atención que te daba, te encantaba que te follara y que…”

Me detuve justo en esa parte donde todo se volvía asquerosamente obsceno, todas sus malditas cartas se desarrollaban por ese camino y lo odiaba. Cerré los ojos y sentí el golpeteo de mi corazón en mi pecho tan claramente que pensé que me rompería, mis manos comenzaron a sudar y un ligero tembleque empezaba en mi cuerpo.

Tranquilo —respiré profundamente.

No, no. Es imposible que Tom tenga algo como eso en su poder.

Pero ¿y qué sí David tenía razón?

La duda me carcomía por dentro hasta hacerme sangrar, caminé hasta nuestra habitación y tomé la laptop de Tom, está estaba sin contraseña así que comencé a buscar en cada una de las carpetas que tenía en el escritorio.

Nada.

Decidí abrir el correo y buscar allí, sabía que había algún lugar donde se podían guardar cosas en línea, pero no lo entendía muy bien todavía, a comparación de Tom, a mí me había dado pereza saber toda la nueva tecnología que ofrecía internet, a no ser que se tratara de un nuevo celular, no sabía absolutamente nada.

Pero para mí suerte encontré varias carpetas con fechas diferentes de cuando vivíamos en Magdeburgo, decidí abrir una al azar y me encontré con los vídeos de la cámara de seguridad de la casa que compartíamos con los chicos.

Me pareció raro que Tom tuviera esto en su poder, pero no había nada extraño, solo videos de los lugares comunes de la casa, ya que en las habitaciones no había cámaras por nuestra privacidad, eso creía hasta que me encontré con una carpeta con mi nombre, el corazón me pálpito en la tráquea.

Le di un clic y la carpeta se abrió desplegando demasiados videos, esta vez decidí ver uno por uno desde el principio, en el primer video se podía observar mi habitación y minutos después se me veía a mi entrando, cambiándome de ropa, entrando al baño y luego saliendo de este con una toalla en la cintura.

Una oleada de vergüenza me ahogó en ese instante ¿Por qué Tom tenía esto en su laptop y por qué mi habitación era la única con cámara? Los vídeos estaban nombrados por fechas, pude ver como en algunos de los vídeos de mi habitación se podía observar claramente como me masturbaba, para mí suerte solo se escuchaban mis gemidos y no que decía en nombre de Tom, pero igual, la vergüenza seguía ahí.

¿Acaso Tom había pedido todas las cintas de la casa a la empresa de seguridad? Y si fue así, ¿Para qué?

Mi mirada se posó en un vídeo en específico que llevaba la fecha de nuestro cumpleaños número 17. Las náuseas me inundaron nublándome la vista y mi cuerpo tembló.

Tenía miedo verlo porque eso solo causaría más dudas en mí.

Tal vez esto solo son las pruebas que se presentaron para la condena de David. pero sigue sin tener sentido que Tom las tenga, aunque pueden ser simples copias, pero ¿Para qué hacer copias de esto? Le di clic al vídeo y comenzó a reproducirse una habitación vacía, adelanté varios minutos en donde se me veía entrar, sentarme en el piso y comenzar a masturbarme.

Las lágrimas cayeron de mis ojos sin mi permiso ¿Qué mierda era esto?

—Bill, ¿Qué haces? —la voz de Tom me hizo saltar y cerrar la laptop de golpe.

Me di la vuelta secando mis lágrimas y pudiendo divisar su rostro, su mandíbula estaba tensa y sus ojos destilaban peligro, mi respiración comenzó a ser errática ¿qué se supone que debería hacer ahora?

¿Debería solo preguntar y ya?

—Encontré esto en la sala, quieres explicarme qué mierda está pasando —Tom puso frente a mí la carta de David.

Había olvidado tirarla después de leerla como hacía siempre, pero, ¿acaso tenía derecho a estar molesto? Ni un mierda.

—Lo mismo quiero saber yo, Tom. ¿Por qué mierda tienes los vídeos de seguridad de la casa de Magdeburgo? —Me tragué toda angustia y dolor para poder enfrentarlo.

Tom se acercó a mí con un rostro tan tranquilo que me removió todas las tripas.

—Ah eso, ¿te enojaste? –dio muy tranquilo a un metro de mí.

