Perdón Tommy 2

Perdón Tommy 2

Fic TWC de Vale_luna86

«Perdón Tommy» Capítulo 2

Pov Bill

Me levanté rápidamente del piso, guardando mi polla en mis pantalones y limpiando el semen de mi rostro con el dorso de mi mano.

—Acaso no te enseñaron a tocar? Lárgate de mí puta habitación.

Le di la espalda para dirigirme a mi baño hasta que sentí como me agarraba del brazo haciendo que girara bruscamente hacia él.

—Qué putas pasa conti…

David me tomo del cuello y golpeó mi espalda contra la pared, acorralándome. Pego su cara a la mía tanto que podía sentir su asqueroso aliento a licor chocar con mi mejilla.

—Sabes Bill, tienes un carácter de mierda para ser una simple putita barata— lamió mi mejilla derecha y apretó la mano en mi cuello.

Me entraron unas náuseas incontrolables

—Una puta que se masturba pensando en su hermano no va a decirme que hacer– sentí como su otra mano bajaba lentamente por mi pecho y abdomen hasta llegar a mi entrepierna.

—David— casi grite asustado – Estás borracho, no sé de lo que estás hablando, vete de aquí y haré como si nada de esto hubiera pasado.

—Ah Billy, pero sí pasó, tú estabas masturbándote como una puta necesitada en medio de tu fiesta de cumpleaños mientras pensabas en tu querido Tom – con su palma abierta masajeo mi entrepierna sensible, haciendo que escapara un gemido de dolor de mis labios.

—Mmmh acaso te excita que te escuchen gemir de placer Billy, no sabía qué con esa carita fueras tan sucio. – su mano seguía en mi miembro flácido por el terror que todo esto me causaba, mis ojos estaban al borde de las lágrimas y mi voz estaba cortada en mi garganta.

Tom, por favor sálvame.

—David si no dejas de tocarme en este momento gritaré tan fuerte que te romperé los tímpanos— logré decir tragándome las lágrimas.

—Grita si quieres Bill, cuando tú querido hermano llegue a salvarte le mostraré tú vídeo gritando su nombre mientras disparas tu semen a tu lindo pecho desnudo.

Un dolor agudo golpeó mi pecho.

— ¿De qué, de qué vídeo hablas? – mi voz sonaba en un hilo lamentablemente.

Dejó de tocar mi entrepierna y sacó su celular del bolsillo delantero de su pantalón, unos segundos después mi voz se escuchaba del pequeño aparato.

Ah-ah, mmmh Tom, ah-ah”

Cerré mis ojos lo más fuerte que pude, está vez dejando que mis lágrimas rodasen por mis mejillas.

—Oh mi pequeño, no llores amor, papi te cuidará bien y no le contara tu secreto a nadie, siempre y cuando hagas todo lo que te diga —pego sus labios a los míos, los lamió para que abriera mi boca.

Me negué a abrirla así que siguió lamiendo mi rostro con su lengua hasta llegar a mi oreja.

—Siempre había querido hacerte mío Bill— me susurró.

Las lágrimas rodaban por mis mejillas como cataratas, me sentía tan sucio y humillado, no sabía que podía hacer para salir de esta situación.

Tom, ¿por qué no has venido a buscarme?

Cómo si mis suplicas hubieran sido escuchadas fuertes golpes se escucharon en la puerta.

—Bill!!! ¿Qué mierda haces que te demoras tanto? ¿Está todo bien? —Tom gritaba fuera de mi habitación.

David suspiró y me hizo una seña de que me callara. Soltó mi cuello y caí al suelo, mis piernas no me respondían. Lo vi arreglarse sus ropas e ir hacia la puerta con todas las intenciones de abrirla y así lo hizo…

—Ah Tom, estaba hablando con Bill sobre alguna de las letras de canciones que tenemos para el nuevo disco, pero creo que está pasado de copas, deberías dejarlo descansar —David habló como si nada.

—Pues si le vienes a hablar de trabajo en su fiesta de cumpleaños obviamente va a estar cansado— escuche la voz de Tom hablar con cierto enfado.

—Sí, bueno. Tómense el día de mañana libre, seguramente Bill despertará con una gran resaca —David volteó a verme para enseñarme una sonrisa torcida antes de salir de la habitación.

Vi como Tom entraba y cerraba la puerta tras él, se veía algo preocupado.