—¿Cómo que si me enojé? ¿Por qué mierda tienes videos de mi habitación en tu laptop? —le alcé la voz.

—Son solo copias Bill, nada más.

Su parsimonia al hablar me hacía sentir como todo el enojo, la vergüenza y humillación se arremolinaban en mi estómago ¿Qué más podía decir?, ¿cómo podía sacar todo este enojo que sentía?

—Siempre tuviste estás copias en tu poder.

Tom me dio una media sonrisa.

—¿Acaso piensas que siempre supe lo que David te hacía y nunca hice nada? —se puso demasiado serio de repente.

—¿No es así? —le sostuve la mirada.

Los ojos de Tom perforaron el cráneo sin delicadeza.

—O sea que solo hacía falta una carta de parte de tu violador para que dudaras de mí, quien siempre estuvo ahí para ti —escupió como veneno.

Mi labio inferior me tembló, el corazón me dolió tanto que no pude evitar soltar un sollozo lastimero.

—Perdón Tom, es que… —no sabía que decir con exactitud.

La mano de Tom se estiró para tocarme, pero yo lo esquive, la sensación de suciedad había vuelto de golpe para atormentarme y el sudor que salía de mis poros resbalándose por mi piel, me daba una sensación asquerosa de mi propia carne.

—Ahora tampoco me dejas tocarte –su voz era afilada y fría.

Me abracé a mí mismo evitando llorar de forma desconsolada, de un momento a otro todas las emociones se acumularon en mi cuerpo para provocarme la muerte.

El abuso, las drogas, la carta de David, los videos, el abuso, Tom gritándome, el abuso, las manos de David tocándome, los labios de Benjamín besándome, la polla de Bushido embistiéndome, Tom.

Tom. Tom. Tom.

¿Había visto todas las cintas de mi habitación donde salía masturbándome? ¿había visto como David me acorralaba a la pared y me manoseaba en mi propia habitación? ¿Él lo sabía? ¿Todo ese maldito tiempo lo sabía?

Fui retrocediendo mientras intentaba captar algo de aire en mis pulmones, mi cabeza comenzaba a dolerme demasiado.

¿Qué quería yo? ¿quería que alguien me ayudara? ¿realmente quería que alguien se diera cuenta de lo que me estaba pasando para que viniera a salvarme?

Las preguntas azotaron mi mente como cables rotos de alta tensión chisporroteando por todo lado y lo peor de todo es que las preguntas no tenían una respuesta, sino que tenían cada vez más preguntas.

¿Qué quería?

El escozor en mis ojos me obligó a cerrarlos fuertemente mientras mis piernas flaqueaban y se desmoronaban en el suelo, mi cabeza dio varias vueltas haciendo que escuchara un fuerte pitido en mis oídos.

¿Qué mierda quería? Me volví a preguntar y esta vez sí obtuve una respuesta.

Lo único que quería es que alguien se sentara a mi lado, me acariciara la cabeza y me dijera que no era mi culpa.

Sentí el frio del piso colarse en mi piel hasta llegar a mis huesos no lo suficientemente fuerte como para hacerme levantar.

—Bill, abre los ojos Bill —escuchaba los gritos de Tom lejanos pero claros.

Algo suave tocaba mi brazo y me dolía, me asqueaba de sobremanera la sensación, no quiero que me toquen, no quiero que me toque, no quiero que me toquen.

—Bill maldita sea, tienes que abrir los ojos y respirar —seguía gritando Tom.

No me toques, no me toques, no me toques, estoy sucio, no me toques, me siento asqueroso, no me toques.

—Bill!!

—No me toques Tom —me alejé de su tacto— Me da asco que me toques —continué llorando mientras sobaba bruscamente el lugar en mi brazo donde había estado su mano—Vete, vete, vete —le grité hice de mi cuerpo un ovillo lo más que pude.

Sentí que algo se posó frente mí, mi mano fue tomada fuertemente y por más que la intenté retirar no pude hacerlo.

—Siente mi corazón Bill —la voz de Tom se hizo suave como una caricia de susurro.

Su mano sostenía tan fuerte la mía temblorosa hasta acercarla a su pecho, una vez ahí la sostuvo firme. El calor de su corazón envolvía mi piel de a poco, recorriendo todo a su paso.