—Bill, ¿qué haces allí tirado? – se agachó para estar a mi altura.

— ¿Estás —tomo un mechón de mi cabello y lo apartó de mi rostro— estás muy pálido Bill, te sientes bien?

Ese pequeño roce fue suficiente para que mis lágrimas empaparan por completo mi rostro. Lloré desconsoladamente como un niño pequeño, Tom no dudo ni dos segundos para envolverme en sus brazos, acomodándome contra su pecho haciendo que pueda escuchar los acelerados latidos de su corazón.

Había tenido tanto miedo, ¿qué hubiera pasado si Tom no hubiera llegado a tiempo? ¿qué iba a suceder ahora que David había descubierto mi secreto? No podía soportar todo esto, era cuestión de tiempo para que Tom se entérese de lo asqueroso que era su gemelo y se fuera de mi lado repudiándome.

Me dolía el alma.

—Bill, corazón— Tom susurraba el pequeño apodo por el cual me llamaba en situaciones en las que yo no lograba calmarme— ¿Qué ha pasado, David te dijo algo que no debía? – intentó averiguar, pero, la mención de este último solo logro que me aferrara más a él temblando y lloriqueando.

Al ver que era imposible calmarme se levantó y me cargó entre sus brazos, abrió el grifo de la bañera y espero a que se llenará con agua caliente, me despojó de mis ropas como si fuera un bebé y me depositó en el agua. Había dejado de llorar, pero mis ojos estaban tan hinchados, mi cara roja y mi garganta dolía de solo pasar saliva.

Tom se fue por un par de minutos en los cuales aproveche para jabonar mi cuerpo y sentir los laterales de mi cuello adolorido por el agarre de David, todavía podía sentir el toque de su mano en mi cuerpo, tenía ganas de arrancarme la piel y vomitar.

Escuché la puerta del baño abrirse, pero no alcé mi mirada, sabía que era Tom.

—La fiesta se ha acabado, le dije a los chicos que no te sentías bien y que debía de cuidarte— Tom se arrodilló fuera de la bañera para acariciar mi cabello húmedo.

— ¿Me dirás que ha pasado? Me parte el corazón verte así Billy—alce mi mirada hacia él, viendo que verdaderamente le dolía verme en ese estado.

Pero no podía decírselo, no podía contarle lo que había pasado con David, me sentía humillado y con mucho miedo. Tom suspiró pesadamente aceptando que no iba a salir ni una palabra de mi boca. Me levantó y colocó un albornoz sobre mi cuerpo, tomó mi mano guiándome a la cama matrimonial de mi habitación, me dejó allí sentado mientras sacaba un bóxer del cajón dentro del armario, me los pasó y comenzó a desvestirse.

Desvié la mirada avergonzado, no era momento de emocionarme por tener a Tom frente a mi desnudándose. Me coloqué mi bóxer y una camiseta blanca que utilizaba de pijama. Lo vi acercarse a la cama y recostarse al lado de la pared, ¿es que acaso iba a dormir aquí… así?

—No voy a dejarte solo Bill— dijo como si me hubiera leído la mente, acomodándose entre las suaves sábanas.

Nervioso apagué las luces y me senté en la orilla de mi cama, tratando de tranquilizar mi mente y corazón, que ahora gracias a Tom, solo podía pensar en él, semidesnudo en mi cama y no en lo que había pasado horas atrás. Sentí como jalaba de mi brazo obligando a mi cuerpo a acostarse en la cama, sintiendo en mi espalda su duro pecho y sus fuertes brazos acercándome a él en un tierno y reconfortante abrazo.

—Tom, ya no soy un puto niño sabes – dije tratando de que no se diera cuenta de que mi corazón se aceleraba por su cercanía.

—No lo eres, pero siempre serás mi pequeño hermano— escondió su rostro en mi cabello acomodándose para dormir.

Tom tenía razón, siempre seré su hermano, aquel enfermo y bizarro hermano que se enamoró de su propio gemelo. Traté de contener las lágrimas, pero fue imposible, aún más con las dulces palabras que susurró en mi oído.

—Tranquilo Billy, estoy aquí, a tu lado. Siempre te cuidaré hermanito, puedes confiar en mí.

Cansado de llorar, sentía como mi mente se desvanecía mientras mi cuerpo permanecía entre los brazos de mi amado gemelo, el vibrar de mi celular fue lo último que escuche antes de caer en un profundo sueño.

Continúa…

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