—Respira conmigo corazón —los latidos de Tom penetraban en mi palma mientras seguía sin poder abrir los ojos y dejar de llorar.

—Estás a salvo Bill, abre los ojos corazón —Tom no me tocó más allá de presionar su mano contra la mía para que no la moviera.

—Todo este bien corazón, respira.

No estoy sentado en el frio piso de mi oscura habitación llorando solo, no me falta el aire en medio del llanto descontrolado, no estoy rasgando mi piel deseando que esos hombres no me vuelvan a tocar en su vida, no estoy solo deseando morirme.

Ya no estoy allí.

Abrí mis ojos lentamente para encontrarme con un par de iris cafés iguales, pero tan diferentes a los míos.

—Siente mi corazón Bill, estoy aquí, respira conmigo —Tom no apartó sus ojos de los míos y yo tampoco.

Copie todo lo que hacía, hinchando y deshinchando mi pecho, sintiendo el aire rasgar mis venas y llegar a mis pulmones con menos dificultad que antes. Ahora mi corazón latía casi al mismo ritmo que el de Tom, entonces me invadió un sentimiento extraño que hizo que sollozara, esta vez Tom me jaló hacía él y me acurrucó contra su pecho abrazándome firme pero tiernamente.

—Lo siento Bill, perdóname —sus labios estaban pegados a mi frente mientras yo lloraba en su pecho mojando su gran camisa.

—Lo siento también Tom —dije abriendo mis ojos.

Él tomo mi rostro entre sus manos y saboreo lo salado de mis lágrimas en un tierno beso—No Bill, no te disculpes, es toda mi culpa corazón— su pulgar acarició mi mejilla. —Lo siento tanto mi amor.

Cerré mis ojos y lo besé de vuelta, saboreando mi dolor en sus labios salados, sintiendo como me besaba con la misma necesidad con que la que yo lo hacía.

—Te amo —me decía entre mis labios— Te amo mucho Bill.

Por mi parte solo podía responder con gemidos y sollozos lastimeros, sus labios se separaron de los míos solo para besar mis mejillas y bajar por mi cuello.

—Tom, no quiero —dije poniendo mis manos en su pecho.

—Está bien corazón —besó mi cien y se recostó en mi pecho.

Nos quedamos en un silencio que inyecto veneno en mis inseguridades, tal vez debí dejar que me lo hiciera, tal vez está molesto conmigo, tal vez preferiría estar con alguien más que sí quiera hacerlo.

—Perdón Billy —sus palabras me sacaron de mi trance— Perdón por haberte ocultado los vídeos.

Puse mis manos en su espalda y las dejé ahí en lo que hablaba.

—Le había pedido a la empresa de seguridad las cintas para presentarlas como evidencia contra David y simplemente no pude borrarlas —su voz sonaba desesperada— Verte de alguna manera en las cintas mientras tú…

—Basta —acaricie su espalda a lo que él se sostuvo entre sus codos para mirarme— Borra todos esos vídeos por favor.

—Sí, lo haré. Te lo prometo —Me abrazó dejando todo su peso sobre mí.

Yo lo abrace de vuelta y nos quedamos así durante un largo tiempo ya que Tom cambio nuestra posición dejando que yo me recostara sobre su pecho mientras él estaba tendido en el piso.

Se supone que el tiempo cura todas las heridas, entonces ¿Cuánto tiempo más debería de esperar para que este dolor se acabe? ¿Cuántos días, cuántas semanas, cuántos meses, cuántos años debería de esperar hasta que pueda vivir como una persona normal?

En días como hoy, la angustia, el temor, la culpa y la vergüenza me abruman tanto que sentía que la única solución era morirme, pero luego aparecía Tom y me abrazaba tan fuerte que los pedazos filosos de mi alma parecían no hacerle daño.

Que más daba si Tom tenía esos vídeos en su poder, después de todo es la única persona que me ha acompañado en este proceso y a pesar de todo, lo bueno y lo malo yo estaba vivo. Al final estaba recostado en el pecho de la persona que más he amado nunca, escuchando su corazón y siendo abrazado por sus fuertes brazos.

Lo que alguna vez pensé que era un sueño asqueroso e imposible, se hacía realidad justo frente a mis ojos.

Continúa…

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por admin

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Un comentario en «Perdón 1»

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